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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

jueves, 13 de agosto de 2020

 Félix de Azúa

Gaziel, el regreso de un desconocido

La muerte de Manu Leguineche me hizo pensar en los muchos escritores españoles que han arriesgado su vida en guerras lejanas. Algunos escribieron libros de gran calidad literaria y otros simples reportajes, pero todos ellos (o por lo menos los que yo recuerdo) lo hicieron con nervio, rigor informativo e intensidad. Forman un equipo formidable y no entiendo cómo no hay una colección dedicada a ellos en exclusiva.

    Yo diría que el primero y uno de los mejores, aunque en la actualidad sea difícil de leer, fue Pedro Antonio de Alarcón. Sus crónicas de la guerra de África, reunidas luego en el grueso volumen Diario de un testigo de la guerra de Africa, comienzan en 1859 y lo hace con el estruendo de la orquesta sinfónica típica de nuestro muy tardío romanticismo:

    "¡Al fin amaneció el día de nuestro embarque, después de un mes de angustiosa expectativa! ¡Al fin vamos a participar de los peligros y de las glorias de nuestros hermanos que luchan y mueren como leones al otro lado del Estrecho!".

Ya digo que la retórica romántica se hace difícil de digerir si uno no tiene el paladar muy hecho a los exquisitos productos faisandé. Y sin embargo, ese es el tono (o si lo prefieren, la música militar) de uno de los más brillantes escritores actuales de guerras y aventuras, Arturo Pérez Reverte. Ese aire exaltado, de brazo que agita la gorra mientras el buque zarpa hacia la guerra, sollozan las novias y se oyen los metales de la banda, sigue siendo el de los grandes corresponsales.

    Vendrán luego, en años posteriores, varias decenas de estupendos aventureros o incluso de burgueses sin miedo que se meten en conflictos inauditos por pura temeridad. Recuerdo especialmente interesantes las experiencias de Blasco Ibáñez, burgués sensual y acomodado, en la batalla del Marne, aquel matadero donde sucumbieron sin gloria millones de jóvenes europeos cuya desaparición lastraría el futuro del continente. Las recogió en Los cuatro jinetes del Apocalipsis y aunque estaban ya cocinadas en el horno literario, mantenían la frescura de la visión directa, del horror en primer plano.

    Habría decenas de testimonios personales para comentar, casi todos piezas de caza en librerías de lance y suprimidos de los catálogos. El Berlín de Julio Camba, de 1913 a 1915, o el posterior de Augusto Assia. Las soberbias crónicas de Chávez Nogales, afortunadamente reeditadas en los últimos años. Los Cuadernos de Rusia de cuando en 1941 Dionisio Ridruejo se lanzó contra la tundra soviética con la División Azul, un caso a lo Jünger, con poemas grabados sobre el hielo. En este notable batallón de aventureros se encuentra lo más honesto de la literatura española. Sólo algún sinvergüenza decía estar en el frente cuando vaciaba botellas de whisky en los hoteles, como tantos corresponsales extranjeros de la guerra civil.

    Y hete aquí que la admirable casa editorial Los Libros del Asteroide acaba de publicar una de las narraciones de guerra mejor y más difícil de encontrar, De París a Monastir. Su autor es poco conocido fuera de Cataluña, pero jugó un papel muy relevante en las letras y la política catalanas antes y durante la república, yo diría que perfectamente comparable con ese otro genial periodista de La Vanguardia que fue Josep Pla. Agustí Calvet, quien usaba como nombre de guerra el de Gaziel, es un prosista eficaz, elegante, con un sobrio equilibrio entre lo dramático y lo irónico. El reportaje que comentamos cubre uno de los trayectos más inusuales de la primera guerra mundial porque se adentra en zonas muy poco exploradas por los escritores clásicos. Gaziel se percató de la importancia enorme que iban a tener los países balcánicos en la contienda y se internó por lugares en los que conseguir un medio de transporte, un lecho o una comida era algo tan milagroso como sobrevivir.

