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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 23 de febrero de 2020

 Blog de Félix de Azúa

Soldados de juguete

Recuerdo que en aquella época, cuando aún se cumplía con el servicio militar, es decir, con el ejército popular, los mandos nos repetían una y otra vez que la nuestra era la primera generación de españoles que no había conocido guerra en su tierra. Desde entonces son ya varias las generaciones que no saben lo que es una guerra. No sólo en España, también la última contienda de la Europa del euro acabó hace más de sesenta años. Sesenta años con la única, brutal y lejana matanza de los Balcanes, eso son, según el cómputo tradicional, cuatro generaciones sin haber participado en guerra alguna. Una verdadera primicia en la historia de la humanidad. Abuelo, padre, hijo y nieto no han visto la guerra más que en el cine. Nunca se había visto nada igual.

    Puede parecer cínico, pero si por un momento nos situamos fuera del ámbito de la compasión y el sentimiento, no estoy yo seguro de que la actual incapacidad de las generaciones jóvenes para defenderse no arranque de ese olvido. Es posible que las únicas referencias violentas de millones de jóvenes actuales sean el terrorismo y las reyertas a la salida de la discoteca, dos formas de lucha degeneradas y para degenerados. Las guerras dejaban una huella profunda sobre la necesidad de entender al enemigo, la imbecilidad de las agresiones estériles, la exigencia de negociar con el demonio, la primacía del dolor. También una visión menos idealista de la subsistencia y sin duda un escepticismo abismal respecto de las clases políticas, fueran del partido que fueran.

    Creo que en los tiempos que corren se está produciendo una guerra, pero es la que corresponde a quienes vivimos en la cultura del simulacro. La mal llamada "crisis" es una guerra que va a dejar víctimas por cientos de miles y sin embargo no parece violenta porque no hay ejércitos en liza, sino corporaciones anónimas y tropas invisibles que arruinan a millones de ciudadanos, es decir, los hacen prisioneros. La guerra ha adoptado el papel apropiado a nuestro modo de vivir en el mundo. Si los niños que sufrieron guerras de sangre jugaban a soldados con espadas de madera (así como muchos niños africanos juegan ahora con pistolas), nuestros niños actuales lo hacen con videoconsolas, si es que aún se llaman así. No ponen el cuerpo en juego, sólo la mente o lo que queda de ella.

    La guerra actual no ataca al cuerpo sino a la imaginación. Tiene consecuencias materiales, pero fuera del cuerpo. Nos arruina, nos deja en la miseria, nos desahucia, pero sin rozarnos la piel, como si fuéramos transformándonos de aspecto, a la manera de los monstruos del cine, en una pantalla que es también un espejo. Esa pantalla es nuestra cuenta bancaria. Hay gente que ha pasado de figurar en una teleserie familiar, con el padre y la madre trabajando, dos coches en el parking y los niños bien peinados, a un reality show en el que se les ve desesperados, comiendo de caridad y con niños que gritan ante la cámara. Sin embargo, nadie les ha tocado un pelo.

    Nuestra situación (y aún más la de Grecia) se parece a la degradación de la república de Weimar, cuando en Alemania tenías que llevar una maleta repleta de billetes para comprar pan. Aquella espantosa ruina condujo al poder nazi, como se insinúa en Grecia, y se resolvió con una guerra mundial. Ahora no puede haber guerras en Europa. Son materialmente imposibles. Las guerras se pelean en el extrarradio, Afganistán, Somalia, Libia... En Europa no habría modo de usar las tropas porque las actuales están formadas por mercenarios y en consecuencia sólo obedecen a quien les paga, el cual suele ser el mismo que provoca la ruina.

    Me parece a mi que esa es también la explicación de que un movimiento de masas como el del 15M (creo un error el uso del calificativo "indignados" por paternalista y reaccionario) no consiga ni siquiera el efecto espectacular de Mayo del 68. La incapacidad para entender la violencia, el olvido absoluto de lo que significa una guerra, el analfabetismo funcional, conducen a la revuelta de patio de colegio.

    No estoy insinuando que el 15M deba pasarse al terrorismo. Cualquier movimiento violento es, en la actualidad, la excusa ideal para asentar aún más fuertemente el poder de los especuladores. No hay grupo violento que no acabe machacado o, en el mejor de los casos, puesto en ridículo como es el caso de ETA. Digo que si un movimiento quiere enfrentar esta guerra con éxito necesita dirigentes, estudio, planificación y programa. Aunque lo más arduo es aprender la disciplina, el sacrificio y la voluntad de poder ineludibles y tan estúpidamente arrasados por la así llamada izquierda en el último medio siglo. Con las asambleas y moviendo las manos como sonajeros sólo se ganan portadas en la prensa quebrada.

