'La Codorniz'

“¡Caramba, don Jerónimo! Está usted muy cambiado?’ ‘Es que no soy don Jerónimo’. ‘Pues más a mi favor”, ilustración de Tono para la portada del primer número de'La Codorniz', del 8 de junio de 1941. / COLECC
Muchos lectores pensarán que exagero, pero yo diría que los dos fenómenos periodísticos del inacabable periodo franquista fueron: en sus inicios, La Codorniz, y en su acabamiento, EL PAÍS. Ambos tienen más de una raíz común.
En casi todas las sociedades sometidas a una explotación represiva la vida del espíritu subsiste bajo un disfraz irónico, sarcástico y paródico. Así era el Simplicissimus que se reía (temblando) del militarismo prusiano y eso fue Krokodil en la desolada Rusia comunista. En la España de Franco esa función la cumplió durante casi 40 años La Codorniz, cuyo subtítulo ("La revista más audaz para el lector más inteligente") ya concedía que había que ser muy espabilado para sugerir y captar la disidencia en un país cómodamente sometido a un régimen que moriría en la cama.
Aquella revista de aspecto inconfundible llegaba a innumerables hogares españoles semana tras semana y se mantenía a la vista para que la leyeran las visitas. Aunque su tirada llegó a ser muy elevada (en su mejor momento alcanzó los 150.000 ejemplares) mucho mayor era el número de lectores. Yo la recuerdo como si fuera hace 40 años, en casa de mis abuelos, donde la leían por riguroso turno mis incontables tíos y primos cuando pasaban a rendir pleitesía. Y si no la compraban era, o bien por avara povertà, o bien porque no les parecía elegante. Sin embargo, pocas revistas han sido más elegantes que aquella, sobre todo comparada con las zafias revistas actuales. Todo lo cual puede constatarse en una impagable exposición del Museo de la Ciudad de Madrid.
La Codorniz tuvo varias vidas, todas ellas explicadas por el comisario Felipe Hernández Cava en un catálogo imprescindible. La primera, la de junio de 1941, es un invento de tres talentos literarios y gráficos, Mihura, Tono y Herreros, hijos del surrealismo, del futurismo y del constructivismo ruso, padres de un humor disparatado, desatinado y absurdo que duraría hasta Tip y Coll. Junto a ellos, escritores como Edgar Neville, Fernández Flórez, Jardiel Poncela, Gómez de la Serna, Conchita Montes, Clarasó o Manuel Halcón.
Ya en esta primera etapa figuraba como redactor jefe Álvaro de Laiglesia, un jovenzano de 19 años, chuleta, simpático y vivalavirgen que pasó su infierno en la División Azul. Luego volveremos a él. El tiraje inicial fue de unos 30.000 ejemplares y se vendía al precio de 50 céntimos. El diseño era de Herreros, un soberbio dibujante en la mejor herencia de Goya y Solana. Tanto dibujantes como escritores se sentían próximos al estilo italiano, el del Bertoldo, del Marc'Aurelio, de Pitigrilli, Mosca o Guareschi, pero también de los americanos que comenzaban en el New Yorker, sobre todo de Otto Soglow, James Thurber y Peter Arno, a los cuales Herreros copiaba con seudónimo cuando había que llenar espacio. A finales de 1942 se incorpora la fuerza real de la revista, Fernando Perdiguero (Menda), quien había sido indultado tras vivir el terror de una condena a muerte suspendida sobre su cabeza. Nada mejor, tras ese trago, que una revista de humor.
La segunda Codorniz nace en marzo de 1944 cuando Mihura, que estaba deseando dedicarse al teatro, vende la cabecera por 90.000 pesetas a Godó, Pradera y Pombo Angulo. El nuevo director es Álvaro de Laiglesia y su redactor jefe el eficaz Perdiguero. En esta etapa, De Laiglesia pone la revista en los 150.000 ejemplares. Es la apoteosis. Se incorporan Goñi, Mingote, Chumy, Kalikatres, Ops, y una cierta crítica política sustituye el estilo "poético e irreal" que en opinión del nuevo director era ya "una fórmula agotada". Le añadió el subtítulo sobre la audacia de la inteligencia en 1951.
Con De Laiglesia empiezan los conflictos. En noviembre de 1952 aparece una rechifla sobre el diario más brutal del movimiento, el Arriba. La Codorniz publica un Abajo con una cazuela y tres cucharas en lugar del yugo y las flechas. Un grupo de matones destroza la redacción y amenaza de muerte al director. En 1973 el Gobierno, o lo que fuera, cierra la revista cuatro meses con gran cabreo de Godó, que no concibe perder dinero molestando a los franquistas. En 1975 viene el secuestro administrativo y otros tres meses de cierre. De Laiglesia está condenado.
La tercera y última Codorniz vuela en 1977 y la dirige Summers. El equipo de dibujantes es impresionante: El Roto, Chumy, Mingote, Gila, Máximo, Ballesta... El nuevo director continúa la línea absurda y disparatada que es marca hispana: Un señor entra en una librería, "¿Tiene usted mis memorias?". "¿Y quién es usted?". "Es que no me acuerdo" (Gila), pero el país había cambiado enormemente y se encontraba en estado convulso. La revista cierra en enero de 1978. Tres meses más tarde llega el célebre rebote del gato muerto con una nueva dirección, esta vez de Cándido, amigo de Felipe González, pero solo duraría nueve meses.
En la lista de nombres hasta ahora mencionados han ido apareciendo una buena cantidad de firmas que han colaborado o colaboran con EL PAÍS. Hay muchos más ya que apenas hemos mencionado a los escritores, pero en sus últimas etapas la revista lanzó nuevos talentos (una jovencísima Rosa Montero, por ejemplo) junto a consagrados como Torrente. Por eso decía yo al comienzo que si la una fue el fenómeno de comienzos del franquismo, el segundo lo fue tras su defunción. De alguna manera el alma codornicesca de una sociedad caricatural, transmigró a EL PAÍS y a la democracia una vez muerto el tirano.
La fabulosa originalidad de Tono, Mihura y Herreros (hay dibujos de Tono que deberían exponerse en el Reina Sofía), la grandeza de artistas como Chumy (que tenía el brochazo de Franz Kline) o El Roto, un dibujante que podría tomar café con Daumier, son solo cimas en una cordillera de cumbres. En buena medida todo ello fue obra de Álvaro de Laiglesia, uno de los personajes destacados de la época y uno de los escasos escritores cuyas novelas se han vendido por millones. Hombre difícil, arisco, frívolo, de una vitalidad envidiable, representante magnífico de aquella España que vivía con Franco, pero le detestaba. Su hija Beatriz de Laiglesia hace de él un retrato espléndido, tan bueno como el de Joaquín Calvo Sotelo, escritor muy sobresaliente, por cierto.
Según cuenta Bea, su padre tenía una voz campanuda y engolada, como de barítono, y también el tipo. Cantaba en ruso mientras se arreglaba por las mañanas y pasaba mucho rato peinándose hasta conseguir un rizado de aspecto natural, pero despeinado. No usaba gomina, pero sí Floïd después de afeitarse aplicándoselo a implacables tortazos. Fumaba mucho, bebía mucho, trasnochaba mucho, trabajaba mucho... de todo mucho. Y no soportaba que en su presencia se contasen chistes. Era un solitario disfrazado.
Como padre fue un desastre. Abandonó a la familia cuando la niña tenía 10 años y ya no regresó nunca más. Eso no impidió que tanto su mujer como su hija le vieran con frecuencia (en bares), con más simpatía que amor. Cuenta Bea aquella ocasión en la que Paco Rabal entró en el local y tras saludar a Álvaro, quien la presentó al actor muy caballerosamente, se sentó en una mesa a espaldas del escritor. Desde allí se timaba con Bea de la manera más seductora: alzando repetidas veces el peluquín que gastaba (llevaba la calva cruzada de esparadrapos) y guiñándole un ojo. El humor de La Codorniz, en este país, a veces no es surrealismo, es realismo socialista.
[Publicado el 27/1/2012 a las 10:43]
El mundo va peor desde que las mujeres van ocupando el poder. Son infinitamente más duras e inflexibles que los hombres. La faena la empezó Thatcher y la acabará Merkel. Son las madrastras malas de este cuento de terror en que nos vemos embarcados, guerreras amazonas crueles e impávidas ante el sufrimiento humano. Las mujeres son duras, muy duras y la sociedad se parece cada vez más a un colegio administrado por severas monjas, disciplina inglesa y alemana para los díscolos alumnos que juegan en el patio bajo el sol del sur.
