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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 5 de agosto de 2020

 Félix de Azúa

Velocidades y lentitudes

Algunos de nuestros hábitos han cambiado aceleradamente. Desde que nos avisaban con gran alarma porque teníamos una conferencia telefónica (“¡Señorito, señorito! ¡Le llaman por el aparato desde Palma de Mallorca!”, gritaba inevitablemente una doncella en las comedias de Alfonso Paso), hasta el actual delirio de los móviles, la conversación incorpórea se ha transformado en muy pocos años.

Antes era frecuente ver retorcerse de dolor a los enfermos. Una imagen que casi ha desaparecido de los hospitales y las clínicas. Si algo hay que agradecer a las multinacionales farmacéuticas, posiblemente las empresas más desalmadas del mercado, es su aportación a la eliminación del dolor inútil.

En cambio otros apenas han cambiado. Son saurios paleolíticos que se arrastran por nuestros barrios como si no hubiera pasado un millón de años. Estoy pensando en un alegre e inmisericorde comentario de Vani sobre los Grandes Almacenes.

Contra la imagen que de sí mismos exhiben, ni son modernos, ni son imaginativos, ni son actuales, ni hacen otra cosa que repetir rutinariamente la fórmula que aplicaron en su nacimiento. Los Grandes Almacenes siguen exactamente igual que cuando se inauguraron en 1852, fecha de apertura de Le Bon Marché, el primero en su género.

Creado por Aristide Boucicaut (y señora) la historia de Le Bon Marché viene minuciosamente descrita en una novela de Zola, Au Bonheur des Dames. La novela es mala, como casi todo lo que escribió Zola. Mala quiere decir, escrita de cualquier manera, en un francés rasposo. Leerlo produce la impresión de las chirlas mal lavadas. Esa arenilla...

Sin embargo, la documentación es fenomenal y sigue siendo la mejor introducción a las prácticas mercantiles de los Grandes Almacenes. Porque no han cambiado ni un milímetro.

Ya entonces mostraban en los bajos del escaparate unas chucherías que llamaran la atención de los niños, para que, al detenerse, las señoras repararan en las lujosas mercancías situadas en altura. Ya entonces diseñaban el recorrido interno del almacén de manera que el curioso hubiera de pasar delante de una buena selección de productos tentadores antes de llegar al que estaba buscando.

Ya entonces vendían a precio ruinoso alguna mercancía muy buscada (la seda, en aquel tiempo), de manera que atrajera público a precios de dumping. Sabían que el cliente compraría otras cosas cuyo precio inflado compensaría las pérdidas. Ya entonces su mayor enemigo era el pequeño comerciante, cuyo envidioso desdén se traducía en posiciones políticas ultraconservadoras, explotadas por los políticos populistas.

Ya entonces el mayor gasto proporcional del almacén era la publicidad, con la que procuraba presentarse como el colmo de la vanguardia, de la sofisticación, de la elegancia, del deseo moderno, de estar a la última, y así sucesivamente.

Han pasado cien años y todo sigue igual. Deberíamos considerar la publicidad de El Corte Inglés más o menos como si fuera la del Museo del Prado, o la del Arzobispado de Valladolid.

Como los grandes saurios prehistóricos, los almacenes sólo han cambiado su tamaño. De ocupar una manzana, algunos malls de Canadá y los EE. UU. han pasado a ocupar una ciudad entera.

Aplíquese este juicio a otras dos antiguallas insustituibles: el sindicato y el partido político.

[Publicado el 08/6/2006 a las 07:30]

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Comentarios (24)

  • Leo que Kurt Gödel nació en Brno, Moravia, allá por la primera década del siglo XX. O sea, que pudiera haber sido checo, pero fue austrohúngaro, o vaya usted a saber. Gödel, paranoico, dejó de comer por miedo a ser envenenado, y murió, realmente, de inanición. Su brillantez intelectual le cegó ante el peligro nazi, teniendo que huir precipitadamente en 1940 a los EEUU, via transiberiano y Yokohama. Sus teoremas de incompletitud, o su formalización del argumento ontológico de la existencia de Dios, aplicados a la arenilla de las chirlas mal lavadas, sería confundir la velocidad con la lentitud, y ésta con el tocino.