    Esta es la razón por la que algunos llevamos décadas afirmando que la destrucción educativa en España ha sido una colosal derrota popular.

 

(Artículo publicado en Jot Down Magazine)

 

[Publicado el 29/5/2012 a las 12:07]

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Comentarios (29)

  • ¡Precioso, vientos del pueblo, precioso y esa Andalucía qué Arte tiene, Olé...graciosos, guapas¡¡¡
    Y ya no pongo más comentarios, ni videos, ni pelis, que mi hermano se mosquea.

    Comentado por: marta el 04/6/2012 a las 20:37

  • Y la jubilación a los seseta y siete,
    permíteme que te apriete
    aunque resulte ya un fastidio,
    ¿no será a todas luces un genocidio?

    Comentado por: yo aún diría más el 03/6/2012 a las 21:25

  • El despertar


    En lo más recóndito de la gran casa de adobe de las Unumatubu hay una alcoba de techo abovedado cercada de celosías donde reposan, se acicalan, duermen y paren las mujeres. Los varones mayores de tres años tienen vedada su entrada a este gineceo bajo pena de muerte. Curiosear a través de la madera horadada supone el destierro a “la aridez donde la luna mata”.
    Labradoras, pastoras y artesanas aferradas profundamente a su oasis, el linaje se transmite de madres a hijas. El cuidado acendrado de sus hombres, cuya tarea consiste en explorar el desierto en busca de rutas nuevas hacia tribus lejanas con las que practicar el trueque, es la culminación de una existencia dedicada al cultivo esmerado de la naturaleza.
    Secundada por un Consejo de madres que han parido más de diez hijos, Matayana, la reina, administra la ley con una mezcla de autoridad maternal y divertida autocomplacencia no exenta de suave sadismo cuya sabia combinación le ha permitido mantener a raya la combatividad de los hombres.
    Así han vivido milenios como demuestran las muescas grabadas dedicadas a sucesivos reinados desde que Unumayana, la primera madre, los trajera de la trashumante aridez al verdor del oasis.
    Un día los hombres traen noticias. Las numerosas tribus que habitan la extensa franja costera al borde del desierto se han unido en el culto a un nuevo dios. Lideradas por profetas de la convulsión pretenden imponer su nueva religión en todo el territorio ocupando uno a uno cada oasis que encuentran en su camino.
    La agitación en el elemento masculino del oasis se evidencia en corrillos de rápidas palabras escupidas a media voz. Ante la perplejidad general algunos jóvenes empiezan a organizarse desafiando la estructura de la sociedad, se inicia el despertar.
    Dispuestos según su rango, todos los individuos del oasis rodean a Matayana cuando habla reprochando su insubordinación al grupo de revoltosos. El espesor moral de sus palabras los acongoja, como demuestra su actitud humilde y cabizbaja. Cuando Alayyi el joven toma la palabra todos se relajan convencidos de que se va a producir el arrepentimiento, la vuelta a la normalidad, pero su discurso sereno y respetuoso sobre la crisis que se avecina es contundente y evidencia la necesidad de un cambio de estructura. Matayana se empecina alzando la voz, entonces Alayyi, adelantado unos pasos al grupo de insurrectos vuelve la cabeza y lanza una invectiva que todos los asistentes oyen. El vituperio de Alayyi rompe el venerado culto a la madre. El statu quo se hace añicos.

    Comentado por: DPA el 03/6/2012 a las 21:21

  • Félix, ¿sabe usté?
    o, mejor, déjeme que,
    tras ya tanto comentario,
    crea el tú bien necesario.

    Seguramente haces muy bien
    en añorar de la mili las horas,
    igual que con las señoras,
    los años corrigen el fácil desdén.

    Pero creo en otro caso,
    la edad te hace mal juego:
    ¿no habrás tú, tal vez, acaso,
    perdido ya el anciano fuego?

    ¿Habría aquel joven airado,
    de recio y firme chasís,
    sólo con Weimar comparado
    el estado de este país?

    ¿Es que acaso el pagar
    un euro por cada receta
    no está más bien a la par
    del Gulag y su poli secreta?

    ¿O es que del IVA el incremento,
    que parece se avecina,
    no viene ser cual vil y asesina
    tarea de campo de internamiento?

    ¿Acaso los más niños por clase
    no vienen a ser, aunque por aquí,
    cual la atómica de Nagasakí,
    pero con más amplia base?