Comentado por: por por por por por por por por por por por por por por por por por por el 06/2/2012 a las 16:23
¿Escribir a la limón es escribir con acidez? ¿Quizá para poner verde como el limón a alguien? ¿O es escribir al alimón? Hombre, me van a hurtar el 25% del sueldo. Félix, tengo que hablar seriamente con la dirección de periódico. Nos han 'pillao'. Hay que joderse, qué agudeza, qué perspicacia, hay derramada por este universo bloguero. En fin, realmente estoy muy preocupado. Me han tocado la cuerda sensible del billetero. Y por ahí, claro, no transijo. Atentos los que adoran la construcción de castillos de arena conspirativos. ¿Serán otra vez los burócratas de la Generalidad? Hmmmm.
Comentado por: miguel el 05/2/2012 a las 12:05
Parece mentira que no se enteren.
Éste blog no es el de Azúa, sino el de cp. Azúa está de anzuelo, por aquello del nombre, cual maniquí en el escaparate, pero quien le da vida, quien estimula, no, quien crea debate por las ideas que aporta, es cp.
De lo contrario, ¿cómo explicar que un articulillo de tres al cuarto, que parece un examen flojillo de primero de periodismo, y sobre La Codorniz nada menos (1), tenga cuarenta y tantas entradas y, por ejemplo, Gil Bera, con los suyos, que esos si que tienen tela marinera, se quede en una o dos?
En cuaneto a sueldo, cp ya está bien pagado por el Boomerang, que le manda todos los jamones que a Cebrián se le quedan rancios, aparte del bien sabido sueldo en Faes por ahogar gatitos.
En cuanto a miguel, bueno, ésa es otra historia muy distinta, que por su propio bien no les conviene indagar. Si repasan el historial verá que un par que se metieron con él no han vuelto a aparecer.
(1) Tras ser rechazados uno sobre las castañeras al llegar el frío y otro, de cierto más valor, sobre las obras de la Gran Vía.
Comentado por: sub-vice-editor de los domingos del Boomeran(g) el 05/2/2012 a las 11:24
Pues fundamos una y ya está: "La Guatlla". Pensémoslo bien, que igual hasta pillamos subvención... "Una revista audaç per al lector més intel.ligent, més enllà de les línies vermelles del pensament" . Otra cosa es que luego no entiendan nuestro particular sentido del humor.
Comentado por: Circe el 05/2/2012 a las 09:26
Hemos decidido, con mucho dolor por nuestra parte, pero siendo consecuentes con la justicia distributiva que debe guiar a quien acepta sobre sus hombros la dura tarea del poder, que Félix de Azúa cobre un 25% menos este mes por su colaboración en el Boomerang. Este porcentaje se repartirá, para ser justos, entre los señores “cp” y “miguel”, por lo cual, les emplazamos a que pasen por nuestra sede en el más corto espacio de tiempo posible. Barajamos incluso la posibilidad de que entren en nómina, escribiendo artículos a la limón, confiados en que, con los pegotes de cp más el posterior comentario y glosa de miguel, sabrán dar debida cuenta, con airosa faena, del morlaco de la opinión pública y publicada. Traigan CV, fotografía risueña y adecuada para poner en la cabecera del posible blog y una redacción sobre la primavera.
Negociado de justicia social y empleo de El País.
Comentado por: por una democracia real el 04/2/2012 a las 15:00
La fuerza sin justicia es tiránica
TZVETAN TODOROV 04/02/2012
El expresidente de Costa de Marfil, Laurent Gbagbo, ha sido trasladado a la prisión de la Corte Penal Internacional en La Haya. Es la primera vez que este Tribunal detiene a un jefe de Estado. ¿Quiere decir eso que la justicia internacional empieza, por fin, a imponerse en todas partes, que la era de la impunidad ha llegado a su fin y los A
Una pequeña matización que añadir al entusiasmo suscitado por esta noticia es que debemos tener en cuenta la geografía de los procesamientos. Desde su creación en 2002, el Tribunal se ha hecho cargo de siete situaciones, todas vinculadas a países africanos: Uganda, la República Democrática del Congo, la República Centroafricana, Sudán, Kenia, Costa de Marfil, Libia. ¿Es porque los africanos son los que cometen los peores crímenes, o porque son los únicos a los que decide juzgar el Tribunal?
Ya que la justicia no abarca el universo entero, podría decirse, por lo menos reina en África, afortunado continente. Pero la realidad no es tan halagüeña. La situación en la que se producen las inculpaciones es siempre más o menos la misma: un país se encamina a la guerra civil, uno de los dos bandos sale vencedor. ¿Qué se hace con los vencidos? En vez de comprometerse en sangrientos arreglos de cuentas, los vencedores prefieren poner a sus enemigos de ayer en manos de la justicia internacional. No tienen ninguna duda sobre el resultado del proceso: son ellos quienes llevan a cabo la investigación y proporcionan las pruebas al Tribunal. El propio Gbagbo intentó aplicar esta estrategia en 2002, cuando acababa de comenzar la guerra civil en su país. Quería que procesaran a su adversario de entonces, Guillaume Soro, por crímenes contra la humanidad, pero no le hicieron caso. Hoy, Soro es primer ministro de Costa de Marfil. No parece probable que vaya a reunir pruebas contra sí mismo.
Cuando no son los vencedores de una guerra civil quienes apelan al Tribunal, es el propio órgano el que actúa, si la OTAN ha emprendido una acción militar contra el país del acusado. La primera vez que lo hizo fue con motivo de la guerra de Kosovo, y la segunda, durante la campaña de Libia. En esas ocasiones, el brazo judicial sigue la pista de los bombarderos y los misiles, porque no solo se combate contra un enemigo, sino que se persigue a un criminal. Por eso los rebeldes libios recibieron con júbilo la imputación de su jefe de Estado, puesto que contribuía a quitarle legitimidad. Después de ganar la guerra con la ayuda de la OTAN, prefirieron matar a Gadafi y mantener preso a su hijo ellos mismos. El Tribunal no puede dictar una condena a muerte.El fiscal de la CPI, el argentino Luis Moreno Ocampo, no tiene una gran reputación. Le reprochan instruir sus investigaciones de forma chapucera, cultivar con demasiada ostentación la amistad de los poderosos, tanto de los vencedores de los conflictos locales como de las cancillerías occidentales que protegen los intereses de sus propios países, y haber dado prioridad a una justicia espectáculo, que incluye reclutar para sus batallas a las estrellas de Hollywood. El comité encargado de encontrar sucesor al fiscal actual para los nueve próximos años ha tomado nota de la orientación exclusivamente africana de los procesos actuales y ha especificado que el próximo fiscal debería ser "originario de África". El cambio no tiene por qué ser revolucionario: la gambiana Fatou Bensouda es, desde hace siete años, adjunta al fiscal actual y amiga de varios jefes de Estado africanos.
Pero supongamos, aunque no sea realista, que el Tribunal supera sus defectos iniciales, dispone de un presupuesto suficiente para llevar a cabo sus propias investigaciones y amplia su actuación a todos los continentes. ¿Podemos esperar que comience entonces la era de la justicia universal, la que deberían temer los poderosos de todo el mundo? Parece difícil. El motivo lo explicaba ya Pascal: "La justicia sin fuerza es impotente". Y la fuerza pertenece a los Estados. Los grandes -Estados Unidos, Rusia, China- y sus protegidos no tendrán que preocuparse jamás por el Tribunal. En primer lugar, porque han sido prudentes y no han ratificado sus estatutos, que, por consiguiente, no se les aplican. Segundo, porque, al ser miembros permanentes del Consejo de Seguridad, tienen derecho de veto sobre todas sus decisiones y sobre las del Tribunal, que depende de él. Y además, porque, aunque no existieran esas normas y principios, nadie puede imponer las decisiones de la justicia a un grande: ¿cómo va a conseguirlo?
Esa es la implacable lección de la historia reciente. Nunca se procesará a los dirigentes rusos por los actos de violencia cometidos en Chechenia, ni a los dirigentes chinos por la represión en Tíbet, ni a los estadounidenses por haber invadido Irak con un pretexto falaz y haber provocado la muerte de cientos de miles de personas. ¿Quién va a querer desencadenar una nueva guerra mundial por detener a un dirigente político culpable de matanzas llevadas a cabo entre su propia población o la de otro país? Quizá sea posible condenar a los antiguos jemeres rojos, culpables de genocidio, pero nunca se hará nada con los responsables estadounidenses que, durante todo el año 1973, ordenaron bombardear sin descanso Camboya, un país neutral, en una campaña que aniquiló a la población y facilitó que esos jemeres rojos tomaran el poder.
