El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 22 de mayo de 2013

 Blog de Félix de Azúa

El final de una madre

Si bien todos coincidimos en que Colm Tóibín es uno de los mejores escritores vivos, solo quienes lean su último libro se percatarán de que, además, es un soberbio poeta. O dramaturgo, porque este reciente monólogo de María, la madre de Jesús de Nazaret, está pensado para ser representado en un teatro. Me refiero, claro está, a The Testament of Mary, recién aparecido inglés y posiblemente ya en trance de traducción al español. No sé si los traductores optarán por traducir testament por Testamento a la manera bíblica (como en Antiguo Testamento), o por Evangelio, que es el sentido más cabal: el Evangelio de María, o según María.

El monólogo de la madre del sacrificado es muy sorprendente. Como es lógico, María no podía ser cristiana, pero su rechazo de las instituciones judías, del poder rabínico, pero también de los seguidores de su hijo, la empujan hasta "el otro Templo" de modo que, con el escaso dinero que le queda, compra una estatuilla de Artemis que le sostiene el ánimo. Una María pagana es algo digno de consideración, aunque es cierto que estaba viviendo sus últimos años en Éfeso, vigilada y mantenida por unos pocos discípulos de su hijo, cuyo fanatismo la exaspera. Ella sabe que alguno de los discípulos está escribiendo mentiras sobre lo que sucedió en Jerusalén y que la odian porque ella sabe la verdad, razón por la cual procede a contarnos lo que realmente sucedió.

Lo más conmovedor es que María vive atormentada por la última escena que vivió con su hijo y que nadie excepto ella va a contar. Aun cuando los signos del amor entre ambos son indudables, María expone su desconcierto ante el cambio repentino del hijo, cuando se convierte en predicador público, factor de milagros o hechicero que resucita a Lázaro (una de las figuras más escalofriantes del relato), sin que ella entienda absolutamente nada de lo que está proponiendo. Esta incomprensión llega hasta su raíz cuando, en la última disputa con sus protectores (o secuestradores), María pregunta por la razón de tan espantoso sacrificio. "Ha sido para salvar al mundo y para darnos la vida eterna", responden los discípulos. "¿A todo el mundo?", pregunta la anciana. "Sí, a todo el mundo", responden. "No merecía la pena", concluye María.

Esta incomprensión radical está ligada al espanto con el que hubo de asistir a la crucifixión de su hijo, a la atmósfera siniestra y amenazante que soportó en el Gólgota, y al terror que acabó por hacerla huir del escenario. Contra lo que luego contarán los evangelistas, contra la imaginería cristiana posterior, María no recogió en su regazo el cuerpo del hijo muerto. No lavó el cadáver, como repite una y otra vez, obsesionada por su traición, sino que escapó antes de que Jesús entregara su espíritu.

Tóibín muestra una emocionante comprensión de la culpabilidad de María. Entiende que es una pobre mujer, ignorante y dolorida, a la que ha sucedido algo desmesurado, pero la desmesura no consiste en que su hijo resucite muertos o transforme el agua en vino, sino en que muriera sin el auxilio de su madre.

Esta es la tragedia de María: ella se ve a sí misma como una madre que ha abandonado a su hijo cuando más la necesitaba. Por eso en un momento de desesperación grita: "¡Si el agua puede volverse vino y los muertos regresar a la vida, entonces yo quiero que el tiempo retroceda!". No sabemos a quién se lo está pidiendo, ¿a su hijo, a Artemis?, pero exige un milagro que le permita reparar la traición, la cobardía, y acoger en sus brazos al hijo muerto.

Tóibín cree en la posibilidad de que este fabuloso monólogo se ponga en escena a pesar de su duración. ¿Aguantaría un espectador actual las tres o cuatro horas que puede llegar a durar, con un solo personaje en escena? Tengo entendido que su primera opción era Vanessa Redgrave, pero que la actriz hubo de rechazarlo porque se veía incapaz de memorizar un texto tan extenso. Finalmente será Fiona Shaw quien estrenará la pieza en Broadway esta primavera. También sé que hay una opción en castellano. Ojalá podamos asistir a un drama que, entre otras virtudes, sobresale por su audacia, algo realmente infrecuente en lo que llevamos de siglo.

Yo querría ver ese final. Antes de que los focos se apaguen, María nos confía que está dirigiendo sus palabras "a las sombras de los dioses" y que lo hace sonriendo, smiling as I say them. Ella, que está rogando a los dioses que el mundo retroceda para poder reparar su traición, lo hace sonriendo, como una suplicante de Sófocles. La madre del Salvador transformada en heroína griega. Me parece una de las escenas más difíciles de la historia del teatro. Ojalá podamos aplaudirla.