    Tal vez tu mental bajón
    se deba a ir por el pan al forné:
    son noventa céntimos, recién miré,
    y pesa mucho el latón.

    Pero, por favor, tipo duro,
    no decaigas en tu empeño,
    no nos pintes un futuro,
    tan falsamente halagüeño.

    El Apocalipsis, ¡por fin!
    parece a tocar de mano
    ¡dale fuerte, veterano,
    y le podrás tú el ‘colorín’!

    Comentado por: un toque de realismo el 03/6/2012 a las 14:38

  • Puede que lo que llamamos como España esté al margen, por ejemplo, del reinado de Felipe II, de Fernando VII, la Constitución de 1812, la restauración del absolutismo en 1820. la Primera República, la Dictadura de Primo de Rivera, la Guerra Civil, los 40 años de franquismo, la Constitución de 1978, el frustrado golpe militar de Tejero, la burbuja inmobiliaria, la corrupción a todos los niveles, etc. Puede que eso no sea opinable porque alguien esté hasta las narices de esa historia, al parecer, de esa cosa que mucha gente llama España. Aun así el que no sea opinable ya es una opinión. Si empezamos a prohibir, en cierto modo, que se opine sobre cualquier cosa, aunque sea de una forma poco estudiada, poco meditada, alguien puede opinar que esa opinión prohibitiva tiene algo que ver con determinada y prolongada etapa dictatorial en eso que se puede poner en duda su existencia y que muchos, no sé si malos opinantes, o no opinantes, llaman España, aunque no deja de ser una opinión que, por supuesto, choca contra otras muchas opiniones al respecto. Por eso es bueno no prohibir que se opine, por muy mal que le parezca a nuestras narices; porque a pesar de ellas, habrá otras que huelan diferente, pues diferentes somos todos, a pesar de nuestra egoísta nariz, que puede ser, esa es mi opinión, chata, respingona, afilada, aguileña, roma o a lo Cyrano de Bergerac. Así pues, ¿qué opina sobre que las opiniones deban ser libres y plurales? Sólo hablo de su opinión que, por más que la considere usted incontestable, incontrovertible, irrefutable, universalmente aceptada, única, en mi opinión es una opinión errada.

    Comentado por: miguel el 03/6/2012 a las 12:53

  • A ver, la "cultura del dinero" es la marxista que sostenía que la economía es la base de todo. El marxismo también se proponía acabar con la burguesía, cosa que ya va en camino de producirse. Los "neocon" son todos antiguos trostskistas. Ahora está en el poder una generación que se educó en la universidad con ideas marxistas ¿No será que el marxismo, en realidad, ha triunfado?

    Comentado por: loco de la colina el 02/6/2012 a las 13:16

  • "España, el pueblo español, capaz de las mayores gestas y de las peores sumisiones, del peor cainismo. Esta es la España de siempre, de la maldita diferencia que nos redime, a veces, y que, al cabo, nos mata. Esta es la realidad de un pueblo que no puede vivir sin cadenas."
    Estoy de España, los españoles, el pueblo español, los defectos españoles (¡qué original palabra la de cinismo!)hasta las narices.Propongo que quien desee opinar sobre lo que sea se aguante hasta que sea capaz de evitar esos repelentes tópicos y sus equivalentes vascos, catalanes, italianos... Aunque supongo que estoy pidiendo lo imposible: de hecho, para el mal Félix, esa es la receta.