"Si no se puede hacer que lo justo tenga fuerza", como decía Pascal (de quien es el título de este artículo), al menos podríamos no pretender que lo que tiene fuerza es, solo por eso, justo.
Tzvetan Todorov es semiólogo, filósofo e historiador de origen búlgaro y nacionalidad francesa. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.
Comentado por: no es un pegote antinacionalista ni neofacha pero en otros tiempos estos asuntos eran en este blog interesantes el 04/2/2012 a las 14:03
Comentado por: v el 03/2/2012 a las 18:08
Hablemos de política, economía, discursos y vida real.
Vida real:Cualquier policía municipal está costando unos 70.000 euros anuales. (Nivel de estudios requerido: EGB y poco más)
Una maestra de escuela tiene 4 meses de permiso por embarazo. Pero suele ser habitual que dos o tres meses antes de parir, se pida la baja por peligro para el embarazo. Total: 7 meses. Nos cuesta lo que ella sigue cobrando más el sueldo de quien le sustituye. Si por mala suerte da a luz en meses de verano, no lectivos, no importa, los cuatro meses se reservan para cuando empiecen las clases.
El discurso sindical de los funcionarios: no permitamos que nos recorten servicios sociales básicos. ¿De qué van? Que se den una vuelta por la empresa privada para ver lo que cuesta un peine.
Política: es jodido meterles mano a los funcionarios.
Economía: habrá que gastar menos en otras cosas, porque dinero hay el que hay.
Y así vamos tirando, con 5 millones de parados.
Comentado por: v el 03/2/2012 a las 17:53
Nada más lejos del nacionalismo, o lo que es lo mismo, de la religión, que el humorismo. Es la misma distancia que hay entre el irracionalismo y la racionalidad; es decir: una mera antítesis. Tristemente, o no, en este mundo abundan las antítesis. La vida y la muerte es la mayor antítesis. La tarea, la gran tarea que nos debiera ocupar, a estas alturas de la civilización, es la de buscar la síntesis para escarpar de nuestra auto aniquilación antitética como especie. Pero no, nos afanamos en cultivar esa antítesis. Qué ilusos. Nos hallamos en un suspiro del tiempo cósmico y nos creemos los reyes de la creación, del mambo, como dioses, o como Dios, para los monoteístas. De ahí derivan todas nuestras desgracias. El poder es el gran fabricador de las desgracias en este vivir efímero.
Recordaba Félix de Azúa, en un artículo de cuyo enunciado no me acuerdo, que en el poder no todo era malo. Se refería Félix al legado estético que el poder nos había dejado a las generaciones postreras. Pero resulta que el poder no edificaba sus palacios pensado en esas generaciones postreras, o al menos no tan postreras, sino en él mismo. Ahí están esas pirámides o esos palacios venecianos, como ejemplos. Ese poder desconocía la idea de tiempo cósmico, del tiempo relativo. Pretendían ser eternos los muy pretenciosos. Mas no es así. Este paraíso climático no durará para siempre. Nada dura para siempre en el universo, aunque pensemos que mientras dura, dura. Y en la dureza mental, cabezona, no encontramos. Al poder le ha dado ahora, una vez más, por perdurar en sus fechorías, que a este lado de la civilización se puede decir que están un poco contenidas, haciéndonos creer que hay que apretarse el cinturón económico. Pero qué jodida estupidez la de estos aprendices de faraones. Esta gente poderosa nunca mira al cielo (no puede perder de vista su poder terrenal); para eso tiene a sus poetas, a sus artistas, que durante milenios fueron pagados con el dinero del crimen, de la guerra. ¿Que no es tan malo el legado moral de esta gentuza, me refiero a la del poder como antítesis de la libertad? Sí, sigue siendo malo, hasta tal punto que puede acelerar nuestra aniquilación como especie.
Comentado por: miguel el 03/2/2012 a las 10:59
En una entrevista difundida por la televisión An-Nahar, el guía espiritual de los Hermanos Musulmanes, Yusuf Al-Qardhawi: "Creo que la sharia debería aplicarse progresivamente. Hay una regla en la sharia y en la naturaleza (…). Hay que preparar a la gente, educarla. La gente debe aprender. Debemos hacer un esfuerzo para enseñar a la gente la verdad sobre el islam (…). Creo que durante los cinco primeros años, no tendría que haber manos amputadas".
Comentado por: el modelo del 15M el 03/2/2012 a las 08:39
Hombre, z, una distribución de la ironía y el humor que deja fuera a los ingleses, casi los inventores, no parece muy fina.
Comentado por: pronúnciese ˈhjuːmə el 03/2/2012 a las 08:36
Pues no sé si en Cataluña no queremos Codornices pero la única revista de humor que queda en España se edita en Barcelona (y por cierto para mi los mejores de sus humoristas son catalanes o mediterráneos: Fontdevila, Monteys, Pallarès, Pedro Vera, J. L. Martín, Óscar... Tendrá razón Laín Entralgo (si no recuerdo mal) que decía que en España hay un territorio irónico (el mediterráneo) y otro no irónico (el resto). Las revistas infantiles de humor con las que me crié: Pugarcito, Tio Vivo, DDT, Mortadelo, TBO..., todas ellas editadas en Barcelona, también han desparecido. Esta tendencia al humor también se refleja en la literatura con escritores como Azúa, Marsé, Mendoza, Vázquez Montalbán, Monzó, Pàmies... (varios de ellos colaboraron con revistas de humor). Creo que el nacionalismo catalán, o el nacionalismo español trasplantado a Cataluña, también está acabando con esta parte irónica y pronto en España no quedará humor.)
Comentado por: z el 02/2/2012 a las 23:30
La última vagina
Vigilar y castigar eran los dos términos que Foucault usaba para empezar el retrato del poder. Nos vigilan y nos castigan. Nos vigilan y nos castigan con la mera vigilancia. Nos castigan y nos marcan definitivamente como seres inconfundibles para ser observados en el futuro.
El recorrido de la existencia social atraviesa una calle donde las miradas del poder, un poder dividido en miles de ojos, nos unta y acribilla. Nos mata, finalmente.
Nos mata finalmente mediante la humedad de la muerte ocular pero, entretanto, estando vivos la profusión de los impactos sancionadores van saciando nuestro depósito íntimo. Nos sancionan y nos modifican. Nos hacen figuras de observación o muñecos sometidos al poder omnímodo.
Un poder que, precisamente es tal, tan omnímodo, porque no se ve.
La invisibilidad del poder le excluye de la vigilancia, la imposibilidad de vigilarle le libra de cualquier condena, la imposibilidad de atraparlo desarrolla su extraordinaria expansión. Finalmente, una fortaleza se erige en nuestro entorno. Una auténtica penitenciaría.
Uno a uno, los ciudadanos, habitan el patio de ese recinto con infinidad de torres vigías, incontables carceleros, torturadores de la vigilancia perpetua antes incluso de llegar a la celda. Carceleros o celadores feroces de los constantes panópticos que componen cárceles y hospitales, iglesias, universidades, ejércitos y escuelas.
Ser vigilado desde afuera, sin saber dónde se encuentra, ese punto óptico hace que inesperadamente por deslizamiento de lo que no se sabe desde donde ve, el sujeto se sienta todo él un objetivo. Un objetivo en lugar de un subjetivo capaz de pugnar contra el objeto. Un objetivo que, a la fuerza, su totalidad llega a ser un surtido de pupilas. Él mismo, abrumado de vigilancia, crea en su interior una pupila. La pupila que resulta del gran coito del ojo absoluto que todo lo ve sobre el último frunce que parecería libre de su incursión. La última y tenebrosa vagina que tampoco quedará exenta de la aguja luminosa que la percibe.
El bien o el mal. La buena o la mala persona se cincela mediante el arte de la mirada criminal. La mirada del vacío o el viento.
Jorge Luis Uriarte
Comentado por: pega que te pega el 02/2/2012 a las 20:59
La responsabilidad individual como derecho del ciudadano
De nuevo en España, la mujer tendrá que alegar trastorno mental a la hora de decidir si quiere ser madre o no, es decir, aceptar que no tiene derecho a sostener una decisión tomada de forma racional, libre y autónoma, retrotrayendo el peso del elemento social mujer, a la misma clase de consideración que, durante el primer tercio del siglo pasado, le negaba el derecho al voto.
