El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 21 de mayo de 2012

 Blog de Félix de Azúa

Fuerzas oscuras

Una vez más la ejemplar editorial Acantilado rescata un título de alta tensión para hacernos felices. Se trata de "Los náufragos del Batavia" relato absorbente de un singular escritor, Simon Leys, de quien Acantilado ya había publicado el exquisito "La felicidad de los pececillos".

    Ahora nos cuenta la historia de un naufragio verdadero que tuvo lugar en 1629 en las costas inexploradas y mortales que forman una barrera de arrecifes coralinos en el sur de Australia. Este episodio fue uno de los más terroríficos de la muy accidentada y bien documentada historia marítima del barroco, pero yo creo que lo más cautivador del breve relato de Leys es su mirada intelectual. Sobre este naufragio ya había publicado Lumen el definitivo estudio de Mike Dash, modelo de trabajo histórico cabalmente documentado y bien escrito. A Leys no le mueve la voluntad histórica, sino la curiosidad por una nube de perversión que se fue cerniendo sobre los cientos de supervivientes hacinados en los islotes coralinos y que estalló en una tormenta de atrocidades por causa de un personaje digno de Dostoievsky, el siniestro Jeronimus Cornelisz.

    Suele despacharse este individuo con la etiqueta de "psicópata", pero es tan solo un velo que encubre el auténtico enigma del personaje. No quiero narrar el terror que desató con gran eficacia Cornelisz entre los pobres náufragos porque castraría al librito de su componente emocional. No obstante, me interesa remarcar que para Leys la posible enfermedad mental del criminal no justifica dos evidencias capitales: su capacidad organizativa y eficacia indudable, así como el atractivo que ejercía sobre la pobre gente. En este sentido Leys presenta a Cornelisz a la manera de un arcaico precedente de modernos tiranos como Hitler y Stalin. Buena parte del montaje criminal de Cornelisz en los islotes del atolón es similar a la KGB y sus consecuencias conforman una primitiva Auschwitz.

    Dicho con mayor impudor: cree Leys que el mal, la malignidad, los individuos malvados, esa potencia negativa convertida, desde Freud, en una enfermedad o como mucho en una "desviación", no sólo es una constante perfectamente habitual de nuestra existencia, sino que asombrosamente obtiene un seguimiento alucinado por parte de las masas cuando las circunstancias invitan a la histeria. ¿Cómo pueden poblaciones enteras caer subyugadas por el encantamiento de genocidas como Stalin, Hitler, Mao o Fidel? El pequeño experimento del Batavia ofrece algunas claves sobre la sumisión y el mal.

    No es caprichoso que en nuestros más antiguos relatos aparezca siempre un Dios del Mal a quien nunca faltan ejércitos de seguidores. Algo que, en principio, parece que la evolución genética, por lo menos, debería haber corregido. ¿Qué clase de suicidio busca el individuo que se deja arrastrar por la belleza del mal? Y sobre todo, ¿cómo es ello posible y en qué consiste esa seducción?

La explicación "psicopática" sólo retrasa la pregunta. ¿Por qué llamamos de ese modo a algunos individuos con extraordinaria capacidad de dominio y fuerte voluntad, que se deleitan en la destrucción de sus semejantes con las más diversas excusas? ¿Qué hemos explicado cuando le damos ese calificativo a Himmler o a De Juana Chaos que encargaba ostras y champán cuando ETA asesinaba a alguien? ¿Y a sus adictos, los que llevan su foto como si fuera la de la novia? ¿Psicópatas? La palabra "malvados" me parece más digna de consideración y plena de sentido. O el antiguo y hermoso apelativo de "mala entraña". Cornelisz era un malvado difícil de olvidar porque, de hecho, forma parte de nuestra vida cotidiana.

[Publicado el 31/10/2011 a las 09:00]

Compartir:

Comentarios (34)

  • Muy bien, volvamos al refugio placentero (a la placenta) del nacionalismo. Volvamos a la peseta. Pasemos de la miseria construida a fuerza de despilfarro y mal gobierno a las decrépitas, oscuras y peligrosas cavernas nacionalistas. ¿Qué ideólogos propugnan esta vuelta al pasado europeo, y, además, lo difunden en el NY Times? En un mundo donde la información viaja a la velocidad de la luz, lo mejor, para esos ideólogos, es el retorno a la oscuridad del tribalismo, donde el tiempo no existe, ante el frío panorama de un futuro incierto, donde nuestra sagrada identidad se pueda difuminar. Y, encima, culpan a los otros, al imperio del mal financiero, esa cosa etérea que nos sobrevuela, de lo que nos pasa. No, no es la socialdemocracia inmoral, manirrota, corrupta, la que nos ha llevado a esta debacle. Pobrecillos los señores socialdemócratas, que lo único que quieren es nuestro bien y no el suyo. Pero resulta que han vuelto a empedrar el infierno con sus ‘buenas intenciones’. Quizá estos ideólogos, si estuviéramos en la Europa de la primera mitad del siglo pasado, ya habrían desplegado sus banderas del miedo y del odio a la libertad. Afortunadamente la historia no suele repetirse, si no es, como decía Marx, en forma de ópera bufa. Claro que esa representación operística nos convertiría en simples y desarrapados bufones, aún más pobres, más medrosos, ante esos reyes a los que tanto odian estos ideólogos del miedo a la libertad.

    Comentado por: miguel el 14/11/2011 a las 08:22

  • Legends of the Fail
    By PAUL KRUGMAN
    November 10, 2011
    NYTimes

    -------------------

    The other thing you need to know is that in the face of the current crisis, austerity has been a failure everywhere it has been tried: no country with significant debts has managed to slash its way back into the good graces of the financial markets. For example, Ireland is the good boy of Europe, having responded to its debt problems with savage austerity that has driven its unemployment rate to 14 percent. Yet the interest rate on Irish bonds is still above 8 percent — worse than Italy.
    -------------------


    This is the way the euro ends — not with a bang but with bunga bunga. Not long ago, European leaders were insisting that Greece could and should stay on the euro while paying its debts in full. Now, with Italy falling off a cliff, it’s hard to see how the euro can survive at all.

    But what’s the meaning of the eurodebacle? As always happens when disaster strikes, there’s a rush by ideologues to claim that the disaster vindicates their views. So it’s time to start debunking.

    First things first: The attempt to create a common European currency was one of those ideas that cut across the usual ideological lines. It was cheered on by American right-wingers, who saw it as the next best thing to a revived gold standard, and by Britain’s left, which saw it as a big step toward a social-democratic Europe. But it was opposed by British conservatives, who also saw it as a step toward a social-democratic Europe. And it was questioned by American liberals, who worried — rightly, I’d say (but then I would, wouldn’t I?) — about what would happen if countries couldn’t use monetary and fiscal policy to fight recessions.

    So now that the euro project is on the rocks, what lessons should we draw?

    I’ve been hearing two claims, both false: that Europe’s woes reflect the failure of welfare states in general, and that Europe’s crisis makes the case for immediate fiscal austerity in the United States.

    The assertion that Europe’s crisis proves that the welfare state doesn’t work comes from many Republicans. For example, Mitt Romney has accused President Obama of taking his inspiration from European “socialist democrats” and asserted that “Europe isn’t working in Europe.” The idea, presumably, is that the crisis countries are in trouble because they’re groaning under the burden of high government spending. But the facts say otherwise.

    It’s true that all European countries have more generous social benefits — including universal health care — and higher government spending than America does. But the nations now in crisis don’t have bigger welfare states than the nations doing well — if anything, the correlation runs the other way. Sweden, with its famously high benefits, is a star performer, one of the few countries whose G.D.P. is now higher than it was before the crisis. Meanwhile, before the crisis, “social expenditure” — spending on welfare-state programs — was lower, as a percentage of national income, in all of the nations now in trouble than in Germany, let alone Sweden.

    Oh, and Canada, which has universal health care and much more generous aid to the poor than the United States, has weathered the crisis better than we have.