    Comentado por: Ramón Machón el 09/6/2006 a las 08:44

  • The first kind are prone to refer to authorities; religion, bureaucracy, governments and their own prejudices. They postulate a Supreme Being that knows all the answers because everything must have an answer.

    uh uah auh

    increíble que sea tan consciente... good o very , very Priti wuoman... fantástico

    Enea

    Comentado por: Enea el 08/6/2006 a las 22:02

  • copiar/pegar de www.edge.org


    GÖDEL IN A NUTSHELL

    (VERENA HUBER-DYSON): The essence of Gödel's incompleteness theorem is that you cannot have both completeness and consistency. A bold anthropomorphic conclusion is that there are three types of people; those that must have answers to everything; those that panic in the face of inconsistencies; and those that plod along taking the gaps of incompleteness as well as the clashes of inconsistencies in stride if they notice them at all, or else they succumb to the tragedy of the human condition.

    The first kind are prone to refer to authorities; religion, bureaucracy, governments and their own prejudices. They postulate a Supreme Being that knows all the answers because everything must have an answer. With inconsistencies they deal by hopping over them, brushing them aside, sweeping them under a rug, ignoring them or making fun of them. These people are unpredictable and exasperating to deal with, though often disarmingly charming.

    The second kind are the more heroic and independent thinkers. They are not afraid of vast expanses of the unknown; they forge ahead and rejoice over every new question opened up by questions answered. But when up against the walls of inconsistencies they go berserk. These claustrophobics are in fact the scientific minds.

    And then, finally, there are the ordinary humans who make do with both inconsistencies and gaps in their experience of life and the world. Some of those, when driven to the brink of endurance by roadblocks of paradox and pitfalls of the unknown, go mad.

    Comentado por: ortega el 08/6/2006 a las 19:35

  • Fíjense que estaba leyendo y de repente me doy de morros con esta frase: "El mundo es todo aquello que ha lugar" es de Wittgenstein este filósofo que ahora parece estar tan de moda. Y me digo yo: "Atiza, pues claro! si aceptamos que el mundo es todo aquello que ha lugar, invariablemente se acepta como sí que la afrimación de que el almacén forma parte de la condición humana es bien cierta.
    El mundo es un almacén de todo aquello que se empeña a existir en él. Luego pasó que el ser humano se apoderó del mundo,lo hizo suyo, y descubrió que la jerarquización y ordenación del producto en subalmacenes era imprescindible si se pretendía lo propio con los seres humanos."
    Y he pensado esto y se me ha ocurrido que quizás podría escribirlo. Y aquí está.
    También pienso ahora que lo de las ciudades-alamcén tampoco iba por mal camino.Tenemos claro que la constante explosión demográfica y los recursos médicos favorecen la multiplicación de seres. Por otro lado tenemos esta nueva "era del acceso" que nos permite acceder al producto deseado cuando nos de la gana. Si multiplicamos estos factores (era del acceso, explosión demográfica) por un incierto número de años, obtendremos que en un futuro el aumento de población requerirá que las ciudades sobresaturadas empiezen a derribar centros comerciales porqué el alquiler de pisos será más rentable. Y el centro comercial lo deslocalizaran -mola la palabra- a las afueras desérticas que el cambio climático nos regalará dentro de unos años. La adquisición del producto será sencilla sólo tendremos que acceder a él mediante un ordenador y pago VISA. Así serán las cosas. Y sino tiempo al tiempo.
    Muchos se quejarán de no poder ir al mercado la mañana del sábado a comprar el pescado y a mezclarse con el bullicio de los gritos y los empujones. Yo no desde luego. Aunque esta aquel que decía que no has visitado una ciudad si no has visitado sus mercados. Hay gustos para todo...exceptuando los bazares de especias de istanbul y los de marruecos y los de indonesia y los de...
    Bueno, quizá el tipo tenía razón con lo de los mercados. Pero ya se sabe que la humanidad va a la deriva...

