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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 29 de noviembre de 2020

 Félix de Azúa

Sobre el trabajo y el dolor

Hace unos días leí a un cronista de diario describir la así llamada "crisis" como un arrasamiento de las condiciones vitales de gran parte de la población trabajadora, lo cual es cierto, pero añadía que estábamos regresando a la época de Dickens. Este tipo de manifestaciones bombásticas son harto frecuentes e indican una ignorancia total de la época de Dickens, o de la nuestra. Por lo visto el cronista no sabía que en la Inglaterra victoriana los niños empujaban vagonetas en las minas de carbón. Su esperanza de vida era de siete años, pero a pesar de ello salían más baratos que las mulas.

No es necesario ir tan atrás. Basta con saltar a Georgia, Carolina, Virginia, Pittsburg o Nueva York en 1910. O a Macedonia, Serbia, Grecia en 1919, así como a otros cientos de lugares y fechas del siglo XX. Los que he mencionado son los que están a la vista de cualquier espectador en la excelente exposición de Lewis Hine de la Fundación Mapfre. Allí pueden verse las caras tiznadas de casi un centenar de niños que partían piedras en las minas de Virginia. Sus ojos parecen agujeros perforados en una máscara negra. O las niñas que trabajaban doce horas en las fábricas textiles de Carolina. O los niños empleados por las serrerías, el algodón, el vidrio, en tareas que pocos adultos soportaban.

Las fotografías de Hine, un hombrecito con cara de ratón que vivió entre 1874 y 1940, son un testimonio colosal sobre la vida de los trabajadores hace cien años. Verdaderos iconos, muchas de estas fotos las hemos visto en los lugares más insospechados, desde portadas de libros hasta cubiertas de vinilos rockeros, sin saber que eran suyas. Verlas ahora juntas es en verdad emocionante.

Hine no buscaba la compasión, ni el sentimentalismo, ni siquiera la caridad. Él era un documentalista, lo que no excluye, por supuesto, que algunas de sus placas sean para nosotros verdaderas obras de arte del mismo modo que hoy nos admiran algunos frescos góticos que en su momento fueron tan artesanales como la herrería. A él le interesaba el mundo del trabajo porque sus fotografías eran también duro trabajo y por eso no sólo expone el dolor, el sufrimiento, la explotación o la miseria, no se recrea sólo en los horrores de la sociedad industrial. También es consciente de que el trabajo es un modo de dominar el mundo, de controlar las condiciones de nuestro dolor, de nuestro sufrimiento, e incluso las condiciones de nuestra explotación.

Por eso la sociedad americana que en el primer tercio de siglo XX le había proporcionado aquellas imágenes infernales, cambia por completo en los años treinta cuando Hine fotografía la épica del trabajo. Son sus célebres imágenes de la construcción del Empire State Building, un canto glorioso a la audacia, el esfuerzo, el sacrificio y la imaginación de los humanos. Aquellos obreros que colgaban sobre el vacío estaban siendo fotografiados por un frágil hombrecillo de cincuenta y siete años que también colgaba sobre el vacío. Un trabajador entre otros trabajadores que hacía funambulismo entre cables y jácenas.

LEWIS HINE

Alguna de esas imágenes, como la archicélebre de Ícaro sobre el ESB, forma parte de la más auténtica y vigorosa poesía social del siglo XX, un verdadero arte del trabajo. Contra el tópico establecido, la lírica del obrero no se llevó a cabo en los países socialistas, sino en EEUU. La épica bolchevique o maoísta es gélida, oficinesca, de un colosalismo mesopotámico, demasiado similar a la representación de los nazis. No hay lugar para la dignidad, la alegría, la gracia, la fantasía o la celebración de la cuadrilla. Los obreros de Hine, en cambio, son propiamente humanos, están construyendo estructuras colosales, pero además celebran la vida y el trabajo.

En su extraordinario libro Men at Work, parcialmente reproducido en el catálogo, Hines comienza diciendo: "Las ciudades no se construyen a sí mismas, las máquinas no pueden hacer máquinas a menos de que tras ellas estén el cerebro y el sudor de los hombres. Llamamos a nuestra época la era de la máquina. Pero cuantas más máquinas utilizamos, más hombres verdaderos necesitamos para hacerlas y dirigirlas". Sus fotografías son cantos poderosos del siglo XX, un tipo de canto que entre nosotros ya es imposible porque nuestras máquinas han dado un salto abstracto y enigmático para construir un mundo nuevo, inasible, invisible, que aún no sabemos cómo representar.