    The euro crisis, then, says nothing about the sustainability of the welfare state. But does it make the case for belt-tightening in a depressed economy?

    You hear that claim all the time. America, we’re told, had better slash spending right away or we’ll end up like Greece or Italy. Again, however, the facts tell a different story.

    First, if you look around the world you see that the big determining factor for interest rates isn’t the level of government debt but whether a government borrows in its own currency. Japan is much more deeply in debt than Italy, but the interest rate on long-term Japanese bonds is only about 1 percent to Italy’s 7 percent. Britain’s fiscal prospects look worse than Spain’s, but Britain can borrow at just a bit over 2 percent, while Spain is paying almost 6 percent.

    What has happened, it turns out, is that by going on the euro, Spain and Italy in effect reduced themselves to the status of third-world countries that have to borrow in someone else’s currency, with all the loss of flexibility that implies. In particular, since euro-area countries can’t print money even in an emergency, they’re subject to funding disruptions in a way that nations that kept their own currencies aren’t — and the result is what you see right now. America, which borrows in dollars, doesn’t have that problem.

    The other thing you need to know is that in the face of the current crisis, austerity has been a failure everywhere it has been tried: no country with significant debts has managed to slash its way back into the good graces of the financial markets. For example, Ireland is the good boy of Europe, having responded to its debt problems with savage austerity that has driven its unemployment rate to 14 percent. Yet the interest rate on Irish bonds is still above 8 percent — worse than Italy.

    The moral of the story, then, is to beware of ideologues who are trying to hijack the European crisis on behalf of their agendas. If we listen to those ideologues, all we’ll end up doing is making our own problems — which are different from Europe’s, but arguably just as severe — even worse.

    Comentado por: que te lo tengo dicho el 13/11/2011 a las 21:23

  • Noam Chomsky demuestra, por lo que he leído en el comentario firmado por “te lo tengo dicho”, un desconocimiento casi total de cómo funciona una empresa, de cuál es el papel que desempeña un empresario en una economía de mercado libre, de cuál es el papel de los trabajadores y de qué cosa son los sindicatos, al menos en España.

    En una economía de libre mercado, el empresario invierte su capital para que éste produzca más capital (¿hay otro fundamento oculto en ese acto de invertir capital, a parte del riesgo que ello supone?). Para esa tarea el empresario compra lo necesario, de tal modo que su empresa sea productiva, pueda competir y obtenga, con ello, ganancias de capital. ¿Y dónde compra el empresario lo necesario para su empresa? En el mercado, donde se ofertan tanto la maquinaria como la mano de obra. Hay algo que Chomsky define bien. Es esto: “…el mayor o menor volumen de empleo depende del modelo productivo, del ámbito en donde se destinan preferentemente los recursos…” Y esto también: “…Esto indica que, en última instancia, el nivel de empleo y desempleo que hay en una economía no depende tanto, o no solamente sólo, de circunstancias económicas sino también de las políticas.” Exacto, si el modelo productivo no es de libre mercado sino, pongamos por caso, de tipo colectivista, el papel que desempeña el empresario, como persona libre para invertir su dinero, deja de existir, y es el Estado, el poder político, el que ejerce de empresario, de capitalista, con las funestas consecuencias para el bienestar común que todos conocemos: empobrecimiento de la población, desabastecimiento de los productos básicos y no tan básicos, coacción y violencia política sin límites y, finalmente, destrucción del sistema de convivencia. Podemos deducir por ello que la libertad es, junto con la justicia, los elementos fundamentales para que una economía y un sistema de convivencia favorezcan el bien común. Y claro que la política juega un papel importante en todo esto. Son los políticos los encargados de hacer las leyes, de tal modo que no entren en contradicción o no coaccionen las relaciones libres entre personas, unas invirtiendo su capital y otras ofreciendo su mano de obra. Si las leyes, por ejemplo, facilitan el hecho de convertir a los sindicatos en una especie de brazo laboral coactivo del Estado, del poder político, a base de subvenciones, la libertad se verá dañada y, como en el colectivismo, se verá afectado el bienestar común. Y claro que tiene que haber leyes que protejan tanto a trabajadores como a empresarios; pero estas leyes no pueden ser inflexibles. Nada inflexible es adaptable y, por ello, impredecible. Cualquier ley, como pueda ser una laboral, tiene que ser lo suficientemente predecible para que cualquier eventual crisis económica no pueda cogernos con el paso cambiado. El gran problema de nuestros políticos es su incapacidad para adelantarse a los acontecimientos. En España esto es desesperadamente común: falta de fomento de la diversidad productiva (nuestros políticos, más que cerebro, tienen un ladrillo dentro del cráneo), falta de flexibilidad a la hora de legislar las relaciones entre el empresario y el trabajador, monstruoso despilfarro económico del Estado, debido a su estructura política, atascamiento burocrático, corrupción política, tendencia a la coacción totalitaria, etc. ¿Y quién está pagando ahora esta forma de entender la política, de concebir el sistema de convivencia democrático? Los más débiles.

    Sea por desconocimiento, sea por buenas intenciones, el señor Chomsky, no hace más que repetir unas recetas político-económicas erradas. Y lo peor es eso, que el lingüista no ha aprendido de los errores del pasado. Lo peor para un intelectual es ir por la vida investido de una reverencial autoridad, y que algunos, claro, la tengan como tal.

    Comentado por: miguel el 12/11/2011 a las 07:06

  • El análisis de la creación y destrucción de empleo indica que ambos dependen de la gestión que se haga del tiempo de trabajo y del reparto de las ganancias de productividad, es decir, en realidad, del reparto de la renta entre el trabajo y el capital. Lo que significa que se puede evitar la destrucción del empleo y fomentar su creación mediante la reducción del tiempo de trabajo y viceversa.

    Si cuando hay más crisis aumenta el tiempo de trabajo, como ha ocurrido en España, resultará que se perderá más empleo. Si disminuye, como sucede
    en Alemania, se conserva.

    Finalmente sabemos también que el mayor o menor volumen de empleo depende del modelo productivo, del ámbito en donde se destinan preferentemente los recursos y, como analizamos en el capítulo III y acabamos de mencionar, de la pauta de distribución de la renta.

    Esto indica que, en última instancia, el nivel de empleo y desempleo que hay en una economía no depende tanto, o no solamente sólo, de circunstancias económicas sino también de las políticas. Y, en consecuencia, del diferente poder e influencia de los distintos grupos sociales a la hora de tomar decisiones sobre el uso de los recursos.

    Por eso la patronal y los políticos y economistas neoliberales que defienden una distribución de la renta más favorable al capital están tan empeñados siempre en atacar a los sindicatos y en reducir su papel en la negociación, en evitar que ésta sea colectiva para hacerla persona a persona, o lo más descentralizada posible para que la defensa de los trabajadores sea más
    débil, y, en general, en que desaparezcan las normas de obligado cumplimiento que establecen derechos taxativos para proteger a los asalariados.

    Y por eso reclaman que se apliquen políticas macroeconómicas como las que hemos comentado, que en realidad se sabe
    que van a crear desempleo, porque cuanto más elevado sea éste más fácil resultará imponer a los trabajadores las condiciones
    laborales y salariales que convengan a la patronal.

    Naturalmente esto no quiere decir que todos los empresarios y todas las empresas actúen así, con una perspectiva tan alicorta (porque tratando de ganar unos pocos al final pierden todos los empresarios). Muchos de ellos tratan de innovar, de encontrar acuerdos con sus trabajadores para repartirse las ganancias de productividad de manera que ninguno se empobrezca ni se ponga en peligro la vida de la empresa, que favorecen la participación y las mejores condiciones de trabajo posibles para todos, que evitan la discriminación y la desigualdad, que entienden que la búsqueda del beneficio debe hacerse necesariamente compatible con el respeto al medio ambiente, a la justicia social y al interés colectivo, y que entienden que el éxito de una empresa no puede consistir en dar simples "pelotazos" sino en poner en marcha proyectos comunes que creen riqueza para satisfacer las necesidades humanas y el mayor volumen de empleo posible...

