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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 5 de agosto de 2020

 Félix de Azúa

Animalia

La gata parió seis crías. Una sucumbió de inmediato bajo las ruedas de un todoterreno, pero las otras cinco viven. Dos son negras, dos de color champagne, y de las dos blancas queda una. Parece imposible que semejante amasijo de vida haya salido del cuerpecillo esquelético de esta gata a cuyo lado un Giacometti parece un Gordillo. Estaba en los huesos, descarnada, exhausta, demacrada, toda ojos y en esos ojos sólo había muerte.

En anteriores ocasiones, los labriegos en cuya casa suele parir la libraban de tres o cuatro crías, pero esta vez hay obras en la casona, van a construir un turismo rural, y la gata se ha venido a parir a mi choza, que está medio abandonada desde hace bastantes meses y nadie puede molestarla.

Tiene a las crías escondidas en un amasijo de tallos espinosos, el laberinto de una buganvilla salvaje que ha crecido sin cuidados ni podas hasta sobrar por encima del recinto. En cuanto entré en el patio con mis bolsas, saltó del murete y se abalanzó sobre mí maullando con desesperación, como diciendo: “¡Mira lo que me está haciendo la naturaleza! ¡Haz el favor de tomar cartas en el asunto!”. Me conoce de años anteriores y siempre que ha tenido problemas le he echado una mano, así que me fui con el coche a todo trapo hasta la gasolinera en busca de latas para felinos.

Tres días más tarde tengo a los seis gatos en el patio, los pequeños destrozando con furiosa energía cuanto se mueve, en especial unas alegrías que no les gustan nada; la madre se los mira con filosófica superioridad, meditando sobre la inconsciencia de la infancia. De momento se han salvado, pero en cuanto me vaya sólo podrá sobrevivir uno de ellos, quizás dos. Y yo sé cuáles son. Este siniestro privilegio, me incomoda.

Desde que les puse el primer pocillo de barro lleno de carne desmenuzada, la madre comió vorazmente, pero los niños se mantuvieron en su refugio, aterrados por mi presencia. Sólo uno de los de color champagne se lanzó sobre su madre gruñendo como una fiera y la apartó del pocillo amenazándola con sus garras diminutas, parecían dibujos animados. La madre obedeció dócilmente y desde cierta distancia, con ojos adormilados, observó cómo daba cuenta de toda la comida hasta salir dando tumbos como un borracho.

Aunque es ella la que necesita urgentemente la comida porque está dando de mamar a la camada, ni aún poniendo en juego toda su fuerza podría apartar a este gatuco de la comida. Una mano invisible sacrifica su vida y la de los cinco hermanos para que sobreviva el más valiente, el más decidido, el más audaz, el mejor preparado, el ejemplo.

Cuando Nietzsche se refiere a los derechos de los fuertes contra la tiranía de los débiles, hay que entender “fuerte” en este sentido. El gato que se impone a su madre y a sus hermanos no es más fuerte físicamente. La madre podría matarlo de una dentellada. Sus cuatro hermanos lo liquidarían en segundos. Su fortaleza no es simple e inmediata, sino compleja y formal. El gato que sobrevivirá es fuerte porque demuestra ser fuerte aunque carezca de fuerza física. En la guerra a eso se le llama valor o coraje. Es la representación de la fuerza lo que hace al fuerte. El fuerte es el representante de la fuerza. Su apoderado.

Por eso la versión fascista de Nietzsche es un error colosal que sólo podía cometer su hermana, aquella insensata casada con un majadero. Nadie como él sabía hasta qué punto los derechos de los fuertes son por completo ajenos al ejercicio de la fuerza fáctica. Si encarnan la fuerza es por delegación de los demás, de aquellos que les dejan libre el lugar de la fortaleza por admiración ante su juego.

Las gentes se apiñan para ver al equilibrista atravesar un abismo caminando sobre un cable. Para Rilke, esa es la representación misma de la fuerza. El más fuerte es sencillamente el mejor bailarín. Aquel en quien es imposible distinguir al danzarín de la danza. El ejemplo viviente.

De hecho, uno de los dos negros ya ha entendido la lección y ahora que les pongo dos pocillos se ha quedado con el segundo y aparta a todo el mundo con gruñidos y zarpazos muy bien imitados.

Voy a probar con tres pocillos. A la madre le pongo aparte.

[Publicado el 28/6/2006 a las 07:30]

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Comentarios (51)

  • good work...


    Comentado por: Josh el 02/6/2007 a las 14:21

  • Me ha encantado la historia de los gatos. De banal, nada. Pero es que me ha gustado más la del gorrión, Mireia.
    No cambies,

    María.

