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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 27 de mayo de 2018

 Blog de Félix de Azúa

Populismos

Hay en Burdeos un museo que, aunque no muy conocido, merece una visita sosegada. Se trata del Museo de Aquitania y reúne monumentos, obras, documentación y muestras de la región, que es muy extensa y con una tradición cultural de rara importancia. Comienza con la prehistoria y una pieza fascinante, la Venus de Laussel, también llamada "del cuerno" por el objeto que sostiene en su mano. Es la segunda más importante figura de Venus después de la de Willendorf y se ignora su significado. ¿Cifra de un calendario lunar? ¿Idolillo de la fertilidad? Más intrigante aún: ¿Figura hermafrodita?


Aquitania es zona de arte neolítico y están bien figuradas las cuevas con pinturas parietales de la zona, pero lo que a mi más me interesó fueron las salas dedicadas al comercio de esclavos, inauguradas en 2009. Son dos grandes espacios bien diseñados en los que se da cuenta del esclavismo bordelés, fuente de riqueza muy importante para la ciudad, de la que salieron deportados casi doscientos mil esclavos. Todavía en el siglo XVIII se compraban seres humanos para uso privado. Por supuesto, la exposición es respetuosa, no oculta el dolor producido, ni la responsabilidad moral de los negreros, y da la palabra a los herederos y defensores de las víctimas, pero no pide perdón.

Me parece significativo comparar cómo actúan las naciones seguras de su historia con lo que tratan de ocultar aquellas regiones que se avergüenzan de la suya. Las salas de Burdeos son dignas y justas con las víctimas y no disimulan nada. El Ayuntamiento de Barcelona ha escondido hace poco la estatua de Antonio López para que los catalanes no sepan que hubo tráfico de esclavos en su capital. Estos cabecillas consideran a sus votantes unos niños un poco bobitos.


[Publicado el 08/5/2018 a las 14:38]

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Comentarios (4)

  • Estese seguro que no me importa lo que digan, tanto que debería saber que esto no es nuevo.

    La posibilidad que permitieron es justamente el poder de la conversión de la teoría, de todo el discurso en empatía, antes que literatura y creación, que no deja de ser vital y sin embargo es secundaria a lo trasformador de la experiencia, para mi fue la posibilidad de pensar, del cuestionamiento, no la duda paralizante de una jaula, sino intentar aún en un espacio inocuo, ser, y ser consecuente con lo que considero debe ser, aunque a veces, pese a todo, no lo hiciera.

    Y en la representación, si cabe esa palabra, elegir...y no es que fuera elección consciente ni permisiva, apareció como aquí fuera, que de pronto te trasgrede y cuestiona y te exige una decisión.

    Mientras leía y cuando escribía fascinada, argumentando, con prisa y procurando hacerlo bien, tratando de mantener a raya el delirio, apareció el vértigo me deslice y caí y aun así, con todo, ha sido valioso en tantísimos niveles...pensar sabe, no adherirte o lo contrario, no ser cínico o indiferente, estar ahí con un “personaje” y al mismo tiempo siendo, con dudas, con miedo, con palabras y sus silencios, siendo.

    Las palabras, la lectura, la búsqueda apasionante como apasionante el aprendizaje, que perdí, pero también las palabras, la lectura y la búsqueda que me sostienen y que parecieron ceder a lo demás y sin embargo ¿cede?. Esa idea me angustiaba como la que el error, que no era vanidad, pueda hundirme y a otras personas y por supuesto también la trampa del delirio que con cada búsqueda se incrementaba, y a pesar de los no entiendo, de un regalo que no comprendo y me hacía daño ... estoy aquí ¿no es una declaración de que valió la pena?.

    Ahora, me equivoque, sí y siento tantísimo ¿lo sabe no? que ese error les haya hecho daño, pero esa confesión no significa que obvie que también lo hayan hecho y tanto, tanto ¿y eso invalida lo otro? no definitivamente no.

    Ese valió la pena, le hace perder sentido a la explicación, a la proporcionalidad, a la justicia, al motivo, es amor a todo lo que representó aunque no lo entienda ni yo.

    Buenas noches.

    Comentado por: ¿importa? el 10/5/2018 a las 03:59

  • Me fui de Barcelona hace ahora unos tres años, dirección Francia justamente. Me movilicé hacia el exterior, mucho mejor dicho, sólo con lo puesto y que además se me caía a pedazos. Pero me fui también contento al fin y al cabo, un poco por lo cansino que me venía resultando el despliegue de banderas en mi ciudad, un poco por lo que tiene de insostenible vivir en Barcelona a día de hoy, ya sea por la pela o la salud mental.