    Comentado por: Tipo de incognito el 08/6/2006 a las 18:41

  • los teléfonos móviles son "delirantes" ???
    las empresas farmacéuticas son las "más desalmadas" (todas lo son, sólo que estas todavía más): a diferencia de ... ?
    los compradores de grandes almacenes son tontos a los que se torea a placer (en esto el Sr. Azúa comete el error de la autora del No Logo: se cree todo lo que se dicen capaces de hacer los profesionales del márketing: su mejor venta ha sido la de ellos mismos)
    partidos (incluso sindicatos): por favor, no busquemos alternativas, sigamos con estas antiguallas. Insustituibles: puede ser un halago. Como acostumbran a decir los conservadores británicos: cuando algo no debe cambiar, debe no cambiar (en inglés suena mejor)

    Comentado por: ortega el 08/6/2006 a las 18:27

  • Bueno, nunca pensé que acabaría hablando de almacenes pero allá voy. La verdad es que voy a ciegas, pero la diana es lo suficientemente grande como para disparar un par de flechas. Allá van:
    El almacén forma parte de la condición humana y supongo (a ciegas, ya digo) que proviene de la explosión demográfica que supuso el descubrimiento de la agricultura, más tarde el de la sal como conservante, luego supongo que vendría el frío y lo último ya serían los compuestos químicos. Claro que todo esto sería el surgir del almacenamiento de lo fundamental para la vida que en lo histórico era la comida. La cosa -la del almacenamiento-, se pone un tanto peliaguda en nuestros tiempos. Ahora la supervivencia ya no depende de un plato de sopa, en este presente que nos toca el que sobrevive no es el que burla a la muerte, el que sobrevive es el que vive. Puesto que la instrumentalización del ocio se ha impuesto de forma tan brutal y variada, cada vez dependemos más de buscar todo lo necesario para nuestro vivir en un único punto: El almacén. Así son las cosas, hay gente que fabrica hay gente que almacena y todos consumimos. Sabrán ustedes que la cultura organizacional del almacén es tan inherente a la empresa que la financiación de éste no pasa por la venta de productos sino por el almacenamiento del dinero de la venta de los productos en productos de inversión especulativa. De hecho, si lo pensamos bien, toda nuestra sociedad está fundamentada en el ejercicio del almacenamiento. Puesto que vamos hacia la sociedad 5-95, más vale ponerse las pilas en la construcción de ciudades-almacenes, porqué dentro de nada tendremos ocio para dar y regalar. Y algo tendremos que comprar para aprovecharlo...

    Comentado por: Tipo de incognito el 08/6/2006 a las 17:33

  • tonto + culo = tipo de incognito

    Publicado por: la pequeñq ninfomana | 08/06/06 a las 12:28

    Comentado por: Tipo de incognito el 08/6/2006 a las 17:06

  • Sr. Pozo: Al respecto de su democracia comercial, el epigrama del cínico Ambrose Bierce que acabo de encontrar:'No es por casualidad que los tigres eligen esconderse en la espesura, ya que el comercio y la industria se realizan, generalmente, en campo abierto'.

    (Recibido su correo, gracias).

    Comentado por: Tipo Material el 08/6/2006 a las 16:57

  • Pues sí. En aquellos edificios del socialismo consumista, del "quiero y no puedo, porque no hay" presentado en flores de plástico y artesanía búlgara a precio de coste, el laberinto era real como la vida misma. Podemos imaginar el lanzamiento de novedades de aquellos Cortes Ingleses de Moscú en los 60, o la campaña de moda primaveral del 67 en Dresden, Leipzig, Sofía, Bratislava, Kiev... Las top models estatales en la inacabable pasarela del tedio. Todo un desfile de familias ejemplares recorriendo sonrientes los pasillos repetitivos.
    Ahora, cada fin de semana, después de quince años de capitalismo real, la imagen es la misma, el edificio ha cambiado de nombre, pero los bichitos que andan frenéticos por dentro siguen buscando la felicidad que les ofrece el olvido.

    Comentado por: Ramón Machón el 08/6/2006 a las 16:53

  • Ramón Machón 17:15 (disculpe la 'n' anterior)

    Un estudio sobre la organización compositiva antisentimental, supuestamente basada en la pura razón, de los arquitectos del socialismo aplicada a los grandes almacenes tiene que dar para un rato.
    Luego los fenómenos (allí) serían insospechados: laberintos de melancolía, lirismo metafísico, etc...

