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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

jueves, 27 de febrero de 2020

 Blog de Félix de Azúa

Pregón para la Feria del Libro Viejo 2013

En abril de este año leí el pregón de la Feria del libro antiguo y de ocasión. Fue una ceremonia simpática y amistosa de un sector que me ha dado múltiples ocasiones de placer a lo largo de decenas de años. Incluyo el texto como homenaje a estos libreros.

 

***

 

Es una tradición de estos pregones dar un apunte sobre la actividad personal en la rebusca libresca. Pues bien, todavía conservo el que, creo yo, debió de ser el primer libro de mi vida comprado en una librería de ocasión. Es un diccionario francés-español editado por la casa Garnier de París en fecha desconocida, seguramente a finales del XIX. Lo compró mi madre para ayudarme con la asignatura de Lengua Francesa que comenzaba a impartirse en tercero de bachillerato. No sé cómo se denomina ahora el tercero de bachillerato, el caso es que yo tenía doce años y corría el de 1956. Así que este librito y yo llevamos juntos nada menos que cincuenta y siete años. Hace ya muchísimo tiempo que no lo consulto, pero no he podido desprenderme de él. Algunos libros viejos guardan entre sus páginas una parte insoslayable de nuestra vida. En el caso del diccionario, mi juramento de sangre con la literatura francesa.

    Desde aquel año de 1956, las librerías de viejo nunca me han abandonado. He comprado cientos de libros viejos en aquellos inolvidables comercios de la calle Aribau de Barcelona que no habían cambiado desde la construcción misma del Ensanche. En ellos solían despachar caballeros que entonces me parecían ancianos y que no debían de tener ni los cincuenta. Siempre estaban inclinados sobre ejemplares maltrechos, pasando páginas delicadamente, excepto algún que otro caso de sabio chiflado, como aquel señor Castro que llevaba veinte años escribiendo una cosmografía en la que demostraba, mediante la matemática y la geometría (eran sus palabras), que el sol giraba en torno a la tierra. Gastaba el peluquín más barato e inverosímil que he visto en mi vida. Era de cartón y medio pintado.

    Las visitas a librerías de viejo solía yo hacerlas casi siempre en compañía, aunque sé que hay cazadores que sólo actúan en solitario por miedo de que el compañero aviste la pieza antes que él. En mi caso la compañía era importante porque tan satisfactorio era encontrar algo raro, o gracioso o interesante o curioso o portentoso, como comentarlo con el camarada. He tenido siempre en muy alta estima las inacabables conversaciones, disputas y  desencuentros sobre libros. Especialmente sobre los no leídos. Son las mejores.

    Durante años mi compañero de librerías fue Paco Ferrer Lerín, uno de los mejores poetas vivos de la actualidad. Era un caso patológico porque Paco no podía leer más que libros de viejo. No tenía ni un solo libro nuevo. Y no era por ahorrar o porque la pobreza le obligara a ello, sino porque sólo le gustaba un tipo de libro que resultaba inútil buscarlo en librerías normales. Tenía verdadera pasión por Guido da Verona, un discípulo de D'Anunzio aún más absurdo que el maestro. Había sido muy publicado en el primer tercio de siglo en España y no era difícil de encontrar en los montones de libros a una peseta. Sólo leía poesía francesa, inglesa o alemana en traducciones argentinas. Conocía perfectamente el francés y el inglés, pero le emocionaba mucho más la traducción argentina. Entre los clásicos sólo le vi leer las Odas de Ossian, que como todo el mundo sabe, son una falsificación. Ir con Paco de librerías era como ir con André Breton al mercado de las pulgas. Era asistir a un acto creativo. De pronto sacaba de un montón, entusiasmado y sosteniéndolo como un conejo muerto, una "Historia del plátano". Lo compraba sin regatear.

    No vaya a creerse que en aquellas librerías sólo se encontraba lo antiguo y lo saldado. También era uno de los depósitos clandestinos donde podían comprarse libros prohibidos. Es casi imposible convencer a los actuales adolescentes de que entonces estaba prohibido leer, por ejemplo, a Albert Camus. Uno de los principales problemas de la política, tanto la de entonces como la actual, es que resulta de todo punto increíble, no por su maldad, su violencia o su talante represivo, sino por su completa estupidez. La estupidez es una de las potencias humanas más difíciles de explicar.