    Por eso, para crear empleo también es imprescindible fomentar este tipo de comportamiento empresarial y las formas de propiedad que mejor lo favorezcan, la pequeña y mediana empresa y las empresas de carácter social, cooperativas y sociedades laborales, creando las condiciones para que entender así la actividad empresarial no sea un escollo sino una ventaja en el mundo de los negocios.

    En realidad algunas de las empresas más eficientes y las que han respondido a la crisis con menor destrucción de empleo han sido cooperativas de trabajadores y
    empleados de reducido abanico salarial, con diferencias entre los mejores y peores pagados de 3 a 1, que contrastan con las grandes empresas del Ibex-35 que destruyen más empleo y en donde esas diferencias llegan a ser 20 a 1. Mondragón es un ejemplo de ello y se puede afirmar que si la mayoría de empresas en España hubiera actuado como las de Mondragón, nuestro nivel de desempleo sería mucho más bajo que el actual.


    "Hay alternativas"
    Prólogo de Noam Chomsky.

    descarga el libro :
    http://www.vnavarro.org/wp-content/uploads/2011/10/hayalternativas.pdf

    www.vnavarro.org
    www.attac.es

    Comentado por: que te lo tengo dicho el 11/11/2011 a las 14:59

  • Mientras me quede aliento jamás dejaré de recordarle su vileza, esta culpa ha de pesar sobre su conciencia con tanta mayor razón cuanto más pretenda usted desentenderse de ella, y cuánto más en la medida en que su desentendimiento redunda en que la misma continúe por idénticos medios a los que siempre ha amparado con su indiferencia. Ser benefactor del universo entero no le exime de la villanía cometida contra una sola persona; le protege a usted, eso sí. Esta impunidad siempre ha sabido usted asegurársela de antemano.

    Es, evidentemente, una cuestión personal, pero no deja de delatar algo que afecta, salvo una que otra excepción, a todo aquel grupo de gente que, arrogado en cierto momento de un sentido de la justicia histórica, ha medrado al amparo de las circunstancias, y al que, envanecido por su propio medro, ni se le pasa por la cabeza que pueda en sus bases estar afectada de aquella injusticia frente a la que se posicionaba. Ésta es su mentira, reconocerla les ha de costar tanto como había de costarles a aquellos que ustedes denunciaban reconocer la suya: cargarse de razón es un vicio muy común, y nada hay común salvo el vicio, el mal y la sinrazón, por mucho que una miopía populista muy en boga entre ustedes quiera hacernos creer lo contrario. Éste ha sido su negocio como el de los falangistas fue la dictadura franquista.

    En las maneras de reaccionar se reconocen sus similitudes. Es canalla quien crea estar tan seguro de sí mismo que no pueda llegar a ver ni a creer que algún error, alguna equivocación, pueda caer en su cuenta, o reconocerla abstractamente negándose a las evidencias que le harían ponerse a sí mismo en entredicho; tanto más canalla cuanto este posicionamiento le resulta apropiado para creerse justificado, no ya para lo anteriormente hecho, sino para lo que en igual sentido pueda seguirse haciendo. Cuando algo duele de verdad se conoce la calaña de cada uno, nadie perdona el dolor que se le ha inflingido, y vender ideología sustentada en la piedad y en la compasión es la modalidad más indigna del enmascaramiento. Exigir a otro una actitud que, puesto uno en idénticas circunstancias, le repele adoptar, da la exacta medida de la desfachatez que late en el fondo de todas las apariencia adoptadas para simular una entereza cuyo único fundamento está en los medios con que se cuenta para convencer de ello a quienes convenga tener convencidos; a quienes, evidentemente, les resulta más cómodo creerlo a conveniencia. ¡Pobre de aquel que dude en hacerlo, pues será proscrito!

    Por lo bien que nos va, bien sabemos que vamos bien… esto lo pensaban también los falangistas, bien seguros de ello estaban también ellos.

    A ustedes van dirigidas estas misivas, señor Víctor Gómez Pin.

    Comentado por: Miguel Ángel Unanua el 10/11/2011 a las 17:56

  • En casi todos los países europeos, excepto en Alemania, el
    desempleo ha aumentado con rapidez durante este periodo, y
    en países como España, Irlanda y Estados Unidos su crecimiento ha sido mucho mayor y a veces incluso espectacular.

    Así, en España la tasa de desempleo ha aumentado durante
    los años de la crisis en 9,7 puntos, en Irlanda en 7,2 y Estados
    Unidos en 4,7. En el otro polo están los países que han tenido
    una tasa de crecimiento de desempleo muy bajo como Austria
    (0,4), Bélgica (0,4) o incluso que han visto disminuir su desempleo, como es el caso señalado de Alemania (-1,2).

    Para saber cómo salir de los altos niveles de desempleo que
    se registran en países como España y aprovechar la experiencia
    de los que no padecen en tal medida este problema hay que tratar de encontrar las causas reales de estas disparidades porque
    los políticos neoliberales están haciendo una lectura muy sesgada de los hechos para justificar las medidas y las reformas que
    están adoptando.

    .- No basta con que aumente el PIB -.

    Una primera interpretación de esas diferencias sería que el
    descenso de la demanda de bienes y servicios haya generado
    una caída de la actividad económica y, por tanto, de la producción y del empleo, así como, al mismo tiempo, un incremento
    en la destrucción de empleo, lo cual explicaría el incremento
    del paro. Es decir, que al producirse menor crecimiento económico se haya dado mayor crecimiento del desempleo, de donde
    se deduciría que lo que hay que hacer para recobrar el empleo
    sería procurar por todos los medios que aumentara la tasa de
    crecimiento del Producto Interior Bruto.

    Pero esta interpretación no explica por qué Alemania, que
    ha tenido un descenso muy marcado de la tasa de crecimiento
    de su PIB durante la crisis (-4,7 por ciento), bastante mayor que
    el de Estados Unidos (-2,7 por ciento) y que España (-3,7 por
    ciento), haya registrado una disminución del desempleo mientras que estos dos últimos países han experimentado un gran
    aumento.

    De hecho, España ha sido uno de los países con menor descenso en su tasa de crecimiento económico y en cambio el que
    tuvo un mayor crecimiento del desempleo. No parece, pues,
    que el descenso de la actividad económica, per se, sea la mayor
    causa del aumento del desempleo.

    Para aclarar las diferencias en la evolución del empleo y el
    paro durante la crisis hay que mirar a otras variables y para ello
    lo primero que hay que hacer es no confundir la magnitud de
    la tasa de paro y la tasa de crecimiento del paro.

    La tasa de paro es el porcentaje de la población que está en
    edad de trabajar y desea trabajar pero que no encuentra trabajo. En general es más elevada cuando no hay suficientes puestos de trabajo disponibles para la gente que quiere trabajar. Y
    esto es lo que ha ocurrido desde hace bastante tiempo y explica
    por qué siempre España, incluso en tiempos de bonanza económica, tiene un elevado desempleo.
    Una de las principales causas de esta falta estructural de
    puestos de trabajo en España es el escaso desarrollo del sector
    público y, muy en particular, de los servicios públicos del
    Estado del Bienestar, tales como sanidad, educación, servicios
    sociales, escuelas de infancia, servicios de ayuda a las personas
    con dependencia, vivienda social y otros servicios, como veremos en el capítulo siguiente. Si España, que en estos momentos
    tiene un 9 por ciento de su población empleada en estos servicios, tuviera el porcentaje que tiene Suecia (25 por ciento),
    tendría como poco 5 millones de puestos de trabajo más de los
    que tiene ahora, cifra que es superior, por cierto, al número de
    desempleados actual, lo que significa que el desempleo no existiría en España.

    Tales puestos de trabajo podrían financiarse con los 200.000
    millones de euros más de los que recibe el Estado español
    (tanto central como autonómico y municipal) si éste tuviera la
    política fiscal que tiene Suecia, como veremos en el capítulo de
    la financiación de la economía.