    Comentado por: María el 26/7/2006 a las 11:52

  • Para Vic
    [Nos van a volver a avisar que mejor utilicemos otro vehículo de transporte de nuestro intercambio, pero bueno..]
    En fin. Respondo como mejor sé y sólo a una cuestión, la que parece fundamental en todo el asunto. Y tan solo digo cómo lo veo yo. No cómo es. No sé cómo es. Yo lo veo así.
    Habíamos quedado que el tipo de escritor (igual mejor "poeta" en sentido lato, pues estoy más familiarizado con ellos) en el que pienso es un escritor "serio" (puede ser tonto o listo, talentoso o romo, trivial o como fuere, pero es "serio"). Con "serio" quiero decir que no se plantea su obra como un "medio" sino como un "fin". No pretende gustar a este grupo o al otro, forrarse o reformar a la humanidad (Creo que sería muy largo especificar las condiciones de "seriedad" y no implicarían necesariamente que el resultado de su obra no desemboque en alguno de los tipos anteriores, pero no sería un resultado práctico pretendido por medio del ejercicio consciente de su arte).
    Si es escritor "serio" debe ponerse al servicio de su obra y de las condiciones más favorables para ella, las cuales dependen de su propio talento o creatividad al que, por tanto, debe alimentar. ¿Con qué? Entre muchísimas otras
    cosas en que no entro (conocimiento de su arte y de todas las artes y saberes posibles, en teoría) con un determinado modo de ver el mundo (con un saber o con una ignorancia, con una mente trabajada de un determinado modo)
    libremente elegido en el supuesto de que dicha libertad de elección en la visión del mundo sea la condición más favorable al deasarrollo de su creatividad. Fíjese que no digo que la poesía (lo creado) implique una, una determinada,
    forma de saber o concepción del mundo) pues entonces su potencialidad de significado, su "funcionamiento" ["It works" que dicen] se vería menoscabado a la larga (sería literatura "ideológica" en sentido lato) al servir al "saber" o al "conocimiento" y no al arte. Me refiero a la "filosofía" del artista, a su visión de las cosas, del "mundo" que quizá, idealmente, debiera abrirse al máximo dentro de sus coordenadas naturales psicológicas, culturales o históricas, sin limitarse a una ortodoxia del signo que fuera.
    El saber del artista implica una formación de su sensibilidad estética, de su peculiar capacidad de penetración en la vida, en la existencia, y forma un conglomerado complejo que beneficiará o perjudicará a su obra, pero no debe amoldarse a los saberes convencionales establecidos, no debe seguir una "norma" ni académica ni de otro tipo. Puede hacerlo o no hacerlo. Su intuición le guiará respecto a lo que le convenga. Porque ese tipo de artista es una especie de transmisor, a su vez, de una multitud de sensibilidades, de posibilidades y no debería cerrarse a ninguna, aunque deba poseer un centro que dé coherencia al conjunto. Quizá debería ser la sensibilidad su guía preferente y no tanto su racionalidad. ¿En qué creerá? En aquello que su percepción artística le deje intuir que le conviene como artista.

    Vayamos a casos extremos, si quiere usted, un tanto "escandalosos". ¿En qué creía William Butler Yeats? ¿En qué creía Ezra Pound? A este último la pregunta se la hizo en público, en un artículo, su discípulo y amigo T.S. Eliot quien
    se acaba de convertir al "anglocatolicismo". Parece que ser anglocatólico no es problema para una reputación literaria en medios convencionales, pero declararse "ocultista" como Yeats ya empieza a resultar más complicado o creer en un sistema religioso de fondo "grecognóstico" de síntesis personal como el de Pound pues es cosa dura. También resulta chocante que todo eso no les impidiera mostrarse perfectamente lúcidos como intelectuales en su obra, artículos,crítica, etc.
    Si alguien preguntara: "¿Debe el artista inventarse su filosofía?" yo respondería que sí.

    Quizá se me diga que expongo en pleno siglo XXI una poética romántica (para algunos "funesta") pero yo, al menos, no veo alternativa.

    Ricardo de San Víctor (una fuente religiosa de Pound en los "Cantos") no sé si reflexionó sobre los cielos, lo cité como "tipo" de filósofo medieval. Quizá San Alberto Magno valga mejor, no sé, ni voy a consultar el Migne.

    Comentado por: Javierus el 28/6/2006 a las 21:28

  • A Mireia. Coño, a lo mejor tiene razón, como siempre (qué inteligencia más sutil, no se le escapa una...). Pero no estoy seguro. De todas formas, mi enfado también era aparente, meramente coyuntural y ficticio, como se puede entender. A sus pies, hermosa dama.

    Comentado por: Juan Pérez del Corral el 28/6/2006 a las 20:17

  • A Vic. Me he perdido... pero no hay misterio ninguno. Lo de "fantasmones diletantes" no era mío, lo juro, sino de Díez. Y yo soy Pérez, por joder un rato al pesado de Díez. Espero que se haya aclarado.

    Comentado por: Juan Pérez (no Díez) del Corral el 28/6/2006 a las 20:10

  • El respeto hay que merecérselo, don Eduardo. No se adquiere por el mero hecho de hablar desde el púlpito.
    Pero estoy de acuerdo con usted en que el pueblerinato ha alcanzado hoy su grado máximo.
    No deja de proporcionarnos un cierto deleite estético, ¿verdad?

    Comentado por: Nicolás el 28/6/2006 a las 19:55

  • Mátalos, Félix. Sé maravilloso.

    Comentado por: jo tía el 28/6/2006 a las 19:50

  • Sí, Nicolás, esto, que tiende a ser un chat, es como una habitación totalmente a oscuras donde no se sabe de quién es la voz. Solo se sabe de una voz que deviene orientadora, no porque necesariamente defina un rumbo a seguir, aunque lo procure (y en otro tiempo lo logró holgadamente), sino porque indica que la habitación sigue en pie y que alguien vigila (¡que no estamos solos, digo!) dándole sentido a la permanencia aquí, a pesar de que cada vez más a esa voz se le respete menos (aunque esta tendencia ya alcanzó un suelo duro, porque de una voz respetable se trata). Coincido en que hay hitos de la cultura española que gozan de la ironía y nos hacen gozar.

