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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 23 de febrero de 2020

 Blog de Félix de Azúa

Debussy

Cuando a veces, como hoy, el día agita el hacha de guerra, la hora es cenicienta, las noticias manchan, y ataca definitivamente una atmósfera mefítica, lo mejor es calarse los cascos y escuchar una vez más Des pas sur la neige, breve estudio, cuatro minutos, pero un modelo inmejorable de cómo se debe caminar hacia la nada con tiempo emputecido.

Lo escucho por Dinorah Varsi, una uruguaya a quien seguí la pista hace años y que luego se eclipsó sin dar explicaciones. Dios sabe si vaga todavía por este mundo o tañe su teclado en mansiones más augustas. El disco lo encontré saldado por dos euros en una estación de tren suiza. Para mí, no tiene precio.

Con muy sombrío talante hay que interpretar estos pasos sobre la nieve. Avanzan lentos, aunque nunca tan despacio como yo querría. Me gusta la manera de Dinorah, tiene temple, es valiente, pero aún se apresura demasiado.

La versión más lenta que conozco es la de un pianista que lo grabó cuando estaba ya desprestigiado y sólo hacía bolos provinciales en Bolonia, en Cracovia, en Barcelona. Es cuando suelen estar mejor. Parecía agonizar en cada nota. Era exacto. Seguramente acababa los conciertos en compañía de una botella de ginebra y alguna televenta en su habitación de hotel.

Más despacio, más despacio, Dinorah, por el amor de Dios. En el otro mundo no hay que entrar atolondrado sino con la cabeza alta y sin darse humos, pero tampoco con humildad. Basta con escuchar esta música y tomarle el paso.

Aunque nunca he entendido que sean “sobre la nieve”. Estoy seguro de que en ese trance caminamos sobre las aguas.

[Publicado el 20/4/2006 a las 09:30]

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Comentarios (16)

  • Estimado Azúa, éstas son, por si le sirven, las indicaciones expresivas de "Pasos sobre la nieve":
    General: Triste y lento
    Ritmo: Este ritmo debe tener el valor sonoro de un paisaje triste y helado.
    Al comienzo: Expresivo y doloroso.
    Hacia la mitad:Expresivo y suave.
    Al final: Como un suave y triste lamento.
    La dinámica dice: Lento, retenido, a tiempo, más animado, sobre todo en la expresión, retenido, a tiempo, más lento, lentísimo, y una última indicación -ahora ya expresiva-, muriendo, que equivale, más bien, a "desapareciendo".
    El paseante ha sido absorbido por el paisaje. Hay pasos.

    Comentado por: Manolo Ávila el 25/4/2006 a las 03:04

  • G. Féraud: Disculpas por el olvido del acento. La cosa es diferente con esa perspectiva y el post ininteligible. Lo de Achab es más sugerente, tiene razón. Recuerdos a su colega. Siempre se les reconoce por mi parte su labor.
    No hay incógnito. Yo mismo, en el blog de Azúa todo cambia, pero todo permanece.Es un placer. cambio de sábana.

    Comentado por: Tipo material el 21/4/2006 a las 10:48

  • Para Tipo material (¿de incógnito?):
    Cierto, parecidas bóvedas a las que dibujaban los chisporroteantes arpones que caían sobre la ballena blanca por obra y mandato de la testarudez de Achab/Féraud.
    Mi colega recuerda seguramente la música que adornaba esos lances entre trenzas, pero me temo que anda algo ocupado. (Em)prendiendo nuevas cuitas..

    Comentado por: gabriel feraud el 21/4/2006 a las 09:06

  • Más ahora, cuando el concepto de "hombre exitosamente globalizado" es equivalente a carencia de tiempo.
    Prisas, lisas, leves...

    yo sigo leal a mi terapia de contemplación, derecho personalísimo a detenerse... ver , escuchar, tocar ...sin atragantarse...sin vomitar
    Lento, lerdo, denso...