    Comentado por: (em)prendedor de coches el 08/6/2006 a las 15:52

  • Encendedor de coches 16:08

    No sé si los Petrof disidieron exactamente. Lo cierto es que en 1948, por disonancias, les nacionalizaron la empresa que habían fundado en 1864 en Hradec Kralove. En 1991 se la devolvieron a Jan Petrof (5ª generación), y actualmente la presidenta es una tal Zuzana Ceralová Petrofová.
    Lo que pretendía traer a la conversación de hoy, porque creo que es un asunto sin estudiar, es la estética del Gran Almacén Socialista. En principio una copia que pretendía emular al odiado capitalismo, pero con peculiaridades muchas veces obligadas por la escasez y poca variedad de productos. Se podría montar un libro con ilustraciones publicitarias de los grandes almacenes checos, rusos, rumanos o polacos de los años 50-60. Estoy seguro de que se vendería bien en el Corte Inglés.

    Comentado por: Ramón Machón el 08/6/2006 a las 15:15

  • A ver si nos hacemos con el pais y lo educamos a la viaja usanza (?) , tanto niñato/madurito pamplinas con movilino sin saber hablar me tiene el pito de punta....en fin, no teman , soy un hombre leido y educado en la corte esotérica....gozo de buen humor y ganas de compartir con gente sabia, genios, tarados y duchos en el arte del vivir/ir y venir/leer y escribir.....

    felix , gracias por tus clases de estética....podriamos pintar la diagonal de azúl?

    Comentado por: roc pedrol el 08/6/2006 a las 14:37

  • Ramón Manchón 15:41

    Me parece que los Petrof (familia) eran checos disidentes. ¡Ah, y la señora...!
    La señora, aun sin demasiado conocimiento de causa, soñaba secretamente con un Stenway & Sons.

    Comentado por: (em)prendedor de coches el 08/6/2006 a las 14:08

  • Hombre, pues en aquellos países en los que el sindicato era uno y el partido también, durante cuarenta años, proliferaron copias exactas de lo que llamamos grandes almacenes. Igualitos a los nuestros, por fuera, con esas superficies verticales sin ventanas y accesos como de aeropuerto, auditorio o ministerio del interior. En Checoslovaquia, Alemania Oriental, Yugoslavia, etc... pueden verse esos monstruosos edificios que ellos pensaban socialistas cuando los construyeron, durante la normalización, y que eran capitalistas, pero sólo por fuera. La diferencia de aquellos hipermercados normalizados con los nuestros, aparte del contenido, era que podías toparte con una pirámide de paquetes de detergente bellamente construida sobre un piano de cola Petrof. Porque para los estrategas comerciales quinquenales era evidente la relación entre estos productos, uno tan lujoso como el otro. Y además, si la señora iba a por detergente ¿Por qué no iba a encapricharse con el piano ya de paso?

    Comentado por: Ramón Machón el 08/6/2006 a las 13:41

  • Próximo día,Azúa,nos comentará cómo tendrían que ser remodelados los Grandes Almacenes de cara a un futuro(esto no se pue'aguatá).El bricolage(palabra francesa)está servido.

    UN ADELANTO DE OPINIÓN.

    A ver, señorita:
    -Dónde le gustaría encontrar el frasquito de colonia, ¿en la planta de abajo o en la de arriba,hablamos del Corte Inglés de plaza Catalunya?
    -Pues mire usted,como a mí me gusta echarmela y que al paso de olorosa me refresque,preferiría que no hiciera usted cambio alguno y la deje en la planta de abajo,que es donde está y más a pie me cae.

    -Tiene usted razón,como el vino,en la parte de abajo.

    -Claro,(hombre impertinente)el Corte Inglés,aparte de roturas y robos tiene que cuidar que no se le evapore el perfumen.

    -Y si usted va a una farmacia,¿qué pastillas le gusta que le dé el farmacéutico,y en qué parte del mostrador le gustaría encontrarlas?