    Comentado por: iluso el 02/6/2012 a las 09:01

  • El fútbol es la moderna metáfora de las guerras nacionalistas, tribales. Rajoy, en un intento patético de escapar de esa inevitable imagen que ahora muestra de sumisión procaz ante sus amos, ante los amos del mundo, los banqueros, trata de asirse a lo que queda de la antigua épica nacionalista fomentada desde del poder político, que era la de organizar guerras para entregar a millones de víctimas asesinadas, como remedo de la ofrenda a los antiguos dioses, en los ritos de sumisión ante su ira. Se trata ahora de pedir a la selección española de fútbol que muestre, que redima la antigua épica nacional perdida. Otra vez la tragedia antigua convertida en opereta. Pero todo eso es vano, Mariano, y acabarán dándote por la rima dolorosa que pudiera seguir, pues que es inútil seguir fingiendo cierta entereza moral, cierta bizarría, cierto honor. Es mentira. Todo se ha perdido. El poder político ya no es dueño de su destino, ni siquiera del nuestro. En realidad nunca lo fue. La metáfora del fútbol en España (una vez más España como campo de pruebas para la historia de la infamia universal) mostrará las miserias del poder político en estas horas donde los gestos, no los rostros, del verdadero poder, se muestran en su más despiadada y dolorosa presencia. La ventaja (si es que se le puede llamar así) que tenemos lo que nunca fuimos dueños de nuestro destino, es que, en forma de selección de fútbol, el poder político se inclina e implora que demostremos al mundo la bizarría perdida, la valentía, el honor de una tropa malherida, deshecha, abandonada por sus dirigentes, como siempre ha sucedido, salvo honrosas excepciones, a lo largo de la moderna historia de este país de cabreros, de hidalgos arruinados, sin escrúpulos, de vividores, de curas degenerados, opulentos, de reyezuelos bribones y traidores, de usureros disfrazados de mendigos, de militares indignos y cobardes. Ahora nos piden que demostremos el orgullo perdido, y se lo piden a quienes desprecian, a quienes maltratan, a quienes más odian. A por ellos, oé, a por ellos oé, balbucea ante las cámaras de tv un patético, indigno, supuesto representante del pueblo. Y el pueblo, que es así de generoso, será engañado por enésima vez arrastrando sus cadenas. A por ellos, oé, a por ellos oé, como grito de las masas domeñadas, incultas, aborregadas. Es lo de siempre. España, el pueblo español, capaz de las mayores gestas y de las peores sumisiones, del peor cainismo. Esta es la España de siempre, de la maldita diferencia que nos redime, a veces, y que, al cabo, nos mata. Esta es la realidad de un pueblo que no puede vivir sin cadenas.

    Comentado por: miguel el 02/6/2012 a las 07:23

  • Comunicado del Frenopático:
    - la gran mayoría de residentes no aceptamos la vocación dolorosa de Gabriella, somos felices a nuestra manera.
    - estamos agradecidos al esfuerzo realizado por las autoridades en mantener el centro con la que esta cayendo.
    - no entendemos el arrebato periodico de Gabriella en escaparse de la institución, aunque corren rumores que es falta de azucar pués no deja de pronunciar extrañas palabras como churros,chocolates etc... antes de largarse.
    - no obstante se le aprecia y admira esperando su vuelta inmediata a ser posible entera de cuerpo y alma.

    Comentado por: a. el 01/6/2012 a las 23:11

  • Perroflautas

    Un día que no aguantabas más
    divergiste a soleados exteriores
    y mientras respirabas inocencia
    cobijado en el halda de la naturaleza
    hallaste exiliados disfrazados
    compañeros proscritos
    y decidiste compartir sus hábitos.
    Así abandonaste la fábrica
    la oficina, la escuela
    despreciando que
    la tenaz, trabajosa, verdadera y única
    apuesta
    consiste en sufrir dentro
    constituyendo remedio humilde
    para la atroz avidez sempiterna
    del mundo.

    Comentado por: DPA el 01/6/2012 a las 18:44

  • Vivimos en sociedades ya lo suficientemente ricas y tecnificadas como para que pueda considerarse con seriedad el establecimiento de una renta básica universal, un salario que se cobre simplemente por ser ciudadano del país. Los suizos —que no son extraterrestres ni leninistas— acaban de tomarlo en consideración. Nos convertiríamos así en rentistas de la herencia de nuestros antepasados, y nos podríamos dedicar, como los aristócratas de antes, al diletantismo. Por supuesto, quien quisiera trabajar ganaría más dinero, podría comprarse coches de lujo y tener casas más grandes. Pero lo haría por propia elección, no por fatalidad.

    Es falso que el trabajo dignifique. Trabajar —es la parte que más me gusta de la Biblia— es un castigo divino, una maldición que empobrece la mayoría de las vidas. Incluso las tareas más nobles, como la creación artística, se convierten en algo desagradable cuando se hacen a cambio de un salario. La verdadera humanización de nuestras sociedades está en el ocio, en la vacación, en la disposición libre de nuestro tiempo para ocuparlo en lo que deseemos, sea hacer transacciones financieras delante de un ordenador o leer un libro debajo de un árbol.

    Ése debería ser a mi juicio el derrotero ideológico de la izquierda europea, como quería Paul Lafargue: el elogio de la pereza. Impedir la competencia con países donde rige el esclavismo laboral, atajar la economía especulativa y propiciar la distribución racional del trabajo. Pero para ello, antes que nada, hay que reconquistar la senda de la cohesión social, porque no es que no haya dinero para pagar el bienestar, como se nos dice cada día, sino que ese dinero está mal repartido. Tony Judt recordaba que en 1968 el director ejecutivo de una compañía como General Motors ganaba sesenta y seis veces más que un trabajador medio de esa empresa, mientras que en nuestros días el director ejecutivo de una firma semejante gana novecientas veces más. Con estas cifras, las crisis serán perpetuas.