Dije al comienzo que era desolador constatar hasta qué punto muchos políticos y cronistas no han asimilado la velocidad con la que el siglo XX se ha alejado de nosotros. Aquel mundo de las máquinas tenía una característica hoy inexistente: el esfuerzo, el dolor, el sacrificio, podían dar como resultado una sociedad cada vez más abierta, unas construcciones grandiosas, una mayor libertad y una educación admirable. Hoy no sabemos cómo usar el sacrificio, el dolor y el sufrimiento de manera que no sean exclusivamente negativos. En consecuencia, los anulamos. De ahí la desaparición de la ética en la política: si no hay motivos para sacrificarse, entonces todo está permitido.

El mismo día en que leí lo de Dickens vi por televisión a unos burócratas que jamás habían pisado el mundo del verdadero trabajo cantando la Internacional con el puño en alto.

[Publicado el 27/2/2012 a las 10:35]

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Comentarios (29)

  • (Desvalido, tú
    -yo, desvalida- ,
    y el abrazo)
    .
    Te imagino dios, El Desvalido.
    .
    Hay un despertar, un encarnarnos,
    aceptando el riesgo (¡el poderío!)
    .
    - Despacio, amor, despacio.

    Comentado por: , el 01/7/2012 a las 12:18

  • Creo que la razón que explica por qué el cerebro humano es tan increiblemente complejo en comparación con el de la especie más inteligente que haya entre los animales es que hace miles de años el hombre ya no compite por los recursos más que con otros hombres, lo que produce un filtrado darwiniano ya no basado en garras y dientes y capacidad de correr, sino en la capacidad de aprendizaje y previsión frente a individuos o grupos humanos menos capaces en ese sentido, pero competidores en todo caso.

    Es de creer que el hombre de hace un millón de años ya estaba en una posición de dominio respecto a su medio, y no habrá sido probablemente otra cosa que el crecimiento demográfico constante que se produce en esos casos, con la consiguiente presión sobre los recursos disponibles, lo que haya determinado que progresarán sólo aquellos capaces de estrategias de dominio incrementado sobre la naturaleza y de ataque y defensa frente a otros grupos humanos competidores. Así hasta hoy. Nuestro cerebro es lo que es porque es producto de la guerra y la necesidad de sobrevivir frente a otros seres humanos, y las leyes de la naturaleza humana son un subconjunto dentro de las leyes de la naturaleza, no algo aparte.

    Comentado por: grendel el neanderthal el 05/3/2012 a las 07:47

  • Claro que ha ocurrido algo, y ha sido justo lo que usted dice, `ha ocurrido algo´. Precisamente, en esta misma dirección de su clarividente teoría evolutiva tampoco quiero dejar de aportar yo mi pequeño grano científico de arena: aún no está claro que el Homo plasticus sea realmente una nueva especie, sino tal vez una simple variación del Homo sapiens. Contamos ya, qué duda cabe, -yo conozco varias- numerosas crías del fecundo cruce entre H.P. y H.S., ambas de la familia de los homínidos; orden, primates; clase, mamíferos; familia, cordados; reino, animal; dominio, eucariontes, de verdaderas células con núcleo. Lo que aún no sabemos, ni podemos por tanto dar por hecho, es que estas múltiples crías puedan tener entre sí descendencia; pues tal vez sean estériles. En cuanto al conejo desollado, antaño, ya la compañía Iberia repartía dentro del uniforme invernal reglamentario de su personal femenino de vuelo unas medias-leotardo color carne (desoyendo el extravagante consejo de un esteticista vienes de principios del XX para el que las medias podían ser de cualquier color, salvo de éste) que les aplastaba significativamente el trasero (y es el momento de informar que hay una escuela magiar de taxonomistas, radicales seguidores de Linneo, que consideran al conejo común no dentro de la familia de las Leporidae sino de las `sin culot´, de las de culo plano)y las convertía ipso facto en el momento de ponérselas en verdaderos conejos desollados. ¡Tiempos aquellos!

    Comentado por: Gabriella Marcel el 04/3/2012 a las 21:14

  • Me voy a tomar un cubata al bar de la esquina. Tú sigue dándole al tambor para espantar a las alimañas. Esto de la crisis me está jodiendo. Me das envidia, salvaje, sin un euro en el bolsillo, si es que tienes bolsillos. A propósito, ¿dónde compraste el ordenador, homo plásticus? ¿En la choza del chamán?