    Los que teníamos manía galófila, en aquellos años sesenta y setenta comprábamos los libros de Camus, de Sartre o de Gide en las librerías de viejo. Y de vez en cuando, confundidos los libreros por nuestro interés, sacaban de los depósitos más recónditos unos ejemplares deslumbrantes que sólo podíamos comprar ahorrando durante meses, como el disparatado La Rome des Borgia, de Guillaume Apollinaire en la edición de la Bibliothèque des curieux de 1913. Les leo cómo se anuncia la reedición actual: "Protagonistas de este libro son el papa libertino Alejandro, entregado a los placeres mas abyectos en el Vaticano, el asesino y verdugo César Borgia, y la hermosa envenenadora Lucrecia". Irresistible.

    El caso es que puedo confesar y confieso que he sido muy feliz en las librerías de viejo y que he pasado un sinnúmero de horas simplemente hojeando ejemplares y paseando por diez o doce librerías como quien pasea por los pasillos del zoco de Estambul curioseando y manoseando. De modo que en este cambio de era siento una extraña sensación, como si hablara de algo que pertenece a la edad media. Y sin embargo, creo yo que es todo lo contrario. El libro de viejo es el libro del futuro. Trataré de explicarlo muy resumidamente.

    Aun cuando todavía no tiene una clientela mayoritaria, el libro electrónico no hace sino avanzar cada vez más deprisa, como les advertía el poeta Caballero Bonald el año pasado. Sin embargo, me parece que no son los lectores quienes piden a gritos leer en esas pantallas, sino los propios editores quienes tienen urgencia por dar ese paso, del mismo modo que son los directores de diarios los que están haciendo crecer de modo exponencial la consulta por Internet gracias a unos periódicos digitales cada vez más completos y mejor hechos. Aunque se quejen, tengo para mí que les fascina el nuevo soporte y les hace sentir más jóvenes y modernos. Ellos dicen que no tienen más remedio que lanzar la edición digital y que cada día ha de ser mejor porque la competencia es muy grande, etcétera. Lo cierto es que les encanta. Son como esos ciclistas que no pueden resistir la tentación de ponerse un nuevo casco en forma de melón rebanado, no porque sea mejor, sino porque es nuevo.

    Suponiendo que la tendencia crezca (y serán los editores quienes la hagan crecer), en unos cuantos decenios podríamos estar realmente ante la desaparición del libro de papel. El propio Juan Luis Cebrián ha asegurado en público que a los diarios de papel les queda apenas una decena de años de vida. Démosle al libro tres decenas. Cuatro. ¡Qué más da! El horizonte que dibujan los expertos es el mismo: se acabó el soporte papel.

    Si nos ponemos en el escenario de ciencia ficción (cada vez menos ficticio y más científico) de que desaparezca la impresión sobre papel, entonces no cabe la menor duda de que los libros, tal y como los hemos conocido, leído, amado y almacenado, los libros en papel, sólo se podrán comprar en las librerías de viejo.

    De manera que todo aquel que haya acudido a esta Feria y se encuentre en las proximidades de este podio escuchando a un humilde bibliópata, que es como nos llama Trapiello, entérese de algo sensacional: está asistiendo a una Feria con un futuro glorioso y a un negocio puntero. Aquí no se vende el pasado, aquí se está anunciando un futuro que sólo se puede llamar de una manera: el monopolio del libro de papel.

    Felicidades pues a todos los queridos libreros de viejo y celebren con júbilo encontrarse en la punta de lanza del comercio actual, con las mayores expectativas de crecimiento económico.

    Muchas gracias.

[Publicado el 20/5/2013 a las 11:50]

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Comentarios (7)

  • Lamento no haber leído antes este post del Sr. de Azúa y así haberle podido informar antes.
    El peluquín del Sr. Castro salió a subasta en ebay hará cosa de seis meses y se adjudicó en 149,99€.
    Según la descripción, que era acompañada por una foto del mismo en color, está confeccionado en 'nylon trasmochado, tintado de color canela-noche', y no, por tanto, de cartón como, en un error fácilmente comprensible, indica el titular de esta página.

