El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 21 de mayo de 2012

 Blog de Félix de Azúa

De qué va esto

No poca gente cree que la pintura se inventó para colgarla de la pared. Muchos entienden que una casa sin cuadros es como una reina de Inglaterra sin sombrero. Es comprensible, pero eso no evita que se trate de un error.

    La pintura es un modo de conocimiento, como la matemática o la química, aunque no tenga un prestigio tan asentado. También es cierto que por la pintura conocemos asuntos que ni la biología ni la astronomía son capaces de explicar. Es un conocimiento, por otra parte, indemostrable, como casi todos los conocimientos importantes.

    Así, por ejemplo, en las cuevas prehistóricas están pintados nuestros primeros conocimientos que, como es lógico, muestran lo que teníamos delante de las narices, pero era muy difícil de ver: bisontes, caballos, cérvidos y también cazadores o parturientas. La selección nos ha de hacer pensar en lo que entonces conocíamos. No aparecen, por ejemplo, la luna o el mar.

    Todo lo que hay de importante en nuestras vidas lo hemos pintado para ver si podíamos verlo. Es como aquel verso de Machado, cuando se pone las gafas y dice: "Ahora verás si veo". Un desafío paradójico, pero llevado con gran bravura.

Podemos darle la vuelta a la idea y decir que todo lo que hemos pintado es lo realmente importante en nuestras vidas. Y lo que no hemos pintado, la verdad es que no pinta nada.

    Esta reflexión de paseante ocioso viene a colación de una de las mejores exposiciones que he visto en Madrid, la que el comisario Delfín Rodríguez nos ha donado bajo el título "Arquitecturas pintadas". Una exposición en la que, lo sé de buena tinta, el comisario ha puesto su vida entera. La muestra es muy extensa y se reparte entre la Fundación Thyssen y la sala de Cajamadrid.

    Si al principio pintábamos bisontes, ¿cómo no íbamos a pintar los lugares donde nos dedicábamos a pintar, además de a otras actividades como comer, reproducirnos o morir? El cambiante lugar que hemos habitado a lo largo de miles de años ha sido una y otra vez pintado. Gracias a eso sabemos que no siempre hemos vivido igual. Es más: que nunca hemos vivido del mismo modo.

Vean ustedes, la pintura moderna comienza con el cristianismo, una religión que se basa en un relato y que por lo tanto no puede expresar su conocimiento de la pasión y la muerte mediante la escultura. De modo que lo pinta. Al pintar el relato de la muerte (y la resurrección, pero esa parte tiene menos recorrido) del Dios humano no tiene más remedio que ponerle un escenario. ¿Y qué puede haber en ese escenario si no son paisajes y edificios?

    Dicen los expertos, y entre ellos Delfín Rodríguez, que una de las fuentes más ricas de arquitecturas pintadas tiene lugar obligadamente por la célebre escena del descanso durante la huida a Egipto. Recordarán que, para salvar a su hijo, María y José huyen de la matanza ordenada por Herodes, pero en el largo trayecto se detienen de vez en cuando para descansar, comer unos dátiles o pasar la noche. ¿Dónde la pasan? En ese punto las escrituras son parcas, Mateo informa tan sólo de la huida, Marcos nada dice, Lucas habla del nacimiento que es asunto enteramente distinto, y Juan comienza con Jesús ya hecho todo un hombre. Sin embargo, los pintores saben más que los evangelistas. En esta exposición pueden verse descansos que toman como refugio viejos palacios romanos en ruinas o monumentos paganos cuyos ídolos yacen por tierra. El niño librado de la matanza iba a precipitar la ruina de la religión antigua y el pintor así nos lo hace saber.

    Fabulosas son también las pinturas que muestran el conocimiento del más odioso de nuestros defectos, la soberbia, antes reservada a los poderosos y hoy democráticamente esparcida. Persuadidos de que todo lo podíamos, comenzamos la construcción de una torre que debía llegar hasta la morada divina, seguramente porque en un ejercicio de arrogancia técnica nuestros ancestros creían posible subir hasta allí como por una escala y así guarecerse del siguiente diluvio. Naturalmente el inquilino de las alturas no lo permitió y no sólo derribó la torre sino que nos condenó al conflicto lingüístico que tanto entretiene incluso hoy día.

    Las Torres de Babel pintadas llevan consigo el testimonio de la técnica. En los campos adyacentes se encuentran grupos de herreros, carpinteros, albañiles, estereótomos, maestros de la poliorcética y de los polipastos, arquitectos y demás ingenios con los que nos hemos protegido de la intemperie y levantado escalofriantes construcciones. Todos aquellos técnicos descendían de Caín y por lo tanto estaban marcados  por una falta originaria que hasta el día de hoy hace de todo lo técnico una potencia grandiosa, pero funesta. La técnica permite hacer más benigno el habitar, pero no es salvífica, más bien lo contrario.