    Comentado por: rafa, es una idea clara y distinta, viene hoy en el país... el 01/6/2012 a las 10:46

  • Sr. Azúa:

    Nuestra actitud sumisa, gregaria, asustadiza se resume en una bellísima palabra española: adocenamiento.

    Ahora bien: hay padres que en un año han cambiado la cola de Eurodisney por la de Cáritas. El límite está cerca, porque a pocos impresiona la imagen de portada de un quinqui de veintipocos aporreando un cajero de Caja Madrid. Pero ¿y si la foto de portada fuese la de señores con pantalón de algodón de pinzas y raya planchada quemando el Starbucks? No está muy lejos.

    Su artículo me ha hecho recordar una buena lectura de Curzio Malaparte: 'Técnica del Golpe de Estado', 1931. Da algunas ideas.

    Atentamente,

    Florencio

    Comentado por: Florencio el 01/6/2012 a las 07:14

  • ¿Habéis visto que feliz es la Aguirre? A ella no le tiembla el pulso y puede trocar el prestigio de la enseñanza pública, ese despiporre de pobretas, a cambio de “Living Las Vegas”, y seguir sonriendo. ¡Viva la idiosincrasia Nacional, y olé!

    Comentado por: Rinfafar el 31/5/2012 a las 21:16

  • Miguel, ¿sabe lo que yo creo que hay que hacer? lo que hacían los griegos, pedirles los favores a Las Musas, es así como se hacía, yo no me invento nada, los griegos les pedían por ejemplo inspiración para la música, dotes para la poesía, la política y ¿por qué no para ser líder del 15-M? lo que pasaba es que a veces te concedían un gran talento pero te dejaban tuerto o ciego, eran muy caprichosas. Pero le digo que este tipo de asuntos tan delicados hay que solicitarlos a Las Musas. Seguro que sí.

    Comentado por: Esther y su España el 31/5/2012 a las 18:40

  • Soldados de Juguete, o El Espíritu de 'Mansura'.
    Besos.

    Comentado por: pro el 31/5/2012 a las 09:39

  • Sería un error mortal sucumbir, intelectualmente hablando, a cierto inconfesable anhelo de guerra. Ya sé que las clases medias lo están pasando mal, no otra cosa es esa representación teatral del 15M, esos modernos coros de plañideras de las antiguas tragedias griegas, en las plazas públicas de España. Porque la guerra, no lo olvidemos, al margen de metáforas más o menos adornadas, es un asesinato en masa, a gran escala, organizado por el poder económico y político. Así pues, no coqueteemos con esos instintos primarios. Como muy bien ha dicho la señora Marcel, la visión del dolor ajeno basta para que lo rechacemos, para que surja en nosotros la conciencia de la verdad de lo que somos, y yo añadiría, el intento para evitarlo, por mera solidaridad: si yo no te hago daño, tú no me lo hagas, y viceversa. Todo eso es, en su base, un asunto de supervivencia. La responsabilidad de los llamados intelectuales, a los que se les supone con más poder cultural que la gran mayoría de sus congéneres, es no sucumbir a lo que es común a esa mayoría: la afinidad, la costumbre de manejarse con los instintos más primitivos, pongamos que hablo con los instintos de muerte, que surgen cuando surge la frustración, el displacer, la merma en lo económico, que es fundamental para dar satisfacción al del propio sustento alimentario, al sustento sexual, al placer que reporta un buen mantenimiento de la prole y, en nuestras opulentas sociedades, todos esas comodidades y esos lujos que nos hacen olvidar nuestros orígenes como especie. Sucumbir al miedo por perder todo eso es pedir, no que intervenga el BCE en el sistema financiero español, sino que intervengan los militares para poner orden y concierto ante la frustración que supone la pérdida de poder económico de las llamadas clases medias. Sería terrible que, por no haber vivido el fascismo, algunos intelectuales, sabedores de la indolencia general al respecto, a la falta de experiencia histórica por parte de las nuevas generaciones, caigan, una vez más, en la desesperación y no busquen
    ”…en fin, la cortesía,
    el buen trato, la verdad,
    la firmeza, la lealtad,
    el valor, la bizarría,
    el crédito, la opinión,
    la constancia, la paciencia,
    la humildad…”
    todos estos, rasgos dignos, no de una milicia al modo calderoniano, sino al modo de ejercer, con responsabilidad, la labor intelectual. La historia se repite, pero como decía (atento, aquí viene la cita) Carlos Marx, ya no en forma de tragedia (¿diríamos griega?) sino de ópera bufa, de modo que el nuevo fascismo que tendríamos en puertas, algo surgido de las mentes miedosas de la clase media, castigaría a los más débiles a desaparecer de la escena en la más pura indigencia, eso sí, sin que la clase media observara el sufrimiento, el dolor, así, televisivamente hablando. Pero cuidado con las óperas bufas: detrás de las bambalinas pudiera fraguarse la tragedia, pues es trágico para el verdugo que un débil se haga fuerte ante el dolor. Por eso es que la responsabilidad de los intelectuales es mayor que nunca en estas circunstancias. Y esa responsabilidad conlleva rigor en los análisis, estudios más amplios de un solo problema y, por supuesto, buena técnica en la comunicación. He de decir, que de todo esto último adolece la tropa intelectual española, porque ni siquiera sabemos qué cosa significa ser intelectual en esta tierra de cabreros. O, peor, sí se sabe. En España, al parecer, sólo hay dos clases de intelectuales: lo contertulios de radio y tv, así como esos chicos y chicas que escriben sus columnas semanales en los diarios, mezcla, en general, de populismo barato y demagogia, igualito que la base del discurso de sus parientes cercanos, los políticos, hecho para satisfacer el ego, el aplauso fácil, el elogio. Y eso es humanamente comprensible, a todos nos gusta, pero es terriblemente nefasto para trabajar con ideas que fructifiquen, que ayuden a sobrevivir. Ejemplo de la indigencia intelectual española es esa sempiterna aversión a todo lo que huela a ciencia. Esto no sucede en otros países más avanzados que el nuestro, donde la separación académica entre ciencias y letras se tiene como una gran rémora y no como un lujo de señoritos arruinados, como es el caso en la desastrosa tradición académica española. Nada más cercano al aldeanismo, al nacionalismo, que esa tradición. Cuando yo era más joven se tenía como un valor aquello de sentirse uno ciudadano del mundo. Pues bien, ya está el mundo marchando, gracias a la tecnología, en la dirección adecuada para aceptar a esos ciudadanos. Resistirse a lo que ya es una realidad, tenerle miedo a eso, al cambio, es anhelar los terrores del pasado, y eso, para mí, es lo más alejado de la responsabilidad intelectual. Es una apuesta por el fascismo, por cualquier forma de totalitarismo.