[Publicado el 21/1/2013 a las 10:45]

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Comentarios (25)

  • La formulación de lo público en la actualidad

    Cuando aparecieron los diarios, en el Siglo XVIII, sirvieron para que los ciudadanos, mediante anuncios de una factura tan respetuosa como correcta, se pusieran en contacto entre sí. Ofrecían cohesión dando forma pública a lo que hasta entonces había sido una conciencia colectiva puramente oral. Esta función formadora ha desaparecido. A la pregunta de en qué consiste su función en la actualidad, la respuesta es a los intereses de determinados grupos de poder, utilizando las formulas de manipulación de masas inventadas por Goebbels y desarrolladas por los americanos durante la guerra fría.
    Lo lógico sería esperar, en este momento de crisis abrumadora, un análisis serio y sosegado de causas y consecuencias, informando de una forma objetiva y alejada de cualquier maniqueísmo, de las soluciones que el estamento político adopta, o prevé adoptar desde la oposición, para solucionarla o, al menos, paliarla en lo posible. Pero al contrario, envenenan la ya crispada conciencia pública con una acusación de delincuencia que olvida cualquier presunción de inocencia establecida en nuestro estado de derecho. ¿Pretenden incrementar la confusión de un pueblo decepcionado de sus políticos instrumentalizándola en algún sentido?, cabría preguntarse. Y en caso afirmativo, ¿no les da vergüenza denunciar la falsa moral de una clase política carente de cualquier aproximación a una Idea utilizando fórmulas contrarias a un manual de estilo que en su día se propuso formular una ética social?

    Comentado por: DPA el 07/2/2013 a las 08:12

  • Ahora está completo

    La formulación de lo público en la actualidad

    Cuando aparecieron los diarios, en el Siglo XVIII, sirvieron para que los ciudadanos, mediante anuncios de una factura tan respetuosa como correcta, se pusieran en contacto entre sí. Ofrecían cohesión dando forma pública a lo que hasta entonces había sido una conciencia colectiva puramente oral. Esta función formadora, fundante ha desaparecido. A la pregunta de en qué consiste la función de los diarios en la actualidad, la única respuesta posible es, a los intereses de determinados grupos de poder utilizando las formulas de manipulación de las masas que, inventadas por Goebbels, desarrollaron los americanos durante la guerra fría.
    Lo lógico, sería pensar que en este momento de crisis abrumadora ofrecieran al público un análisis serio y sosegado de su causa y sus consecuencias informando de forma objetiva, alejada de cualquier maniqueísmo, de las soluciones que el estamento político adopta, o prevé adoptar desde la oposición, para solucionarla o, al menos, paliarla en lo posible. Pero adoptan la solución inversa, envenenando la ya crispada conciencia pública mediante agresivas campañas que, mediante la descalificación, cuando no una acusación de delincuencia política que olvida cualquier presunción de inocencia establecida en nuestro estado de derecho. ¿Pretenden incrementar la confusión de un pueblo decepcionado de su clase política instrumentalizándola en algún sentido? Cabría preguntarse. En caso afirmativo, ¿no les da vergüenza denunciar la falsa moral de una clase política carente de cualquier aproximación a la Idea utilizando fórmulas contrarias a un manual de estilo que en su día propuso formular una ética social?

    Comentado por: DPA el 06/2/2013 a las 20:05

  • La formulación de lo público en la actualidad

    Cuando aparecieron los diarios, en el Siglo XVIII, sirvieron para que los ciudadanos, mediante anuncios de una factura tan respetuosa como correcta, se pusieran en contacto entre sí. Ofrecían cohesión dando forma pública a lo que hasta entonces había sido una conciencia colectiva puramente oral. Esta función formadora, fundante ha desaparecido. A la pregunta de en qué consiste la función de los diarios en la actualidad, la única respuesta posible es, a los intereses de determinados grupos de poder utilizando las formulas de manipulación de las masas que, inventadas por Goebbels, desarrollaron los americanos durante la guerra fría.
    Lo lógico, sería pensar que en este momento de crisis abrumadora ofrecieran al público un análisis serio y sosegado de su causa y sus consecuencias informando de forma objetiva, alejada de cualquier maniqueísmo, de las soluciones que el estamento político adopta, o prevé adoptar desde la oposición, para solucionarla o, al menos, paliarla en lo posible. Pero adoptan la solución inversa, envenenando la ya crispada conciencia pública mediante agresivas campañas que, mediante la descalificación, cuando no una acusación de delincuencia política que olvida cualquier presunción de inocencia establecida en nuestro estado de derecho. ¿Pretenden incrementar la confusión de un pueblo decepcionado de su clase política instrumentalizándola en algún sentido? Cabría preguntarse.