    -Pues señor mío,como no compre pastillas Juanolas,será la que me mande y recete el médico,¿no?;y el encontrarlas de nada me serviría,pues, los médicos de mucho tiempo acá,no mejoran la caligrafía;yo no sabría lo que pide la receta,así que, el farmacéutico sabe lo que hace y ducho en la historia del trasfondo de la botica, de por ahí la saca.

    -Ah!Me suena que desde mucho tiempo se hace lo mismo.

    -Claro,qué se piensa usted.

    -Nada,mujer,veo que estoy muy poco informado de por qué todo está en un lugar del cual yo cambiaría.

    -Ya,yo por cambiar,cambiaría muchas cosas, pero...

    Si,fachadas,edificios,todo,todo está mal¿Por cierto, qué opina del Paseo del Prado,el cual quieren remodelar?

    Mira,buen hombre,voy con prisas y tengo que hacer la compra,así que no me puedo parar a remodelar museos;me voy,que me está dando en la coronilla que me cierran la tienda y me cambian antes que llegue los yogurs.

    El hombre que hacía esta encuesta se quedó con la misma cara que tienen los sindicatos:de zorrunos añejos.

    Podría haber continuado,pero ya ven,la mujer con prisas dejó a éste remodelándose y mordiéndose las uñas.

    (No continuará,en espera de presupuesto para remodelación)

    Comentado por: Delfín el 08/6/2006 a las 12:25

  • Parece que así es. La extensión de los grandes saurios-almacenes es la extensión de la democracia (entiéndase, de 'nuestra' democracia, de la real). Los sindicatos están tan domeñados o inoperantes como un fósil, los partidos son mecanismos operativos de los controles financieros, pero los "cortes ingleses" son la real participación del ciudadano en el llamado "estado del bienestar" asociado a la democracia. Que den a escoger a una familia de comunistas (pongamos por caso... podrían ser cristianodemócratas) el sindicato, el partido o el corte inglés de turno: escogen el corte inglés, fijo, a sangre y fuego.
    Desde el punto de vista estético son poco más o menos (salvando poquísimas y honrosas excepciones) como cualquier otro edificio de concepción actual dedicado a la cultura: ¡una basura!... (exclamación imaginando la voz indignada del gran actor Luis Varela).

    Comentado por: (em)prendedor de coches el 08/6/2006 a las 12:11

  • La velocidad de gestión diaria de la vida civil favorece, a nuestro pesar, la lentitud de la gestión diaria de la vida virtual. Con retraso un saludo a Vizcondesa que estoy seguro me había leído.

    Comentado por: Tipo Material el 08/6/2006 a las 11:49

  • Buena exposición, articulada por una serie in crescendo de 'Ya entonces'... Al leer, me resultaba excesiva tanta reiteración y tanto énfasis en una historia de almacenes. Pero, al final, el autor maneja bien la sorpresa y nos enfrenta a un término de comparación de más largo alcance: partidos y demás instituciones públicas (o, por qué no, la propia vida pública, como le han apuntado por ahí).
    No obstante, no todo es perfecto aunque casi lo sea (lo de la 'conversación incorpórea' me ha gustado, claro está, muchísimo). Con ánimo de incordiar:

    *Ya entonces diseñaban el recorrido interno del almacén de manera que el curioso hubiera de pasar delante de una buena selección de productos tentadores antes de llegar al que estaba buscando.*

    Se comprende. Pero, contado así, no es verosímil: ¿cómo sabe el almacén con qué tentarme cuando voy a comprar una camiseta o un destornillador?
    Por último:

    *Mala quiere decir, escrita de cualquier manera, en un francés rasposo. *

    No sé qué quiere decir. No sé si 'escrita de cualquier manera' es inciso (en cuyo caso figuraría bien la coma tras 'decir'); o es complemento de objeto de 'decir' (es lo que creo; en cuyo caso, sobra la coma tras 'decir').
    ¿Puntúa mal este autor (de modo que se pueda ensañar con él un ajeno como yo, etc, etc...)?
    Qué va... Al contrario: lo hace escrupulosamente, aunque con los descuidos de todo el que escriba a diario. Quienes no saben puntuar son los especialistas. De ningún manual se puede deducir el empleo correcto de la puntuación, dejada en demasiados casos al arbitrio del autor. Y Félix de Azúa viene puntuando según un criterio orientativo como es el de la entonación, a falta de un criterio riguroso. Y, si él entona, mentalmente, un inciso adverbial, en cabeza de frase, en la misma unidad de entonación que el resto de la frase, pues prescinde de esa coma imprescindible.
    Y es una pena que el incordiado sea él y no los que viven de reglamentar la escritura de los demás.
    Saludos y perdón.