    Viene también la gran fantasía de los palacios y basílicas y abadías que muestran la imaginación simbólica del poder, el cual, a pesar de nuestra nefasta experiencia, no siempre ha sido malo y dañino. Aquí cada pintura es una novela, a veces épica, a veces cómica, siempre dramática, porque todo príncipe construye su casa como espejo de sus virtudes, de manera que podemos saber cómo son los poderosos de aquí o de allá con sólo ver sus palacios e iglesias. Así, de paso, constatamos que no podían ocultar sus defectos.

También las ciudades, esa obra de arte extraordinariamente compleja que hoy aglomera a la mayoría absoluta de la población del globo y que dentro de pocos siglos sufrirá un colapso agónico, tienen su representación. A diferencia de los palacios, las ciudades no facilitan conocimientos sobre el soberano, sino sobre los ciudadanos. Como vio con agudeza Calvino, hay ciudades habitadas por malvados, ciudades de población aromática o tullida, ciudades de una feminidad turbadora, ciudades que aún no saben cómo se llaman, ciudades rubias y ciudades ladronas. En la exposición hay varias de ellas y en especial unos retratos apoteósicos de Nápoles, que es capital del harapo, del lujo, del llanto, de las gargantas más finas, de los asesinos, ciudad madre, ciudad prostituta.

    Poco espacio tengo aquí (leer en pantalla fatiga) para seguir. Valgan estas apresuradas líneas como invitación a la visita y testimonio de entusiasmo. A lo mejor regreso un día de estos y acabo el relato.

[Publicado el 05/12/2011 a las 10:02]

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Comentarios (17)

  • Aunque no esté de moda...

    http://www.youtube.com/watch?v=nM4nk8i9E6Q

    Comentado por: Dácil el 10/12/2011 a las 19:07

  • “La técnica permite hacer más benigno el habitar, pero no es salvífica, más bien lo contrario.”
    Sin embargo la técnica médica ha salvado muchas vidas. Esto no es lo contrario de salvífico, de salvador, salvo que esperemos todo, todo, de la técnica, en este caso de la técnica asociada al método científico, que es a la que, deduzco, se refiere Félix, y no a la que precede al método.
    Por desgracia, nuestro nivel de desarrollo tecnológico no nos puede salvar de todo. ¿He de decir de la muerte? ¿Tendría sentido racional una técnica que nos hiciera eternos, sin que podamos dominar por completo la mecánica del universo, las leyes físicas, es decir, sin ser unos auténticos dioses? Yo no le encuentro mucho sentido racional. ¿Quién osaría, entonces, salir a la calle con el riesgo de que lo atropellara un coche? ¿Quién viajaría sin temor a un accidente desgraciado, etc.? ¿Y en caso de un terremoto? En fin. Demasiado caro nos saldría evitar una muerte por accidente y así perder el supuesto tesoro de la eternidad. Porque lo que determina nuestra no eternidad es el sexo. Para que la especie sobreviva necesitamos el sexo. Somos seres discontinuos, mortales. Hay otros seres que son eternos, que no necesitan el sexo para reproducirse, como, por ejemplo, las algas unicelulares. Pero, ¿qué interés tendría el convertirnos en algo parecido a un alga? Qué terrible aburrimiento de eternidad, sin amor, sin aventura, sin desventura, sin curiosidad, suponiendo que aún conserváramos la consciencia tal que ahora, sólo que envueltos en un tedio vegetal infinito. ¿Y el arte? ¿Tendría sentido el arte a la sombra de nuestra eternidad? El arte es una aventura demasiado humana, mortalmente humana, como para resistir una eternidad cualquiera.

    Comentado por: miguel el 10/12/2011 a las 17:15

  • ¡Qué bien Azúa anoche en la dos!
    La verdad es que su imagen fue telegénica, independientemente que su discurso fuese de los más certeros.