    Comentado por: DPA el 06/2/2013 a las 19:34

  • Me parece que esta pasividad demuestra que si no hay catalanistas por medio no nos llega la inspiración. Y eso que si no acabamos reformando la constitución ahora, no la reformaremos nunca. Pero claro, cómo dar leña a nuestros peleles favoritos sin meterse en terrenos espinosos. Y eso que si fuera solo la Generalitat la que se estuviera cargando la educación, la cultura,la investigación, los museos y todo lo demás, seguro que los artículos se nos escribían solos. Curiosa este repentino desinterés cívico de los "intelectuales" de plantilla españoles: no se mojan ni para decir si ni no por una vez que sí serían más que una columnita graciosilla para leer con el café. Cualquier viejecita en la cola del súper tiene las cosas más claras. O mayor libertad.

    Comentado por: belén malrollo el 04/2/2013 a las 11:59

  • No divaguemos. Volvamos a María madre, con este fragmento del poema "MATER" de José Pedroni:

    " A veces vuelvo a ti,
    siempre con una herida.
    Será porque eres triste, porque eres
    dulce y desconocida.
    Vuelvo para marcharme nuevamente
    al encuentro del hombre, con mi rosa.
    Mi rosa es blanca
    por tu tristeza poderosa".- J.P. "Cantos del hombre" 1960

    Comentado por: Rosa Mayo Marcuzzi el 01/2/2013 a las 11:09

  • Sólo nos queda para acabar de completar el cuadro, el Stabat mater de Pergolesi Sr. Azúa.

    Comentado por: Braulio Madueño el 29/1/2013 a las 20:56

  • Vienen a mi cabeza dos actrices grandiosas Lola Herrera que se consagró precisamente con otro duelo "Cinco horas con Mario" de Miguel Delibes y Nuria Espert por citar dos cumbres del Arte Dramático.

    Comentado por: la Magdalena el 28/1/2013 a las 19:42

  • Pido disculpas por entrar en este baluarte de la reflexión y el pensamiento no para realizar una aportación maravillosa sino para solicitar algo y portando sobre mí las trazas de la tempestad que sacude el exterior de este refugio. Supongo que aquí dentro todos son conscientes de lo que pasa fuera, pero tienen suficiente temple y presencia de ánimo como para dejar todo a la puerta y entrar en estado de gracia. Siento no poder hacer lo mismo. Me excuso por entrar con el alma quebrantada tras haberla sometido a combates a los que no la tenía acostumbrada.

    La coyuntura económica en mi sector profesional, las difíciles condiciones presentes, y las espeluznantes perspectivas futuras dibujan un negrísimo horizonte en lo que me concierne, tanto personal como profesionalmente. Pero no es sobre mí sobre quien desearía fijar la atención. Asumiré lo que me corresponda porque probablemente algo de responsabilidad tenga al no haber sido capaz de prever la que se venía encima, trabajando como trabajaba en un ramo que estaba en el punto de mira. Aunque yo no estuviera, ni mucho menos, en ninguna situación privilegiada.

    Ante el inminente naufragio, sólo una cosa desearía salvar in extremis: Un fruto de tinta y papel que si fuese una vida humana se encontraría en esa indefinida zona que separa al nonato del neonato. Claro que si fuera de carne y hueso creo que sabría dónde depositarlo. Pero no veo salida para el de tinta y papel. Se me han agotado las ideas. Intenté presentárselo a la agente cuyo número de teléfono guardaba como oro en paño desde tiempo inmemorial. Se suponía que se ocupaba de esta clase de vida en ciernes, pero la que yo le deseaba presentar no le interesó. No le produjo la más mínima curiosidad. “¿Ensayo o ficción?”, preguntó con la voz monocorde de quien no tiene deseo de conocer siquiera la respuesta. Me quedé parada. En mi cabeza intentaba torpemente decidir qué le convendría más ser a aquello que deseaba dar a conocer. ¿Cuál de las dos sería la palabra mágica? Algo debí de balbucear porque ella, casi sin escuchar, siguió. “Bueno, es igual. De todos modos no tengo tiempo. Si te interesa, envíamelo por mail y, en algún momento, le echaré un vistazo en diagonal. Aunque no puedo decirte dentro de cuánto tiempo será. Lo mismo pueden ser tres que seis o doce meses”. En algún momento de los próximos meses le echaría un vistazo. Y además en diagonal… Ni a alguien como yo, que llevo tiempo tragándomelas dobladas, le podía parecer aceptable la propuesta.