    ¿Denso?...sólo si no se confunde el frenesí con la prontitud, la intensidad con la ligereza...quizás sea paradójicamente eso mismo...ligero, venial...light.

    Comentado por: morgan el 21/4/2006 a las 08:19

  • "Hemos adoptado una manera frenética de resolver la orquesta como si fuese una ensalada"Tenía su gracia y razón Debussy.
    Receloso del tardo andar de la Walkiria,procuró ser siempre hermano de la suspensión y no tentar con gestos "más
    decorativos que útiles".Ése gesto comparado con el germano es...

    Expresionista.Preludia siempre un gesto que es menos y más de lo se puede esperar.Debussy: el músico sin interpretación;director de un cuadro invisible.

    Sencillo,esculta con aire sibilino a la vieja natura.Con voz de un pretérito clan,la enfoca y la llama maestra.

    Cómo no reclamar ese¨De pas sur la neige¨que lo mismo quedó en suspenso.Tal vez el mismo reclamo de una omisa,fragrante y olvidada musicalidad francesa.Al escuchar su música cabe no esperar gestos inútiles,como él quería.


    Comentado por: Delfín el 20/4/2006 a las 23:54

  • Pues menos mal que Manuel se fue al cine después de la conferencia.

    Lento en invierno apresuroso en primavera. y así Las cuatro estaciones no recuerdo si era Vivaldi

    pero si recuerdo que Bach firmaba porque decía que comprobó que su nombre significaba silencio....( eso dice que hacía Bach en sus partituras, escribir en función de lo que significaba re do sol mi fa ... la...precioso cuando me lo contaron me quedé ... en silencio)

    Enea

    Comentado por: Enea el 20/4/2006 a las 23:40

  • Schumann
    Otros pasos hacia la nada, 3,01 minutos (Laurent Cabasso, Wanderer en su Steinway) de eternidad blanca también, al margen del todo.
    El primero de los Cantos Tempranos, opus 133.

    Comentado por: Mayrhofer el 20/4/2006 a las 22:58

  • Jo tía. Cuando desperté el orgasmo todavía estaba allí, como un piedra caliente dentro del estómago. A mi lado, el príncipe Beukelaer dormía como otra piedra que, sin embargo, a veces, dentro del sueño, balbucía la misma frase incomprensible: quiero un pollo tomatero, decía. Cuánto me costó separarme del cuerpo y del calor de aquella bella durmiente que tiraba de mi voluntad y de mis entrañas arrasadas por el fuego de la felicidad de agradecer. Hay una leyenda que refiere la historia de un hombre que salió a pasear por el bosque y se quedó tan extasiado ante el canto de un pájaro que no regresó hasta doscientos años después. Si pudiera ser ese pájaro, y retener para siempre los ojos que sé que me rehuirán; que me rehúyen siempre y quisiera tener junto a mí ahora.

    Pero me fui; y antes de irme me hice la misteriosa, qué pasa, me hice la misteriosa para estar más aún presente al desaparecer. Sobre su pecho sin fondo escribí mi numero de teléfono con una barra de labios que temblaba entre mis dedos como una antorcha nupcial. Y aquel número en realidad brillaba como el número de un prisionero que dice: giramos en la destrucción y en el amor, y luego dice: giramos en elipses, y luego dice:en cuyo centro no hay nada. Antes de cerrar la puerta de su casa le mandé un beso volado, por decir algo, y dejé allí al príncipe con su misterio y su régimen infame de pollos tomateros. Salté hacia la otra vida como una rana, chaval, encantada de conocerte.