Esta forma de determinar la voluntad del ser mujer, de entender el estricto sentido de la entidad mujer, como algo inconsistente, y por lo tanto susceptible de manipulación, tiene que ver con épocas en las que la educación femenina se reducía al ámbito denominado “sus labores”, y queda muy alejado, no sólo del propio autoconcepto de la mujer, sino de la noción que la sociedad española tiene de ésta en nuestros días.
Porque, teniendo en cuenta que la educación tiene todavía más que ver con la instrucción de buenos ciudadanos, sumisos y trabajadores, que con la formación de entes de razón, es decir, seres humanos dotados de sentido crítico, hay que reconocer que se ha avanzado, pese a la obcecación de sectores sociales en vías de extinción que ambicionarían devolvernos a la época en que ellos manejaban el cotarro no sólo de la educación, atribuyéndose el papel de vigilantes y redentores de la moral (que no de la ética) de la sociedad.
Estos inspiradores de la regresión, treinta años atrás, de la ley del aborto, contradiciendo a los mejores filósofos, sostienen que no es posible un ser humano acabado, cuya completitud garantice una Libertad que, en armonía con el Todo, devenga una responsabilidad absolutamente asumida. Porque es mejor generar por ley enfermos mentales que producir ciudadanos comprometidos, cuya ejemplaridad no quede en entredicho.
Comentado por: DPA el 02/2/2012 a las 16:39
Comentado por: cp la pasta de biblia sienta mal el 02/2/2012 a las 16:22
este "echo" es con hache, pues de hecho se refiere a hacer, no es un echo de la familia de echar, como guindas al pavo, a la puta calle, échame el último que me voy, que mañana tengo que madrugar...etc..
Comentado por: libélula el 02/2/2012 a las 14:32
El Jorge Bustos me parece un brillante articulista, al que convendría seguir, sobre todo si uno se considera a sí mismo de izquierdas y progresista, para tener una imagen (y digo imagen, pues sólo de imagen habla el Jorge Bustos) de uno mismo un poco más cercana a la realidad, para espabilar, vamos…Claro, la atención del Jorge Bustos en el detalle, en lo pintoresco de la situación, que a menudo es el objeto de su acerada y certera pluma (esta frase hecha me ha quedao de cojones), no debe, al lector inteligente, hacerle olvidar la falta de peso argumental, de análisis serio y objetivo, que hay en sus artículos. Disfrutemos de sus fuegos artificiales, aplaudámoslos, riámonos y ya está. No tomemos su brillantez literaria como si fuese la Biblia en pasta, tal como hace nuestro estimado cp alias “dale que dale”. Las situaciones cómicas, y verdaderas, que en este caso describe, podría haber echo lo mismo en las puertas de los juzgados de Valencia, con el juicio a Camps, independientemente de que uno considere que era inocente, culpable o sospechosillo…
Comentado por: la lábil libelula azúl el 02/2/2012 a las 12:58
'Loritos' lleva razón. Félix, hay que poner coto a los comentarios de los fachas. En Catalunya sabemos cómo hacerlo. Y ya ves, todo ha quedado limpio de facherío. Aquí no queremos codornices, ni nada por el estilo, que atormenten a los censores. Menuda panda se ha criado en los blogs de Madrid.
Comentado por: Fantástico el 02/2/2012 a las 10:34
Gallardón, el alcalde que quería ser ministro, se ha destapado afirmando que volverá a la ley del aborto basada en los tres supuestos (malformación del feto, violación o trastorno psiquiátrico de la embarazada). Adiós a la ley de plazos. Y lo ha anunciado con una frase que me ha dejado atónita: "Es la medida más progresista que podía tomar". Vaya adjetivo del que se ha servido. Progresista. Gallardón siempre sorprende. Es un experto redomado en la cabriola verbal. Por un lado, contenta a esa derecha a la que la ley de plazos proporcionó tantas horas de airadas tertulias; por otro, quiere curarse en salud calificando esta vuelta atrás con un epíteto que pretende santificar su decisión.
El adjetivo elegido para su nueva ley, que es en realidad la antigua, roza el absurdo.
Progresista es un término reconvertido en insulto en boca de muchos hooligans de la derecha. Ya no digamos "progre", que tiene la connotación de cutre e inmoral. De manera que no creo que calificar de progre este feliz retorno al pasado sea del agrado de algunos de sus votantes. A mí, además de parecerme incorrecto, me subleva. Volver a la antigua ley es regresar a una dinámica hipócrita. Como ya nos dijo la experiencia, de los tres supuestos, habrá uno al que las mujeres recurrirán más que a los otros dos: el del trastorno mental. Deberán demostrar que no están en sus cabales. Lo cual casa con la idea de que en muchas ocasiones la mujer no sabe lo que hace. Cabe también la posibilidad de que en esta ocasión haya presiones políticas (morales) para que ese tercer supuesto no se convierta en un coladero como ocurría antes. Habrá que darle entonces la enhorabuena a las agencias de viajes que podrán desempolvar el viejo pack de fin de semana al extranjero con intervención hospitalaria incluida. Si eso es progresista, que venga Dios y lo vea.
Elvira Lindo
Comentado por: DPA el 01/2/2012 a las 22:41
Ahí van más pegotes. Lo mejor es el comentario con que el Fantasma remata su regalo. Si le parece malo, tópico o qué sé yo el artículo ¿por qué lo difunde? ¿Esto es un debate o un foro de vagos que alardean de su condición de desengañados (¡ejem! fachas que se creen demasiado finos para La Razón y demasiado modernos para el ABC) siempre con las palabras y opiniones de otros como bandera? Vaya panda has criado, Félix.
Comentado por: loritos de repetición el 01/2/2012 a las 19:41
Qué complicado es todo! Creo que la mayoría, la clase media, comparte y ha hecho suya la postura del dentista. Reconocen las arbitrariedades, abusos e injusticias del poder, pero están (o estaban, hasta hace unos cuatro años) relativamente contentos con la vida que llevaban. Esta clase media, razonable, moderada, reformista es la que permite la llamada “paz social”, la que legitima al poder, a pesar de sus imperfecciones. De ahí que el mantenimiento económico, político y moral del sistema se base en no deteriorar excesivamente las condiciones de vida de esa clase media. No es una clase social dada a reaccionar por ideales como Philipp Scherbaum, sino sólo cuando sus condiciones de vida están siendo considerablemente deterioradas, cuando no puede renovar el coche, cuando no puede irse un mes de vacaciones, cuando debe darse de baja como socio en su equipo de fútbol…Las injusticias, abusos y arbitrariedades del poder las toleran siempre que estén lejos de la puerta de su casa. Es una clase social adormecida y apática ante los ideales, acaso también escarmentada por experiencias pasadas en que posturas más radicales o revolucionarios les privaron de los pequeños placeres cotidianos que son el centro y su razón vital por excelencia. Así pues toleran las injusticias del sistema en la confianza de que los anestésicos lo curan todo, o si se quiere, ante su convicción de escépticos de que la enfermedad es incurable y por tanto se trata de vivir con ella con el menor dolor posible. Este adormecimiento (la palabra anestesia define perfectamente a esta clase social) puede ser, desde mi punto de vista, peligroso cuando van desapareciendo las barreras efectivas de tipo moral, legal, social, que impedían o moderaban el totalitarismo al que tiende todo poder por su propia naturaleza. Aldous Huxley en “El fin y los medios” escribió: “La paciencia demostrada por el hombre medio es el hecho tal vez más sorprendente y más importante de la historia. La mayor parte de los hombres y las mujeres están dispuestos a tolerar lo intolerable”
Por otra parte, ante los evidentes peligros de la anestesia (un exceso de anestesia que adormecería lo que un humanista trasnochado -para los tiempos que corren- definiría como lo “específicamente humano” o como la vida del espíritu a la que se refería Kundera en “La vida está en otra parte”) tenemos la respuesta de Philipp Scherbaum, el joven idealista que en la medida de sus posibilidades, en su limitado entorno, pretende sacudir la conciencia adormecida de quienes toman plácidamente su café y sus bollos, ajenos e indiferentes a la arbitrariedad e injusticia del poder. ¿Es lo mejor, es útil, tiene sentido? Que sea un perro doméstico, criado y al que se le tiene, por tanto, cariño el que deba padecer la horrible muerte para conseguir los propósitos del joven idealista, nos habla del sacrificio de inocentes (nada más inocente que un animal en la vida social) que toda revolución trae consigo. También es significativo el pasado nazi de Philipp Scherbaum, pues con ello se pone aún más de relieve el totalitarismo que surge de un idealismo opuesto a otro totalitarismo.