    Si, tras el naufragio, alguien topara con ese pecio que intento poner a buen recaudo le pediría que no lo abandonara con el resto de cosas desechables que la corriente haya arrojado a la orilla sin antes dedicarle una mirada amable. La hija del faraón lo hizo con la cestita que la madre de Moisés colocó en la orilla del río —con todo el amor de que era capaz y calafateada por fuera para que no se hundiera en el agua— con la esperanza de que alguien se interesara por su contenido y lo sustrajera a los peligrosos remolinos del agua mansa…

    Concepción R-A.
    pulke@hotmail.com

    Comentado por: CoR-A el 28/1/2013 a las 05:36

  • La idea de María comprando una estatuilla de Artemis es poderosísima. Me parece provocativo pero terriblemente ingenioso. Sin embargo, todo ese desconcierto en el personaje, tras quedarse embarazada siendo virgen. ¿Se aborda ese asunto en la novela?

    Comentado por: Hoja Dominical el 23/1/2013 a las 12:30

    Genial!

    Comentado por: Rodia el 26/1/2013 a las 00:56

  • Eso, ojalá podamos ver la obra también en España, donde se pudiera. A mi me molaría en el teatro romano de Mérida.

    Comentado por: Maribel el 24/1/2013 a las 13:41

  • ¿Qué hace Lampracio mezclando "El proceso" de Kafka con María? Por otra parte, es mejor "El castillo". Hoja dominical es probable que desconozca la angustia de cualquier madre al perder un hijo. Tengo amigas y familiares a quienes les ha ocurrido, y el dolor ha sido inacabable. Va contra la ley de la vida.
    Puede leer(ya lo habrá hecho), "Bodas de sangre", de vuestro sin par Federico García Lorca para verificar la intensidad de la pena, que también siente María. Deseo agregar que otra actriz buena, además de Anna Magnani, hubiera sido la griega Irene Papas, a mi modesto entender. Rosita.(de Sudamérica)

    Comentado por: Rosa mayo Marcuzzi el 24/1/2013 a las 11:09

  • Ante la Ley.


    Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta frente a este guardián, y solicita que le permita entrar en la Ley. Pero el guardián contesta que por ahora no puede dejarlo entrar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde lo dejarán entrar.

    -Tal vez -dice el centinela- pero no por ahora.

    La puerta que da a la Ley está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se hace a un lado, el hombre se inclina para espiar. El guardián lo ve, se sonríe y le dice:

    -Si tu deseo es tan grande haz la prueba de entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. Y sólo soy el último de los guardianes. Entre salón y salón también hay guardianes, cada uno más poderoso que el otro. Ya el tercer guardián es tan terrible que no puedo mirarlo siquiera.

    El campesino no había previsto estas dificultades; la Ley debería ser siempre accesible para todos, piensa, pero al fijarse en el guardián, con su abrigo de pieles, su nariz grande y aguileña, su barba negra de tártaro, rala y negra, decide que le conviene más esperar. El guardián le da un escabel y le permite sentarse a un costado de la puerta.

    Allí espera días y años. Intenta infinitas veces entrar y fatiga al guardián con sus súplicas. Con frecuencia el guardián conversa brevemente con él, le hace preguntas sobre su país y sobre muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y, finalmente siempre le repite que no puede dejarlo entrar. El hombre, que se ha provisto de muchas cosas para el viaje, sacrifica todo, por valioso que sea, para sobornar al guardián. Este acepta todo, en efecto, pero le dice:

    -Lo acepto para que no creas que has omitido ningún esfuerzo.