    Comentado por: emilio ordóñez cuenca el 01/6/2013 a las 20:50

  • Señor CP:
    Me parece floja su exposición, y sobre todo cargada de tópicos aliñados en una ensaladera tendenciosa y parcial. Se nota que es usted catalán por la facilidad con que se precipìta hacia una conclusión verdaderamente vertiginosa.
    Sí le doy la razón en una cosa, y es que echando leña al fuego(como viene haciendo el nacionalismo catalán desde que descubrió la fragilidad de los gobiernos estatales y los fue sometiendo a un chantaje económico y cultural permanente), es más que probable que el odio acabe empapando a las mentes sensatas. Todo es cuestión de proponérselo y seguir agitando las campanas para sentirse ajenos a la España cuya historia han participado sus antepasados.
    Mire, dejémonos de una vez de aldeanismos, es muy triste la imagen que ofrece Cataluña y no se merece que el desquiciamiento interesado la conduzca al abismo.

    Comentado por: blas paredes el 25/5/2013 a las 14:17

  • Wert o l'obsessió francesa

    CARLES BOIX
    Catedràtic Universitat Princeton

    Diari Ara 21/05/2013

    Aquest diumenge David Miró ens recordava, en un article excel·lent sobre el ministre d'Educació espanyol, que, en plena batalla estatutària, Wert va escriure per a la FAES l'informe España: ¿la Nación deconstruida?, en què demanava enfortir l'Estat i la "nació unitària" contra "la insaciable demanda d'uns quants". Un document programàtic que, finalment, s'ha convertit en projecte de llei d'educació. Llegint l'informe de la FAES, hi he trobat, d'una banda, un nacionalista aterrit per la possibilitat que la nació pura que ell ha imaginat pugui arribar a morir ("evaporar-se" és l'expressió que, manllevada del seu admirat Zarzalejos, fa servir Wert) a mans del seus enemics interns i altres éssers aliens. Un nacionalista, efectivament, i no un patriota, perquè mentre el nacionalista és un individu crucificat internament per la deriva de la seva nació, entotsolat en el seu dolor cap a la Mare greument ferida, el patriota és un individu optimista, exuberant, convençut de la força d'atracció del seu país, americà per més senyes. De l'altra, a l'informe hi he vist també un estatista (escrit amb dues tes) obsedit, convençut de la capacitat de l'Estat per construir nació on abans només hi havia una massa informe de ciutadans portadors de patois .

    És evident que la combinació de nacionalista pur i d'estatista que dissenya nacions és contradictòria perquè, si hi ha nació originària, aleshores no cal estat per construir-la. I si, en cas contrari, cal recórrer a l'Estat per espanyolitzar els seus súbdits, aleshores és que no hi havia nació pura. Però, esclar, potser és excessiu demanar al ministre d'Educació que pensi en termes estrictament lògics en aquestes matèries d'identitat nacional que tant li couen.

    El nacionalisme espanyol sempre s'ha emmirallat en el projecte nacional francès -des de la Reial Acadèmica de la Llengua i una estructura de comunicacions radials fins a l'escola com a agent creadora de la nació francesa-. Si França va reeixir com a país unitari, ho va fer, diuen, de la mà del mestre rural i del prefecte departamental. Per tant, si Espanya ha de sobreviure, sobretot en aquesta fase de crisi econòmica gravíssima, cal que l'Estat controli i homogeneïtzi l'ensenyament. Al segle XIX també es va vendre modernització econòmica, supervivència nacional i llengua única com un paquet inextricable.

    Tots hem sentit a parlar de la potència disciplinària de l'escola francesa, de la seva capacitat de reprimir i ridiculitzar els nens de províncies i de purificar-los del seu patois incomprensible i inútil. Tanmateix, aquesta visió conté una bona part de desconeixement i de mite. Si França va triomfar, ho va fer perquè, com explica Eugene Weber a De camperols a francesos (Stanford University Press, 1976), el millor llibre fins a la data sobre el procés de construcció nacional de França, París va oferir moltes més coses més enllà d'una sola llengua.

    La França contemporània va néixer d'un impuls modernitzador. L'estat francès va crear una societat burgesa, amb mobilitat social, amb una estructura igualitària en drets i llibertats. A França la van parir la Il·lustració i la Revolució de 1789. França va tenir una economia expansiva i un imperi colonial. A Espanya, en canvi, no va passar res de tot això. A Espanya, com a Àustria-Hongria, Rússia i Turquia, el tren de modernitat no va arribar a temps quan s'estaven forjant els grans estats burocràtics del segle XIX. Espanya va quedar en mans d'una elit premoderna, il·liberal, absolutista, decadent.