    Comentado por: homo cubatensis el 04/3/2012 a las 16:48

  • cuentale la evolución a las cucarachas lo mismo vinieron con un pan bajo el brazo eso sí muy bien administrado.

    Comentado por: a. el 04/3/2012 a las 12:49

  • "Johnny Weissmuller nació en Feidorf, Badat, un pequeño poblado de
    Rumania, en el seno de una familia húngara, la cual decidió emigrar a
    Estados Unidos.

    Una vez establecidos en ese país, sus padres se dedicaron a
    administrar una cervecera, pero había algo que les preocupaba: que el
    pequeño era enclenque y anémico y se la pasaba resfriado.

    Su bajo rendimiento escolar hizo que su padre lo llevara al
    médico, el cual le recomendó que practicara la natación. Si bien al
    principio no le gustaba ese deporte, con el paso del tiempo su físico
    cambió, ya que aumentó de peso y de altura.

    Además se animó a retar a Duke Kahanamoku, un consagrado nadador
    hawaiano. El desafío se concretó y Johnny batió los récords de su
    adversario.

    En 1924 se convirtió en campeón nacional, lo cual le permitió
    participar en los Juegos Olímpicos de ese año en París y de 1928; en
    éste último, realizado en Amsterdam, ganó cinco medallas de oro.

    Sus logros llegaron hasta Hollywood, que lo contrató en 1929
    para actuar en la película "Glorificando a la chica norteamericana",
    y en la que salía tapado únicamente con una hoja de parra.

    Este papel hizo que fuera llamado para promocionar ropa interior
    y trajes de baño. Su popularidad fue en ascenso y la Metro Goldwin
    Mayer le propuso protagonizar dos historias de Edgar Rice Burroughs
    sobre "Tarzán".

    Así, en 1932 se estrenó "Tarzán, el Hombre Mono", y la campaña
    publicitaria anunciaba a Johnny como: "El único hombre en Hollywood
    que es natural y puede actuar sin ropa".

    El éxito de esta película y su creciente fama de galán lo
    llevaron al divorcio de su primera esposa, Bobby Arnst, a la que tuvo
    que pagar 10 mil dólares de indemnización.

    Sigue
    Protagonizó. dos. indemnización

    Así, le siguieron 23 películas más con "Tarzán y su compañera"
    (1934), "La fuga de Tarzán" (1936), "Tarzán y su hijo" (1939), "El
    tesoro de Tarzán" (1941), "Tarzán en Nueva York" (1942), "Tarzán y
    las sirenas" (1948), entre otras.

    También fue protagonista, desde 1948, de la serie de televisión
    "Jungle Jim". Sus películas fueron prohibidas en la Alemania nazi
    debido a sus orígenes judíos.

    Weissmuller se casó en cuatro ocasiones más: con la actriz Lupe
    Vélez, Beryel Scott Ginter, Allenne Gates y Maria Brock Mandel.
    Con Scott Ginter procreó tres hijos: Johnny, Wendy Anne y Heidi
    Elizabeth.

    Cuando estuvo casado con Lupe Vélez, quien se dice era mujer de
    carácter fuerte, ella lo golpeaba con frecuencia.

    Años después se retiró a Fort Lauderdale, Florida. Pasada su
    época de gloria, el actor terminó creyendo que era "Tarzán", por lo
    que fue internado en varios hospitales psiquiátricos.

    Tras dos derrames cerebrales entre 1976 y 1978, estableció su
    residencia definitiva en Acapulco (México), donde, después de
    diversas desavenencias, falleció el 20 de enero de 1984, con la
    creencia de que era "Tarzán" hasta el último minuto de su vida."

    Comentado por: aaaaaaaaah el 04/3/2012 a las 11:50

  • Complejidad contra incertidumbre


    JORGE WAGENSBERG

    Un individuo vivo es un objeto de este mundo que tiende a conservar la identidad que le es propia, independientemente de las fluctuaciones del resto del mundo (el entorno). Y resulta que el entorno cambia. Adaptación es la capacidad para resistir los cambios típicos de un entorno. Independencia (o adaptabilidad) es la capacidad para resistir cambios nuevos. La adaptación se refiere a la certidumbre del entorno y la adaptabilidad a su incertidumbre. No son la misma cosa. Incluso ocurre que a más de la primera, menos de la segunda.


    La incertidumbre del mundo es su más grande certidumbre. Así que, si hay una pregunta que vale la pena, es ésta: ¿cómo seguir vivo en un entorno incierto? A lo mejor resulta que la clave para comprender la evolución biológica no es el concepto adaptación, sino el de independencia. La idea promete, porque la física y la matemática, sus leyes y teoremas, no entienden de adaptaciones, pero sí de independencias. Probemos.