    Comentado por: miguel el 31/5/2012 a las 07:24

  • "Las guerras dejaban una huella profunda sobre la necesidad de entender al enemigo" etc. Con todos los respetos, diría que usted ha vivido varias. ¿Tal vez la de Yugoslavia, la de Kuwait, la de Irak, la de Afganistán?
    "La guerra actual no ataca al cuerpo sino a la imaginación". Se refiere, tal vez, a la propaganda. A mí no me cabe duda de que si "ataca" (¿quién, por otro lado?) a la "imaginación", es que "ataca" también "al cuerpo".

    Saludos y gracias por permitir participar.

    Comentado por: Carreras el 30/5/2012 a las 23:08

  • Gabriela,

    Si no recuerdo mal, era Nietzsche el que decía que el dolor simpre pregunta ¿por qué? Algo muy actual, que le dicen.
    Que aproveche la merienda.

    Comentado por: cita a ciegas el 30/5/2012 a las 21:16

  • ALBA



    ¡Hola¡ soy Alba. Vivía en Moguer a principios del siglo XX. No, querida, querida, soy Soraya. Vivía en Irak a principios del siglo XXI, allí, con mis padres: mi madre me cuidaba; mi padre, procuraba obtener alimentos; una manta para el frío (en el desierto baja mucho la temperatura por la noche). Todos juntos. Sobrevivíamos al seísmo social. A la locura social. ¡Que ansia de poder, y una mierda! ¡En qué queda todo! ¡Un humano a la horca! Otro humano se alegra por ello, aunque sabe que fue un crimen, aunque sabe que nada ha cambiado, aunque sabe, en lo mas profundo de su ser, que todo es absurdo (sobre todo cuando está en el retrete).
    Mamá, papá, aquí estoy. Lo siento. No quería. Soy una niña.
    Entraron. Encañonaron a mis padres. Me violaron. Fueron cinco. Yo lloraba en el suelo. Los sentía poseerme. Yo era sólo de trapo. Un guiñapo. Ellos tenían miedo. Tenían estrés. Tenían rabia por estar donde no les convenía (que me dices de aquella dulce chica de dieciocho, esperando en las escaleras, mientras tú te deshacías de las advertencias, de las pautas de tus padres)
    ¿Y quién es culpable? ¿Fue un accidente? Nos asesinaron a todos. Hombres. Simples monos empuñando un poder advenido de fuera. Del viento. De dónde. ¿Dónde está la contradicción? Que Dios nos salve.