    Entré en el supermercado a comprar cualquier cosa y luego fui a una tintorería a recoger un vestido color pimiento morrón que es una vergüenza y un disparate de vestido. Pero la piedra caliente seguía ahí metida. Luego fui a comprar unos libros para dedicar la tarde al pensamientón y olvidar y olvidar lo que ya sabía que no iba a olvidar nunca ni falta que hace. Elegí ” The pursuit of love”, de Nancy Mitford y ” Cortocircuitos” de Don Félix, que desde que lo conozco, hace mucho, y le presto atención, hace poco, me está costando un ojo de la cara, para decirlo pronto, mal y arrastro. ¿ Y la piedra? El cazador sacó su cuchillo, rajó el vientre del lobo, y llenó el vientre de piedras y luego lo volvió a cerrar. Cuando el lobo despertó sintió la sed mortal y se dirigió a un estanque para beber. El peso de las piedras lo hizo caer en el estanque. Y el lobo y yo nos ahogamos.

    Así que me distraje preparando una comida: espinacas con huevo preparé. Se cuecen las espinacas en agua con sal y se dejan escurrir para que suelten todo el agua. En un sartén ponemos dos cucharadas de aceite y rehogamos las espinacas. Colocamos las espinacas en una fuente previamente engrasada para evitar que se pegue la verdura. Echamos encima los dos huevos enteros y esparcimos queso troceado. La introducimos en el horno hasta que las claras estén cuajadas, pero sin dejar que las yemas se endurezcan. Ponemos toda esta alquimia en un plato y nos sentamos a la mesa frente a nuestro padre: el televisor. Vi un programa repugnante, pero muy divertido, muy divertido. Aunque intentaba olvidar la piedra, su calor y su peso se hacían más y más fuertes, invadían mi cuerpo y se multiplicaban como si se hubiese abierto en mí un estigma misterioso. Un estigma misterioso. Entonces no pude luchar más tiempo contra la fuerza de la evidencia y dije para mí: a ver si voy a estar enamorada, me cago en dios. Y me fui a dormir y tuve un sueño.

    Y tuve un sueño en el que Bertín, Bertín Osborne, ese símbolo inefable del berraco españoloide, me violaba (sólo al principio). Yo, para no parecer una chica fácil jugaba a escaparme de él, pero las manos se me quedaron pegadas a la gomina de su pelo y ya me fue imposible levantar un cuerpo de casi cien Kilos, calculando a ojo y por escribir una cifra redonda. Poco a poco, a base de monerías y requiebros, el muy cabrón me fue ganando. Empezó llamándome potra salvaje y jaca salerosa y terminó a grito pelado diciendo, si lo he entendido bien, que era un puto potorro calentorro que jugaba a resistirse para ponerlo aún más burro. Eres un puto potorro calentorro y juegas a resistirte para ponerme aún más burro, gritaba. Quién me lo iba decir a mí: Bertín utilizando una oración subordinada. La cosa no fue gran cosa. Si lo llego a saber antes me hago la estrecha y me evito la visión de aquella mingurria de pene flácido y de aquellos testículos de cacahuete. Aquello no era un miembro viril, aquello era un compromiso. En fin, que cuando aquella calamidad terminó, se dejó caer en la cama, sonriendo altivamente, como si hubiese provocado un terremoto, y empezó a contar esas cosas zafias y aterradoras que cuenta siempre, trabando las palabras y sin el más mínimo miramiento a la sintaxis, que para eso es gracioso y se le permite todo. Tan gracioso es que, cuando intenté disculparme por haberle desarreglado aquel pelo que parecía una capa de estiércol rastrillada hacia atrás, él me interrumpió y dijo algo así como: no importa, niña, no se encuentra a alguien como yo todos los días. Qué hombre, por dios, pensé para mí, qué claridad de pensamiento. Y entonces deslizó un brazo interminable por detrás de mi cabeza y se puso a cantar rancheras. Tuve mucha suerte: me quedé dormida en seguida.

    Comentado por: jo tía el 20/4/2006 a las 22:11

  • Y en Barcelona. Ulàlà! Se está convirtiendo usted en un gran propagandista señor Azúa. Pero la publicidad subliminal es algo así cómo juego sucio. Siempre que en política y en publicidad se pueda hablar de juego limipo, claro está. También depende de usted, téngalo en cuenta.