    Hay tres grandes familias de alternativas: La independencia pasiva. La manera más simple y banal de ser independiente es aislarse. Es cuando la frontera es impermeable a todo intercambio de materia, energía e información. Es la peor manera de ser independiente, porque en ese caso el severo Segundo Principio de la Termodinámica se aplica inapelable y el sistema resbala a un único estado posible, el de equilibrio termodinámico: es la muerte. Hay muchas maneras de estar vivo, pero sólo una de estar muerto. Con todo, la vida usa muchas y buenas aproximaciones de esta alternativa: la latencia, la hibernación, las formas resistentes como las semillas, el abrigo o el simple crecimiento (más inercia)... La idea es reducir la actividad o mantener la simplicidad y cruzar los dedos a la espera de tiempos mejores.


    En la independencia activa el individuo se abre al mundo para mantener un estado estacionario lejos del equilibrio. Las ecuaciones de la física de sistemas abiertos y de la matemática de la comunicación explican cómo se consigue tal cosa. Si la incertidumbre del entorno aumenta, se puede mantener la independencia del mismo estado aumentando la capacidad de anticipación del sistema (mejor percepción, mejor conocimiento...), o aumentando la capacidad de influir sobre el entorno inmediato, esto es, con más movilidad (capacidad para cambiar de entorno) o con más tecnología (capacidad para cambiar el entorno) como ocurre con la construcción de nidos o guaridas.


    Si la independencia activa fracasa y las fluctuaciones del entorno son tan caprichosas que no hay manera de mantener el estado estacionario, todavía queda la posibilidad de la independencia nueva. Es la evolución. Se logra por combinación de individuos preexistentes. Estrategias de prestigio son la reproducción (especialmente la sexual, claro), la simbiosis u otro tipo de asociaciones... En este caso, las ecuaciones son claras: un aumento de la incertidumbre del entorno requiere un aumento de la complejidad del sistema.


    Progresar en un entorno es sencillamente ganar independencia respecto de él. Las líneas progresivas y las regresivas no son ejemplo y contraejemplo de un mismo evento contradictorio, sino dos casos particulares diferentes de otro más general. El regreso se da en condiciones de hiperestabilidad y el progreso bajo la presión de la incertidumbre ambiental. Podemos respirar aliviados y reconciliarnos con la fuerte intuición de que, después de todo, algo ha ocurrido entre la aparición de la primera bacteria procariota y, digamos, el nacimiento de Shakespeare.

    Comentado por: para cerebros con más plasticidad y menos rigidez el 04/3/2012 a las 09:58

  • Dando por buenos sus argumentos (...), don miguel, no es un cambiazo sangrante pasar a pregonar que es el buen camino someterse a una segunda naturaleza, si quiere, y tener que salir a tajo casi todos los días del Sr.?

    Comentado por: percepied el 04/3/2012 a las 02:59

  • Si yo supiera la verdad absoluta no sería humano. Usted es humano. ¿Entonces? En cuanto a nuestra independencia del medio natural, señor mío, qué tengo que decirle. ¿Acaso usted todos los días tiene que salir a cazar, p. ej., conejos para alimentarse? Sí. ¿Es por ello que usted no se siente un hombre no independizado de la naturaleza? ¿Acaso es usted algo parecido a hurón? Allá usted. Yo suelo ir al supermercado a comprar alimento; me siento un congénere humano del siglo XXI. El resto se lo dejo a merced de su reflexión. Estoy cansado de ser su maestro; lo siento.