El grueso de la aventura transcurre entre Grecia y Serbia (la de entonces, no la de hoy) y es tan sagaz al describir un inútil desembarco de la armada aliada como cuando reproduce la curiosísima y extinguida colonia sefardita de Salónica. Su curiosidad es insaciable y su inteligencia no puede menos de acabar en la pura desesperación al constatar la estupidez, la corrupción y la ineptitud de las élites de esos países, abandonados por sus opulentos aliados, fueran éstos Francia, Inglaterra o Rusia. Esta es otra triste historia de un puñado de peces gordos enriquecidos y millones de pececillos aplastados por la razón de estado.

    Publicado en 1917, parece imposible, pero cien años más tarde conserva su frescura, su honradez, su agudeza intacta. Me ha parecido el mejor homenaje a la estirpe de los Leguineche.

 Artículo publicado en Jot Down.

[Publicado el 27/2/2014 a las 10:18]

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Comentarios (13)

  • ¿Tan complicado es aceptar simplemente la honestidad intelectual, de decir simplemente lo que uno ve sin estar condicionados por estrecheces ideológicas?

    Esta interpretación que ud. hace, querido amorcillario, en lo que ha desembocado es en justificar lo injustificable, el dar patente de corso a la utilización ideológica y al encorsetamiento de la opinión libre.
    No es que no haya que posicionarse ideológicamente (yo soy el primero en eso) pero dudo de casi todo, de lo único de lo que tengo una cierta certeza es de un enorme respeto a todas las opiniones que considero socialmente avanzadas, de que todas las opiniones, incluídas aquellas con las que no estoy en absoluto de acuerdo, puedan expresarse libremente, y que estoy totalmente en contra de todos los sistemas filosóficos que pretenden dar una explicación total del mundo, que creen un sistema ideológico apriorístico, en el que haya que encajar, en muchísimas ocasiones, con calzador, lo que ocurre.

    Por cierto, eso de la versión castiza de Orwell y Camus me lo tiene que desarrollar, encuentro apasionante esa particular visión suya.
    Un abrazo

    Comentado por: Emilio el 07/4/2014 a las 11:35

  • Pues digámoslo a lo bruto, ya que ha aparecido alguien a quien le gusta polemizar, y así sacamos el tema sin que nos entretengan cuestiones de detalle:
    Llevamos años, décadas, en este país acuñando un nuevo arquetipo, supuestamente incorrecto políticamente, pero en el fondo correctísimo y futuro mártir de una inminente doctrina: el del intelectual-no-totalitario, compuesto tras someter a los cadáveres de Gaziel y Cháves Nogales a un procustiano tratamiento para que puedan pasar por la versión castiza de Orwell y Camus.
    Lo cual no deja de ser inevitable, aunque no por ello menos triste. Lo más interesante es lo que se lleva insistiendo en ello. Y lo poco para lo que de momento ha servido. Alguno sabrá por qué.

    Comentado por: amorcillario el 06/4/2014 a las 19:33

  • Creo que esta parte de mi entrada no quedaba clara, así que me detengo un poco más y la redacto de manera más clara.


    En la primera entrada de amorcillario, este dice "en un artículo De Azúa no puede faltar el detalle repelente" y, tal como contesta Silvia, no veo que aparezca dicho término en el artículo de Felix, de lo que deduzco que amocillario se refiere a algo genérico, algo que está sin estar en el artículo. Con ello, de manera mucho más teatral que la mía, amorcillario hace su declaración de intenciones, cosa que está muy requetebien, aunque opino que cuando se juzga un artículo, y no necesariamente para estar de acuerdo con lo expuesto, es mucho más claro y sano tener cierto rigor en las citas y dejar el subtexto para la ficción o la escritura de textos dramáticos, en donde funciona maravillosamente.

    Comentado por: Emilio el 30/3/2014 a las 01:36

  • Independientemente de que estemos de acuerdo con el artículo de Felix o no, lo que es evidente es que provoca el debate y no precisamente suave.
    Esto ya es algo de agradecer.