    Els polítics catalans van ser els únics que, al XIX, haurien pogut crear una nació hispànica moderna i, per això mateix, única (que no vol dir unitària), com a Itàlia ho van fer els savoians i els llombards. Però, amb poca força numèrica i mai disposats a renunciar a uns referents històrics i lingüístics de mal digerir a la resta de l'estat, van fracassar.

    El resultat fou una Península incòmoda per a tothom. El centre no pogué oferir un projecte liberal per assimilar la perifèria. La perifèria no tingué la força per transformar el centre. Aquesta història de fracassos va infantar identitats no solament diferents (que ja hi eren) sinó anímicament oposades. Un cop cristal·litzades com a realitats polítiques específiques, no hi podia haver marxa enrere, com ha escrit Keith Darden a Resisting occupation (Cambridge University Press) tot examinant les identitats nacionals de l'Europa Oriental. L'única solució era la proposta orteguiana de " conllevancia ", que el mateix Wert qüestiona en el seu informe Los españoles ante el cambio, publicat l'any 2012.

    La història dels darrers dos segles du una lliçó clara. Com a estratègia per crear espanyols, la proposta Wert fracassarà perquè les identitats polítiques ja estan plenament formades. La seva única justificació sembla, doncs, la d'exaltar el votant popular per tapar la deriva econòmica d'Espanya. Esperem que aquí també fracassi.

    Comentado por: cp el 24/5/2013 a las 14:50

  • Wert o la obsessión francesa

    CARLES BOIX
    Catedrático Universidad Princeton

    Diari ARA 21/05/2013
    Este domingo David Miró nos recordaba, en un artículo excelente sobre el ministro de Educación español, que, en plena batalla estatutaria, Wert escribió para la FAES el informe “España: ¿la Nación deconstruida?”, en que pedía fortalecer el Estado y la "nación unitaria" contra "la insaciable demanda de unos cuántos". Un documento programático que, finalmente, se ha convertido en proyecto de ley de educación.

    Leyendo el informe de la FAES, he encontrado, por un lado, un nacionalista aterrado por la posibilidad que la nación pura que él ha imaginado pueda llegar a morir ("evaporarse" es la expresión que tomada de su admirado Zarzalejos, usa Wert) a manos del sus enemigos internos y otros seres ajenos. Un nacionalista, efectivamente, y no un patriota, porque mientras el nacionalista es un individuo crucificado internamente por la deriva de su nación, ensimismado en su dolor hacia la Madre gravemente herida, el patriota es un individuo optimista, exuberante, convencido de la fuerza de atracción de su país, americano por más señas. Por otro lado, en el informe he visto también un estatista (escrito con dos tés) obsedionado, convencido de la capacidad del Estado para construir nación donde antes sólo había una demasiado informe de ciudadanos portadores de ‘patois’ .

    Es evidente que la combinación de nacionalista puro y de estatista que diseña naciones es contradictoria porque, si hay nación originaria, entonces no hace falta estado para construirla. Y si, en caso contrario, hay que recurrir al Estado para hispanizar sus súbditos, entonces es que no había nación pura. Pero, está claro, quizás es excesivo pedir al ministro de Educación que piense en términos estrictamente lógicos en estas materias de identidad nacional que tanto le cuecen.

    El nacionalismo español siempre se ha querido ver reflejado en el proyecto nacional francés -desde la Real Académica de la Lengua y una estructura de comunicaciones radiales hasta la escuela como agente creadora de la nación francesa-. Si Francia tuvo éxito como país unitario, lo hizo, dicen, de la mano del maestro rural y del prefecto departamental. Por lo tanto, si España tiene que sobrevivir, sobre todo en esta fase de crisis económica gravísima, hace falta que el Estado controle y homogeneice la enseñanza. En el siglo XIX también se vendió modernización económica, supervivencia nacional y lengua única como un paquete inseparable.

    Todos hemos oído hablar de la potencia disciplinaria de la escuela francesa, de su capacidad de reprimir y ridiculizar los niños de provincias y de ‘purificarlos’ de su ‘patois’ incomprensible e inútil. Aun así, esta visión contiene una buena parte de desconocimiento y de mito. Si Francia triunfó, lo hizo porque, como explica Eugene Weber en ‘De campesinos a franceses’ (Stanford University Press, 1976), el mejor libro hasta la fecha sobre el proceso de construcción nacional de Francia, París ofreció muchas más cosas más allá de una sola lengua.