    Comentado por: miguel el 03/3/2012 a las 18:05

  • La revolución científico-técnica que dio lugar al trabajo industrial marca el principio de un desarrollo vertiginoso hacia la eliminación del esfuerzo físico, no así del intelectual. Echen un vistazo a las civilizaciones precientíficas. Hay documentación al respecto, no fotográfica, pero sí antropológica, arqueológica, especialidades científicas éstas que requieren un gran esfuerzo intelectual. Puede que el progreso científico-técnico no sea lineal, ¿pero que cosa es exactamente lineal en la naturaleza? Actualmente, es verdad, en el mundo hay regiones donde todavía, como en las civilizaciones precientíficas, se practica el esclavismo; pero esto no nos debe llevarnos a abjurar del progreso científico para abrazar viejas mitologías, viejas ideologías esclavizantes. No hay alternativa. Desde que, evolutivamente, el ser humano se independizó del medio natural, ello supuso un gran salto evolutivo en la conformación de un cerebro más plástico e inteligente. Ahora, millones de personas no se tienen que ver con el medio natural para sobrevivir. La agricultura fue el inicio de nuestra independencia del medio. Sólo a unos locos se les ocurre volver a la madre naturaleza para vivir en una supuesta armonía salvaje con ella. Pero esa es la excepción que confirma la regla. Caminamos hacia un mundo, si es que no nos lo cargamos antes, dada nuestra asquerosa naturaleza, en donde el esfuerzo será necesario, mas no será tanto físico como intelectual. No nos queda otra alternativa para sobrevivir como especie en un universo cambiante, hostil. Lo más probable es que si nos quedamos en este planeta desaparezcamos. Ya sé que a casi nadie le preocupa esto. A mí tampoco. Pero tampoco me podría interesar escribir lo que ahora estoy escribiendo, por ejemplo; y sin embargo lo escribo. Somos así de raros. Y esta rareza que nos empuja a pensar nos ha hecho un poco menos esclavos de la naturaleza, menos esforzados físicamente; luego no es baladí pensar que podemos escarpar, poblar otros planetas para seguir con nuestras rarezas. Por qué no, coño.

    Comentado por: miguel el 03/3/2012 a las 09:08

  • La exposición de Lewis Hine es realmente preciosa, el lirismo que consigue a través del contraste entre la fragilidad de los niños y las enormes masas de carbón, es impresionante y en sus imágenes denuncia claramente la explotación de los niños y los inmigrantes. Su imagen es más lírica que la de otros autores, es verdad por que Hine además de ser profesor de sociología, pedagogía, etc...tiene un dominio total de la técnica y el lenguaje fotográfico y lo utiliza para enseñarnos esa realidad social. Supongo que se podría citar también a Walker Evans. La fotografía europea, en concreto la de la Unión Soviética en esos años sería la idea de una fotografía colectiva, utilizada por el propio obrero o campesino (que no tiene nociones de fotografía) sería más documental que lírica por supuesto pero con un objetivo claro orientado hacia una práctica que exprese un espíritu social y colectivo.

    Comentado por: Marta el 02/3/2012 a las 17:53

  • EL VIAJE
    Tomas Tranströmer


    En la estación de metro.
    Tumulto entre carteles
    en la luz fija y muerta.

    El tren vino y llevó
    rostros y portafolios.

    La próxima: Oscuridad. Sentados
    como estatuas en los vagones
    que se precipitaban en las cuevas.
    Obligación, sueños, obligación.

    El tren llevó consigo
    abrigos y almas.

    Miradas en todas direcciones
    en el viaje a través de la montaña.
    Todavía ningún cambio.

    Pero más cerca de la superficie se oyeron
    zumbar los abejorros de la libertad.
    Salimos de la tierra.

    El campo aleteó
    una vez y se quedó inmóvil
    bajo nosotros, extendido y verde.

    Espigas volaron
    sobre los andenes.

    ¡Estación terminal! Acompañé a los otros
    más allá de la estación final.

    ¿Cuántos éramos? Cuatro,
    cinco, no muchos más.

    Casas, caminos, nubes,
    ensenadas azules y montañas
    abrieron sus ventanas.

    Comentado por: .. el 02/3/2012 a las 11:10

  • Sobre el mundo del trabajo y el siglo XX (incluso, ya, el siglo XXI), recomiendo la película "Workingman's Death", del austríaco Glawogger. Impresionante documento audiovisual sobre condiciones de trabajo en distintos puntos del globo. Hay planos espectaculares, aunque el "espectáculo" no es lo más importante.
    Un comentario aquí:
    www.elcinenequevivimos.es

    Comentado por: Luis S. el 02/3/2012 a las 10:52

  • Como estoy tarado me parece que Félix ha querido ilustrar "Sobre el trabajo y el dolor" con una foto de un hombre montado en un pene, gónadas incluidas.

    Comentado por: Tarao Ando el 02/3/2012 a las 08:40

  • SI FUESE COMO TÚ CONSTANTE, ESTRELLA

    Si fuese como tú constante, estrella,
    no solitaria luz alta en la noche,
    viendo con abiertos ojos eternos,
    cual ermitaño de Natura en vela,

    las aguas que, sacerdotales,
    lavan las humanas orillas de la tierra;
    ni contemplando la reciente máscara
    de nieve sobre páramos y montes...