    Comentado por: Dácil el 30/5/2012 a las 21:02

  • www.youtube.com/watch?v=IR5_rTCi-Bo

    Comentado por: Esther y su mundo el 30/5/2012 a las 20:43

  • Para lunático:

    La luna no lo hubiera creído


    La luna cae.
    Sobre la tierra cae.
    Cae sobre las estaciones.
    Cae sobre la menstruación de las mujeres.
    Cae sobre la hora de parir.
    Cae sobre la hora de morir.
    La luna cae.
    Sobre la Tierra,
    dueña de sí misma.
    ¡Qué tragedia!
    Sobre la Tierra.
    Dueña de sí misma.

    Comentado por: Dácil el 30/5/2012 a las 20:25

  • Querido Félix: la verdad que éste no es uno de los artículos tuyos que más me gustan. Y el hecho es significativo porque ya sabes que desde hace décadas soy tan fiel como incondicional fan tuya. Pero éste escrito me evidencia algo que tú mismo ya confesaste aquí que a veces te recriminan tus mejores amigos: que cada cierto tiempo hay un día que te pasas y dejas sin control tu escritura política. A mí, salvando las distancias, este discurso me recuerda un poco a aquellos que van a extinguir el incendio con el suplementario bidón de gasolina. Es verdad que en ciertos pozos petrolíferos sólo así hay posibilidades de…
    Bueno, el caso es que me voy a agarrar a comentar ligeramente una frase de tu artículo con la que sí estoy de acuerdo al cien por cien -como, ya digo, me suele pasar normalmente con la casi totalidad de tus escritos, aunque, repito, no con éste-. “La primacía del dolor”, dices, y sí, así es sin duda. ¿Y por qué?, cabe preguntarse. Por todo, porque ésta es nuestra naturaleza humana esencial, porque ese dolor es el momento de la verdad, el experimentum crucis, en el que nos jugamos siempre de verdad la vida. Y lo es también porque frente al dolor nadie permanece indiferente; es lo único ante lo que nadie alcanza a impostar. De ahí que del sufrimiento siempre se salga cambiado: si desaprovechas la ocasión, más imbécil aún de lo que ya eras; si la aprovechas y te caes del caballo, saldrás un poco menos imbécil; y ya se sabe que estos pequeños saltos evolutivos de la mente y el espíritu son el único acceso franco a “el monte improbable” de la verdad. Y desde este teso no resulta ya ninguna fantasía intentar habitar la belleza y la bondad.
    Félix, a ver sí te pasas una tarde de éstas por el frenopático y me sacas a merendar café y cruasán a La Mallorquina, como aquél día que lo pasamos tan bién. Un abrazo.
    Gabriella

    Comentado por: Gabriella Marcel el 30/5/2012 a las 19:22

  • "Ahora no puede haber guerras en Europa". Hace pocos meses estuve en Sarajevo, en Mostar, en Camp Butmir, la gente que me encontraba por la calle seguramente pensaba lo mismo hace algunos años.... y quienes acabaron con aquella carnicería, aunque demasiado tarde, hacían algo más que mover las manos como sonajeros.

    Comentado por: manuel pérez el 30/5/2012 a las 18:35

  • Miguel, no se me enfade. Arpovechando que alguien pone a nuestra disposición un espacio para escribir hago uso de él como usted también lo hace.

    Intento aprender todo lo que puedo y disfrutar de la vida en la medida de lo posible. Incluso de sus textos, pero me parecen tan largos, farragosos y sin sentido que abandono antes de la mitad. Por otra parte eso me pasa con la mayoria de lo que se encuentra en internet. Como escribir es gratis todos nos animamos e intentamos presumir de nuestro privilegiado intelecto, me incluyo porque intento ser ingenioso aunque maldita la gracia que tengo

    Dicho esto resulta curioso el desprecio del señor Azua por el 15M, generado por analfalbetos ¡españoles! y no los cultos y ¡franceses! de mayo del 68. Se le nota la envidia de no ser frances, o suizo, o danes, cualquier cosa menos español, catalan o madrileño ahora

    Comentado por: loco por miguel el 30/5/2012 a las 15:42

  • Se me ocurre que al 15M se unieran abogados competentes y con valores de verdad: JUSTICIA REAL YA... Que llevaran a juicio a los que abrieron la espita por donde se colaron las normas anormales que permitieron los usos y abusos del dinero imaginario, de las hipotecas inviables, del papel mojado, del estafador multimillonario que se sale de rositas...
    Cambiar las reglas del juego

    Comentado por: alicia el 30/5/2012 a las 12:10

  • Si quieren saber lo que nos espera si no hacemos las cosas bien lean aquí al vecino de blog, Patricio Pron.