    Comentado por: EduardoMora el 28/6/2006 a las 19:49

  • ¡hasta otra, tío Gilito!

    Comentado por: Nicolás el 28/6/2006 a las 19:41


  • Jo tía. Hablando de animales que apenas se exponen a la luz desnuda tampoco yo me atrevía a abandonar mi escondite, no porque temiese el fulgor de la creación, que otros más sinceros llamaron: horror, sino más bien porque sabía que ese fulgor no iba a estar aquí, en medio de conversaciones irritantes disfrazadas de gravedad y de figurones que habían venido a reconocerse y a celebrarse a sí mismos. Pero al fin me armé de valor y salí al jardín de hierba artificial y apenas había dado unos pasos ( cuatro) cuando sentí sobre el hombro la infame presión de un dedo. Reconocí inmeditamente esa presión y esa infamia, y, efectivamente, al darme la vuelta allí estaba Beatriz, mi amiga adolescente, yo fui amiga de una mujer lobo adolescente, una pintora que vivía en Barcelona y volvía todos los veranos a exponer unos cuadros que ya únicamente vendía a las amigas de su madre, la cual tenía una fe ciega en su hija y la consideraba una artista internacional. Con ese dinero vivía el resto del año. Hola, cuánto tiempo, dijo, sabes que Laura se casó, el otro día iba por la calle y me la encontré paseando con el niño, y te voy a decir una cosa: qué niño tan redondo, pero que redondo que era, no se puede ser más redondo, no te lo puedes imaginar, hasta le pregunté si estaba enfermo, y ella me dijo que por qué lo preguntaba, y yo le dije que lo veía muy redondo al niño, y se enfadó un poco, aunque no lo demostrase, ya sabes cómo es, yo sé que en el fondo se enfadó, así que tuve que decirle que ser redondo al fin y al cabo no es una enfermedad, que incluso era bueno poseer una naturaleza circular, yo misma voy hacia esa naturaleza, engordo y engordo, soy un planeta, no es que no me pueda poner la ropa del verano pasado, es que no me cabe ni el pantalón que compré hace tres días, ¿ tú te das cuenta de qué tamaños estamos hablando?, yo llevo una camiseta customizada que compre en el Peticoat Lane de Londres, una falda de zara, unas converse fucsia, y complementos a tutiplén, y tú qué llevas. Creo, Beatriz, dije, que tú misma te estás convirtiendo en un complemento. Pues a lo mejor es verdad, dijo, no lo había pensado. Quién será esa Laura que engendró un hijo redondo.Y quién sera ese Nietzsche.Y quiénes somos nosotros.

    Comentado por: jo tía el 28/6/2006 a las 19:37

  • Quería decir ambigüedad.
    Valle-Inclán
    Machado
    Cervantes
    grandes ironsitas, Eduardo.

    Comentado por: Nicolás el 28/6/2006 a las 19:37

  • Me he hecho lío, Eduardo, con el tú y con el usted en mi mensaje.
    ¡Nuestra relación está presidida por la amiguedad, verdad? Ja, ja, ja.

    Comentado por: Nicolás el 28/6/2006 a las 19:36

  • De acuerdo contigo, Eduardo, pero matizando.
    ¿No ha frecuentado usted la ironía de don Ramón del Valle Inclán y de don Antonio Machado?

    Comentado por: Nicolás el 28/6/2006 a las 19:35

  • No, linda, Cejador no ha hecho chacota de nada. Lo que sí corroboro, y lo apunto muy amistosamente, es que los españoles no tienen ninguna familiaridad con la ironía... son tan vigorosamente directos.

    Comentado por: EduardoMora el 28/6/2006 a las 19:32

  • No sé; estoy tan poco segura de esto como de todo lo que guarda relación con las ironías, pero me parece que cuando Cejador decía lo que decía a las dos y cuarto era más bien haciendo chacota de las gentes a las que Gómez Pin o Pardo pueden escandalizar . . .

    Comentado por: Mireia Xirau el 28/6/2006 a las 19:24

  • Félix siempre ha criticado el SENTIMENTALISMO de los ecologistas y a los textos me remito, Feliciano.
    También nos da que pensar el hambre de Félix el gato.
    ¡Hay mucha hambre en el mundo!

    Comentado por: Ana María Berasategui el 28/6/2006 a las 19:21

  • a los supuestos ecologistas

    creo que en el texto de hoy no hay sentimentalidad, sino sensibilidad, que es muy diferente (a menudo la primera impide la segunda)

    unicamente un momento parece que se confundan, pero se detiene a tiempo: "Este siniestro privilegio, me incomoda."

    Comentado por: ortega el 28/6/2006 a las 19:20

  • Y que Félix intentase aprovecharse del pensamiento de don Víctor nos parecía lastimoso.

    Comentado por: Lucio el 28/6/2006 a las 19:12

  • Los antiecologistas ya nos traían ABSOLUTAMENTE sin cuidado. Ahora dedicábamos todas nuestras energías a las flores.