    Yo he descubierto este blog recientemente y aunque no tengo mucho tiempo para estar opinando y recontraopinando, pues, dada la riqueza y la variedad de temas que abre Felix, no haría otra cosa en todo el día. Actualmente estoy siguiendo un ciclo de conferencias dirigidas por Felix en el Reina Sofía y que yo sigo con pasión y me apetece entrar en este debate.

    Como siempre ocurre con sus artículos, Felix abre un abanico inmenso de referencias, que tienen el efecto, en mi caso por lo menos, de provocar un gran stress y las lecturas que cita se meten como cuñas, en las prioridades personales y la conciencia del poco tiempo que me queda (espero andar por aquí todavía dos o tres par de décadas) se impone con toda su crudeza.

    Con esta declaración de intenciones, paso a comentar los comentarios.

    Tal como dice Silvia, en la primera entrada de amorcillario, no veo que aparezca el término "repelente" de lo que deduzco que se refiere a algo genérico, algo que está sin estar en los artículos de Felix. Con ello, de manera mucho más teatral que la mía, amorcillario hace su declaración de intenciones, cosa que está muy requetebien, aunque opino que cuando se juzga un artículo, y no necesariamente para estar de acuerdo con lo expuesto, es sano tener cierto rigor en las citas y dejar el subtexto para la ficción o la escritura de textos dramáticos, en donde funciona maravillosamente.

    Rotten Meyers en su primera intervención responde a Silvia con "no veo la razón por la que la sinvergüencería de unos ha de convertir a los otros en un modelo de honestidad", bien. Lo que no me queda claro es si Rotten Meyers ha entendido que cuando Felix se refiere a sinvergüenza lo hace porque "vacían botellas de whisky" y eso me preocupa pues yo debo estar muy mayor ya y no entender nada, pues ¨deduzco, y ruego a Rotten que me rectifique y aclare mi error, sobre lo que Felix llama sinvergüenzas es por la impostura, el engaño, algo de lo que, por otra parte no se les podría achacar si estos reporteros-escritores de guerra hubiesen dicho que escribían sobre lo que pasaba pero, que como estaban dominados por el miedo (cosa que me sucedería a mí, por supuesto)preferían hacerlo desde el bar de hotel con la botella al lado.
    Respecto a lo de "poemas grabados en el hielo" creo que es de agradecer estos apuntes poéticos para describir la situación en la que Ridruejo, en este caso, daba cuenta de lo que veía y así nos transmite una impresión mucho más auténtica que si hubiese esperado a contarla en el hotel, confortablemente sentado al lado de la chimenea.
    En la segunda intervención, Rotten Meyers
    denuncia "el hábito (un tanto farisaico, por decir algo) de dar fuerza a las propias alabanzas mediante la degradación de contraejemplos" para pasar a continuación a indicar el camino correcto para "unir la finura el Buen Gusto con el mérito moral". Querido Rotten ¡por qué te tomas todo tan en serio! con lo sano que es opinar con humor; si exigimos corrección y tacto extremo, si le quitamos a la inteligencia la "mala leche" tendríamos que mandar a la hoguera un porcentaje altísimo de obras maestras de la arte y la literatura.
    Yo no es quiera darles consejos, pues ni me siento con tal autoridad ni entra en mis presupuestos, pero me preocupa su salud.
    Un abrazo y a vivir.

    Comentado por: Emilio el 28/3/2014 a las 10:37

  • 'No, Silvia''No, Rottenmeier'.

    Comentado por: nadie me ha dado vela, tan solo palmatoria el 11/3/2014 a las 19:03

  • No, Mrs Rotten Meyers, no se esfuerce ni se equivoque, porque usted y yo no tenemos que ver el artículo de la misma manera. Sua preciación subjetiva es la suya y no la mía. Lo que no entiendo, es por qué se flagela visitando el blog del señor Azúa, que dicho sea de paso, está en su propia casa, para escribir y opinar de lo quiera, libremente, sin tener que pedirle permiso a usted (por su tono impertinente, cualquiera lo diría). Sinceraamente, no me parece un síntoma de finura y buen gusto intentar desacreditar y retorcer las palabras del autor para que encajen dentro de las expectativas que tiene de él. Pero bueno.como le decía al principio, no tenemos que verlo del mismo modo. Buenas noches,

