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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 25 de septiembre de 2020

 Félix de Azúa

Museos de bolsillo

A lo largo del siglo XVII tuvo lugar un curioso episodio: las colecciones particulares de objetos fueron sustituidas por imágenes de esas mismas colecciones. Fue un momento que tiene similitud con el actual. Me explicaré.

Las colecciones renacentistas de objetos se conocen como "gabinetes de curiosidades" o "cámaras de maravillas" (wunderkammern) y eran extravagantes almacenamientos de fenómenos animales, vegetales o minerales, y toda suerte de artificios de extrema rareza como autómatas o relojes con figuras. Durante el Barroco estas cámaras y gabinetes crecieron de forma desmesurada y ocuparon espacios tan substanciales como el Castillo de Praga, con la colección del emperador Rodolfo II de Habsburgo. En esta nueva etapa, un ordenamiento más racional de las curiosidades suponía cierta voluntad científica incipiente, en muchos casos impulsada por las rarezas que traían consigo los exploradores del continente americano o de las islas del Pacífico.

No obstante, en la segunda mitad del siglo XVII se produjo un fenómeno en verdad sorprendente que ha sido estudiado por José Ramón Marcaida en Arte y ciencia en el barroco español (Marcial Pons) con notable erudición: la invasión de imágenes que representaban imágenes. Aunque la novedad fue universal, Marcaida privilegia el caso español. En el Museo del Prado, por ejemplo, hay magníficos ejemplos de lo que él señala: Las ciencias y las artes, de Stalbemt, o la serie sobre los sentidos corporales de Jan Brueghel el Viejo, son piezas supremas de este tipo de pintura.

Porque lo que subraya Marcaida es una primera y arcaica desmaterialización de los objetos, un primer intento de suprimir lo sólido, una primera abstracción de lo que más tarde se llamarán mercancías. Ello es que en algunos gabinetes de maravillas aparecieron pinturas que representaban justamente gabinetes de maravillas. Esa duplicación tiene relaciones muy interesantes con las primeras acumulaciones de bienes y riquezas, la intensa actividad de los grandes bancos nórdicos y sobre todo la conciencia de que el tiempo ya no era el recto camino a la salvación, sino, llanamente, una carrera hacia la muerte.

La relación entre las primeras grandes acumulaciones de riqueza material y la conciencia aguda de nuestra aniquilación es bien conocida desde Max Weber. En las mansiones burguesas aparecían deslumbrantes copas de plata y cristal, montañas de monedas de oro, joyas trabajadas por orfebres colosales, pinturas, estatuas, en fin, valiosos objetos que la muerte se iba a llevar consigo a la tumba del propietario. Por una parte, los cuadros desmaterializaban esas riquezas con bodegones, naturalezas muertas, vanitas, pinturas de gabinetes, pero, por otra, la reacción religiosa rechazaba la riqueza privada por pecaminosa. Un doble juego de opuestos y complementarios.

También nosotros llevamos en nuestros teléfonos, tabletas y demás artilugios una colección desmaterializada, no de objetos, sino de personas. Cada uno tiene su propio museo de amigos, ídolos, amantes, hijos o parientes convertidos en figuras de gabinete electrónico. De nuevo estamos en un tiempo de acumulación de mercancías incluso entre los pobres, de atesoramiento desmedido, de obsesión material, de terror a la muerte y de una religiosidad difusa, ahora llamada "política", que condena la riqueza... de los demás, claro.

 

Artículo publicado en El País. 

[Publicado el 14/1/2015 a las 08:00]

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Comentarios (9)

  • Es muy interesante la comparación que hace Félix respecto a la riqueza del arte en cuanto a imágenes de otras épocas comparado lo que cada persona guarda en sus herramientas de comunicación (tablet, celular) y como bien lo dice es un museo de bolsillo y lo cuidamos como un gran tesoro, la tecnología ha hecho maravillas y ahora no podemos prescindir de nuestro museo de bolsillo, ya que en el tenemos imágenes, fotos, videos y tanta información que realmente lo atesoramos.