Si consideramos el fenómeno del poder en su pureza, el poder como poder, vemos que este no ha hecho más que aumentar a lo largo de la historia (“La profecía de Tocqueville” en el blog de Basilio Baltasar abunda en esta idea). Tras toda revolución contra el poder instituido ha surgido un nuevo poder aún más totalitario que el anterior. Al cabo del tiempo lo que se recuerda de las revoluciones son sus promesas, más que sus logros; sus palabras, más que sus actos. Todas poseen una mitología lírica que inflama corazones, derrocha esperanza y promete libertad y democracia; y unos resultados que suelen contradecir sus intenciones. La Revolución Francesa de 1789 contra el absolutismo monárquico, una revolución con nobles propósitos y grandes ideales, instauró inmediatamente un poder absoluto que en pocos días suprimió todas las oposiciones que la monarquía no se había atrevido a eliminar y que constituían diques eficaces a su expansión. Desde muchos puntos de vista se hicieron cambios trascendentales , pero considerando el fenómeno del poder en su pureza, tras toda la vorágine revolucionaria, el nuevo poder surgido es mucho más absoluto que el de Luis XVI, pues la Revolución, presumiendo ser el pueblo, se encontró sin oposición. Así el nuevo déspota surgido tras ella, Napoleón, pudo decir: “La Revolución está cerrada; sus principios están fijados en mi persona. El gobierno actual es el representante del pueblo soberano, y no puede haber revolución contra el soberano”
Palabras que podríamos poner en boca de Stalin, pero también en boca de gobiernos y líderes políticos “democráticos” occidentales. A raíz de la guerra de Vietnam un editorial del Washington Post, especialmente crítico con la politica del gobierno, decía: “El pueblo americano tiene derecho a descubrir cómo buenos impulsos pueden ser transformados en mala política…Pues la lección fundamental del Vietnam no es que como pueblo seamos intrínsecamente malos, sino más bien que somos capaces de cometer errores a una escala gigantesca…” Pero Chomsky se preguntaba: “¿somos nosotros como pueblo los que hemos decidido la guerra de Vietnam? ¿O esto tiene algo que ver con los líderes políticos y las instituciones sociales a quienes sirven? Plantear esta cuestión es, bien entendido, cosa ilegítima según los dogmas de la religión del Estado, puesto que ello plantea la cuestión de la fuente institucional del poder y de los motivos del ejercicio del poder estatal, y tales cuestiones sólo son empleadas por extremistas que no cuentan” Chomsky ve en esa democracia modélica, cuyos valores se importan a todo el mundo, un totalitarismo semejante, o incluso aun mayor, al que representaba Napoleón y que se vale de los mismos argumentos que Napoleón. Chomsky se enfrenta ya al “monstruo amable” de Raffaele Simone, ese que con estremecimiento profético nos intentó definir Alexis de Tocqueville (véase blog de B. Baltasar)
Así las cosas, como decía al principio, ¡qué complicado es todo! Pues el poder y su inexorable tendencia al totalitarismo cada vez más extendido, nos tiene como si hubiésemos caído en una enorme zarza. Sabido es, por quien haya pasado por tan desagradable experiencia, que en medio de la zarza cualquier movimiento para liberarse produce nuevas y mayores heridas. Pero, por otra parte, tarde o temprano deberemos movernos si no queremos morir de inanición, pues nadie vendrá a sacarnos. Podemos anestesiarnos en medio de ella y dejar que siga creciendo con nosotros dentro, envolviéndonos cada vez más, ahogándonos con nuevos brotes. Podemos decidirnos a salir de ella, con infinito dolor, con innumerables heridas, para caer a continuación en otra aún mayor. ¿Cómo acaba Günter Grass la historia? (Respuesta evidente: cómprate el libro y lo descubres)
Comentario trasladado del magnífico blog de Patricio Pron
Comentado por: reflexiones sobre el poder el 01/2/2012 a las 15:43
Dreyfus, Annual y Garzón
Luis García Montero
"Hay situaciones que simbolizan el malestar de una época y, más allá de su significado particular, ponen el dedo en la llaga de un momento histórico. Así ocurrió a finales del sigo XIX con el juicio seguido en Francia contra el capitán Alfred Dreyfus. La falsa acusación de espionaje y la condena a la isla del Diablo tuvo el apoyo decidido del nacionalismo violento y los poderes antisemitas, pero provocó la indignación de una parte de la sociedad, el sector más democrático y concienciado. El caso Dreyfus resumía las contradicciones y las mentiras de la Tercera República francesa.
Ocurrió lo mismo con los debates provocados en España a partir de 1921 por el Desastre de Annual. La tragedia y su polémica pusieron al descubierto no ya las corrupciones dentro de la monarquía de Alfonso XIII, sino la corrupción misma de un régimen fundado en la manipulación de la voluntad popular y en la distancia entre la España oficial y la España real.
Los juicios contra Baltasar Garzón representan un acontecimiento parecido. Acusado de forma estrambótica e injusta de prevaricación, con argumentos jurídicos muy poco sólidos, el debate abierto en la sociedad no tiene más remedio que volcarse en la situación de la Justicia española. Porque es ahí donde está el problema. Las consignas mediáticas conservadoras para descalificar las protestas repiten que, en una sociedad democrática, no conviene interferir en la independencia de los tribunales y que ni siquiera Baltasar Garzón puede estar por encima de la ley. Pero es exactamente eso lo que una parte importante de la sociedad española quiere denunciar: la degradación de la independencia judicial en España debido a la existencia de intereses partidistas y a la fermentación de algunas familias de poder que han ido más allá de la propia existencia de sus asociaciones judiciales.
Aquí no se discute si Baltasar Garzón es simpático o antipático, si resolvió bien o mal en un caso del pasado o si nos parecen oportunos los jueces estrella. Se discute si actuó como prevaricador en las instrucciones del caso Gürtel o en la causa contra los crímenes del franquismo. La opinión de numerosos juristas nacionales e internacionales defiende las interpretaciones del juez Garzón. Esa es la prueba evidente de que no existe delito de prevaricación, sino una forma posible de interpretar la ley.
¿Qué ocurre entonces? El Poder Judicial español descansa en la misma inercia bipartidista que el juego político. No participar de la disciplina de los unos o los otros, como caras de un sistema de control, significa quedarse a la intemperie. El bipartidismo –yo coloco a los míos y tú a los tuyos– ha generado familias de poder que se autoalimentan y actúan de acuerdo con sus rencores profesionales. Baltasar Garzón incomodó a algunos jueces llamados progresistas por sus investigaciones sobre el caso GAL. Hay quien afirma que después de presentarse a las elecciones con los socialistas y de perder una batalla interna, no observó un comportamiento muy acertado. Pero en un asunto tan grave como el terrorismo de Estado contra ETA, conviene recordar que no se trató de una cuestión de estilo. El problema estuvo en los terroristas que mataban, en los poderes públicos que asumieron la tortura y el asesinato como vía y en los que prefirieron cerrar los ojos en sus distintas parcelas de actuación (políticos, jueces, periodistas, ciudadanos…).
Garzón incomodó también a los magistrados del bando conservador con sus investigaciones sobre la trama Gürtel, la
corrupción y los crímenes del franquismo. Sin amparo de nadie, a la intemperie, su caso se convierte ahora en un mensaje social: acabará liquidado quien se atreva a ser independiente y ponga en duda las mascaradas del sistema. Es un mensaje más grave hoy que ayer. El PP tiene tanto poder que los órganos judiciales pueden convertirse en una vivienda unifamiliar.
Aunque la Fiscalía y los mandos policiales avalan sus actuaciones contra una trama vergonzosa de corruptos, Baltasar Garzón parece condenado. El descrédito nacional e internacional de la Justicia española es un síntoma. Vivimos en un reino degradado, con una memoria y unas instituciones degradadas. La prevaricación es nuestra propia realidad. Somos una mentira. Damos risa."
Y este llamado poeta es catedrático de universidad. Las tres últimas frases son un dibujo exacto de esta clase de 'artistas' de izquierdas.