    Comentado por: Lucio el 28/6/2006 a las 19:10

  • Al señor del Corral:

    Dos cuestiones,
    una que me inquieta,... ayer dijo usted que no era'Díez' sino 'Pérez'; yo escribía, cuando le contestaba 'Diéz', luego , "antes de publicar" corregí con 'Pérez', sin haberle leído a usted ¡claro! ¿cómo lo sabía usted, es decir, que escribí primero 'Díez'?, ¿es el 'ojo' del artículo de ayer del sr. Azúa?,... inquietante.
    Segunda,
    Mosterín es algo 'peleón' pero como filósofo-lógico y filósofo de la ciencia no creo que haya tan buen nivel en otro lado del país; ahora yo soy taurino y en esto estoy con Gómez Pin, bueno... soy un talibán,(stricto sensu), perdón 'talib',respetemos los singulares

    Comentado por: vic el 28/6/2006 a las 19:07

  • ¡No me lo puedo creer! ¡Qué argumento tan endeble intentar desprestigiar el pensamiento ecologista recurriendo a su supuesto sentimentalismo!
    Vivan los animales y los ríos.
    Y viva Woody Bananas que ha puesto los puntos sobre las íes.

    Comentado por: Ana Colinas el 28/6/2006 a las 19:02

  • Y quizás hasta fuese ecologista (a pesar de haber escrito algunas de decenas de artículos en contra de nosotros).
    En su crítica (no muy matizada, ciertamente) nos recriminaba, básicamente, nuestro SENTIMENTALISMO (¡él, el machote, se ha reído un millón de veces de los que nos preocupamos por la supervivencia de los ríos: ¡nos ha tachado de CURSIS!).
    Las figuras viriles no son sentimentales ni cursis.
    Estoy totalmente de acuerdo con el curioso "El pozo y el Numa": "Su texto de hoy don Félix, no parece suyo."
    Sí, señor Numa, no parece de don Félix, porque llos chicos no lloran.
    Saludos.

    Comentado por: Nicolás el 28/6/2006 a las 18:59

  • Al Sr. Javierus, por si todavía está por ahí,

    ¡Atención, parrafada va! ( no tan larga,... no se me enojen ustedes)

    ´Continuando con algo de ayer,
    Yo creo como le dije que la poesía no es una forma de conocimiento pues el poeta, ante todo es un creador, y el científico, un 'descubridor', mal que le pese a Heyting, Brower y a la corriente constructivista.
    El poeta no se pregunta desde su capacidad reflexiva, 'cómo' o por qué' de tal cosa del mundo, translada un sentimiento o emoción personal, personalísima; la ciencia es acumulativa pero la creación poética no, es algo en cierto modo contingente, y no me quiero meter en corrales ajenos o discusiones que no me competen, si Newton no hubiera deducido las leyes de la mecánica celeste, que no sólo dinámica como usted escribió a proposito de Ricardo, ¿o Hugo? de San Víctor (por cierto dígame en qué libro trata estos temas el fraile, lo habría hecho Hookes o Leibniz o vaya usted a saber pero que Gárcilaso no escribiera su églogas ... pues en fin, nos hubieramos perdido mucho placer estético pero nada más, en literatura no existe la idea de progreso, y tome esta palabra 'cum grano salis'; ¿ existe en el arte progreso?; estamos como diría Steiner muy tentados a contestar en negativo, yo le contesto: no.
    La poesía no es conocimiento sobre el mundo porque, no se pregunta sobre el mundo, busca, quizá belleza...en definitiva parte de la emoción pero no reflexiona 'qué es la emoción'; ¿puede aprender alguien qué es el amor leyendo el famoso soneto de Quevedo?; si no ha estado enamorado es imposible, pues las palabras no son lo suficientemente empáticas y si los ha estado ya lo sabía, Quevedo perseguía, expresar algo sin estar en su ánimo 'describir'ese algo, crear placer estético para él y los demás y supongo que algún otro etcétera;
    Barrunto que todo depende de los genera dicendi, en fin...

    P.S.:Por cierto, les emplazo a que piensen sobre algo que me tiene intrigadísimo la 'fotogénia', ¿ que demonios es eso?. Parece sumamente baladí pero no lo crean.

    Comentado por: vic el 28/6/2006 a las 18:58

  • Vale que unos escriban con nombres inventados y otros se declaren vámpiros esdrújulos, pero lo que no voy a admitir es que haya alguien que se meta con dos de los más grandes filósofos de nuestro país: Víctor Gómez Pin y José Luis Pardo. Eso no, no señor... El primero publicó el año pasado un gran libro (titulado "El hombre, un animal singular") donde desarmaba con inteligencia e ironía ese pensamiento políticamente correcto (y totalmente estúpido) de Jesus Mosterín y compañía.

    Comentado por: Juan Pérez del Corral el 28/6/2006 a las 18:54

  • ¡Un artíxculo muy divertido!
    ¡No sabía que don Félix amase los animales!
    Nunca lo hubiera dicho, es cierto.

    Comentado por: Nicolás el 28/6/2006 a las 18:53

  • Woody Bananas es una rata de ciudad. Se entiende, por consiguiente, que nO le interesen los animales del campo.
    ¡Curioso que esos gatitos no le inspiren ninguna ternura! ¿Y la madre gata?