    Comentado por: Silvia el 09/3/2014 a las 22:27

  • No, Silvia, si en absoluto es repelente el hábito (un tanto farisaico, por decir algo) de dar fuerza a las propias alabanzas mediante la degradación de contraejemplos. Qué va.
    Reléete las reseñas por aquí repartidas, y al final habrás aprendido a unir la finura y el Buen Gusto con el mérito moral, y sin moverte de tu sillón habrás devenido una luchadora autorizada a arrojar condenas y halagos a diestro y siniestro, en nombre de las verdaderas libertades.
    Podría pensar uno que las caricaturas rápidas de malos escritores antaño considerados progresistas se debe a una cierta inseguridad respecto la fuerza de los propios argumentos, pero a mí me suena más al viejo "y tú mientras perdías el tiempo leyendo esto otro porque te lo ordenaba el partido comunista" que ha de reforzar por contraste el poder liberador de estos otros libros.
    Sin embargo, esta coincidencia de méritos artístico y éticos no deja de ser una puesta al día de las ortodoxias filisteas de siempre, llámense prosaísmo burgués o realismo socialista o literatura cívica. Apesta.

    Comentado por: Mrs Rotten Meyers el 04/3/2014 a las 22:42

  • Me ha interesado este artículo, pues me ha servido para adentrarme en territorios que aún no he explorado mucho.
    Ese tono de Alarcón es como una obertura hacia la ópera que se desarrollará luego.
    Si Pérez Reverte lo adopta, no creo esté descaminado.
    Y Gaziel debe haber sido muy perspicaz y gran observador.
    Corresponsal de guerra.
    Honor de periodista.

    Comentado por: Rosa Mayo Marcuzzi el 04/3/2014 a las 06:41

  • Mrs Rotten Meyers, por más que me froto los ojos no consigo ver en este artículo ese "detalle repelente" al que aludía amorcillario. vaya, ni lo veo en éste ni en otros artículos del señor Azúa.
    Y permítame que discrepe de su exclamación, y ponga en duda esa supuesta "ganancia". Buenas noches,

    Comentado por: Silvia el 02/3/2014 a las 21:07

  • Disculpe, Silvia, pero yo apoyo a Amorcillario. No veo la razón por la que la sinvergoncería de unos ha de convertir a los otros en un modelo de honestidad. ¡Cuánto ganaríamos si fuesen mayoría los que prefieren beber el whisky en un cuarto de hotel a grabar poemas en el hielo de la tundra (tal como Félix ha hecho incontables veces, ¿a que sí?)!

    Comentado por: Mrs Rotten Meyers el 02/3/2014 a las 19:06

  • Disculpe amorcillario, pero su pregunta entre paréntesis queda fuera de lugar. Si relee el texto de nuevo, apreciará que en un párrafo anterior, el autor dice textualmente: "Y sin embargo, ese es el tono (o si lo prefieren la música militar) de uno de los más brillantes escritores actuales de guerras y aventuras, Arturo pérez Reverte."

    Comentado por: Silvia el 01/3/2014 a las 23:32

  • "Nuit violente et violette et
    Pleine d'or par moments,
    Nuit des hommes, seulement"

    - Guillaume Apollinaire - 1915

    Comentado por: Nuit el 01/3/2014 a las 10:38

  • "En este notable batallón de aventureros (¿incluyendo a Reverte?) se encuentra lo más honesto de la literatura española. Sólo algún sinvergüenza decía estar en el frente cuando vaciaba botellas de whisky en los hoteles, como tantos corresponsales extranjeros de la guerra civil."
    En efecto, en un artículo de De Azúa nunca puede faltar el detalle repelente.

    Comentado por: amorcillario el 27/2/2014 a las 22:33

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Foto autor

Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 




 

Ensayo

Volver la mirada (2019). Debate, España.

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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