Comentado por: El fantasma de la libertad el 01/2/2012 a las 15:14
Oye CP, no le des tanto, o si no al menos avisa. ¿Lo que has pegado es con fines decuativos, laxantes, eméticos, inspiratorios,redentorios? De verdad que lo que es por mí no te molestes, que las opinionadas ya sé buscarlas yo solito (aparte de las que me salen al paso en el bus y la cola del súper).
Comentado por: he couldn't find a voice to speak with el 01/2/2012 a las 15:12
Fascismo somos todos
Jorge Bustos
En España ya se sabe que hay dos clases de fascistas: los fascistas y los antifascistas, si bien estos últimos están convencidos, como Sartre, de que los fascistas son sólo los otros, lo cual nos lleva a parafrasear a Gómez de la Serna para concluir que en esta vida hay que ser un poco fascista porque, si no, lo son sólo los demás y no nos dejan nada. Hasta ahora he procurado evitar en este folio las inmediaciones cansinas del caso Garzón por la misma razón que el editorial programático de La Codorniz esgrimió para tranquilizar a los lectores, cuando prometió evitar “el chiste sobre el náufrago que está en la isla desierta, sobre el conferenciante con un solo auditor en el público, sobre el jefe de negociado que sienta en sus rodillas a la mecanógrafa, sobre el pescador que no pesca, sobre la fuerza de la costumbre, sobre el caníbal que se va a merendar un explorador...”. La aversión al tópico, en suma.
Pero, por otro lado, me hago cargo de que nacer en 1982 imprime un pecado original de desmemoria histórica, una ausencia escandalosa de carreras ante los grises y enronquecedores rechazos del 23-F a pie de calle, así que me fui al Supremo ayer a paliar mi inexperiencia antifascista, a visar mi cojeante condición de demócrata donde debe visarse: entre quienes saben identificar con pocas palabras el origen de toda legitimidad en una pancarta inequívoca, becqueriana:
—¡Garzón, la democracia eres tú!
Si Alemania acaba de emplear 11 millones de euros para revertir el Cuartel General de la Stasi de Berlín en museo memorioso del “señor del miedo” –aquel siniestro general Mielke que acabó sus días con un teléfono averiado en la mano, vociferando órdenes a sus extintos agentes para que buscaran a su perro–, resultaría ingrato perderse el parque temático gratuito que nuestras insomnes milicias montaron ayer a la entrada de la mayor instancia jurídica del país. Me infiltro en el escueto tumultillo, un centenar aproximado de luchadores, y empieza mi instrucción en Derecho Procesal:
—Este juicio demuestra la subsistencia del fascismo en el Estado, en el mismo Tribunal Supremo. Dívar debe dimitir —asevera el grave speaker que lee el manifiesto.
—¡Tribunal Supremo, suprema impunidad!
—¡Dívar, fascista!
—¡Hay que parar el fascismo judicial!
—¡Hay que juzgar el franquismo criminal!
—Lo llaman Justicia y no lo es —clama un vejete que no tuvo más que pegar “Justicia” donde decía “Democracia” para amortizar la pancarta del 15-M, lo que el ahorrador Montoro aprobaría sin duda.
—Mira, ahí hay una televisión. ¡Son de EFE! ¡Eh, oye, oye, graba esto!
—¿Y no han venido Gonzo o el Follonero? —inquiere una señora con mechas color lombarda.
—¡De-pu-ración de los jueces franquistas! —pedía un avatar de García Atadell, que no sabría el pobre quién era García Atadell.
—¡Un, dos, tres: República otra vez!
—¡La Justicia está en una cuneta!
Y otros argumentos jurídicos concernientes al caso de don Baltasar, expuestos con finura ciceroniana entre banderas tricolores, el mural de un osario campestre que está pidiendo una excursión de Gibson y daguerrotipos de deudos ejecutados por los nacionales. Todos tenemos nuestros muertos pero uno hay que se extinguió en la cama de una vez para todos y sin embargo se perpetúa un cierto afán de que no se muera del todo, porque contra ese muerto, cuando vivía, se vivía mejor. Nos referimos a Francisco Franco, cuyo pelele trabajosamente confeccionado fue paseado ayer de mano en mano en goyesco exorcismo tribal, en obsesivo ejercicio de autoprovocación, como conejos que no acertasen a moverse sin atarse antes a la espalda el palo del que pende una zanahoria a la que ya nunca darán alcance. Ahí estaba Pilar Bardem, como una actriz que ha firmado resignadamente la spin-off vitalicia de la Pasionaria, pero me decepcionó la ausencia de Willy Toledo, aunque me consolé pensando que a esas horas seguramente lucharía contra la injusticia en alguna otra parte de la Península o del Sáhara. Sí acudió Cayo Lara; lo vi marcharse a eso de las once, que tampoco es plan de echar la mañana entera sitiando al fascismo. Algunos manifestantes se hacían fotos con los lemas de las pancartas bien visibles de fondo, “porque hay que guardar este momento”. Otros tildaron de –¿no lo adivinan?– fascistas a los policías que les impedían el acceso al Palacio de Justicia con todas las trazas de ir a confundirlo con el Palacio de Invierno. Decidí que por aquel día ya había chapoteado suficientemente en el charquito de la sabiduría jurídica antifascista y enfilé la redacción pensativo, cabeceando algo, debatiéndome entre encender un cigarro o confesar a mis padres que soy español.
Comentado por: cp dale que dale el 01/2/2012 a las 13:54
Solo hay que ver los retratos de la Chacón en los medios, para darse cuenta de su poca entidad. Aparece siempre movida en puro salto, y con una sonrisa que invita a la crispación. Nada que ver con la Merkel, siempre autocontenida en su efigie, como si los designios de todo un continente estuvieran sólidamente inscritos en su mente.
Comentado por: DPA el 01/2/2012 a las 12:05
La imaginación al poder. Esta frase es pura imaginación, nunca hecha realidad, claro. El poder político, cualquier tipo de poder que se regodee lujuriosamente en serlo, está reñido con la imaginación. La imaginación es para la crítica del poder como el agua para la vida. Si el poder tuviera imaginación para la crítica acabaría autodestruyéndose. ¿Se imaginan a Rajoy criticando imaginativamente a los burócratas de Bruselas por su soberbia, todos ellos llamados a sí mismos políticos? ¿Pero qué hace este idiota en el club?, se preguntarían los miembros de la corrupta casta que conforma el poder político que nos asola desde hace décadas, dejando atrás, sin mención histórica, a otras castas que han sido poderosamente inmundas. Y llevaría razón esa casta. No se puede luchar contra la naturaleza de tu propio organismo, ya sea el de persona, joven, militar o político, como diría Jardiel Poncela.
La generación de humoristas de La Codorniz representaba a esa crítica imaginativa, convertida en humor corrosivo, inteligente, dirigido, de manera principal, hacia el poder político, sin descontar el eclesiástico, tan negro él. La lucha por la libertad, de los comprometidos con la libertad, es siempre la lucha contra el poder político y sus extensas ramificaciones. Esa lucha continúa en todos los frentes, por todas las rendijas por donde la imaginación, puesta al servicio de la inteligencia, de la razón, de la crítica, pueda colarse. El problema es un problema de imaginación. Por ejemplo, yo me imaginé, desde edad temprana, que pertenecía al bando de la libertad y no al del poder. Y aquí estoy, miren ustedes por dónde, imaginando que merece la pena. Es hermosa esta costumbre, pues no puedo imaginarme en otro sitio más que en mi propio y natural organismo de persona. No tengo otra.
Comentado por: miguel el 31/1/2012 a las 10:33
No cojas la cuchara con la mano izquierda.
No pongas los codos en la mesa.
Dobla bien la servilleta.
Eso, para empezar.
Extraiga la raíz cuadrada de tres mil trescientos trece.
¿Dónde está Tanganika? ¿Qué año nació Cervantes?
Le pondré un cero en conducta si habla con su compañero.
Eso, para seguir.
¿Le parece a usted correcto que un ingeniero haga versos?
La cultura es un adorno y el negocio es el negocio.
Si sigues con esa chica te cerraremos las puertas.
Eso, para vivir.
No seas tan loco. Sé educado. Sé correcto.
No bebas. No fumes. No tosas. No respires.
¡Ay, sí, no respirar! Dar el no a todos los nos.
Y descansar: morir.