    Comentado por: Javier Andrade el 28/6/2006 a las 17:03

  • Porque esa historia de los gatitos, qué quieren que les diga, se le ve demasiado el plumero a la historia, demasiado.
    No hay misterio, hay simple manipulación.
    No me entienden, seguro. Es el sino del genio, por otro lado.
    La historia de la gata y los gatitos es demasiado transparente. NO excita la imaginación.
    Un saludo.
    Seguiré visitándoles en busca de inspiración. Uno no desea repetirse. Por eso ahora se dedica a las cloacas, a los cubos de basura, en fin a todo eso que ustedes, los de este blog, conocen tan bien.
    Entenderé que a partir de ahora se metan conmigo. Pero no no me preocupa. Soy tan egoista. Soy un artista, ¿entienden? Sólo me interesa mi arte. Soy un vámpiro. Pero siento decirles que entre ustedes no hay una sola figura que me inspire ternura (ni siquiera Mireia, a la que alguno de ustedes suponía bigotuda).
    Adiós, amigos.
    No se esfuercen tanto, como decía el otro.

    Comentado por: Woody Bananas el 28/6/2006 a las 16:57

  • Y sin embargo a veces lo leo; uno siempre va en busca de inspiración, incluso en las cloacas, en los cubos de basura, en los estercoleros..., qué sé yo.
    Y observa esas figuritas que crecen y se desarrollan al calor del estercolero, y no puede menos que sentir compasión por ellas, y se promete que las sacará en su próximo fim, para que no le acusen a uno de vivir en el olimpo de los dioses, pero al fin, uno siempre retrocede ante la idea, apestan demasiado, no son suficientemente elegantes, sofisticadas para que uno las saque en el film
    ¿Me entienden? No creo.

    Comentado por: Woody Bananas el 28/6/2006 a las 16:50

  • LA BANALIDAD ENTRONIZADA EN UN BLOG.

    Comentado por: Woody Bananas el 28/6/2006 a las 16:44

  • "La madre podría matarlo de una dentellada."
    "El fuerte es el representante de la fuerza."

    Quizá faltan madres ("respect for life")
    y sobran gatos pardos (violencia,sexo y dinero)
    mas no avispados.

    ¿podemos hacerle algo?
    ¿o es ésta nuestra condena?

    Comentado por: jhg el 28/6/2006 a las 16:00

  • Si de aliquo quodam ius praedicatur et qui hoc iure fruitur non distinguit ius ab eius absentia, non fruitur iure, ut bestiae ignarae. (Hugo Grocio).

    Comentado por: un profesional el 28/6/2006 a las 15:53

  • Sr. Mora: Salvo la confusión de apellidos, es muy verosímil lo que usted cuenta, y le estoy muy agradecido por su relato y por todo lo que sirva para difundir la obra de mi dilecta amiga.

    Sra. Margarit: Deduzco que nunca han pasado por sus manos los tomos 3.º y 4.º de la Historia de los Heterodoxos Sorianos de mi distinguida amiga la señora doña Iluminada Tejares Tejedor, a propósito de la cual parece usted resuelta a confundirlo todo y a esparcir desahogadamente la confusión. Nada sé de esos peregrinos datos que usted aporta, y sí puedo afirmar que doña Iluminada disfruta en Montevideo de una próspera ancianidad. Tras enviudar hace dos años de su esposo, el llorado embajador Cincel, ha contraído nuevas nupcias con don Daniel Cincel Marrado, hijo menor del primer matrimonio de su difunto esposo. Ni los veintidós años del joven Cincel ni los noventa y dos de su esposa han sido obstáculo para la unión, muy celebrada por la colonia española de la República Oriental. De esa otra persona mencionada o inventada por usted, nada puedo decirle, ciertamente.

    Comentado por: Dr. Toribio de la Quintana, presbítero el 28/6/2006 a las 15:26

  • A Mandarin

    Les digo que, planeando, habrá llegado más o menos lejos, quizá siguiendo atolondradamente a alguno mayor que él (o ella, no supimos). Pero sospecho... No crea, antes saqué adelante gatos, muchísimos. Siempre enfermos. Muchas veces en colaboración con la madre, como Azúa. El problema no era otro distinto que la comida. Entonces, cuando las basuras de madrid pasaron a tirarse en un cubo en vez de abandonarlas en una bolsa, fuera, en la esquina, entonces fué el acabose para los gatos... Con los animales, la higiene no siempre es buena cosa.
    Pero me alegra su reconocimiento, no crea. Y se lo agradezco. Ultimamente necesito, perentoriamente, presumir de algo... Y tener un cierto talento para salvar bichos quizá no sea poca cosa, no sé.

    Comentado por: Javier el 28/6/2006 a las 15:24

  • Dudo que a alguien le interese, pero ahí va:
    A Doña Iluminada Tejedor (nunca supe su segundo apellido, pero puedo averiguarlo) la conocí en la segunda mitad de los sesenta, siendo yo adolescente, en Buenos Aires en un bar esquinero a dos o tres cuadras de la calle Santa Fe (no recuerdo ahora ni el nombre de la calle ni del bar y me da pereza pararme a ver un mapa del sitio). Mi abuelo, con quien fui a Argentina tres veces en aquella época, se encontró en ese bar con ella y un caballero, y acaso otra dama, allí varias veces. Él, que pagaba las cuentas, la admiraba más a ella que a los otros y por eso me acuerdo. Recuerdo que en la primera entrevista él tenía un libro sobre la mesa y al llegar ella, y después de mucho hablar, le solicitó que se lo autografiara... Quizás esto fue lo que me llamó la atención... su posición, digamos, subordinada. Luego me explicó el por qué de su admiración... porque en realidad ella no era bella, ni parecía casquivana, que eran las características femeninas que a él soliviantaban. Sé que en su biblioteca (ahora en casa de mi hermana) hay algún volumen de esa autora, no sé con qué título ni de qué editorial, pero daré con él.