    Durante esos largos años, el hombre observa casi continuamente al guardián: se olvida de los otros y le parece que éste es el único obstáculo que lo separa de la Ley. Maldice su mala suerte, durante los primeros años audazmente y en voz alta; más tarde, a medida que envejece, sólo murmura para sí. Retorna a la infancia, y como en su cuidadosa y larga contemplación del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de piel, también suplica a las pulgas que lo ayuden y convenzan al guardián. Finalmente, su vista se debilita, y ya no sabe si realmente hay menos luz, o si sólo lo engañan sus ojos. Pero en medio de la oscuridad distingue un resplandor, que surge inextinguible de la puerta de la Ley. Ya le queda poco tiempo de vida. Antes de morir, todas las experiencias de esos largos años se confunden en su mente en una sola pregunta, que hasta ahora no ha formulado. Hace señas al guardián para que se acerque, ya que el rigor de la muerte comienza a endurecer su cuerpo. El guardián se ve obligado a agacharse mucho para hablar con él, porque la disparidad de estaturas entre ambos ha aumentado bastante con el tiempo, para desmedro del campesino.

    -¿Qué quieres saber ahora? -pregunta el guardián-. Eres insaciable.

    -Todos se esfuerzan por llegar a la Ley -dice el hombre-; ¿cómo es posible entonces que durante tantos años nadie más que yo pretendiera entrar?

    El guardián comprende que el hombre está por morir, y para que sus desfallecientes sentidos perciban sus palabras, le dice junto al oído con voz atronadora:

    -Nadie podía pretenderlo porque esta entrada era solamente para ti. Ahora voy a cerrarla.

    Franz Kafka.

    Comentado por: Lampracio el 23/1/2013 a las 21:30

  • La postura de María me parece egoísta. Infinidad de madres han perdido ha sus hijos en las guerras, por motivos mucho más mezquinos que salvar a la humanidad y, a menudo, sin ningún motivo o por motivos indecentes. Y muchas de esas madres han estado orgullosas del sacrificio de sus hijos, aún sintiendo un dolor desgarrador. Y en la Biblia tenemos la historia de Isaac, al que su padre Abraham estaba dispuesto a sacrificar porque Dios se lo pidió. En los evangelios leemos "Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre y madre, a su mujer e hijos, a sus hermanos y hermanas, y aun hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo." (Lucas 14:26) y "El que ama al padre o a la madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama al hijo o a la hija más que a mí, no es digno de mí." ((Mateo 10:37) Hay cosas que están muy por encima del amor paterno filial.

    (Por cierto, si viajan a Turquía no se pierdan la casa donde María pasó sus últimos años, cerca de Éfeso.)

    Comentado por: Hoja Dominical el 23/1/2013 a las 12:30

  • Jesús chocó, en su concepto de justicia, con Pilatos. El prefecto romano no conocía más justicia que la del imperio. La idea de justicia de Pilatos estaba unida a la racionalidad de su época, la que ostentaba el imperio, con sus dioses y su organización política, social y económica. Efectivamente, cuando Pilatos le preguntó a Jesús que si era verdad que era el rey de los judíos, le estaba preguntando sobre qué base racional se sostenía esa aseveración. Y Jesús le contestó que su reino no era de este mundo, y que era el que era, es decir, que su idea de justicia estaba por encima de toda racionalidad humana, pues era divina, y esta justicia era universal, no imperial, y había una base de misericordia infinita, de compasión infinita, de caridad infinita. Naturalmente, Jesús, después de esta segunda aseveración, lo tenía muy oscuro en cuanto a su futuro se refería. Pilatos no entendía nada de aquel embrollo metafísico, claro está, como cualquier racionalista. Y el prefecto dejó la vida del Nazareno en manos de los listos irracionalistas, que creían también en un solo dios y en un reino, en una justicia, que era, por supuesto, de este mundo, que era una iglesia concreta.

    A mi entender, la justicia debe ser universal, no porque ello lo mande algún dios, sino porque una ética racional nos lleve a los humanos hacia un consenso al respecto. Un ejemplo de justicia universal, a mi entender, está en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Quizá Jesús, si hubiera sobrevivido a los momentos más amargos de su agonía, a su gran duda, cuando reprochó al padre el abandono en que lo dejó, seguramente se hubiera hecho más racionalista, ya curado de sus heridas, las carnales y las espirituales, y habría llegado a una idea de justicia universal basada en una ética racional.

    Comentado por: miguel el 23/1/2013 a las 09:22

  • Algunas teorías avanzadas de la física cuántica dicen que la realidad no es más que información. Sí, algo parecido a lo que se ve en Matrix y no tan alejado de la escuela helénica de los pitagóricos.
    Pensar que aún después de morir, después de haber pasado miles de años aún puede quedar en la tierra, en su seno, una información que descifra nuestra identidad, lo que fuimos, y que se encuentra en el código genético como en un libro olvidado y enterrado que sólo espera que alguien lo abra para darnos de nuevo existencia en este mundo, cuando ya murieron también todos aquellos que nos recordaron, cuando ya también se hayan convertido en polvo y ceniza todas nuestras obras, aún las que pensábamos más perdurables. Miles de años y aún estamos ahí, en ese código, sin morir definitivamente para la materia, para la tierra, para el conocimiento de los hombres que nos suceden en las edades de los tiempos.