    No, aunque inconstante, aunque inmutable, quiero
    apoyado en el pecho de mi amor,
    siempre sentir su pálpito tan suave;

    siempre despierto en inquietud muy dulce,
    callarme para oír su tierno aliento
    y así vivir siempre, o morir si no.

    J. K.

    Comentado por: Bright Star el 01/3/2012 a las 18:27

  • ODA A UNA ESTRELLA
    Pablo Neruda


    ASOMANDO a la noche
    en la terraza
    de un rascacielos altísimo y amargo
    pude tocar la bóveda nocturna
    y en un acto de amor extraordinario
    me apoderé de una celeste estrella.

    Negra estaba la noche
    y yo me deslizaba
    por la calle
    con la estrella robada en el bolsillo.
    De cristal tembloroso
    parecía
    y era
    de pronto
    como si Ilevara
    un paquete de hielo
    o una espada de arcángel en el cinto.

    La guardé
    temeroso
    debajo de la cama
    para que no la descubriera nadie,
    pero su luz
    atravesó
    primero
    la lana del colchón,
    luego
    las tejas,
    el techo de mi casa.

    Incómodos
    se hicieron
    para mí
    los más privados menesteres.

    Siempre con esa luz
    de astral acetileno
    que palpitaba como si quisiera
    regresar a la noche,
    yo no podía
    preocuparme de todos
    mis deberes
    y así fue que olvidé pagar mis cuentas
    y me quedé sin pan ni provisiones.

    Mientras tanto, en la calle,
    se amotinaban
    transeúntes, mundanos
    vendedores
    atraídos sin duda
    por el fulgor insólito
    que veían salir de mi ventana.

    Entonces
    recogí
    otra vez mi estrella,
    con cuidado
    la envolví en mi pañuelo
    y enmascarado entre la muchedumbre
    pude pasar sin ser reconocido.
    Me dirigí al oeste,
    al río Verde,
    que allí bajo los sauces
    es sereno.

    Tomé la estrella de la noche fría
    y suavemente
    la eché sobre las aguas.

    Y no me sorprendió
    que se alejara
    como un pez insoluble
    moviendo
    en la noche del río
    su cuerpo de diamante.

    Comentado por: DPA el 29/2/2012 a las 10:28

  • Alberto Martínez, su propuesta de análisis a Feliz de Azua me recuerda a las encuestas de los medios de derecha en la etapa de Zapatero, ya le da las conclusiones. Esté tranquilo, últimamente no hace otra cosa que demoler a la izquierda y a los tontos que seguimos pensando que no se está tan mal en Cataluña (aunque trabajemos en el sector privado)

    Comentado por: Job el 29/2/2012 a las 08:50

  • Felix de Azua (de quien tuve la suerte de ser alumno de un curso de doctorado, cuando aún se podía vivir en Cataluña y ser ciudadano): ¿pafra cuándo un -demoledor- análisis del proceso de idiotización de la "izquierda institucional" española? Lo necesitamos todos... ¿Habrá una izquierda menos leída y más ignorante en Europa? Lo de Dickens es una anédota más... Gracias.

    Comentado por: alberto martinez el 28/2/2012 a las 19:06

  • Gracias Néstor por el enlace . Voló hasta mi blog!

    Comentado por: me el 28/2/2012 a las 15:48

  • Por cierto, reconozco que esta aspereza mía en las contestaciones no tiene nada de función individual religiosa. Así que disculpe usted y ya me callo.

    Comentado por: Jesús Espinosa el 28/2/2012 a las 14:54

  • Para la primera de las puntualizaciones a las puntualizaciones basta entender la distinción entre la religión como una función personal individual y la religión como producto institucional dogmático, colectivo o tribal; y si con eso no es suficiente leer un poco a S. Weil para ver quien marra más, la puntualización o la puntualización a la puntualización. Y para la segunda, para darse cuenta que la libertad es algo más que “la eterna aristocracia de la naturaleza humana” (Marx dixit) sobra con oírse por dentro incluso cuando, como nos pasa a la inmensa mayoría, sentimos hambre y aceptamos que lo más importante material es comer. Saludos.