    Comentado por: Gabriela López Pozos el 20/1/2015 a las 01:56

  • Exactamente ahora ya tenemos museos de bolsillo, ya todo es electrónico, podemos traer millones de fotos en nuestra tableta lo cual ya nos resulta cotidiano, yo creo que conforme ha ido avanzando la tecnología se ha perdido la esencia de muchas cosas como son artículos antiguos que podíamos verlos olerlos o quizás algunas veces tocarlos, ya no lo hacemos ya que es más rápido tomar mi tableta e ir hacer una visita virtual al museo, creo que los medios de comunicación son una gran herramienta, pero hay que saberlos utilizar a nuestro favor y no dejar de apreciar nuestro alrededor que es parte de la esencia del universo.

    Comentado por: Araceli Cordova Hernández el 19/1/2015 a las 22:41

  • Exactamente ahora ya tenemos museos de bolsillo, ya todo es electrónico, podemos traer millones de fotos en nuestra tableta lo cual ya nos resulta cotidiano, yo creo que conforme ha ido avanzando la tecnología se ha perdido la esencia de muchas cosas como son artículos antiguos que podíamos verlos olerlos o quizás algunas veces tocarlos, ya no lo hacemos ya que es más rápido tomar mi tableta e ir hacer una visita virtual al museo, creo que los medios de comunicación son una gran herramienta, pero hay que saberlos utilizar a nuestro favor y no dejar de apreciar nuestro alrededor que es parte de la esencia del universo.

    Comentado por: Araceli Cordova Hernández el 19/1/2015 a las 22:34

  • me parece muy interesante este tema el cual nos da a conocer la importancia y el valor que tenia para las personas el coleccionar objetos personales (joyas,minerales ,relojes etc)que eran objetos muy respetados pues solo pertenecían a sus propietarios aun después de que estos fallecieran, sin embargo hoy en día las colecciones ya no son objetos como tal, gracias ala ciencia y tegnologia llevamos colecciones pero de una manera mucho mas practica,aunque esto a costa de condenar la riqueza de los demás pues en estos tiempos se maneja mas la cuestion politica,donde solo algunos tienen el poder y solo estos pueden tener ciertas riquezas en muchos aspectos como bien se menciono las se ha perdido la justicia y el respeto hacia los demas. .

    Comentado por: soledad perez hernandez el 18/1/2015 a las 00:03

  • Es extraño conocer las costumbres, y la manera de vivir de otras personas en otros paises, regresar atras y ver la manera de como vivimos en nuestro pais, darte cuenta que tenemos los mismos intereses y los mismos problemas, en los que solo unos cuantos tienen el poder, otros luchan por sobrevivir y otros mueren de hambre, me doy cuenta que en todos los paises del mundo es igual, aunque en muchos los que se revelan a la realidad lo hacen con mayor enfasis.

    Comentado por: Oscar Castañeda el 16/1/2015 a las 14:22

  • Me pareció interesante ver de qué manera las personas siempre han buscado algo para coleccionar sin darse cuenta siempre hemos querido llevarnos esos recuerdos de cosas y no solo materiales si no hasta de personas. Este tipo observaciones me hace pensar que siempre hemos sido así. Pero aun que no nos podamos llevar nada después de la muerte buscaremos algo que guardar.

    Comentado por: Rebeca Duran Cetz el 16/1/2015 a las 05:07

  • Collectionneur : un passionné qui réunit des objets correspondant à un thème :
    - collectionneur d'étiquettes de melons
    - collectionneur d'oeufs d'oiseaux
    - collectionneur de cordes de pendus.......

    Comentado por: le collectionneur el 15/1/2015 a las 11:14

  • es muy interesante el analisis de las colecciones que solian hacerse y las que se hacer ahora, toda coleccion en la actualidad es en fotografia, ya no tanto en objetos.

    Comentado por: Geovani Cardenas el 15/1/2015 a las 02:53

  • Me agradó mucho el análisis que realizó acerca de como hemos vuelto al tiempo en que la gente coleccionaba las cosas en su afán de acumular gran cantidad de objetos materiales, y creo que, efectivamente, nos hemos vuelto coleccionistas de todos los eventos que podemos retratar, siempre queriendo conservarlos para el futuro y poder recordarlos en cualquier momento.

    Comentado por: Lorenza Ita-ndii Cruz Sánchez el 15/1/2015 a las 01:59

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Foto autor

Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 




 

Ensayo

Volver la mirada (2019). Debate, España.

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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