    El problema, pues, no es económico, sino político, y ello
    aparece con toda claridad cuando se analiza quién paga
    impuestos en España, y más concretamente que la mayoría de
    su recaudación procede de las rentas del trabajo.

    La población que está en nómina paga, en general, unos impuestos
    que proporcionalmente son semejantes a los impuestos de sus homólogos
    en la Unión Europea de los Quince, y sólo ligeramente
    inferiores a los que pagan sus homólogos en Suecia.

    El trabajador de Seat, por ejemplo, paga en impuestos el 75
    por ciento de lo que paga el trabajador de Volvo. Pero los
    españoles ricos y los grupos de gran poder fáctico (banca y gran
    patronal) pagan en impuestos sólo el 20 por ciento de lo que
    pagan sus homólogos en Suecia.

    Una circunstancia que sólo se puede explicar gracias al enorme poder político y mediático de
    estos últimos, que impone las políticas fiscales regresivas que,
    en gran parte, son las que explican los bajos ingresos al Estado
    y la escasa creación de empleo público.

    En contra de las falsedades que se vienen diciendo para justificar el recorte del gasto y del sector público, lo cierto es que
    España es uno de los países integrantes de la UE-15 con un sector público de menor tamaño. Nuestro porcentaje de población
    empleada en él sobre el total de población activa era del 12,75
    por ciento en 2008 mientras que el de Dinamarca llega al 31,27
    por ciento, el de Finlandia al 24,64 por ciento o el de Suecia al
    26,2 por ciento en 2007.

    Y, a diferencia de lo que también se
    afirma, el crecimiento del empleo ha sido más rápido en el sector privado que en el público.
    Es verdad que desde 2000 hasta 2008 el gasto público realizado por España ha aumentado de forma significativa, con una
    media del 5 por ciento anual, que es superior a la de la UE-15,
    que fue del 3,4 por ciento. Pero hay que tener en cuenta que el
    déficit que presenta España en cuanto a gasto público respecto
    a la UE-15 es muy grande. Así, a pesar de este crecimiento,
    todavía tenemos un gasto público por habitante de 2.600 euros
    (estandarizados) menos que el promedio de la UE-15.
    Además, España era en 2008 el país de la UE-15 que menos
    gastaba en salarios a los trabajadores públicos y el quinto que
    menos gastaba en compensación salarial a sus empleados
    públicos por habitante.

    Y por ello resulta que para crear empleo sea necesario y
    urgente dimensionar nuestro sector público, al menos como en
    los países más desarrollados de nuestro entorno, aumentar los
    impuestos y su progresividad y, como veremos en el capítulo
    siguiente, reducir el déficit social de España, que tiene el gasto
    público social por habitante más bajo de la Unión Europea de
    los Quince.

    "Hay alternativas"
    Prólogo de Noam Chomsky.

    [ descarga el libro :
    http://www.vnavarro.org/wp-content/uploads/2011/10/hayalternativas.pdf ]

    Comentado por: te-lo-tengo-dicho el 10/11/2011 a las 16:46

  • Al loro con don Timothy, que para estas fechas nos recomienda domar al sistema, cabalgar la ola encabritada hasta que se manse, a base de propinas bienintencionadas. Basta con el primer párrafo, claro, imagínense el aburrimiento.

    Comentado por: BigEd el 09/11/2011 a las 15:08

  • BCE apesta :

    Busque en google : BCE Papademos

    BCE ha retirado las páginas sobre el futuro primer ministro griego, ex-vicepresidente del BCE.

    Google mantiene la versión en caché de esta página que puede verse en

    http://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=papademos%2Bbce&source=web&cd=1&ved=0CC8QIDAA&url=http%3A%2F%2Fwebcache.googleusercontent.com%2Fsearch%3Fq%3Dcache%3Aa3apOenWadsJ%3Awww.ecb.int%2Fecb%2Forga%2Fdecisions%2Fhtml%2Fcvpapademos.es.html%2Bpapademos%2Bbce%26cd%3D1%26hl%3Des%26ct%3Dclnk%26gl%3Des&ei=FC26TpXBMMO0hAed4LmxBw&usg=AFQjCNHXkVCP60xLfgvPUIVT3TGYqU3nWQ&sig2=a9JbLoBTlFarossQzJNBnQ

    Comentado por: transparencia el 09/11/2011 a las 08:50

  • ¡Menuda colección de lumbreras cohabitamos Europa!

    Comentado por: estudiante el 08/11/2011 a las 17:55

  • TIMOTHY GARTON ASH 07/11/2011

    Mensaje a los banqueros

    Entre las escaleras de la catedral de San Pablo en Londres y la reunión del G-20 en Cannes, tengo algo que decir a los banqueros: devuelvan una parte. Llámenlo expiación, llámenlo actuar como es debido


    Al decir "banqueros" me refiero a cualquiera que haya ganado un montón de dinero en el sector financiero durante el último cuarto de siglo. Al decir "una parte", quiero decir una parte del dinero. Al decir "devuelvan" pretendo que lo devuelvan a las sociedades -en sus propios países y en otros- que sufren hoy como consecuencia de una crisis que nació en esas instituciones financieras; unas sociedades que después tuvieron que rescatar a varias de esas instituciones, porque eran "demasiado grandes para dejar que se hundieran". Y al decir "devuelvan" digo también que den ese dinero, que, ahora que se aproxima la Navidad, saquen el talonario o entren en sus cuentas bancarias por Internet, que busquen organizaciones benéficas de las que verdaderamente ayudan a los pobres, los débiles, los enfermos, y les donen una pequeña proporción de sus ganancias. Será un pequeño paso para ustedes, y uno inmenso para los más necesitados.

    Hay personas muy ricas que dan con gran generosidad, a veces sin buscar el reconocimiento público. Me descubro ante ellos. Pero, en general, da la impresión -al menos en Reino Unido- de que la generosidad no es proporcional a la renta. Un estudio realizado por el Consejo Nacional de Organizaciones Voluntarias y la Fundación de Ayuda a Organizaciones Benéficas (CAF) indica que, mientras que los que ganan menos de 32.000 libras (37.000 euros) al año dan, por término medio, más del 1% de sus ingresos a obras benéficas, los que ganan más de 52.000 libras (60.000 euros) anuales dan un promedio del 0,8%. Los menos ricos donan más proporción de sus rentas que los más ricos.

    El cálculo es complicado de hacer, sin duda, porque los ricos tienen gran parte de su fortuna en acciones y otras formas de capital o propiedades que son difíciles de medir. La "Lista de donantes" publicada por The Sunday Times, basada en su propia "Lista de los más ricos", calcula que, en 2010, las donaciones de los 100 mayores filántropos británicos sumaron 2.490 millones de libras, casi la cuarta parte del total de donaciones individuales en ese mismo año (10.600 millones de libras).

    Lo que no sabemos es cuánto dieron el resto de las aproximadamente 5.000 personas con activos personales de 20 millones de libras o más, de cuyos impuestos se encarga una "unidad especial de altos ingresos" en el Ministerio de Hacienda británico. Pero es evidente que muchos de ellos podrían donar mucho más sin que su estilo de vida resultara perjudicado.

    John Low, consejero delegado de CAF, pidió esta semana que todo el mundo dé al menos el 1,5% de sus ingresos cada año a organizaciones benéficas, "y que el porcentaje aumente en el caso de quienes poseen más riqueza".

    Una campaña nacida en Oxford y llamada Giving what we can (Dar lo que podemos)

    [www.givingwhatwecan.org] se ha fijado un objetivo todavía más ambicioso. Nos invita a comprometernos a dar al menos el 10% de nuestros ingresos anuales. Con un utilitarismo estricto y riguroso, este grupo -dirigido por el filósofo de Oxford Toby Ord- sugiere que donemos a las organizaciones más rentables, las que tienen un efecto medible en vidas salvadas y otros índices. Ofrece una calculadora en Internet

    [http://www.givingwhatwecan.org/resources/what-you-can-achieve.php] que señala que, por ejemplo, si uno da una décima parte de unos ingresos anuales de 100.000 libras durante los próximos 10 años, podría salvar 368 vidas, o financiar 55.193 años de escolaridad para niños en países en vías de desarrollo. Si sus conciencias les empujan a centrarse en los necesitados de su propio entorno (desarrollado), los beneficios cuantitativos serán inferiores, pero seguirán siendo muy importantes.