    Comentado por: Ferrancab el 20/4/2006 a las 21:39

  • Para Harvey Keitel:
    La belleza de la imagen de los duelistas esgrimiendo sus floretes y conformando en sus lances verdaderas crucerías nervadas, no alcanzan la sugestiva profundidad del páramo ericeano que nos enseña arriba. Por cierto Ud. o su amigo podrían recordarnos a los disminuidos de memoria qué música sonaba en esa escena. Seguro que no era Satie. Buenas tardes.

    Comentado por: Tipo material el 20/4/2006 a las 18:57

  • Siempre pensé, como FdA, que las mejores notas se oyen espléndidamente en el fondo del más oscuro callejón.
    Así suena el aliento del/a pianista cansada/o, pero apto para el Temblor de la v.i.d.a...
    ¡Plinck!

    Comentado por: Satie el 20/4/2006 a las 15:21

  • A la pregunta que formulaba,hace ya un tiempo,Javier Marias,¿donde nos encontramos cuando escuchamos musica?,bien podria contestarse con ¿que parte de la musica es de este mundo,y cual de otro?
    Bloch,se pregunta si la musica de Bruckner es musica religiosa.La musica,redentora de la religion.
    Podria ser.

    Comentado por: maleas el 20/4/2006 a las 14:23

  • En la era de la velocidad (¿es ya supervelocidad?) se impone la lentitud.
    La pasmosa lentitud, como la que relata hoy don Félix en esa ejecución de la Varsi recreando ‘Des pas sur la neige’, un Debussy congelado.

    Más despacio Dinorah, más despacio.
    Cómo esa máxima taurina expresada en su día por Curro Romero:
    - ¿Cuál es su deseo, mastro?
    - Torear más despacio cada día.
    Más despacio, cada día. En un camino hacia lo invisible.Pues eso.

    Por otra parte ‘caminar hacia la nada con tiempo emputecido’.
    ¿Emputecido cómo variante climática? O ¿emputecido como en el tiempo de los asesinos?
    Nieve y camino, para componer otro periplo misterioso como el ‘Winterreiser’ de Shubert o de Wilhem Müller. Pero también de Benet y un menos conocido ‘El viaje de invierno’ de Georges Pérec.


    Comentado por: El Pozo y El Numa el 20/4/2006 a las 14:18

  • La velocidad necesaria para cada caso.
    Y con la vejez más lento.
    Pero los pianistas no deben tocar despacio para los viejos; ni deprisa para los jóvenes.
    Cada partitura tiene su velocidad, independientemente del auditorio o del ejecutante (algunos más ejecutantes que otros).
    Satie, por ejemplo: De Leew (o algo así), demasiado lento. Rogè, en su punto y sazón.
    Thiebaut (o algo así), en la justa mitad.
    La interpretación certera: la que indica la partitura, escuchen las tres y decidan. O no.

    Comentado por: velocidad el 20/4/2006 a las 11:34

  • En efecto Don Protactínio, esperabamos un abril con aguas, de pozo, mil y nos encontramos un año virtual de nieves, que evidentemente no está siendo de bienes, ni siquiera virtuales.

    Comentado por: Tipo material el 20/4/2006 a las 10:07

  • Letra de Nougaro cantada, entre otros, por un espléndido (1970) Serge Reggiani. También sobre nieves:

    Oh la neige
    Regarde la neige qui tombe
    Cimetière enchanté
    Fait de légères tombes
    Elle tombe la neige
    Silencieusement de toute
    Sa blancheur d'un
    Noir éblouissant

    (Hoy ha madrugado don Félix.)

    ((Y a algunos les ha cogido metidos, aún, en el pozo material y numático.))

    Comentado por: Protactínio el 20/4/2006 a las 09:39

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 




 

Ensayo

Volver la mirada (2019). Debate, España.

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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