    Comentado por: Vértigo. el 22/1/2013 a las 18:49

  • He visto esta tarde en las noticias que un científico ha logrado descifrar todo el código genético de un hombre de Neardental a partir de un hueso.
    Lo siguiente que se propone es que una voluntaria se preste a una fecundación que con ese código genético hiciera posible el nacimiento de un niño de Neardental.
    A ver si vemos claro lo que se propone: no es dar a luz a un hombre sino a una especie distinta y extinguida. Sólo así podremos conocer realmente cómo fue esa especie desaparecida que en un pasado ocupó la tierra junto con nosotros, con nuestros antepasados. Existen evidencias genéticas que tanto hombres europeos como asiáticos llegaron a cruzarse con el Neardental, no así los africanos.
    Por la configuración de sus huesos se piensa que era extremadamente fuerte y ágil y que de competir en unas olimpiadas se llevaría todos los oros en todas las disciplinas. Sin embargo, no se conoce que hiciera arte.
    Este científico sólo espera a una voluntaria para que de a luz y traiga de nuevo a la tierra a un hombre de Neardental.

    Comentado por: Maternidades. el 22/1/2013 a las 18:23

  • Con la agonía de Jesús en la Cruz se estableció la gracia para el mundo entero: la misericordia triunfó sobre la justicia.

    Comentado por: Que lo sepann el 22/1/2013 a las 17:40

  • Creo yo:

    El que nos pongamos de acurdo sobre una definición de justicia no quiere decir que no exista. Igual no lo hemos pensado bastante.

    PS: Los discípulos de Cristo tampoco eran cristianos.

    Comentado por: puntilloso el 22/1/2013 a las 16:35

  • "Creo yo", crees bien.
    La definición que de justicia y leyes has dado es exactamente la misma que dio Blaise Pascal, utilizando el mismo argumento, su variabilidad en función de las naciones y culturas, para demostrar que no existe una justicia regida por la razón y universal sino que esta responde fundamentalmente a las costumbres heredadas.
    Pascal afirmaba que si se quería derribar todo orden social no había más que indagar en las fuentes originales de aquello que consideramos justo para que viéramos con claridad que se asentaba sobre principios ridículos y sin ningún fundamento racional y que sólo la costumbre los había hecho justos y razonables.
    Por eso creía necesario que al pueblo se le dijese que la ley había de obedecerse por ser ley y no por ser justa, para evitar sediciones.
    Establecido así el principio de que el hombre es incapaz de tener un principio universal y basado en la razón de lo que es la justicia, venía luego a preguntarse en base a qué principio se regían, entonces, los hombres. Es decir, qué principio operaba en las leyes que con la costumbre de su aplicación a lo largo de generaciones le otorgaba legitimidad y apariencia de justicia.
    Pascal tenía claro que era la fuerza. Quien la tiene impone la ley y esta con el tiempo parece justa porque se adecua al que tiene la fuerza. Cuando la ley no se adecua al que tiene la fuerza deja de ser percibida como justa y se dan las sediciones.
    "No pudiendo lograr que se forzoso obedecer a la justicia, se ha hecho que se justo obedecer a la fuerza. No pudiendo fortalecer la justicia se ha justificado la fuerza"
    Esto es lo que otorga la paz a las sociedades y cuando hay un desacuerdo entre lo considerado justo y el que tiene la fuerza es cuando se dan los desórdenes y las revueltas.

    Con estas reflexiones de Pascal como base podríamos preguntarnos:
    -¿Quién tiene actualmente la fuerza, los gobiernos, los mercados, el pueblo, los científicos, la Iglesia...?
    -¿Quien tiene actualmente la fuerza percibe las leyes que hay como justas?
    En caso de que el que tiene la fuerza, el poder, no percibiera las actuales leyes como justas evidentemente se producirá un cambio o crisis, más o menos cruento, en función de las resistencias que ofrezca quien hasta ahora hacía las leyes porque hasta ahora tenía la fuerza.