    ¿Pero por qué destaco a los banqueros? No son los únicos, por supuesto. El argumento ético es aplicable a cualquier persona acomodada. En especial, a los directivos de las grandes empresas que reciben remuneraciones excesivas. Sin embargo, hay algo de particular en el caso de los banqueros, cuya conducta colectiva y cuyos errores de cálculo contribuyeron de manera fundamental a meternos en este lío.

    Tenían más facilidad de acceso a activos líquidos que la mayoría de los que trabajaban en otros sectores. Se quedaban con una proporción enorme de los beneficios, más que en la mayoría de los demás sectores. Esos beneficios se calculaban sobre el papel, de año en año, teniendo muy poco en cuenta el riesgo a largo plazo. Los tratos, los riesgos que impulsaban esos beneficios anuales, nacían, en gran parte, de saber que en cuestión de meses iban a traducirse en inmensas primas para sus bolsillos.

    "Seamos sinceros", dijo el otro día a la BBC John Nelson, el nuevo responsable del sector de seguros de Lloyd's de Londres, "uno de los principales motivos era la remuneración".

    Y cuando llegó la crisis, se fueron tan tranquilos, sin nada más grave que una reputación colectiva ligeramente empañada. Qué distinto de aquellos primeros socios con una responsabilidad individual infinita, en la vieja e imperturbable City de Londres en la que mi padre y mi abuelo desempeñaban honradamente su trabajo.

    Pero estos banqueros de nuevo cuño siguieron adelante, en bancos rescatados por nosotros, los contribuyentes. Estas Navidades volverán a sus casas -y pasarán al lado de los concentrados ante la catedral de San Pablo- con inmensas primas injustificadas. Y cuando digo injustificadas, quiero decir injustificadas. Nos dicen sin cesar que deben pagar esas enormes recompensas porque esos superhombres y supermujeres son muy pocos y escogidos y, de no hacerlo, nos los robarán desde Fráncfort, Nueva York o Shanghái. Vaya memez. Hay un grupo pequeño y muy escogido de grandes violinistas, escritores, empresarios, tenistas. Que les recompensen todo lo que quieran. Roger Federer, J. K. Rowling, Steve Jobs, Yehudi Menuhin, valen cada millón que se les pague, a mi juicio. Pero, ¿los banqueros?

    En la universidad, hace unos 30 años, tenía varios amigos que se fueron a trabajar a la banca. No cabe duda de que eran muy inteligentes, motivados y trabajadores; ¿pero de verdad eran excepcionales, únicos, irrepetibles? No. Lo único excepcional fue la generosidad que esta profesión concreta, en este momento concreto, mostró hacia ellos. Años después, alguna vez, estaba con uno de ellos, los dos rodeados de folletos de agentes inmobiliarios sobre casas de campo multimillonarias, y él me explicaba: "Sí, la verdad es que la city me ha tratado muy bien". ¡Qué magnífico eufemismo!

    Quiero aclarar lo que no estoy diciendo. No estoy diciendo, como claman muchos manifestantes en San Pablo, que necesitamos una alternativa al capitalismo. Lo que necesitamos es un capitalismo alternativo, con más Escandinavia y menos casinos de pacotilla. No estoy sintiéndome neovictoriano ni diciendo que la beneficencia individual puede solucionar los problemas fundamentales. Para resolverlos, necesitamos cambios estructurales: muros de protección, o incluso una separación total, entre bancos de atención personal y bancos de inversiones (para que no pase nada si estos quiebran), acuerdos plurianuales de recuperación de las primas que resulten injustificadas, impuestos sobre las transacciones financieras, etcétera.

    Tampoco digo que esos banqueros fueran todos malos. Ante una tentación organizada semejante, ¿cuántos de nosotros habríamos resistido?

    Lo único que digo es que aquí hay algo que un grupo histórico concreto de personas, que se enriquecieron muy deprisa -según se ha visto después, a expensas de otros-, pueden hacer para ayudar. Llámenlo expiación, si quieren. Llámenlo actuar como es debido. Llámenlo como quieran. Pero háganlo.

    Timothy Garton Ash es catedrático de Estudios Europeos en la Universidad de Oxford, investigador titular en la Hoover Institution de la Universidad de Stanford. Su último libro es Los hechos son subversivos: ideas y personajes para una década sin nombre. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

    Comentado por: mygod-begood el 08/11/2011 a las 17:03

  • Complicado el tema! Lo que veo claro que el mal y el bien aparte de ser categorías morales, son categorías políticas, sociales que hacen que podamos convivir con relativa tranquilidad.
    Me gustaba la religión que me enseñaron de pequeña: amaos los unos a los otros, haz el bien y no mires a quien. Luego la vida, otras enseñanzas (recuerdo un profesor de filosofía que a un discurso mio que empezaba:"el hombre es bueno por naturaleza..." me cortó diciendo que eso no era verdad)me han desorientado, la realidad es compleja, los que para unos es un asesinato, para otros es una lucha, lo que para unos son victimas colaterales para otros son crímenes con mayúsculas, el valor de la vida humana es tan relativo según vivas en un país o en otro, según pertenezcas a un colectivo u otro, si perteneces a una mafia o no (lo que obstaculiza su camino no tiene valor, se acaba con ello, si tienes ideales puedes morir y matar por ellos (caso extremo los fundamentalistas). Claro puedes ser cómplice del mal por dos motivos porque lo apruebes (para mi eso es estar mal de la cabeza) o por miedo. Es legítimo tener miedo y no reaccionar contra la dictadura que hemos vivido?
    También estan los que piensan que el bien es aburrido...se divertirian si se encontraran con algún sádico psicópata?
    Confieso que estoy enferma de cinismo, vivo en un mundo en el que no veo posibilidad de perfeccionarme, de llegar a un equilibrio entre lo ideal y lo real, hay que elegir entre lo menos malo para todos, esto lo veo claro, pero en política y de cara a las próximas elecciones que puede ser?, quién nos puede representar bien en Bruselas, quién sera menos mentiroso? quién menos codicioso?, y los ciudadanos nos volveremos menos cómodos, más participativos, qué podemos hacer por el país?, leeré el libro "Hay alternativas...
    Me estoy acordando de la última película de Iciar bollain, protestamos contra las injusticias pero si tocan el propio bolsillo...
    Hay filósofos como Montaigne, como Savater que ayudan a reconciliarse con lo humano, otros como usted mismo nos sumergen en la ambigüedad, cómo ser feliz leyendo un libro de atrocidades cometidas por un psicópata?

    Comentado por: alicia el 08/11/2011 a las 04:45

  • "Hay alternativas"
    Prólogo de Noam Chomsky.

    [ descarga el libro :
    http://www.vnavarro.org/wp-content/uploads/2011/10/hayalternativas.pdf ]

    Nuevo libro de Vicenç Navarro, Juan Torres y Alberto Garzón

    “Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar en España”.

    Hace un par de meses, la Editorial Aguilar, mostró su interés por publicar nuestro libro HAY ALTERNATIVAS.
    Propuestas para crear empleo y bienestar en España, que nos prologó Noam Chomsky.

    Cuando ya se había concretado como fecha de publicación el libro el 19 de octubre y se había comenzado su promoción en la web de Aguilar y en librerías, los editores nos comunicaron que la empresa deseaba retrasarla sin otra explicación de por medio, lo que nos obligó lamentablemente a desestimar su publicación en esa editorial. Se confirmaba así lo difícil que resulta difundir en España, en los momentos en que son más necesarias que nunca -como ahora en periodo pre-electoral-, ideas alternativas al pensamiento único que predomina en el debate político y social.
    Para solventar esta situación hemos optado por ofrecer nuestra obra gratuitamente en formato pdf a través de la red y en una nueva edición impresa en Ediciones Sequitur que, con la colaboración de ATTAC España, se ha arriesgado a publicar rápidamente este libro que estará en librerías al precio de 10 euros a partir del 31de octubre.
    Tenemos la firme convicción de que solo haciendo que la ciudadanía sepa lo que de verdad está sucediendo en nuestra economía y divulgando las alternativas que existen a esta aguda crisis del capitalismo podremos salir de ella con más empleo y bienestar social, como demostramos en este libro.