    Comentado por: Jesús Espinosa el 28/2/2012 a las 14:30

  • Preciosos artículo, ¡sí señor! Dos pequeñas puntualizaciones:
    -“Hoy no sabemos cómo usar el sacrificio, el dolor y el sufrimiento de manera que no sean exclusivamente negativos. En consecuencia, los anulamos. De ahí la desaparición…” Pues ya sé que usted lo sabe, y por eso precisamente se esperaba que lo diga, que apunte al menos que, entre otras cosas, la religión se ha dedicado inveteradamente con prioridad a eso y que…
    -“[…] añadía que estábamos regresando a la época de Dickens. Este tipo de manifestaciones bombásticas son harto frecuentes e indican una ignorancia total de la época de Dickens, o de la nuestra.” A mi juicio, muestra una ignorancia, si cabe, de mucho mayor calibre, pues ignora que fue precisamente en la revolución industrial y en la época de Dickens cuando las condiciones de vida de la humanidad en su conjunto comenzaron realmente a mejorar, a pesar del esterotipo del carbón y la miseria, y que respecto a épocas inmediatas anteriores lo hicieron como jamás nadie había podido llegar a vislumbrar que podrían nunca llegar a hacerlo. Es una de las antinomias del conocimiento más curiosas de la humanidad, de la misma naturaleza que la que lleva a poner estéticamente el fracaso por encima del éxito. El pesimista `racional´ no parece dispuesto a aceptar el horror material cada vez más profundo que presenta nuestro hundimiento en el pasado, cunado nos ponemos de verdad a conocerlo y estudiarlo: Ilustración, Barroco, Renacimiento, Gótico, Edad Media, Periodo Clásico, Civilizaciones arcaicas, Neolítico y Paleolítico con el gran salto adelante que por falta de cataláctica no dio Mao y, por fin, la definitiva bajada de los árboles de nuestros antepasados homínidos hace siete millones de años para poner las primeras bases que acabarán en la pavimentación y todo eso de la Segunda Gran Máquina en la que ahora habitamos. Y, quede claro, todo esto con muchísimo trabajo y nada de elogios de la pereza; y lo referido, claro, exclusivamente a las condiciones materiales de vida, que en lo de dentro de uno está claro que, como dijo bien el filósofo loco, la vida humana es esencialmente trágica. Así que lo que hay que hacer es no confundir lo de dentro con lo de afuera porque por ahí no hacemos más que empeorarlo todo como ahora en Valencia.

    Comentado por: Jesús Espinosa el 28/2/2012 a las 10:43

  • Apenas hemos empezado a sentir la magnitud del error histórico que ha supuesto el silencio que ha mantenido la izquierda durante estos últimos 30 años ante la emergencia de esa nueva forma de estado totalitario que actualmente encarna China. Olvidado el internacionalismo obrero, nadie pensó en que fuese necesario hacer reaccionar al obrero chino contra el capitalismo de Estado de su país, no sólo por su propia conveniencia, sino por la nuestra propia. Entiendo que por cuestiones raciales y de lengua no sea posible plantarse allí a repartir octavillas contra el Patrón-Estado, pero qué menos que hacer proselitismo entre los chinos del exilio e convencerles de que se podría aspirar a modificar el reparto de la renta del trabajo allí en su país. Nada de eso. Cómodamente instalados en nuestras socialdemocracias nacionales, olvidados de cualquier visión amplia de la Historia, vamos a asistir impotentes a la liquidación de todas las conquistas sociales logradas en el último siglo y medio porque al otro lado del mundo hay unos obreros que ignoran que tienen derecho a más de lo que se les da por su trabajo. Y el Capital, el otro vencedor de momento, que no se las prometa tan felices, que el mayor acumulador de capitales del mundo -la mayor empresa- es asimismo China y cada vez lo será más, con toda la maniobrabilidad constantemente incrementada que eso implica (intervención decisiva por volumen en los mercados, acaparamientos, capacidad de fagocitar la competencia, de forzar a otros a endeudarse y etcétera.).

    Comentado por: el fin de una época el 28/2/2012 a las 07:24

  • Tengo la certeza que los seres humanos no hemos nacido para trabajar. El trabajo es una invención de mentes enfermas,codiciosas,avarientas,que nunca aprendieron a observar las leyes de la Naturaleza y de ese modo,darse cuenta que,no hay una sola criatura dentro de reino animal que trabaje.Si en cada uno de nosotros persiste un remotísimo recuerdo de un paraíso, un Edén,lo es a causa que entonces solo necesitábamos extender nuestras manos y tomar los frutos para alimentarnos.Creedme,aquel que nos hizo observar que las aves no sembraban ni cosechaban,sin embargo eran las primeras en abastecerse,cuánta razón tenía.