    Comentado por: . el 30/5/2012 a las 11:32

  • Di que sí, Miguel, que no te cohíban estos resentidos. Ya les gustaría a ellos llegar a algo como "Todas las civilizaciones han adorado al sol, como a un dios; es hora de que ese dios sea nuestro siervo." Vamos, que ni Fourier. ¿Por qué malgastas tu tiempo con la Ciencia esa de los güevos -acertaba de pleno el que dijo que era la nueva religión- y dejas que te arrastre la ionspiración? Todos saldremos ganando.

    Comentado por: milikito el 30/5/2012 a las 10:31

  • Y bien, por mera curiosidad morbosa, ¿qué parte de ti está loca por mí? Ya sabe que nadie está hecho de una sola pieza. En eso, todos los seres vivos nos emparentamos genéticamente. Es el mismo procedimiento genético básico. Cada gen está especializado en cada una de nuestras partes y las funciones correspondientes. El mecanismo de réplica es simple. Nosotros no somos tan especiales como nuestro ego nos hace creer. Sí, nos distingue de las demás especies nuestra inteligencia, nuestra locura, nuestro amor, nuestra guerra, nuestra paz, nuestro arte, nuestra ciencia. Pero, al fin, la naturaleza nos iguala. Y la naturaleza es tozuda. Por ejemplo, una sociedad como la nuestra, dado su nivel de especialización técnica, sucumbe siempre ante otra sociedad menos especializada tecnológicamente pero más prolífica, con más prole. Eso pasa en todas las sociedades, incluidas las no racionales. ¿No se han dado cuenta con qué arrogancia y seguridad los muyahidines nos sentencian a muerte? No andan descaminados. Para ellos es cuestión de tiempo. Somos para su mentalidad una sociedad indolente, adocenada, afeminada, carente de instinto de supervivencia. Somos como una damisela rodeada de fieros guerreros. Una presa fácil. Ahora digo esto: nuestra debilidad es nuestra ventaja. Sí, es una contradicción; pero es una contradicción que va ligada a nuestro modo de existencia, todavía demasiado dependiente del planeta que habitamos. Aunque hay alguna probabilidad de subsistencia. Esa probabilidad aumentaría si utilizáramos nuestra ciencia y nuestra técnica para dar un giro corpernicano a nuestro modo de existencia; esto es, dar un salto evolutivo, esta vez dirigido por nuestra inteligencia y no manejado por el capricho de la lucha para adaptarse al medio. Hablo de un salto civilizador. Por ejemplo, dejar de depender de fuentes de energía que se agotan. Si llegamos a tiempo para el salto, nuestro poder será tan enorme que hasta los más prolíficos sucumbirán, con sus dioses, con sus mitos, ante ese poder. No estoy hablando desde la utopía ideológica; estoy hablando desde la lógica científica. ¿Cómo es posible que todavía dependamos del petróleo, de la fisión nuclear, en vez de aprovechar, por ahora, la enorme energía de esa inmensa central termonuclear que es el sol? Todas las civilizaciones han adorado al sol, como a un dios; es hora de que ese dios sea nuestro siervo. Es mentira que hayamos robado el fuego a los dioses. Apenas hemos encendido una cerilla si lo comparamos con esa colosal bola de fuego, a esa estrella que llamamos sol y que, como él, hay cien mil millones más en el cosmos. Así, pues, nuestro destino está en nuestras manos. Hagamos algo útil en esta prolongada estancia de paz militar; de otra manera nuestro fin es inevitable, y eso lo saben, como dije más arriba, los muyahidines, esto sí guerreros ansiosos de poseer, hasta la muerte, a la débil damisela.

    (Como comprobarás, no he citado ni a Sartre ni a Marx ni a Milikito. Y otra cosa. Date una vuelta por el mundo de carne y hueso. Aprovecha algo de esta paz que disfrutamos. Se trata de aprender a vivir, de aprender.)

    Comentado por: miguel el 30/5/2012 a las 00:59

  • Miguel publicando artículo que cita a Sartre, Darwin, Marx, Hegel y Miliki en 3, 2, 1.........

    Comentado por: Loco por Miguel el 29/5/2012 a las 17:21

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 




 

Ensayo

Volver la mirada (2019). Debate, España.

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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