Gabriel Celaya
Comentado por: Fräulein Merkel el 31/1/2012 a las 00:11
Socialpolitic
Rematadamente inconcluso
el mundo espera
sin la nostalgia de una consumación,
cuando a diario,
acontecen los mismos cantautores…
Chacón y sus colegas
reiteran machacones
inconsistentes resultados
de desinteresadas avenencias…
Rubalcaba propone
inocuidad sensata
para solucionar la afable pugna…
Mientras tanto
la vida se decanta
sobre el acrisolado cenagal de la murria,
ebria de aburrimiento.
La consistencia del espíritu consiste
en respirar despacio
una tristeza o lámina comida.
Comentado por: Dácil el 30/1/2012 a las 14:24
“Queridísimos amigos míos:
Esta carta, que es privada y particular para vosotros, os la envío en muestra de profunda gratitud para todos los que hacéis La Codorniz.
He de deciros que mi mujer, Elvirita, está esperando el sábado para entrar triunfalmente y contenta en mi cuarto a traerme La Codorniz, que la leo como se comen los chiquillos los pirulís, o sea, poco a poco y riéndome. ¡Fijaos bien lo que es para cualquier hombre y para un hombre de tan azarosa vida y de tanto dolor el reírse francamente a mandíbula batiente!
Estoy admirado de los dibujantes o pintores de esas planas grandes a todo color y me he congraciado con esos muñecos de los ojos en no sé dónde y las barbas hebraicas. Y los chistes, y las salidas de tono, de Tono, y la originalidad vuestra y en fin... todo, todo. [...]
LO QUE NO ME GUSTA:
Empiezo por lo que no me gusta y así quitar el amargorcillo de la crítica, no censura, y que quizás sea, y seguramente lo será, equivocada, ya que los de La Codorniz, por hacerla y por vuestro éxito demostráis palpablemente que de eso sabéis más que todos los demás. No me gusta -y resulta ya pesado- esa historia siempre igual de lo que hicieron los asirios y los fenicios, que descubrieron las cosas que descubrieron.
Es siempre igual y ya basta [...].
LO QUE MÁS ME GUSTA:
Me gusta todo: el chiste, la portada, la contraportada -o como se llame, que no lo sé-; las preguntas que hacéis de orden cultural, que son interesantísimas y se siente una gran alegría cuando adivina uno muchas, y se da cuenta de lo poquito que sabe cuando se queda la mayor parte sin adivinar; las historietas de ese rey pequeño son maravillosas. “
Carta dirigida al director, los redactores y dibujantes de La Codorniz por Millán Astray el 23 de Agosto de 1943.
Está recogida en “Documentos inéditos sobre La Ametralladora y La Codorniz de Miguel Mihura” de José Antonio Llera, que más adelante escribe:
“Calificar a La Codorniz como una revista reaccionaria a causa de su humor evasivo equivale a consagrar un tópico de tanta magnitud como el de atribuir a Mihura una
intención subversiva contra el statu quo franquista. Esta dicotomía no nos sirve. El humor codornicesco se rebela contra todo tipo de formas esclerotizadas, sean literarias o morales. Su ambigüedad radica en que si bien no persigue una corrección al modo de la sátira y se sitúa en un marco ficticio deshistorizado, el reflujo irónico que recorre sus textos es propio de una obra abierta. La pasión por lo disparatado nos dice que no existe un sentido único, que toda visión del mundo es borrosa en su naturaleza, que por encima de la lógica y el orden persisten el equívoco y la sombra. Ramón Gómez de la Serna, en ese mínimo evangelio que es «Humorismo», ya lo advertía: «Cuanto más confunda el humorismo los elementos del mundo, mejor va»
Artículo completo en esta dirección:
Comentado por: http://rua.ua.es/dspace/bitstream/10045/7217/1/ALE_19_07.pdf el 29/1/2012 a las 22:09
Trasteando por la red me he encontrado con esto para descargar:
http://www.apeuropeos.org/de-su-propia-cosecha/
Comentado por: Chumy fans club el 29/1/2012 a las 21:53
Comentado por: como la vida misma el 29/1/2012 a las 20:42
“En casi todas las sociedades sometidas a una explotación represiva la vida del espíritu subsiste bajo un disfraz irónico, sarcástico y paródico. Así era el Simplicissimus que se reía (temblando) del militarismo prusiano y eso fue Krokodil en la desolada Rusia comunista. En la España de Franco esa función la cumplió durante casi 40 años La Codorniz, ...”
Recuerdo que cuando era un crío echaron por la tele una serie fenomenal: “Las desventuras del bravo soldado Schewejk”, adaptación de una novela del checo Jaroslav Hasek. Un antihéroe, simpático, gordo, al que los acontecimientos de la guerra le van llevando por diferentes situaciones cómicas o absurdas. Humor y crítica a la vida militar en una serie protagonizada por
Fritz Muliar, que nunca más se echó por televisión.
También recuerdo algunas tardes a la salida del colegio que veía por la tele unas series de animación, con figuras de plastilina, que eran rusas o de algún país del este, y que estaban muy bien, algo impensable en estos días de Disney Channel.
También, gracias al regalo de “cp, inasequible al desaliento”, he leído algunos ejemplares de “Hermano Lobo” y me ha sorprendido la crítica feroz y la libertad que encontramos en aquellos años 70, que ahora se nos pintan cargando excesivamente las tintas sobre la censura que entonces había, y que, sinceramente, comparada con la actual, con la censura de lo políticamente correcto de nuestros días, con las susceptibilidades que cualquier comentario levanta entre la infinidad de minorías que inmediatamente se sienten atacadas, me parece que no es para tanto lo de aquellos tiempos si los comparamos con los nuestros, en los que creo que hay otro tipo de censura.
Comentado por: medio ambiente el 29/1/2012 a las 16:15
Diu: Nena, ¿te acuerdas hace quince años lo feliz que éramos?
Diu: Pero si no nos conocíamos.
Diu: !Por eso! (jajaja...)
Otro mejor:
Diu: ¿Sabes que fulanico se ha muerto?
Diu: ¿De qué?
Diu: De cataratas.
Diu: ¿Lo operaron?
Diu: !No, lo empujaron!
Nunca leí La codorniz pero sé que en casa la compraba mi padre aunque no la coleccionaba, una vez leída la regalaba a algún amigo o conocido. Coleccionaba música y libros eso sí, de éstos decía que eran tesoros.
Comentado por: una el 29/1/2012 a las 14:10
De Chumy se puede decir aquello de Borges sobre Gardel, que cada año que pasa es mejor.
Yo soy más del humor de la Transición, que me parece debiera ser un orgullo del periodismo de este país, por las circunstancias en que se produjo y hasta dónde se atrevió a llegar, y con qué sutileza e inteligencia las más de las veces, con Chumy en su cénit, Perich, Cesc, OPS, Forges, Ramón... pero también reconozco que el 'humor puro' a la manera de Tono y Mihura es maravilloso.
Alguien se queja de que estos últimos han sido marginados por cuestiones políticas. Pues sí (yo también hago votos por una exposición de la obra de Tono), y no: Mingote es de derechas y es el humorista más reconocido oficialmente de este país, de largo. Hasta título nobiliario, hace unas semanas. Y, bueno, a los humoristas de izquierda tampoco es que se les haya estado colmando de honores exageradamente... El problema está en que a los humoristas gráficos se los tiene en poco, en general. Como hacen dibujitos, que cuestan casi nada en términos de dinero... Luego vienen exposiciones de otros humoristas, pero de los de esa variante conocida como arte conceptual, tal que la de Alieghiero Boetti o la de Martin Creed (voto por que traigan algún año de estos también a Kim Delvoyer; dará que hablar), y a los responsables políticos no les tiembla una ceja en pagar lo que sea. En fin, es lo que hay...
Comentado por: uno el 28/1/2012 a las 21:42
Fierabrás Pérez: "Fuente" puede ser Licinio de la Fuente, Gobernador Civil en Cáceres y después Ministro de Trabajo con Franco, quien, con el famoso Plan Badajoz, aparecía continuamente en el NO-DO inaugurando pantanos, motivo por el cual -la coña popular- dio en llamar "El Rana".
Comentado por: ártabro el 28/1/2012 a las 18:45
Después de leer el artículo y los comentarios, me ha venido a la memoria un pareado que, si no recuerdo mal, apareció en una de las portadas de "La Codorniz". Dice así:
"Si la fuente mana,
se cría el rana."