    Comentado por: Lampracio el 22/1/2013 a las 11:59

  • El problema de la justicia es que no existe una definición completamente consensuada y generalizada. Justicia es para cada uno una cosa. Justicia es para cada uno su venganza.
    Y colectivamente, todo lo más que puede haber son leyes, consideraciones para su aplicación, y penas "reparatorias" (ja). Esas sí, más o menos pactadas.
    Entonces, la justicia se limita a "velar por que se cumpla la ley".
    El hecho de que las leyes sean interpretables, y cambiables; si me apuran, la mera existencia de leyes (la necesidad de escribirlas, de conocerlas, de predicarlas) pone de manifiesto que no existe algo que todos al mismo tiempo podamos llamar justicia.

    Comentado por: Creo yo. el 22/1/2013 a las 10:36

  • ¿Existen los hombres justos? Probablemente Jesús fue uno, un grano de arena en esta pútrida playa del mundo. Y entonces había que glorificarlo para el propio beneficio, después de crucificarlo, después de muerto, claro, directamente por sus enemigos declarados e, indirectamente, por sus miserables y pútridos seguidores. Esta es la vida, esa que se repite una y otra vez en nuestra cotidianeidad miserable, al margen de cualquier amor telúrico de una madre, algo más necesario que justo, por otra parte. Esta es nuestra naturaleza. Pero, ¿existen los hombres justos en nuestro tiempo, lejos de los desiertos o las junglas? Probablemente, pero ya sólo serán santos, miembros del poder eclesiástico que, como el poder político, es el único que tiene potestad para escribir la ruin historia, esa que manejamos, ruinmente, para dar solidez a nuestras ruindades, como esas que se incrustan en lo que llamamos política. Y en España, para qué hablar. Y en España, ¿dónde están los hombres justos?...

    Comentado por: miguel el 22/1/2013 a las 08:46

  • Lo que hayan dicho Lutero, Calvino, la Virginidad o no de María no es algo que me preocupe. Más bien me tiene sin cuidado. Lo que más ennoblece a esta mujer no es ser madre de Dios, sino ser m-a-d-r-e-.Porque la maternidad, a mi juicio, es un anhelo ínsito y connatural en la mujer y es, muchas veces lo que da sentido a su vida. Por eso, al no haber ayudado a su hijo hombre en el momento definitivo, le sobreviene ese enorme sentimiento de culpa, ese desgarramiento visceral y tremendo :experimenta la horrísona sensación de haber ayudado a crucificarlo, de allí la tragedia, a la altura de Sófocles. Rosi.(de Sudamérica).

    Comentado por: Rosa Mayo Marcuzzi el 21/1/2013 a las 18:47

  • Del mismo modo que María no podía ser cristiana, ni Lutero ni Calvino tenían por qué poner en duda la virginidad de María.

    Comentado por: pro el 21/1/2013 a las 16:46

  • Nos equivocaríamos si considerásemos esta obra en clave teológica, a pesar del personaje. Sin haberla leído, solo por lo que se desprende del artículo de Azúa, tengo la impresión de que a Tóibín le interesaba sobre todo la peripecia humana de María, lo que tiene en común con todas las madres. Una peripecia humana que se dio y se sigue dando en las madres de todos aquellos considerados mártires de un ideal. ¿Qué ideal compensaría para una madre la muerte de su hijo?
    A pesar de todo, no podemos soslayar el hecho cultural, religioso, de que la figura escogida no es una madre común. Para millones de personas es la Madre de Dios y esto le confiere ciertos aspectos que no se pueden soslayar, precisamente de carácter teológico, aunque no creo que fuese la intención de Tóibín poner estos de relieve por encima de lo que significa la maternidad.
    En tal sentido, a pesar de ser Tóibín de la muy católica Irlanda, podemos conjeturar que la desacralizada visión protestante, o anglicana, que de la figura de la Virgen María se tiene ha influido en su libro, escrito en inglés y se supone que dirigido a lectores de ese ámbito.
    En el pasado, en que política, gobierno y religión estaban indisolublemente mezclados y en que las guerras de religión eran frecuentes y terriblemente cruentas, la cuestión del carácter sagrado y divino de la Virgen María ocasionó graves conflictos entre naciones. No es casual que en los países católicos antepongamos como dogma de fe fundamental la condición de Virgen al nombre de María.
    Sin embargo, si uno acude a las mismas fuentes del protestantismo, es decir, a los escritos de Lutero podemos decir que uno no entiende muy bien la actual consideración de María en la religión protestante.
    Escribía Lutero:
    “Así juzgó Dios a su Madre: La ley de Dios la condenaba como adúltera. 2) Así quedaba maltrecho su honor. 3) Su vida quedó en peligro y su honor matrimonial dañado. María fue concebida en pecado como los demás hombres; y, aunque ella fuera purificada del pecado original, no le habría bastado para un tal nacimiento. Por eso, es el Espíritu Santo el protagonista, el que la purifica y toma las puras cotas de sangre de su corazón; pues todo tiene que ser purificado”
    Martín Lutero, 24 Dezember 1539: LW 47,860

