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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 23 de febrero de 2020

 Blog de Félix de Azúa

Sobre la inconveniencia de pensar

El pensamiento es inseparable de una indestructible y profunda melancolía. Eso decía Schelling, y a su sombra, el patriarca George Steiner propone diez razones para justificar tan temible tristeza del entendimiento en uno de sus últimos trabajos.

1. Nuestro pensamiento (thought) es tan vasto como incompleto. La tierra fue científicamente plana durante miles de años. Nada puede asegurarnos de que no persistimos en similares chifladuras.

2. Nuestro pensamiento es necesariamente disperso ya que un exceso de concentración inutiliza la esfera neurológica e impide la vida. Se aguanta en punto muerto.

3. No puede haber novedad en los contenidos del pensamiento. Todo ha sido pensado millones de veces por millones de humanos, la esfera del pensamiento es limitada. Sólo las formas cambian.

4. El lenguaje natural es soberano y no se somete a la matematización. Todo él es metafórico. Cualquier constructo del pensamiento es lingüístico y metafórico. No podemos escapar de la metáfora.

5. El pensamiento se desperdicia en todo momento, no es “economizable”. Einstein confesaba haber tenido dos ideas en toda su vida. Heidegger, una. Los demás, ninguna o media.

6. Entre el pensamiento y el acto hay tantas interposiciones que ningún pensamiento puede coincidir con ningún acto. La inversa también es cierta y aún más triste.

7. No hay “realidad” ninguna accesible al pensamiento, sólo reflejos (reflections) del propio pensamiento. Aunque el pensamiento no fuera un espejo y fuera una ventana, los cristales estarían igualmente sucios.

8. Aquellas personas a las que más amamos son absolutamente opacas para nuestro pensamiento, el cual sólo conoce la soledad.

9. No hay pedagogía capaz de formar un pensamiento con garantías de no estar creando un idiota. Sobre todo, en nuestro modelo social.

10. Nuestro pensamiento nos hace extraños a nosotros mismos. Asunto muy bien visto por Sófocles.

Algunos dirán que, como Schelling, también Steiner al final de su vida confiesa no haberse enterado de nada y la rabia que le provoca irse como llegó, como un tonto. La tristeza de los viejos, etcétera, etcétera.

Yo opino que estos diez motivos de tristeza mental demuestran que Steiner, como casi todos los viejos, conserva un perfecto sentido del humor.

[Publicado el 24/4/2006 a las 10:00]

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Comentarios (16)

  • Yo creo que Steiner intenta trasmitirnos que la mente es un instrumento con el cual podemos hacer determinados cálculos y razonamientos sobre cosas cotidianas o filosóficas; como lo son las manos para hacer marquetería o para tocar el piano. Pero que al intentar utilizar dicho instrumento para solucionar nuestras dudas y temores existenciales, nuestra trascendencia en el paso por la vida; la mente y sus continuas formas mentales, sean ordinarias o extraordinarias, es de una utilidad limitadísima. El discernimiento mental puede ayudarnos ha ver diferentes formas de la verdad, pero nunca la Verdad Global. De hay esa tristeza o impotencia mental. Quizá un discernimiento que incluya, además de la mente; la afectividad y la energía, desde un punto más profundo y centrado pueda ampliar nuestro campo de conciencia.
    10. Nuestro pensamiento nos hace extraños a nosotros mismos. El pensamiento tantea hacía fuera desde la superficie de la información; cuando lo hagamos desde el fondo, conociendo ese fondo (lo que somos); centrados en ese eje interior que en esencia somos, entonces dejaremos de ser unos extraños y además seremos capaces de reconocernos en el otro: 8. Aquellas personas a las que más amamos son absolutamente opacas para nuestro pensamiento, el cual sólo conoce la soledad.

    2. Nuestro pensamiento es necesariamente disperso ya que un exceso de concentración inutiliza la esfera neurológica e impide la vida. Se aguanta en punto muerto. Al parecer el pensamiento ordinario (no así la meditación o la reflexión profunda o el centramiento) salta inconexamente, al parecer es su estado natural. Más correctamente sería decir que así lo hemos aprendido y así lo hemos seguido haciendo; entonces si lo forzamos ha concentrarse en un plano más amplio y durante un tiempo, acaba por sobrecalentarse como el motor de un automóvil si vas a 120 Km/h en la tercera marcha durante bastante tiempo.