    Por eso llamamos a divulgar esta versión en pdf, a estudiarla y difundir sus propuestas y pedimos a todos los lectores que se conviertan ellos y ellas mismas en distribuidores del libro una vez que se encuentre impreso.

    Contra la censura de los grandes oligopolios y el pensamiento único que imponen los poderes económicos, financieros y mediáticos defendamos la pluralidad y la libertad de pensamiento conociendo y difundiendo el pensamiento crítico.

    [ descarga el libro :
    http://www.vnavarro.org/wp-content/uploads/2011/10/hayalternativas.pdf ]

    Comentado por: chomsky el 06/11/2011 a las 22:30

  • El abandono de las políticas redistributivas por parte de partidos socialdemócratas y sus consecuencias

    Vicenç Navarro – Consejo Científico de ATTAC España

    En los últimos treinta años hemos visto el abandono por parte de gran número de partidos pertenecientes a la tradición socialdemócrata (que es, en teoría, la tradición política comprometida en desarrollar el socialismo a través de la vía democrática) del principio redistributivo de la riqueza del país como medida central de su proyecto político. Otras tradiciones políticas han influenciado este cambio. Una variación, derivada de la democracia cristiana, ha sido sustituir las intervenciones públicas encaminadas a desarrollar derechos sociales para toda la ciudadanía (programas universales) por políticas asistenciales, como los programas antipobreza, y otros, destinados a prevenir y evitar la exclusión social. Como señaló Tony Blair, una figura emblemática de la Tercera Vía (que fue muy influyente en los cambios en la socialdemocracia europea), “no me importa que los ricos sean cada vez más ricos. Lo que me importa es que los pobres dejen de ser pobres”. De ahí que muchos partidos socialdemócratas se hayan centrado en la prevención de la pobreza y de la exclusión social más que en el desarrollo y promoción de derechos sociales para toda la población. Consecuencia de ello es que las desigualdades en la sociedad y la concentración de la riqueza en los países gobernados por estos partidos (que en un momento determinado eran la mayoría en la Unión Europea) han aumentado.

    Una de las causas del abandono de las medidas redistributivas por parte de la socialdemocracia fue la incorporación en su ideario de otro principio, éste derivado de la tradición liberal, que asume que la eficiencia económica requiere la existencia de desigualdades, contraponiendo la eficiencia a la equidad. De este principio tales partidos derivaban –tal como también asumen los partidos liberales- que las medidas correctoras de la desigualdad afectaban negativamente la eficiencia de la economía, dificultando indirectamente la corrección y reducción de la pobreza. La concentración de la riqueza se percibía como una condición para que la economía creciera y se resolviera la pobreza. Como indicó el mismo Tony Blair a un grupo de militantes del Partido Laborista, “tenéis que daros cuenta que vuestras peticiones de que distribuyamos la riqueza están dificultando resolver el problema de la pobreza. Os preocupáis demasiado de los que están arriba –los ricos- y no os dais cuenta de que, con ello, estáis perjudicando a los de abajo –los pobres-”. Esta postura liberal (en realidad neoliberal) dentro de la socialdemocracia aparece también en la tan utilizada expresión de que “para distribuir, hay que antes crecer”, asumiendo, de nuevo, que hay un conflicto entre eficiencia y equidad, y que ésta última debe sacrificarse en aras de la primera.

    De esta manera la desigualdad como categoría de análisis y de intervención ha prácticamente desaparecido de la narrativa socialdemócrata. Y puesto que ni la democracia cristiana ni los partidos liberales nunca consideraron la corrección de las desigualdades como objetivo de sus políticas públicas, el abandono de tales políticas por parte de la socialdemocracia significó la desaparición de tal preocupación y medidas correctivas de los fórums nacionales e internacionales. Como bien señala Robert Wade en su artículo “Global Trends in income inequalities” (Challenge, Sep/Oct. 2011), incluso la palabra “desigualdad” dejó de utilizarse en documentos de las Naciones Unidas. En la conferencia internacional Millennium Developments Goals de las Naciones Unidas, presentada como la conferencia que tenía que analizar objetivos sociales del desarrollo económico, realizada en 2005, se indicó que el objetivo central de los países debería ser eliminar la pobreza sin nunca citar la necesidad de redistribuir la riqueza, asumiendo erróneamente que se podía conseguir lo primero sin incidir en lo segundo. Sólo más tarde, en el informe Equidad y Desarrollo (2006), abordaba el tema de una manera tímida y moderada, como lo hizo también la socialdemocracia, introduciendo el concepto de “igualdad de oportunidades”, que se limitaba a garantizar educación para todos sin referirse, en cambio, a las medidas redistributivas de la riqueza y la renta, asumiendo erróneamente que la igualdad de oportunidades podría alcanzarse sin que se realizaran previamente profundas medidas redistributivas.

    Resultado de ello es que las desigualdades de renta han alcanzado unos niveles nunca conocidos en los últimos cien años. Tenemos que remontarnos al periodo pre Gran Depresión, para ver niveles de desigualdad tan acentuados como ahora. Las rentas de los ejecutivos de las grandes empresas, incluyendo las financieras, en la Gran Bretaña del Sr. Tony Blair, eran 1.128 veces más grandes que el salario medio de aquel país. Y la pobreza alcanzó durante su mandato el mayor porcentaje que haya existido en la Gran Bretaña en los últimos cincuenta años. Lo mismo ha ocurrido en EE.UU. y en la mayoría de países de la UE.

    En realidad, tal concentración de la riqueza ha sido la causa de la disminución de la capacidad adquisitiva de la mayoría de la ciudadanía, del crecimiento de su endeudamiento, del descenso de la demanda doméstica y del comportamiento especulativo de la banca. Y también por cierto del enorme crecimiento de la pobreza (ver mi artículo en Sistema “Cómo las políticas neoliberales serán responsables de la II Gran Depresión y como ésta podría prevenirse”, 28.10.11 en mi blog www.vnavarro.org). Es más, tal concentración de la riqueza ha limitado enormemente la expresión democrática en los países que se autodefinen como democráticos a los dos lados del Atlántico Norte. La enorme concentración de la riqueza ha dado un enorme poder económico y financiero a tales sectores minoritarios, que a través de su abusiva y desorbitada influencia sobre las instituciones políticas, están imponiendo medidas muy impopulares que están dañando a las clases populares, políticas cuyo único objetivo es el de optimizar su riqueza y concentrarla, todavía más, en sus manos. Éste ha sido el resultado de que la socialdemocracia abandonara las políticas redistributivas.

    El posible futuro en España

    Una última observación. Las encuestas, no siempre creíbles y frecuentemente manipuladas, muestran una posible victoria del Partido Popular, cuya orientación económica es claramente neoliberal. Independientemente de lo que su programa electoral contenga, es fácil de predecir que sus políticas fiscales y económicas acentuarán todavía más las desigualdades de renta y de propiedad existentes en España, las más altas existentes en la UE-15. Tales políticas tendrán un impacto devastador para el bienestar de las clases populares. Lo que está ocurriendo en la Gran Bretaña es un buen indicador de lo que ocurrirá en España, donde la popularidad del gobierno ha descendido espectacularmente como resultado de tales políticas.

    Lo que es preocupante es que este descenso de popularidad no va acompañado de un crecimiento paralelo de popularidad de la alternativa laborista. Y lo mismo podría ocurrir también en España en los próximos años, a no ser que el partido socialista haga una autocrítica profunda de sus recientes políticas fiscales y económicas con propuestas distintas -y en ocasiones opuestas- a las que ha estado haciendo durante su mandato, recuperando su compromiso en reducir las desigualdades. Sin tales cambios tal partido permanecerá en la oposición por muchos años.