    Comentado por: Tzatzar el 28/2/2012 a las 00:14

  • Mi padre también empujó vagonetas de carbón. Tenía quince años y corría el segundo año de la guerra civil. La épica americana del New Deal les pillaba lejos. No podía haber lírica del trabajo en esas condiciones pero dentro del pozo eran como hermanos. Las extraordinarias fotografías de Lewis Hine en la década de los treinta, retratan unos tiempos heroicos llenos de esperanza. La cruz de la moneda era el señuelo del estajanovismo creado por la izquierda y asumido con ilusión por la derecha, autoritaria también.

    Saludos,

    Comentado por: Foro el 27/2/2012 a las 21:43

  • No necesitaba usted empezar su *malhumorada entrada* reprochando al de Dickens; precisamente usted usa este recurso con frecuencia, y no crea que siempre acierta. Vaya, que nos cuelgue algo con sustancia y gracia. Nos tiene abandonados.

    Comentado por: me el 27/2/2012 a las 19:40

  • ¿Debo pensar que algunos pensamientos que están en contra de la explotación del hombre por el hombre son sinceros? ¿Realmente son sinceros? ¿Los seres humanos estamos genéticamente programados para sentirnos más fuertes, incluso más fuertes que otros seres humanos. La experiencia comunista fue un fracaso por que estaba en contra de esa programación genética. Muy bien, podemos establecer una ética más igualitaria, una ética que esté en contra de la explotación del hombre por el hombre, pero ello no será obra de ninguna ideología, sino de la revolución científico-técnica. ¿Volver al Medievo cuando Internet transmite el conocimiento a la velocidad de la luz? Es verdad, hay zonas en el planeta que están al margen de ese progreso técnico; pero en esas zonas es posible la llegada de Internet. Nadie puede parar eso. ¿Que la perfección no es de este mundo? Evidentemente. El hecho de desconocer esta gran verdad produjo revoluciones como la marxista o imposiciones, igualmente totalitarias, como el nazismo, inspirado en la delirante idea de que las razas determinaban el nivel de perfección intelectual de la humanidad. No somos ángeles, ni siquiera aquellos que nos predican la perfección. El infierno está empedrado de buenos deseos. Las religiones, que, supuestamente, han querido perfeccionar al mundo, sólo han contribuido a perfeccionar el asesinato en masa, a las guerras, como cualquier poder político. Muchachos, no seamos tan pánfilos. Trabajemos por la felicidad en este mundo reconociendo nuestra asquerosa naturaleza.

    Comentado por: miguel el 27/2/2012 a las 16:13

  • ¿La época de Dickens? ¡Que va! La situación actual tiene más que ver con el feudalismo, cuando los diezmos e impuestos que pagaba el pueblo no revertían en su provecho, sino que iban a parar a manos de los banqueros.

    Comentado por: DPA el 27/2/2012 a las 13:27

  • Joder Félix, qué repollo.
    Sí, sí, la obra, el tajo, es un excelente lugar para hacerse el machote, pasarse las medidas de PRL por el forro (aunque hoy por hoy sigan siendo obligatorias) so sospecha de mariconez.
    Lo de Dickens es una manera de hablar, no es cosa de mosquearse. Quien dice "el mundo de Dickens" dice el de "Las uvas de la ira". En todo caso, la frase está en un presente continuo: ‘estamos volviendo a’, no quiere decir que hayamos llegado, solo que vamos camino de ...
    No sé si del mundo de Dickens o el de Steinbeck, en todo caso del de la China postcomunista, esa que crece alegre a base de tomar lo peor de cada mundo. Para poder competir primero hay que enrasar con ellos, o sea trabajar quince horas o más, a destajo y barato barato.
    Dickens, Steinbeck, Hu jintao. Lo mismo da para quien quiera entender.
    Y no, ese al que vamos no es ningún mundo de hombretones. Esa competición entre la planitud burocrática que los regímenes fascistas otorgaban al trabajo duro, y la belleza épica del régimen de la Fruit Company... eso, Félix, eso sí es tener un buen repollo acerca del trabajo y sus procesos.
    Lo peor de nuestra situación actual, Félix, no es precisamente cantar la internacional con cuello blanco. Lo peor de nuestra sociedad es pretender convencer al currante de que lo deseable es que, la ”internacional” (o el “soy minero” o el “I go - I go” o cualquier otra cantinela), sea dicha con “hombría”, o sea descalzos y alegres y agradecidos, y que cualquier otra pretensión es o bien hipócrita o bien de una intolerable pretenciosidad.

    Comentado por: pro el 27/2/2012 a las 12:03

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 

 

 

 




 

Ensayo

Volver la mirada (2019). Debate, España.

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Tercer acto (2020) Literatura Random House, Madrid. 

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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