    4. El lenguaje natural es soberano y no se somete a la matematización. Todo él es metafórico. Cualquier constructo del pensamiento es lingüístico y metafórico. No podemos escapar de la metáfora. El pensamiento es limitado al moverse dentro del orden cultural, religioso y moral imperante. Y aunque seamos muy instruidos y librepensadores, en nuestro subconsciente siempre habrá algo que no nos permitirá admitir una realidad diferente de la que vivimos y hemos aprendido. Siempre hay algo prohibido en nuestra estructura mental o emocional inconsciente, por lo tanto nos resultará difícil, salvo contadas y fugaces ocasiones, salir de nuestros habituales cálculos mentales.
    Nos falta un salto cualitativo de conciencia para abordar determinados campos que a la mente ordinaria se le escurre como agua entre los dedos. Ante tanta duda mental existe una Realidad (Verdad) absoluta que debemos explorar en nuestro interior para no sentirnos frustrados y perdidos en la inmensidad del Universo; universo Inteligencia, universo Amor-Felicidad, universo Energía-Voluntad. Universo Absoluto en sí mismo; independientemente que nuestra mente racional lo veo o no, nos incluye porque somos formas de su causa.

    Comentado por: Félix el 27/4/2006 a las 10:04



  • "A partir de los cuatro humores llegan los griegos antiguos, especialmente a partir de Galeno, a dividir a las personas en cuatro categorías distintas (siempre el cuatro!). Esto se llamó la "Teoría de los cuatro temperamentos o complexiones" y, junto con la fisiognómica - es decir la tipología de los rasgos corporales observables de la persona - se vinculó posteriormente a la Astrología a través de los árabes.

    Mencionaremos, siguiendo a Klibansky, Panofsky y SaxI, algunos rasgos de esta clasificación de complexiones.


    a) Sanguíneo: (Naturaleza cálida y húmeda): Simple y estúpido. Dichoso. Mesurado, seductor, hermoso. Graciosos. Bonita piel, alegres, animados, habladores.

    b) Bilioso: (bilis amarilla) (Naturaleza cálida y seca): Fino e inteligente, irascible, audaz, impetuoso, delgados y muy comedores; rápidos en la digestión; de tez amarillenta; cara redonda, vehementes en la ira. Se quedan calvos en seguida.

    c) Melancólico: (bilis negra) (Naturaleza fría y seca): Firme y sólido. Astutos, avaros, pérfidos. Tristes soñolientos y envidiosos; pusilánimes; negligentes; de ojos negros y cabellos negros; cuerpo reumático; son melancólicos (psíquicamente). Rehuyen el trato humano; desconfían hasta de sus amigos más queridos. Estables, serios ordenados. Miran al piso.

    d) Flemático: (Naturaleza fría y húmeda): perezosos y estúpidos. Duermen poco y meditan. Encanecen pronto. Poco audaces. Tristes, olvidadizos. De piel blanca. No se quedan calvos. No rencorosos. No proclives a la cólera. Con sentidos mediocres. "

    Comentado por: gOOgle el 25/4/2006 a las 01:29

  • Aristóteles vincula el genio con la melancolía: la hegemonía de este humor propicia el pensamiento. Siguen esa línea en la Antigüedad Teofrasto, Galeno, Celso; a fines del XVI gente como Huarte y Santacruz; más tarde Burton, Lessing, Schelling, Hölderlin, en fin, una pléyade ilustrada que llega hasta el "Duelo y melancolía" de don Segismundo.
    En las tesis de Steiner, que pretende confirmarse a sí mismo, poco hay que no sea la actualización del escepticismo clásico de Pirrón Carnéades, Enesidemo y Sexto Empírico (1,3,4,6,9) y del moderno que va de Ramus y Montaigne a Sánchez y Charron (4,6,7,8,10). Lo más novedoso está en la quinta al recoger la tesis batailliana de la parte maldita. Pero enseguida las dos, una, media y ninguna ideas remite a la jerarquía platónica de las Formas/Ideas: bien, unidad, verdad, belleza. Así como en la novena está la polémica de Sócrates con los sofistas. La octava y la décima nos recuerdan que Steiner ha sido un gran lector de la tragedia griega y de Kafka.

    Comentado por: Zenón de Elea el 25/4/2006 a las 01:03

  • Lo de la opacidad de los ojos de la persona amada aparecía en un magnífico, muy recordable, poema en prosa de Baudelaire.
    Él había visto, sobrecogido, la miseria retratada en ese pobre hombre encontrado en pleno paseo, y creía estar en comunión completa con el sentimiento que seguro conmovía también a su amada, cogida de su brazo. Pero ella habló, exasperada ante tanta miseria...