¿Sabe alguien a qué "fuente" se refiere el vate codornicesco, y quién se ocultaba tras el, un suponer, seudónimo "el rana"?
agradeceré informaciones al respecto. gracias
Comentado por: Fierabrás Pérez el 28/1/2012 a las 15:37
En casa convivieron La Codorniz y el Hermano Lobo, que compraban mis padres, con El Papus y enseguida El Jueves, que comprábamos nosotros. Las comparaciones serían estúpidas. Personalmente Monteys y Fontdevila me parecen un par de genios, como me lo parecían Chumi Chúmez o el Perich, cada uno en su estilo y en su circunstancia.
Comentado por: pro el 28/1/2012 a las 09:38
Comentado por: cp inasequible al desaliento el 27/1/2012 a las 23:11
Tip, acodado en la barra de un bar intentando ligar con una mujer y encendiendo un cigarrillo: -¿Le apetece uno, señorita?
Srta. (indignada): -¡Es un fresco!
Tip: ¿Fresco? No, es mentolado.
Srta (más cabreada): -¡Me refiero a usted!
Tip: -¿Yo mentolado?- y dirigiéndose a Coll que hace de camarero atento a la conversación- ¿Soy yo mentolado?
Coll: - No. Es de Valencia.
Comentado por: genio y figura el 27/1/2012 a las 22:38
Otra de Chúmez: Una valla publicitaria en medio del campo. El texto: Está usted en España, disculpe las molestias. Fresco y actual...como sería volver a leer muchos ejemplares de la Codorniz.
Comentado por: José Manuel Grande el 27/1/2012 a las 21:21
Muchas gracias, Don Félix.
Desde luego la Codorniz actualmente no tiene parangón. Es una pena que los jóvenes no conozcan revistas como aquella que, durante la niñez, leíamos sin entender casi, maravillados de la sonrisa, o la risa franca, que arrancaba a los mayores. A veces, en reuniones, alguien pregunta: ¿os acordáis de la Codorniz? Es el momento de contar con qué sutileza se administraba el recurso a lo soez:
bombín es a bombón
como cojín es a x
y nos importa un x
que nos cierren la edición.
O con que recatado descaro se criticaba la situación política, como aquella sección meteorológica:
Reina un fresco general procedente de Galicia.
Comentado por: DPA el 27/1/2012 a las 18:34
En la mañana primaveral resonaban con aire festivo las campanas de todas las iglesias.
La gente por la calle vestía de domingo, sandalias blancas, pantalones cortos, vestiditos pastel con lazos y encajes, desusadas corbatas y floreados trajes chaqueta. Flotaba en la atmósfera esa indefinible excitación contagiosa, alegre y expectante que tiene cualquier fiesta patronal. Había sin embargo una luz extraña y sobrenatural, como la que baña las figuras de santitos representadas en los recordatorios de primera comunión.
-¡Han resucitado!...¡han resucitado!...exclamaban algunos dirigiéndose con paso ligero a la Calle Mayor, la estrecha calle señorial y antigua donde se concentraban la mayor parte de las iglesias.
Seguí a la gente sin saber muy bien que es lo que pasaba. Ya en la Calle Mayor pude ver en la puerta de una iglesia un cortejo de gente parecido al que se forma en las bodas.
-Dentro hay una- decían algunos, mientras en el multitudinario corro la gente charlaba animadamente y los niños jugaban bajo la idílica luz que todo lo inundaba.
Al poco tiempo la gente en la puerta empezó a apartarse entre murmullos, bajaron la voz, los niños dejaron de jugar y entre todos formaron un pasillo en el que pugnaban por asomar las cabezas.
Fue entonces cuando una figura envuelta en gasas deshilachadas y manchadas de tierra, restos de lo que en su día fue traje usado en ocasiones excepcionales, avanzó por el pasillo con un cirio en la mano, la cabeza baja y con un aspecto de infinito cansancio.
Tras ella, los familiares recibiendo los respetuosos y apenas cuchicheados plácemes de los concurrentes. Y así, como en una procesión de primera comunión, la figura de las gasas y los familiares detrás, se alejaron por la calle en busca de la siguiente iglesia. El aire olía a azahar y los pájaros cantaban.
-Es la Carmencita, aquella que murió joven…sí hombre…esa que tenía un novio catalán con el que se iba a casar antes de que….
-La Carmencita la de la Aurelia, quieres decir.
-Pues claro, ¿no has visto a su madre detrás?
Por este y otros comentarios pude entender que no sólo había resucitado Carmencita sino que todo el pueblo estaba siendo recorrido por aquellas procesiones de resucitados que en aquella mañana de aire tibio y luz gloriosa iban de iglesia en iglesia proclamando que había llegado el fin de los tiempos.
Desperté cuando supe que a lo lejos se acercaba el cortejo de mis propios muertos…
Este sueño, tenido hace tiempo, creí haberlo olvidado. Un sueño más. Pero el otro día me encontré con la siguiente foto en Internet, y recobró toda su fuerza, como si quien hizo la foto participase en cierta forma de la atmósfera emocional y estética que envolvía mi propio sueño, algo que creemos tan propio y tan incomunicable con las meras palabras:
http://www.galeriasenda.com/arxiu1.php?id=52#
Comentado por: romanticismo castizo el 27/1/2012 a las 18:27
Yo recomiendo "La torre de los siete jorobados" de Edgar Neville, Conde de Berlanga del Duero. Fascinante, cine del de verdad, a años luz de los vulgares panfletos subvencionados que ahora se hacen.
Comentado por: http://www.youtube.com/watch?v=3wkNr7DGeAs el 27/1/2012 a las 12:26
Recomiendo ver en You Tube el fragmento de la película de Jardiel Poncela 'Los ladrones somos gente honrada', donde aparece Pepe Isbert, protagonizando a un pobre timador en la España de la postguerra. Es terrible advertir cómo gente del nivel de Poncela, Tono, Mihura, etc., con un talento artístico y sentido del humor de lo más inteligente, sigan siendo tachados por la medianía artística, llamada progresista, como franquistas, indignos siquiera de aparecer en una antología literaria. Dado que esa medianía es hegemónica en este país de los demonios, aún no se les ha hecho a esos grandes artistas el reconocimiento social que se merecen. La España de la postguerra y el franquismo era muy triste; pero más triste es la de ahora, llena de oscuros saltimbanquis, dignos de la Sexta tv o de los periódicos que en su día fueron periódicos y que ahora están al servicio de unas siglas o de un grupo empresarial, sin gracia alguna. Es curioso, a la par que obtuso.
Comentado por: miguel el 27/1/2012 a las 11:59
Alzo la copa por Chumy Chúmez, un dibujante negrísimo para una época negra y digo lo de una de sus viñetas: "Bubo para olvudir".
Chumy cuando hizo milicias ya llevaba en el petate una calavera para impresionar a su compañía.
Comentado por: Tipo Material el 27/1/2012 a las 11:13
Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas , Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horas y Autobiografía sin vida (Mondadori, 2010). Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.
La nueva edición del Diccionario de las artes (Debate, 2011) se amplía en más de cien páginas y corrige todas las entradas anteriores.
Ensayo
Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.
La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.
Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.
Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.
La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.
Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.
Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.
Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.
Venecia (1990). Planeta, Barcelona.
El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.
La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.
Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.
Novelas y prosa literaria
Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.
Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.
Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.
Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.
Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.
Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.
Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.
Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.
Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.
Última lección (1981). Legasa, Madrid.
Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.
Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.
Relatos
"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.
"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.
"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.
"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.
"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.
"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.
El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.
Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.
"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.
"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.
Poesía
Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.
Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.
Farra (1983). Hiperion, Madrid.
Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.
Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.
Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.
Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.
Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.
El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.
Cepo para nutria (1968). Madrid
1987 Premio Anagrama de Novela.
2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".
2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.
20/5/2012 19:37
DISCLAIMER: I do Not own! No...
Publicado por: Pakito
20/5/2012 13:05
Bien, como he visto tantas manos...
Publicado por: ¿seguimos estando de acuerdo?
19/5/2012 23:35
Publicado por: A estas alturas con el marxismo...
19/5/2012 19:45
En los ’30, la crítica radical...
Publicado por: duchamp y la CIA
19/5/2012 00:57
Hola te estaría muy agradecido...
Publicado por: jesus zamora
18/5/2012 21:45
Publicado por: que levante la mano quien esté de acuerdo
18/5/2012 19:23
No estoy de acuerdo con eso de...
Publicado por: DPA
18/5/2012 15:58
“Totalmente al contrario de lo...
Publicado por: ¿quién está de acuerdo con esto?
16/5/2012 21:01
Publicado por: DPA
16/5/2012 19:36
Uuuaaah! ha sido GENIAL. Besos.
Publicado por: marta
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