    Bref, no seré yo quien defienda a Ada Colau. Si en su día tuvo mi voto, su deriva hacia la ambigüedad más exasperante en torno al tema del tema han acabado por convencerme de su bajeza política. Pero si desde el ayuntamiento que preside se ha decidido quitar la estatua de un esclavista, pues bueno; desde mi punto de vista poco tendría que ver ello con tratar a los ciudadanos de imbéciles amamantados. La cosa se puede leer, no sé, como un intento de desquite histórico (nivel calcomanía) desde una perspectiva simplemente un poco más favorable en el tiempo: en el fondo, hoy es de común acuerdo que el esclavismo estuvo mal. Que una ciudad que se pretende moderna se saque de encima la estatua de un señor que entre otras actividades ejerció el tráfico de seres humanos, yo lo veo preferible a mirar hacia otro lado. Además, una estatua al aire libre es un reconocimiento de una ciudad a una personalidad. Y si a Barcelona ya no le sale reconocerle a Antonio López sus labores, pues oye, qué le vamos a hacer. Los primeros en no ser reconocidos como ciudadanos con derecho a vivir en su ciudad han sido y somos los propios barceloneses. Nos vamos a poner así por una estatua de tres al cuarto.

    Suprimirla del espacio público no lo entiendo en ningún caso como un desplante a la historia. Lo digo a riego de meterme en un berenjenal (todos conocemos el pasado de Rimbaud, y sin embargo, todo lo que se pierde quien por ello lo ignore; todos conocemos los rumores que circulan sobre ciertas respetables personas -que existen de verdad- que proponen suprimir el nombre de Machado de una calle).

    Vamos, creo que este tipo de estatuas se erigen para rendir homenaje a personalidades emblemáticas, por su contribución a un lugar etc. (no lo veo tanto aquí como un ejemplo de genuina expresión artística, por mucho que sean los artistas a esculpirlas) o para enaltecer la figura y el ego de personajes execrables (Dovlátov tiene un cuento por ahí remarcable). Si luego resulta que la estatua posee un innegable valor artístico e histórico y que ésta no es sólo la guinda en la rotonda, se la expedia al museo. Y ya. Será por sitio.

    Por otro lado, entiendo que los museos están, entre otros asuntos, para recordarnos el pasado colectivo e invitarnos a la reflexión. Luego, claro, puede suceder lo inexplicable: que incluso las naciones seguras de su historia (quizá no entonces, en pleno acto, pero luego vamos que sí) hayan podido cometer el traspiés de saquear indiscriminadamente el patrimonio de otros países. Afortunadamente, tan seguras están de sí mismas, tan superiores al otro lado de los pirineos, que, ya luego, después del té y deseosas de enmendar errores de juventud, con su seguridad en la solapa y un puro en la mano, digo, acaban siempre por restituir lo expoliado con justicia histórica a los países expoliados. Claro que sí.

    Lástima que no.

    Total, esos países son hoy putos avisperos: por el bien de la humanidad, mejor las conservamos aquí.

    En el mundo civilizado.

    Comentado por: Adrià Pons el 09/5/2018 a las 19:43

  • Aceptar y adoptar la verdad tiene un proceso más complejo que solo poner memorias compitiendo por legitimidad, consistencia e incluso verosimilitud.

    La pregunta de si puede construirse nos llevaría de forma optimista a la rápida afirmación, sin embargo hay preguntas subyacentes: ¿es en realidad la verdad lo que pretende? o ¿hasta dónde llegar por su búsqueda? ¿puede un testimonio que duda de su recuerdo ser útil?, estas preguntas que no deberían pasar desapercibidas pasan no por una “exposición respetuosa” de la idea-complejo emancipador de su posición, sino justamente por su persistencia, que de pronto puede responder a lo anterior.

    Los hechos como los presenta no deberían poner en duda la violencia y la esclavitud pero no las explica o haciéndolo refuerza la subestimación que no admite la posibilidad a quienes intentan ver y entender parte de su historia de forma integral.
    Pues bien, en esa búsqueda se halla la oscuridad resultado de la responsabilidad directa y omisiva justificada por el progreso y belleza de la ciudad y la asunción hegemónica de la misma que reforzaba a su vez la justificación de los excesos que ha ido derivando en la idea civilizatoria que se frustra de la ignorancia de la víctima-subalterno.

    Pero también las luces, que en esta lucha por la memoria, desmerece, desvirtúa u obvia; entonces lo valioso se cuestiona por esa misma asunción emancipadora, tal es el complejo que reconocer lo valioso es servil o pragmático.

    Comentado por: si son el 09/5/2018 a las 12:48

  • Si de veras siguiese la escena internacional, que es bueno siquiera para orear un poco la asfixiante escena local, habría notado hace meses el derribo en Bristol -capital esclavista del siglo XVIII- de la estatua de un magnate local que había filantropado la capital entera con sus ganancias. Algo así parece que le va a acaecer -si no ha ocurrido ya- a Cecil Rhodes y su estatua en Oxford. No es en absoluto síntoma de decadencia o mala conciencia inglesa. Pragmatismo es la palabra, un poco más universal que esos engendros continentales de 'mala conciencia'

    Comentado por: si hubiera tiempo y espacio bastantes el 09/5/2018 a las 10:33

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Foto autor

Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) es su último libro.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 

 




 

Ensayo

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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