    Comentado por: EduardoMora el 28/6/2006 a las 15:07

  • Y quiere hacernos creer el señor Azúa que va a dejar que la Madre Naturaleza seleccione al único superviviente sin interferir en nada y filosofando con el tema... ¡Anda Ya!

    Despues de confesar que en vez de cualquier mejunje o pasar del tema salió espiditado a por latas para los bichejos casi sin tiempo ni a echar una merecida meadita... je je je

    Ya veo al buen samaritano repartiendo gatillos entre pocillos y platillos, metiéndoles pastillas desparasitadores por el gaznate (tarea de santa paciencia) y sentándose durante horas en una silla en el jardín con el portátil en las rodillas, contemplando encantado a los michinos jugar por todo el jardín (hay pocas cosas mas graciosas que un gatín jugando...tal vez un hurón domesticado, pero esos son mas difíciles de ver).

    Lo del gorrión es para ponerse una medalla, son los pájaros mas difíciles de sacar adelante, y lo sé por experiencia. Con lo fácil que es embuchar rapaces...

    Y sí, apenas dos plumitas y tres huesecillos como alfileres y cuando te responsabilizas de uno solo uffffff

    Bueno, avisa a las niñas que los gorriones tienden a quedarse cerca de donde han sido criados si no hay muchos nidos ya, otra cosa es que sean mas desmemoriados que un pez


    Comentado por: Mandarin Goose el 28/6/2006 a las 15:02

  • Si quis quodam iure fruitur, necesse est idem ius a se alicui uerbatim tribui, quod probat brutos alienos esse ab omne iure. (Suárez).

    Comentado por: Luisa Fernanda Canetti el 28/6/2006 a las 15:02

  • al Sr. Cejador y la Sra. Xirau

    "You do not have to be a monotheist, or any kind of theist, to recognize that there is a distinction between the pious respect for life, on the one hand, and its utilitarian exploitation, on the other. The awareness of this distinction animated the sacrifices related in Homer, the Bible and the Koran, and anthropologists like Burkert (Homo Necans) are surely right to see the sacrificial offering of meat as one of the primary religious experiences. Getting clear about meat eating, it seems to me, means getting clear at the deepest ontological level about our relation to other species. That is why the utilitarian arguments of people like Singer seem so disconnected from the real moral question. For the question is what are we, and what are they, that we should eat them, and how should that eating be conceived?" (Roger Scruton: Eating our friends)



    Comentado por: ortega el 28/6/2006 a las 14:52

  • Usted sí que es espuria, ¿no te digo?

    Comentado por: Réprobus el 28/6/2006 a las 14:39

  • Padre Quintana: La "Historia de los Heterodoxos Sorianos" es de Iluminada Tejedor (y no Tejares, como dice usted, ni Tejerías, como afirma Sánchez Dragó), y salió en Sudamericana, no en Losada. Por cierto: sólo salieron los tomos VIII y IX y no hay noticia de ningún otro. En "El Ideal Gallego" del 12 de agosto de 1981 salió una esquela de difuntos de la "Sra. D.ª Iluminada Tejedor Pinciano. Licenciada en Filosofía y Letras", pero no hay ningún dato aparte que haga pensar que se trata de la misma persona. La misa se anunciaba en una parroquia de Carcagente que no existía, y los deudos eran todos espurios.

    Comentado por: Margarida Margarit el 28/6/2006 a las 14:34

  • "Se perdonará al enajenado que crea que por encima de Dios hay otro dios, porque este error se debe al desorden, pero se castigará con el mayor celo a quien afirme que por encima de ese segundo dios hay un tercero y así hasta el infinito, porque tal opinión no resulta sólo del desorden, sino también y primordialmente de la complacencia torpe en el desvarío." (Baldomero Nuño de Yllera, "Polycraticus Pius", Soria, Imprenta de Nicanor Ridruejo, 1676, citado por Iluminada Tejares, "Historia de los Heterodoxos Sorianos, Buenos Aires, Losada, 1949, vol. VIII, p. 718).