    La creencia extendida entre sus dirigentes de que el electorado no quiere ni hablar de redistribución es empíricamente incorrecta. Todas las encuestas muestran que la gran mayoría de la ciudadanía (en la mayoría de países de la OCDE) cree que las desigualdades han crecido demasiado y el gobierno debería hacer algo para corregirlas (ver mi artículo en Público “Desigualdades y explotación”, 27.10.11 en mi blog www.vnavarro.org). Incluso en EEUU, el 62% de la población cree que no es aceptable que la sociedad sea tan desigual.

    La concentración de las rentas y de la propiedad han alcanzado unos niveles tan elevados, que las políticas redistributivas deberían estar encaminadas a disminuir tal concentración, transfiriendo recursos de una minoría a la gran mayoría de la población, revirtiendo el flujo de recursos que ha ido en dirección contraria –de la mayoría a la minoría- durante estos últimos años de dominio neoliberal. La minoría se refiere a estas medidas redistributivas como una llamada a la “lucha de clases”, deliberadamente ignorando que ellos han protagonizado una lucha de clases que, como bien dijo recientemente Warren Buffet, uno de los ricos más superricos del mundo, han ganado en bases diarias durante estos años. Como señala Noam Chomsky en su introducción al libro que Juan Torres, Alberto Garzón y yo hemos escrito (Hay alternativas) la plutocracia que dirige la vida económica y financiera de los países nunca habla de lucha de clases. En realidad, odia este término. Solo cuando la mayoría se rebela contra la minoría, ésta última habla de lucha de clases, quejándose de que esta lucha deje de ser unilateral y se convierta en bilateral, cuando la mayoría se rebela frente a tal dominio y sus consecuencias.

    A no ser que la socialdemocracia recupere sus raíces, comprometiéndose a defender los intereses de las mayorías frente a los intereses de las minorías, la socialdemocracia pasará a ser partidos minoritarios lo cual será una enorme pérdida para el desarrollo de una Europa más justa, más solidaria, y más democrática de lo que es ahora.

    www.vnavarro.org
    www.attac.es

    Comentado por: el mal sin pasamontañas el 06/11/2011 a las 21:18

  • La responsabilidad del BCE en la situación de Grecia y de otros países de la Eurozona

    Vicenç Navarro – Consejo Científico de Attac



    El artículo analiza cómo el Banco Central Europeo está contribuyendo en gran manera a generar el problema de la deuda pública, siendo responsable de la ralentización económica de la Eurozona y muy en especial de los países periféricos en esta región monetaria.

    El fin del mandato de Jean Claude Trichet (JCT) como presidente del Banco Central Europeo (BCE) dio pie a toda serie de artículos en la prensa española evaluando su labor a la cabeza de la institución financiera más importante de la Eurozona y de la Unión Europea. En general, tales evaluaciones en los medios de mayor difusión españoles fueron positivas. Su decisión de comprar deuda pública española, en contra del deseo de la poderosa banca alemana, le generó gran simpatía en los centros financieros y económicos españoles. Si el BCE no lo hubiera hecho, la deuda pública española se hubiera ofrecido a unos intereses elevadísimos, insostenibles.

    Tal realidad, sin embargo, no debería ignorar que JCT ha sido el impulsor más influyente de las políticas de austeridad, es decir, de los enormes recortes de gasto público, incluido gasto público social, así como de las reducciones de salarios y derechos laborales y sociales en los países de la Eurozona que han hecho un enorme daño al bienestar de las clases populares de tales países. Las decisiones del BCE durante su mandato han contribuido en gran manera a la Gran Recesión de la mayoría de tales países. El elevado desempleo y/o el estado tan precario de los mercados laborales en cada uno de estos países es, en gran parte, resultado de las políticas promovidas e impuestas por el Banco Central Europeo, presidido por JCT junto con los otros dos elementos de la llamada Troika, es decir, la Comisión Europea y el FMI. La máxima expresión de estas políticas ha ocurrido en Grecia donde la protesta general ha forzado la necesidad de que se haga un referéndum.

    Estas políticas han incluido la obsesión en mantener la inflación en la Eurozona muy baja, más baja del 2% permitido, como promedio de los últimos diez años. Raramente ha excedido el 3%. Para alcanzar este fin, ha impuesto políticas que han dañado enormemente el crecimiento económico, tales como mantener unos intereses bancarios elevados (mucho más elevados que los permitidos por el Banco Central Estadounidense, llamado Federal Reserve Board) y exigir reducciones drásticas (y arbitrarias) del déficit y de la deuda pública, que han frenado tal crecimiento.

    Todas estas políticas se han impuesto a los países de la Eurozona, y muy en especial a los países de la periferia, para satisfacer la demanda del sistema financiero europeo puesto al servicio de los banqueros y de sus accionistas en lugar de actuar –como debe actuar un Banco Central- al servicio de la mayoría de la población usuaria de la banca, es decir, de los ciudadanos cuyos representantes son los que nombran a los miembros del equipo dirigente del BCE. La falta de apoyo del BCE a los Estados, ha contrastado con la excesiva liquidez a los bancos, creándose una situación escandalosa, responsable de la crisis de la deuda pública en tales países. El BCE ha sustraído a los Estados el poder de defender su propia deuda pública. El hecho de que Trichet, en situaciones extremas, haya defendido esta deuda pública comprando los bonos de los Estados en dificultades, no le excusa del rol tan negativo que ha tenido en la génesis de la crisis (JCT fue en su juventud militante del Partido de Mendes France, unas de las sensibilidades de izquierda dentro del Partido Socialista Francés. Es difícil llegar a un polo más opuesto en el desarrollo de un ideario neoliberal. Por desgracia, no es el único. Muchos de los funcionarios de las instituciones europeas tuvieron en su juventud un sarampión izquierdista que por lo visto les inmunizó para el resto de su vida, pasándose al otro lado).

    ¿Por qué esta incompetencia?

    Además de dañar el bienestar de las clases populares, JCT mostró también una gran incompetencia. En muchos aspectos, fue el Fernández Ordóñez (el gobernador del Banco de España) a nivel europeo. Los dos no se dieron cuenta de lo que estaba pasando en su entorno. ¿Cómo puede ser que dos supervisores del sistema financiero, uno europeo (Trichet), y el otro español (Fernández Ordóñez), no percibieran que en España el precio de la vivienda se dobló en solo ocho años (1998-2006), una realidad única sin precedentes? Unos observadores más competentes habrían ya adivinado que tal subida no podía deberse solo al incremento de la demanda (los salarios reales, a diferencia de los nominales, apenas crecieron durante este periodo) sino a la especulación bancaria, causa de la enorme crisis actual. Que el mal llamado milagro español estaba basado en una burbuja inmobiliaria altamente especulativa tenía que haberse visto y detectado mucho antes de que estallara. Pero, tal incompetencia era, en realidad, resultado de su proximidad a la banca que se benefició escandalosamente de tales burbujas.

    Una vez explotada la burbuja inmobiliaria, su servicio a la banca ha sido que en lugar de penalizar tal comportamiento especulativo, JCT lo ha facilitado, proveyéndola con enorme liquidez y ayuda, negada a los Estados. Que tal señor se le evalúe positivamente, es una señal más de la enorme influencia de la banca sobre las instituciones no solo políticas sino mediáticas de nuestro país. El Banco Central Europeo debería estar ocupado por los indignados, de la misma manera que Wall Street lo está en Nueva York, EEUU.