    “Las grandes cosas que Dios ha realizado en María se reducen a ser la Madre de Dios. Con esto le han sido concedidos muchísimos otros bienes, que nadie podrá nunca comprender. De ahí se deriva todo su honor, toda su bienaventuranza y que ella sea en medio de toda la raza humana una persona del todo singular e incomparable. Ella ha tenido con el Padre celeste un niño, y un niño tal…Se comprende todo su honor, cuando se la llama Madre de Dios. Nadie puede decir otra cosa mayor de ella, aunque uno tuviera tantas lenguas como follaje tiene la hierba, como estrellas el cielo o arena las playas. Hay que meditar en el corazón lo que significa ser Madre de Dios”.
    Martín Lutero, Auslegung des Magnificat, 1522: LW 7,572

    “En textos como Juan 2,12; 7,2; Mateo 12,46; Hechos 1,14 uno se preocupa y pregunta cómo el Señor Jesús pudo tener hermanos, dado que él era el hijo único de María, y la virgen María no fue madre de ningún otro hijo. Entonces algunos responden que eran hijos de un matrimonio precedente de José, antes de estar con María; éstos fueron llamados después “hermanos de Cristo”; otros dicen que José tuvo junto con María otra mujer, tal como estaba permitido entre los judíos…Yo creo que “hermanos” aquí significa “primos”, dado que los judíos y la Sagrada Escritura llamaban a todos los primos “hermanos”
    Martín Lutero, 1537/1538: LW 46,723

    Asimismo, Calvino tampoco dudó de la virginidad de María:
    “Es indudable que el profeta habla de una auténtica virgen, que ha de concebir no según las normas de la naturaleza, sino a través de la actuación de gracia del Espíritu Santo. Este es el misterio, que Pablo magníficamente ensalza: “Dios ha aparecido en la carne”.
    Commentarius in Harmoniam evangelicam (“Harmonia evangelica” 1555), Band 46; Sermons sur I’Harmonie évangélique 1558, 1560, 1562. JCO 36,156

    Cuando María supo que de ella nacería el Hijo de Dios, recibió un mensaje inaudito, y ésta fue la razón por la que excluyó la relación sexual con un hombre. Por eso exclamó desconcertada: “¿Cómo sucederá esto?”…No era ésta una pregunta contra la fe. La hizo movida por la admiración; no por la desconfianza”
    Juan Calvino, JCO 45,30

    Creo que la actual consideración que de María tienen los protestantes, calvinistas y anglicanos se debe fundamentalmente a conflictos políticos y territoriales que tuvieron las naciones en un pasado y que se usó la religión y sus dogmas como elemento de movilización de las masas sociales para la guerra que precisaban los príncipes, incluidos los del Vaticano.
    No obstante, como dije al principio, no creo que para Tóibín lo importante sea el carácter teológico de María sino su naturaleza como madre, que comparte con millones de mujeres en el mundo. A pesar de ello, por la figura arquetípica elegida, María representa también para millones de personas un misterio aún mayor que el de por sí maravilloso misterio natural de la maternidad.

    Comentado por: Lampracio el 21/1/2013 a las 14:27

  • Esta obra será posiblemente, o probablemente, esplendorosa. Pero desatará un sin fin de polémicas, como en su tiempo la película de Jean Luc Godard "Yo te saludo María", en la que creo debutó Juliette Binoche. De cualquier manera, aunque María se hiciera pagana, se reivindica su maternidad, su inmenso amor por el hijo sencillo que recuerda, y eso la hace más grande aún. A mí me hubiera gustado que estuviera Anna Magnani para interpretar este papel. Muy buen post. Sr. de Azúa. Rosi(sudamericana)

    Comentado por: Rosa Mayo Marcuzzi el 21/1/2013 a las 11:46

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas , Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horas y Autobiografía sin vida (Mondadori, 2010). Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.

 

Bibliografía

La nueva edición del Diccionario de las artes (Debate, 2011) se amplía en más de cien páginas y corrige todas las entradas anteriores.

 

 

 

 

 

Ensayo

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

 

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