    Comentado por: Dr. Toribio de la Quintana, presbítero el 28/6/2006 a las 14:03

  • bueno, bueno... yo creo más bien que Azúa disfruta una salvajada mirando, sin más, a esa madre y su camada. La filosofía viene después. Probablemente por inercia, vicio o porque, al final, uno sabe hacer lo que sabe y punto. De hecho, Delfín está muy en lo cierto en todo lo que dice sobre la supervivencia, o no, de esos gatos. Parece claro que sabe de lo que habla, que ha tenido varias experiencias sobre la materia. Pero como yo he tenido cientos y sé de lo que hablo no puedo resistirme con la última aun a riesgo de aburrir a los urbanitas... Fué hace cosa de un mes que me encontré con un minipollo de gorrión, en el suelo. Ya saben que es muy frecuente por estas fechas. Parece ser que se tiran de los nidos, agobiados por el calor. El caso es que, sabiendo donde me metía, me lo llevé conmigo. Tras unas horas de pípí-pípí decidí darle algo de comer: valiéndome de unas pinzas de depilar, miguitas, etc. Al ser la primera vez que me las veía con uno de huevo, un pájaro, antes miramos en Internet a ver qué se decía respecto de la alimentación. Muy largo, tranquilos que no lo voy a repetir. El caso es que, contra todo pronóstico, el pájaro fué creciendo y parecía que sin ninguna intención de morirse (como me habían anticipado que hacen los gorrienes, pollitos, en cautividad). El caso es que a las dos semanas ya volaba por la casa. También, por supuesto, cagaba en todas partes. Pero, a la tercera, empezamos a detectar un especie de parálisis leve en las patas. Esta fué aumentando casi por horas hasta que el segundo o tercer día de detectar aquello que ni comió ni se movía. Tal había sido la transformación, antes vital, alegre y piante hasta la locura. Ese día me marché al trabajo pero no podía dejar de pensar que, a la vuelta, me encontraría con un bultito postrado y rígido sobre el mueble, ya fuera de la caja, donde lo habíamos dejado (con la esperanza de que el mayor espacio le ayudaría a superar esa postración). Entonces volví a informarme, hablé con varios veterinarios especialistas (por tel.) y, más o menos, parecía haber una coincidencia entre las innumerables y posibles explicaciones sobre aquel estado: una deficiencia en la alimentación. Hacía tiempo que le daba una que incluía gusanos vivos que, antes, debía machacar diligentemente. Nunca antes había pasado nada parecido en mi casa (para que se entienda esto bien diré que si me cruzo con una cucaracha no la mato, ni yo ni nadie que viva conmigo. Simplemente se expulsa fuera. Lo mismo respecto de arañas, polillas, etc.). Pero, en fin, no voy a dramatizar. Me interesaba más el pollo que los gusanos. Pero parece que la alimentación no era suficientemente completa. Así que salí de la oficina, a eso de las 13:00h., en busca de ungüentos o cualquier remedio en forma de alimento que me proporcionara una de esas tiendas especializadas. Total, que llegué a casa y, para empezar, me encontré a pepito, así fué bautizado, en lo alto de un armario y piando en plan animal. Muy mal tú no estás, cabroncete -pensé-. Hice un amasijo completamente distinto, un especie de bolo que incluía fruta -melocotón- y un montón de cosas más y probé a darle. Comió todo lo que quiso y más. Entonces me volví a la oficina más contento que unas pascuas porque tenía la certeza de que había encontrado el quid de la cuestión. Y efectivamente, mantuve durante dos o tres días la dieta y empezó a desaparecer la cojera, el vuelo pasó de ser tipo abejorro a uno algo más dirigido... Se eliminó la caja donde lo teníamos metido mientras estábamos fuera y por la noche. La sustituimos por una habitación entera, que antes cubrimos de sábanas (hago notar el grado de cesión. En casa no sobran habitaciones, precisamente). Y entonces, cuando ya debíamos empezar a planificar la nueva situación, el verano, las vacaciones y tal... Y aún más: un gorrión puede vivir, leíamos, 8 ó 9 años y es muy dificil que se pire cuando ha crecido entre las manos de los humanos... Entonces se escapó. Para ser más exactos, se echó a volar por una ventana abierta (la dejé aposta...). Vivimos en un piso alto aunque sin carretera debajo. Volvíamos del campo y ya no estaba. Lo buscamos durante horas por los alrededores (pepito!pepito!). Han pasado ya tres días. Mis hijas, por fin, han dejado de llorar (las amenacé con echarlas a volar a ellas también si persistían en la pena). Ha sido, después de todo, una experiencia emocionante y bonita. Porqué no. He aprendido muchas cosas. Entre otras, que un ser que por sus movimientos más parece un robot que otra cosa, puedes sentir un afecto enorme. Que un bicho así manifiesta muchos más comportamientos sutiles, afectivos también, de los que nunca antes había imaginado. Como dice un hermano mío, el más simple de los organismos es infinitamente más complejo y sofisticado que el más potente de los ordenadores... Hay millones de pájarillos como este. Los atropellamos o fumigamos o quemamos sin enterarnos. Pero basta que te fijes en uno, que te entregues a su cuidado, que dediques una parte de tu tiempo a esa tarea para que cambie la perspectiva... Hacer algo así, aunque suene naif, es realmente importante. Más que la mayor parte de las cosas que solemos considerar "importantes".
    Y luego, si queréis, hablamos de Nietzsche

    Comentado por: Javier el 28/6/2006 a las 13:53

  • Me interesa sobremanera, amigo mío, la cita de Escoto y suya, que ciertamente habría podido ser de otros o de nadie, aunque un destino inescrutable nos la ha hecho llegar precisamente aquí y en este momento.

    Comentado por: Mireia Xirau el 28/6/2006 a las 13:51

  • Me ha dejado pensativo don Félix con la expresión "pocillo de barro lleno de carne desmenuzada".

    Quizás por la proximidad entre el barro y la carne; o a lo mejor por el desmenuzamiento, que suena a merluza, y no a carne; o porque la palabra pocillo, en lugar de cuenco o tazón, nos trae un eco porteño, la mar de refrescante.

    ¿Por qué no les pone cinco pocillos y se deja de experimentos que le incomodan?

    Comentado por: Ramón Machón el 28/6/2006 a las 12:55

  • Y lo que dice el Sr. Cejador no sé si lo dice con ironía o sin ella, pero esto no tiene mucha importancia. Lo que importa es que para más de uno y más de dos es cierto de arriba abajo y cualquier ironía al respecto sería para ellos una muestra de complacencia con el enemigo.