    Comentado por: Popaul el 24/4/2006 a las 23:32

  • Escucha. Se me aparece un señor almendra dentro de un halo luminoso que insiste en que está muerto y me dice: como resucitado tuyo que soy te debo una explicación y esa explicación que te debo te la voy a pagar. Tú, pedazo de ignorante, tú serás uno de los elegidos para continuar mi obra, pues yo, fallecido para este blog y para el mundo el día 3 de abril del 2006, a las 21 horas 30 minutos, hora local, como se puede comprobar en la esquela eléctrica del día antedicho, D.E.P, te nombro heredero universal y continuador de mi labor formidable: la de llevar mi mensaje de salud y de vida humana a todos los pueblos de la ti, de la e, de la rra, a la desconsolada simetría de los palacios y a la soberbia de los basureros, a los salvajes de las ciudades científicas y a los pabellones del cáncer, al fango de las genealogías y al último simio de las monarquías risueñas. ¿ Tengo que ser yo?, le digo al fuego, es que estoy muy ocupado. Muy ocupado, muy ocupado, dice, pero si harías cualquier cosa con tal de no hacer nada. Y en qué consiste exactamente mi trabajo, si se puede saber, le digo. Destrúyelos y luego hazlos inmortales, dice. Y eso cómo se hace, digo. Pues para empezar, dice, recuérdales lo que afirmaba Duchamp: no hay solución porque no existe ningún problema. ¿ Y después?, pregunto. Después, dice, sólo debes prestar atención . Ah, ¿sí?, digo, ¿y a mí quién me salva?.¿ Y por qué se ríe?

    Comentado por: nosoyruso,señor el 24/4/2006 a las 21:26

  • Sobre la conveniencia de pensar: Antiguo proverbio que ya fue en Babelia, creo,aplicado a Steiner: "La sabiduría engendra tristeza".
    Otro viejo sabio, Oteiza, nos espetó en una entrevista: "Si no estuviera triste, ¡joder!, qué tristeza".
    Ah! Einstein, dos ideas. Heidegger, una.
    Los demás...un número de ideas igual que el cabello o la caspa, a lo largo de la vida se van cayendo y van desaparciendo.

    Comentado por: Tipo material el 24/4/2006 a las 20:04

  • Le reconforta a uno confirmar sus temores aunque estos sean pues eso, temores. Parece idiota pensar que el temor a lo temido -a lo desconocido- puede llegar a inquietarnos aún más que la cuestión inquieta y traviesa; pero así es. Luego está la melancolía, que no es sino el modo que muchos tenemos para instrumentalizar la duda -el temor- hacia las pensamientos no resueltos de la vida. Y claro, si uno no encuentra (o no se conforma) con la solución, persiste la duda y de ahí el temor.
    Pero sabemos de la dificultad de convivir con un temor constante, y es aquí donde nace la melancolía. Transformando el temor en resignación y la resignación en melancolía, convertimos en mal menor la cuestión inquieta inicial. Claro está que ésta no es una solución de la que uno pueda estar muy orgulloso, por eso cuando se acumulan muchas cuestiones inquietas y traviesas que uno ha ido transformando en pequeñas bolitas de melancolía que ha ido tragando, esta acumulación de bolitas digo, se transforma en un mamotreto esférico que sólo un buen cartucho de dinamita antidepresiva debidamente colocado, puede hacer desaparecer. Para realizar la voladura, la nitroglicerina a usar es, en este caso, un buen puñado de lexatines y/o prozacs. También está Platón, como decía aquél, o Azúa y Trapiello como digo yo.



    Comentado por: Tipo de incognito el 24/4/2006 a las 19:15

  • 8. Aquellas personas a las que más amamos son absolutamente opacas para nuestro pensamiento, el cual sólo conoce la soledad.

    Y no solo, las que amamos, todas en general.

    Comentado por: Adan Balcazar el 24/4/2006 a las 17:07

  • no sé... creo que era judio, pero eso no me interesa habló del lenguaje, creo
    Enea

    ( y bonne tardes)

    Comentado por: Enea el 24/4/2006 a las 16:32

  • Steiner? m? me pregutno comerá pizza cuadrada o redonda?, en Italia , especialmente en Roma y Ference es cuadrangular... esós teóricos deberían comer más pizzas...

    EEnea ( EE, es a propósito)

    Comentado por: Enea el 24/4/2006 a las 16:30

  • qué fuerte! uah, pero.. i pensar es enlazar percepciones en un mismo espacio, eso dicen lo que estudian el pensamiento y no se dejan llevar por el azar y el error, ir con un palo a ciegas, bueno formas de ser...