    La Francia contemporánea nació de un impulso modernizador. El estado francés creó una sociedad burguesa, con movilidad social, con una estructura igualitaria en derechos y libertades. A Francia la parieron la Ilustración y la Revolución de 1789. Francia tuvo una economía expansiva y un imperio colonial. En España, en cambio, no pasó nada de todo esto. En España, como Austria-Hungría, Rusia y Turquía, el tren de modernidad no llegó a tiempo cuando se estaban forjando los grandes estados burocráticos del siglo XIX. España quedó en manos de una élite premoderna, il·liberal, absolutista, decadente.

    Los políticos catalanes fueron los únicos que, en el XIX, habrían podido crear una nación hispánica moderna y, por eso mismo, única (que no quiere decir unitaria), como Italia lo hicieron los saboyanos y los lombardos. Pero, con poca fuerza numérica y nunca dispuestos a renunciar a unos referentes históricos y lingüísticos de mal digerir por el resto del estado, fracasaron.

    El resultado fue una Península incómoda para todo el mundo. El centro no pudo ofrecer un proyecto liberal para asimilar la periferia. La periferia no tuvo la fuerza para transformar el centro. Esta historia de fracasos dio a nacer identidades no solamente diferentes (que ya estaban) sino anímicamente opuestas. Un vez cristalizadas como realidades políticas específicas, no podía haber marcha atrás, cómo ha escrito Keith Darden a ‘Resisting occupation’ (Cambridge University Press) examinando las identidades nacionales de la Europa Oriental. La única solución era la propuesta orteguiana de " conllevancia", que el mismo Wert cuestiona en su informe ‘Los españoles ante el cambio’, publicado en 2012.

    La historia de los últimos dos siglos lleva una lección clara. Como estrategia para crear españoles, la propuesta Wert fracasará porque las identidades políticas ya están plenamente formadas. Su única justificación parece, pues, la de exaltar al votante popular para tapar la deriva económica de España. Esperemos que aquí también fracase.

    Comentado por: cp el 24/5/2013 a las 14:46

  • "Un jour, je me suis dit que je ne l'avais pas remercié.
    Pourtant, je lui devais mes lectures.
    Et que serais-je, qui serais-je sans lire et surtout sans avoir lu ?
    Pourtant, c'est sur son dos que chaque matin, depuis près de soixante années, je tente de faire avancer, pas à pas et gomme aidant, mes histoires.
    Et que serait ma vie sans raconter ?
    Je n'avais que trop tardé.
    L'heure était venue de lui rendre hommage.
    D'autant qu'on le disait fragile et menacé.
    Alors, j'ai pris la route.Sa route.
    Cher papier !
    Chère pâte magique de fibres végétales !"
    -Erik Orsenna-
    "Sur la route du papier - Stock-"

    Comentado por: Sur la route du papier. el 22/5/2013 a las 12:27

  • Si es el clarividente Cebrián quien vaticina el final del libro de papel entonces la noticia es buena, porque ocurrirá lo contrario y él ya estará atento a continuar el negocio, aprovechando el hundimiento de las editoriales escépticas.
    En cuanto a la proliferación del enemigo, el libro electrónico, quizá la culpa haya que achacarla no tanto a la voracidad de los editores cuanto a los infumables novelistas que de un tiempo acá han invadido el mercado con obras gilipollescas escritas para gilipollas que, en un chispazo de lucidez, tampoco están dispuestos a pagar veinte euros por leer a "La mujer que odiaba a los hombres pero se acostaba con todos los que podía" y otras paridas como "La infidelidad es más sabrosa si el amante no fuma porros". El gilipollas lee y leerá lo que le impongan, pero tampoco dejará de vigilar la cartera, y puestos a gastar lo mejor será pagar la mitad por apropiarse del bodrio.

    Comentado por: blas paredes el 20/5/2013 a las 14:43

  • Vengo de Madrid, vengo de visitar la Feria del Libro, ver zarzuelas,asistir a teatros, comer cocido, paella y descansar de la tontería nacionalista, es muy saludable. Salir de Cataluña, e ir a la capital, recomendable.

    Comentado por: Mariana el 20/5/2013 a las 12:38

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Foto autor

Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 




 

Ensayo

Volver la mirada (2019). Debate, España.

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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