    Comentado por: Tipo Material el 10/12/2011 a las 13:27

  • Origen de la Luna
    Antes de la era moderna de la astronáutica, los científicos desarrollaron tres teorías principales sobre el origen de la Luna: fisión de la Tierra, formación en una órbita cercana a la Tierra y formación lejos de la Tierra. En 1975, después de analizar las rocas lunares y primeros planos de la Luna, los científicos propusieron la teoría del impacto planetesimal, que ha llegado a ser la teoría con más probabilidades de verosimilitud sobre la formación de la Luna.
    Formación por fisión de la Tierra
    La versión moderna de esta teoría propone que la Luna fue expulsada espontáneamente de la Tierra cuando ésta estaba recién formada y giraba con rapidez sobre su eje. Esta hipótesis gana adeptos, en parte porque la densidad de la Luna es la misma que la de las rocas del manto superior de la Tierra, justo debajo de la corteza. Sin embargo, esta teoría presenta una dificultad: el momento angular de la Tierra, para lograr inestabilidad rotacional, tendría que haber sido mayor que el momento angular del sistema actual Tierra-Luna. De acuerdo con los principios básicos de la mecánica, la cantidad total del momento angular en un sistema aislado como lo es el sistema Tierra-Luna permanece constante.
    Formación en una órbita cercana a la Tierra
    Esta teoría propone que la Tierra, la Luna y los demás cuerpos del sistema solar se condensaron independientemente de la enorme nube de gases fríos y partículas sólidas que constituyeron la nebulosa solar primordial. Gran parte de este material, finalmente, se acumuló en el centro para formar el Sol.
    Formación de la Luna lejos de la Tierra
    De acuerdo con esta teoría, se supone la formación independiente de la Tierra y la Luna, como en la anterior hipótesis; sin embargo, establece que la Luna se formó en un lugar diferente del sistema solar, alejado de la Tierra. Se presupone entonces que las órbitas de la Tierra y la Luna las arrastraron y aproximaron, de forma que la Luna fue atraída a una órbita permanente alrededor de la Tierra.
    Impacto planetesimal
    Esta teoría, que se publicó por primera vez en 1975, presupone que en el principio de la historia de la Tierra, hace unos 4.000 millones de años, la Tierra fue golpeada por un enorme cuerpo llamado planetésimo, del tamaño de Marte. El impacto catastrófico expulsó partes de la Tierra y de este cuerpo, situándolas en la órbita de la Tierra, donde los detritos del impacto se reunieron formando la Luna. Esta hipótesis, después de numerosas investigaciones con las rocas lunares durante las décadas de 1970 y 1980, se ha convertido en la teoría más aceptada sobre el origen de la Luna. El mayor problema de esta teoría es que parecería necesario que los materiales terrestres se hubieran fundido totalmente después del impacto, mientras que la geoquímica de la Tierra no indica una fusión tan radical.

    http://www.todoelsistemasolar.com.ar/luna.htm#orige

    Comentado por: DPA el 10/12/2011 a las 10:21

  • Me dejó intrigado lo de que no se pintara la Luna en tiempos prehistóricos (que no se pintara el mar es más normal, porque muchos no lo conocerían y además es difícil de representar). Buscando por Internet he aprendido cosas curiosísimas, como que en la Antigüedad existía el recuerdo histórico de que la humanidad había vivido en una Tierra sin Luna. Y eso, en diferentes partes del planeta con civilizaciones que no tenían contacto entre sí:

    http://www.lewrockwell.com/orig12/velikovsky2.1.1.html

    Y todo porque hace miles de años hubo una serie de catástrofes provocadas por un cometa, que quedaron reflejadas en textos antiguos, entre ellos la Biblia. Estas ideas son de Immanuel Velikovski, al que muchos consideran un lunático, pero que también tiene sus seguidores en la comunidad científica.

    Entre los argumentos a favor de la hipótesis de una Tierra sin Luna no he visto el de que los hombres primitivos no pintaran lunas, pero podría serlo...

    Comentado por: p el 08/12/2011 a las 13:41

  • Sr. Azúa,

    Puede que le interese esto,

    http://www.catradio.cat/audio/589890/Radar-didees-El-CCCB-espai-de-pensadors-

    Comentado por: apuntador el 08/12/2011 a las 12:23

  • Orfeo




    Yo llamaría siempre al ser que amo
    a la luz de un sol inextinguible…
    Un universo eterno…
    eterno, eterno, eterno…
    albergaría
    por siempre dos…
    Uno y otro…
    por siempre dos…
    y el universo eterno…
    Yo llamaría siempre al ser que amo…

    Comentado por: Dácil el 07/12/2011 a las 10:39

  • ¿Qué será eso de la pintura moderna?Tal vez los pintores que decoraron las paredes de Pompeya no eran modernos.¿Son modernos los ndebele que pintan las paredes de sus casas con tan bellas geometrías?¿Y los maoríes que pintan sus propios cuerpos? Menos mal que nació Jesús en Nazareth,de lo contrario nos habíamos perdido la pintura moderna!