    Comentado por: Mireia Xirau el 28/6/2006 a las 12:46

  • Lo malo de lo que dice Azúa es algo que a todos nos ha pasado: crees, en efecto, que el presunto fuerte lo es sólo porque lo dice él y porque los demás le siguen, y entonces sales corriendo a la calle gritando que el rey está desnudo, pero ése es el momento en el que presunto fuerte te agrarra por el cuello y te descoyunta o te mete en una mazmorra, de manera que la cuestión de si la fortaleza es sólo presunta se convierte en una cuestión más bien escolástica.

    Comentado por: Mireia Xirau el 28/6/2006 a las 12:43

  • Tan irónicamente como supongo que habrá dicho Cejador lo suyo de las 14 : 15, ¿no?

    Comentado por: Réprobus el 28/6/2006 a las 12:37

  • En el mundo natural y en la guerra es así y "debe ser así" (como la fábula de los gatos, digo), pero en la trabajada paz a esa conducta se le llama matonería, chulería, egoismo, avasallamiento y malos modales, y su ejercicio conduce a la humillación de muchos (al sentimiento de humillación de muchos). Sobra decir que en el ámbito humano la fuerza no se basa en lo muscular, y esto poco importa. Lo significativo es si es o no despreciable admirar a los fuertes (provenga su fuerza de donde sea) y, en el colmo, ponerse (figurademnete) de hinojos ante ellos. Y no es para otra cosa sino para ésta que (teleológicamente) los fuertes se hacen fuertes.
    Respecto de esto que aquí De Azúa ha planteado tomando posición, nos diferenciamos decisivamente unos humanos de otros (independientemente de si unos consideran que el estado deba engrandecerse o no, de si debe de firmarse equis tratado de libre comercio o no, de si la energía nuclear debe de prohibirse o no...).
    ...Dicho todo esto irónicamente, claro, como De Azúa supongo dijo lo suyo.

    Comentado por: EduardoMora el 28/6/2006 a las 12:30

  • Para que coman todos y puedan vivir,empieza hartando a la madre y al representante de la fuerza, don Félix.Aunque, seguro que siendo el fortachón más vivo que los otros,viene porque ha pescado algo más estos días aprovechando la dormilera del resto.Cuando éstos coman y sacien su ventura,estarán todos a la par y se verán todos retozones y alegres.Y no se preocupe usted por darle solamente pocillos especiales.Con tal de que no se mueran, puede usted darle lo de siempre: raspas,sobras,etc.En boca de estos felinos una raspa es un manjar.

    Siempre paren en los lugares donde hay más calma; pero,cuando le entra la gazuza(o el celo) saltan paredes y abandonan lo que haga falta.Yo le aseguro que, si aguantan un mes más, viviran y puede que mueran de otras causas: tal vez de pena o atropello.

    Además,puede que cuando usted ya no esté en su choza busquen otro patio y den con el paraiso.Aunque hoy tengan pinta de estoicos siempre cabe la esperanza de que vivan todos.Y no cabe duda de que, si siguiera la genealogía de estos Garfield se enteraría con el tiempo de quien es el más fuerte ¡La de sorpresas que se llevaría usted!

    Por lo demás,la fuerza de un gato que puede ser, sino el instinto...

    Comentado por: Delfín el 28/6/2006 a las 12:18

  • Todos estos instructivos y desagradables episodios que le ocurren al Sr. Azúa con sus gatos son la consecuencia de la negación sistemática --y tan antigua que puede parecer natural-- de cualquier derecho de los animales no humanos, incluidos los derechos más elementales de supervivencia. Creer que los gatos están condenados por la naturaleza de las cosas a dejarse morir de hambre unos a otros y deducir de ello ideas más o menos nietzscheanas es como pensar que los obreros, las mujeres o los gitanos tienen su propio régimen natural de vida y muerte, distinto del de los burgueses blancos heterosexuales e ilustrados. Si hoy no se creen tales cosas --o por lo menos es de mal gusto manifestarlas públicamente--, ello se debe a que los derechos humanos se han generalizado, aunque no sin violentas luchas ni contra la resistencia de quienes se oponían a su extensión y generalización, los mismos que hoy se los niegan a los animales. Gentes como Víctor Gómez Pin y José Luis Pardo, que cumplen hoy una función parecida a que antaño cumplieron De Maistre o Bonald.

    Comentado por: Dalmacio Cejador el 28/6/2006 a las 12:15

  • Su texto de hoy don Félix, no parece suyo. Puede ser de un apoderado que titubea entre Disney y Samaniego. Y sucumbe al animalario y proyecta sobre la camada valores morales. Iriarte o Lafontaine.
    Por ello también es posible replicar a su apoderado: Es la representación de la inteligencia lo que hace al intelectual. El intelectual es el representante de la inteligencia (¿o de la intelectualidad?). Su apoderado. Malgré lui.


    Comentado por: El Pozo y El Numa el 28/6/2006 a las 12:09

  • Pero también parece que pasa que la subjetividad acabada a veces pueda querer el no querer ("Preferiría no hacerlo").

    ¿Los animales no practican esa opción? No lo sé.

    Comentado por: Javierus el 28/6/2006 a las 09:59

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 




 

Ensayo

Volver la mirada (2019). Debate, España.

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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