    Grifo

    Comentado por: Grifo el 08/6/2006 a las 11:08

  • tonto + culo = tipo de incognito

    Comentado por: la pequeñq ninfomana el 08/6/2006 a las 10:28

  • ¡Ya lo entiendo! Todo tiene su principio en las matemáticas. Por ahí debería haber empezado...
    Por ejemplo: Pozo plantea dos dudas fácilmente resolubles con las matemáticas:
    ir+venir=buscar
    ser+estar=consciencia
    ¿Y que pasaría si multiplicásemos el título de azúa?
    velocidad*lentitud=sensatez

    MATEMÁTICAS (nivel 1):
    La suma es fácil:

    presente+yo=futuro
    verde+rugoso=árbol
    pelo+inocencia=perro
    papel+lapiz=historia
    silla+luz=conversación
    verde+azul=vida
    vela+viento=vida
    sangre+mapa=guerra

    Hay sumas más complicadas:
    abeja+flor=amor
    corto+largo=galleta
    jarrón+agua=matrimonio
    flor+ojos=belleza
    sol+pajaro=vida

    Alguna resta:
    nada-todo=universo
    fuego-nube=pasión

    Las multiplicaciones son más directas:
    ventana*belleza=mar
    viento*diccionario=olvido
    Divisiones:
    arena/estrellas= 1
    alfil/camino=suicidio
    Reglas:
    Todo número dividido por soledad=infinito
    Todo número dividido por amor=0



    Comentado por: Tipo de incognito el 08/6/2006 a las 10:00

  • plaza cataluña ? que gran almacen hay ?

    Comentado por: el vendedor , que fue por tabaco el 08/6/2006 a las 09:29

  • Y una curiosidad: lo difícil que resulta ver realmente la fachada de unos Grandes almacenes aunque uno pase toda la vida por delante. Su autista rostro de hormigón, su gris volumen plano, a veces sin una sola ventana, que sólo concede expresión a pie de calle, se vuelve invisible tras la promesa de novedades sin cuento que guarda en su interior.

    Esto uno sólo ha alcanzado a pensarlo cuando ha paseado por plaza de Cataluña, donde la distancia -doble: física, en metros, y emocional, como turista que uno es allí- permite ver en conjunto.

    Un saludo.

    Comentado por: javi el 08/6/2006 a las 08:26

  • De la Democracia Orgánica, asentada en la tríada: Familia, Municipio, Sindicato; hemos pasados a la Democracia Comercial, asentada igualmente en otra tríada: Grandes Almacenes, Partidos Políticos y Sindicatos. Sólo permanecen en ambas formas está última congregación de trabajadores; mientras que la familia torna Partido Político o deviene Gran Almacén. O, puede ser, que el Municipio sea ya enteramente un Gran Almacén o una simple Familia.
    Para todo ello ha sido preciso la exacta combinación de Velocidad y Lentitud, en una mixtura bien trabada de apariencias y esencias. Velocidad de los cambios aparentes –más allá del desideratum técnico- y Lentitud soporífera de la permanencia de las cosas en su esencia. Lo esencial, no sólo es invisible a los ojos, como quería Saint Exupéry, sino que permanece como un piedra roqueña ¿Somos o estamos?, ¿Vamos o venimos?

    Comentado por: El Pozo y El Numa el 08/6/2006 a las 07:51

  • Pero azua no tenia un partidito ? hay mas antiguallas ,el hombre , la mujer , el itelectual , el putero , la cantante , el bochornoso e indocumentado comentarista de blogc,las virgenes ,los pedofilos....

    Comentado por: albert el 08/6/2006 a las 07:46

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 




 

Ensayo

Volver la mirada (2019). Debate, España.

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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