    Enea

    Comentado por: Enea el 24/4/2006 a las 15:44

  • No me podran quitar el dolorido sentir.
    Grcilaso

    La melancolía es un don que los dioses antiguos otorgaban a algunos hombres,a sus preferidos.
    Los hombres corrientes sufren penas y sienten alegrias,como el comun de los mortales,pero en sus sueños,sus empeños,sus tareas y sus obligaciones,vagando de sus aficiones a sus asuntos,apenas tienen tiempo para caer en la melancolía.La melancolía es hija del oceano de soledad e ignorancia en que se encuentra el hombre,entre su nacimiento y su muerte.
    Bien llevada,se puede convertir en una buena compañera de por vida.

    Comentado por: maleas el 24/4/2006 a las 13:08

  • Estoy de acuerdo con Ud., George Steiner, como muchos viejos o muchos diablos, conserva un perfecto sentido del humor. La ironía de su decálogo debe ser bienvenida en estos tiempos de suciedad y gritos.
    Qué bien le vendría el lema forjado por Javier Marías para su reino, "Ride si sapis", porque Steiner, como persona sabia, no renuncia a la risa aunque se instala sin complacencia en la tristeza.

    Comentado por: Tipo material el 24/4/2006 a las 11:34

  • Este Otoño occidental, Saturno y la melancolía componen una música propicia de el tiempo adusto que se agolpa en los cristales fríos del crepúsculo de una civilización. Aunque aún resuenen los ecos lejanos de otra música diferente, fabricada y prefabricada para hacernos olvidar lo serio de todo lo que nos rodea. Otoño, Saturno y la bilis negra, como un remedo de añoranzas y como una postración de todo lo que es imposible y cada vez más lejano y perdido. Una melancolía que se remonta a la visión que de ella hiciera Durero en su grabado ‘Malenconia I’, o al gesto del Lorenzo de Médicis esculpido por Miguel Ángel. Ambos dos, Ángel y Caballero, apoyan su mejilla en la mano y escrutan y piensan melancólicos o ya entristecidos. Escrutan y piensan lo inexorable y lo ineludible. Como si pensar arrostrase al territorio de la melancolía o como si no hubiera melancolía sin reflexión.

    Brumas saturnales o bilis negra, si se quiere, que ya fueron indagadas por Antoni Marí en su trabajo memorable ‘La mano en la mejilla. Spleen como ideal’. Las manos ya citadas en Durero y en Miguel Ángel, y también en Rodin, para sujetar los pensamientos que gravitan y caen al suelo con estrépito. O, también, una enfermedad del alma desconocida hasta bien entrado en siglo XVIII; una enfermedad que viene de la mano del optimismo que abre la Enciclopedia y desarrolla la Ilustración; un optimismo de progresos y de sabiduría instrumental que duró buena parte del XIX y se acabó quebrando y quemando en 1919. Aunque no es menos cierto que la introducción de Baudelaire en ‘Les fleurs du mal’ del concepto ‘spleen et ideal’ ya suponía una captura imprescindible de la modernidad a manos de la melancolía. De una melancolía, ¡por fin!, moderna después de la bien templada ‘Anatomia de la melancolia’ de Robert Burton.
    ¡Qué tristeza, además, el punto 9! La imposibilidad de la pedagogía o la inseguridad de no estar formando idiotas en este modelo social.



    Comentado por: El Pozo y El Numa el 24/4/2006 a las 11:31


  • 1. No es para estar triste que nuestro pensamiento sea ilimitado e incompleto, lo contrario es lo que antes llamaban “estar en la verdad”, o sea, haberse muerto.
    4. La metáfora no es algo de donde haya que escapar, al revés, es un vehículo bastante estupendo.
    6. Vivimos en esas interposiciones, que son reales, entre el pensamiento y el acto, reputadas ficciones.
    10. Sófocles describía como enajenados a los del pensamiento disidente. Era un existencialista correcto, el precursor del término “enajenado” tal y como se usó en la doctrina comunista y sartreana.

    Y, lo primero, el pensamiento no produce melancolía, más bien la metaboliza, se trata de una función no menos vital que la del hígado o los riñones.

    Comentado por: Eduardo Gil Bera el 24/4/2006 a las 11:03

  • No se , tendria que pensarlo

    Comentado por: albert el 24/4/2006 a las 10:44

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 




 

Ensayo

Volver la mirada (2019). Debate, España.

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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