    Comentado por: Tribal el 06/12/2011 a las 23:27

  • Pues estoy pensando que, si en cada momento se está pintando lo que tiene más importancia para la humanidad y lo que no se pinta no pinta nada, escenas de caza en el paleolítico, pintura religiosa en la edad media, retratos ecuestres y escenas de poder político con grandes paisaje al fondo en el XVII, paisaje en el siglo XIX, con la intuición impresionista de captar el momento ya que ese paisaje va a ser destrozado por la revolución industrial, movimientos expresionistas para la angustia de las guerras mundiales... ¿Qué nos queda ya? ¿Qué es lo que pinta ahora? ¿El tatuaje como arte de masas descerebradas y un culto al cuerpo mal entendido? Qué futuro más deprimente, me ha dejado muy preocupada.

    Comentado por: Circe el 06/12/2011 a las 13:35

  • Ay! el ladino latino. A lo que me refería era a la pintura prosaica, incluso retórica. En absoluto a la pintura poética.

    Pero para retórica: Más Memoria.
    http://materiaconstruida.blogspot.com/

    Comentado por: Tipo Material el 06/12/2011 a las 12:24

  • Quizás no una marina, pero sí nadadores:
    http://heritage-key.com/category/tags/count-l%C3%A1szl%C3%B3-alm%C3%A1sy

    Y alguna imagen más:
    http://www.google.es/search?q=the+cave+of+swimmers&oe=utf-8&rls=org.mozilla:es-ES:official&client=firefox-a&um=1&ie=UTF-8&hl=es&tbm=isch&source=og&sa=N&tab=wi&ei=azXdTsOsCMuGsgayrZyIAg&biw=1276&bih=659&sei=bjXdTpiVA4_64QTXsqCEDg

    Pero nada de arquitectura pintada en esas figuras que nadan, eso sí.

    Comentado por: Carlos el 05/12/2011 a las 22:20

  • Interesante hipotesis, la de pintar lo que no se deja ver facilmente. Sin embargo, la de hacer 'nuestra' la cueva (poner cuadros en el prehistorico salon) es una funcion compatible con aquella. Llenamos la cueva / casa con nuestro caracter mas inaprehensible; nos desocultamos solo en la intimidad.

    Comentado por: pro el 05/12/2011 a las 20:46

  • "A lo mejor regreso un día de estos y acabo el relato." Así sea.

    Comentado por: Pablo el 05/12/2011 a las 19:59

  • D. Félix la mayoria de los cuadros no son de 'arquitectura'.
    La pintura es allí vicaria de la arquitectura.
    Y además suele ser una pintura demasiado 'narrativa', bastante pintura mímesis (Ut pictura poesis).

    Comentado por: Tipo Material el 05/12/2011 a las 18:50

  • ¿Seguro que no hay ninguna "marina" rupestre en todo el mundo mundial? No lo había pensado nunca pero parece raro. ¿No hay realmente ninguna representación primitiva del agua o del sol en alguna cueva o gruta escondida?

    Comentado por: Circe el 05/12/2011 a las 14:43

  • ¿Y acaso no es un error estetizante creer que nuestra vida tiene sentido más allá del que nosotros podamos darle? A ver, ¿qué sentido, entre los diversos sentidos de la vida, se nos sugiere como el más verdadero? ¿El suyo? ¿El mío? Exacto. Tan poco sentido tiene dar sentido común a los diversos sentidos que, al final, nada hay más allá del sentido que marca nuestra propia individualidad. Y eso hay que respetarlo. ¿Cómo? Estableciendo sistemas de convivencia que a nadie priven de su sentido de la vida, siempre y cuando ese sentido no tienda a imponerse al de los demás, claro. Esto sí es de sentido común. No hay nada más allá de esta creencia mundana. En este caso no haría falta erigir monumentos al perdón. Bastaría solo con que a uno lo dejaran vivir y morir sin demasiada angustia.

    Comentado por: miguel el 05/12/2011 a las 11:24

  • ¡Enhorabuena! Sobre todo, por la que va ser causa gloriosa, pero también por la conclusión evidente de que “el egoísmo está de más”. Pues claro que sí, “hay mucho que corregir en cualquier vida” y hay correcciones que son “la verdad, la verdad, la verdad”. Son un acierto tal que –al margen de todo sentimentalismo– tienen la virtud de sacarnos para siempre del error estetizante de `creer´ que nuestras vidas no tienen sentido. Sólo entonces se pone uno a practicar, ¡como Dios manda!, el lado más tercamente glorioso de los hombres que, incluso como justificación de sus actos más viles, son capaces de levantar monumentos de perdón, compresión y esperanza, o algo así, ¿no, F.? ¡Enhorabuena!

    Comentado por: Onagro el 05/12/2011 a las 10:48

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas , Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horas y Autobiografía sin vida (Mondadori, 2010). Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.

 

Bibliografía

La nueva edición del Diccionario de las artes (Debate, 2011) se amplía en más de cien páginas y corrige todas las entradas anteriores.

 

 

 

 

 

Ensayo

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

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