    Las últimas reformas

    El hecho de que el BCE no fuera materia de discusión y propuesta de cambio en las últimas reformas de la Eurozona muestra la gran limitación de tales reformas, las cuales no resolverán la situación problemática de la deuda pública de los países de la periferia de la Eurozona, es decir de Grecia, Portugal, Irlanda, España y ahora Italia. Ni tampoco resolverán los enormes problemas que tiene Grecia. Como he dicho miles de veces y repito en este artículo, una causa principal del problema es que el Banco Central Europeo no es un Banco Central. Por muy paradójico que parezca el BCE no hace lo que los Bancos Centrales hacen cuando la deuda pública de sus países está teniendo dificultades. En estas ocasiones el Banco Central (que es una entidad pública) imprime dinero y compra deuda pública de su Estado, con lo cual, los intereses para pagarla bajan. El que la compra tiene además la seguridad de que hay un Banco Central detrás de la deuda que no permitirá que la deuda se colapse, evitando que el que la compró deje de recibir el dinero que genera el poseer el bono de aquel país. Esto es lo que hace el Banco Central de EEUU, el Federal Reserve Board; o el Banco de Inglaterra o el Banco de Japón. Pero, el Banco Central Europeo no lo hace. Imprime dinero y lo transfiere a los bancos privados, pero no a los Estados. Ni tampoco compra bonos públicos de los Estados. Cuando lo ha hecho recientemente, inmediatamente ha retrocedido porque la banca alemana, que es hegemónica dentro de la banca europea, no se lo permite. Y ahí está el problema. Los Estados de la Eurozona no tienen ninguna protección frente a la especulación de los mercados financieros. Y así les va. Es un sueño para los especuladores como bien decía uno de ellos en una entrevista a la BBC británica.

    Y no salió ninguna reforma de la reciente cumbre que pueda variar esta situación. En lugar de ello, la cumbre ha establecido un fondo, llamado en inglés European Financial Estabilization Facility (EFSF), que garantiza, en bases excepcionales (y bajo severas condiciones, todas ellas fácilmente previsibles, incluida la extensión de las medidas de austeridad), que lo bonos nacionales serán asegurados, pero no por su valor total sino por porcentajes variados que pueden ser solo un 20% de su valor. ¿Alguien cree que esto va a dar seguridad a los compradores de bonos italianos o españoles? Y estos fondos del EFSF no procederán en principio de fondos públicos sino de inversores como la China, entre otros. Sin comentarios. El dogma neoliberal, el dogma del capital financiero, ha llegado a un nivel de absurdidad.

    En cuanto a la supuesta reducción de la deuda pública griega, por un 50%, tal reducción dejaría su deuda pública a un nivel que representaría el 125% del PIB, que es una cantidad imposible de recudir con un crecimiento económico tan estancado como el griego. Es más, la reducción de la deuda pública no significa que la banca privada, poseedora de los bonos del Estado griego, tenga una reducción de sus intereses de un 50%. En realidad, cuando se descuenta los bonos públicos poseídos por las autoridades públicas, resulta que su reducción será mucho menor. Los intereses de la banca privada han predominado de nuevo sobre los intereses públicos. Bajo esta situación Grecia no tiene futuro. Esto ha sido resultado de las políticas impuestas por la Troika incluido el Banco Central Europeo

    www.vnavarro.org
    www.attac.es

    Comentado por: el mal sin pasamontañas el 06/11/2011 a las 21:15

  • Por principio siempre estoy en contra del Gobierno, sea del partido que sea. Es un buen ejercicio intelectual que se practica poco en esto que llamamos España y que la Constitución, aprobada por la inmensa de los españoles, en su artículo 2 así define: “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas.”

    Reconozco la ambigüedad del artículo; pero el término Nación abarca a todo lo demás. Bien. Yo estoy en contra de todo nacionalismo. Lo considero ideológica y políticamente detestable, porque ha causado, y causa, grandes males a la humanidad. Pero sí veo más útil, hasta que no veamos realizado el sueño de una Europa federal, tener un Estado cohesionado, que no aplaste la libertad de la gente y que esté basado en el Derecho. Esta idea de la cohesión del Estado choca con la idea, alimentada sobre todo por la izquierda, desde la Transición, de crear una especie de confederación que, en la practica, ha resultado ser una vuelta al pasado, al medievo, a los reinos de taifas. Esto sólo ha traído problemas, sobre todo económicos. Lo saben ahora muy bien los que, por casualidad, nacieron o tuvieron que emigrar a Cataluña, por poner un ejemplo emblemático, sobre los cuales está cayendo el peso de toda la carga de irracionalidad nacionalista, no por casualidad Cataluña es la región de España más endeudada. Estas cosas hay que tenerlas claras y no caer en maniqueísmos tan simples como peligrosos, donde se hace distinción entre nacionalistas españoles y nacionalistas periféricos. La idea de que la razón debe ser esclava de las pasiones es el principio que sostiene a todo nacionalismo. El resultado de intentar extender este principio no ha podido ser más nefasto, más cruel, más terrorífico, y me refiero exclusivamente a España, donde ha habido derramamiento de sangre por ello, algo tan inútil como condenable desde el punto de vista de la moral civil y de las leyes.

    Comentado por: miguel el 04/11/2011 a las 18:05

  • Miguel, me pregunta si es enternecedor que tanta sustancia inorgánica acabase en el vertedero de la nada inorgánica. Mi respuesta es no. Hace usted unas preguntas muy fáciles, lo difícil es encontrarla entre tanto adjetivo y rodeo "culto"

    Por otra parte, efectivamente Suso del Toro es un pelota y su artículo es empalagoso.

    También estoy de acuerdo en que es un insulto a la inteligencia. Me pregunto a menudo si la inteligencia de tanto comentarista cultivado y la del señor Azua se sienten insultadas con la linea argumental de lo que se llama la "caverna mediática". En este blog se zurra de lo lindo a cualquier idea que provenga del nacionalismo no español o de la izquierda pero ni una palabra de lo que se dice desde la derecha

    Comentado por: Gentuza el 04/11/2011 a las 13:32

  • Muy interesante el post pero.... ¿he de llegar a la conclusión de que acaba de bajar de una higuera para descubrir que el Mal existe? A ver si tendré que emigrar a los blogs del Vaticano.

    Comentado por: Circe el 04/11/2011 a las 09:29

  • O la cerrazón de la cordura oscurecida. O la cerrazón de la impostura enloquecida. O la cerrazón de la incultura florecida, si es que nos referimos, Pakito, a la apostura impuesta por el ala débil del pensamiento que acaricia la ruin caricatura del que alaba su altura ennegrecida. Eso sí que es un padecimiento por amor. Aleixandre sabía mucho de eso, sobre todo cuando en los entornos y contornos de Afrodita su fábula, en forma de verso, se expandía.

    Comentado por: miguel el 04/11/2011 a las 06:54

  • Quillo, Miguel, eso es lo que Aleixandre llamaba: “la cerrazón de la altura emblanquecida” ¿O no?

    Comentado por: Pakito el 03/11/2011 a las 22:06

  • No me diga, Gentuza, que el halago empalagoso al poder político, por parte de un llamado intelectual, es lo más difícil, sobre todo cuando, como en el caso de de Toro, se escribe un libro glosando, de una forma, ésta sí, fenoménica, la gran figura política que representa ZP, ese chico que nació en Valladolid y que le ofende ese, al parecer, mal nacimiento, pues prefiere ser leonés de toda la vida. Claro, lo más fácil es insultar, también a la inteligencia; es por eso por lo que debemos optar, moralmente hablando, por el halago al poder político, lo que resulta dificilísimo, no digamos ya en una democracia, sino en una dictadura sangrienta. No hay nada más que ver, en las viejas fotos de la historia, los ‘rostros angustiados’ de los intelectuales orgánicos que babeaban alrededor de Stalin o del Führer. Los que no eran orgánicos siempre tenían una espléndida e inorgánica sonrisa, facilona, insultante, siempre insultante. Y tanta sustancia inorgánica acababa, ¿acaso miento, Gentuza?, cual principio inorgánico, en el vertedero de la nada inorgánica. ¿No es enternecedor, Gentuza?

    Comentado por: miguel el 03/11/2011 a las 21:49

  • Y qué me dice, Gentuza, de eso de considerar al personajón visible de turno (Zapatier, en este caso) como la epifanía de Dios en la tierra? Ya son ganas de entretenerse. Hay que tirar más arriba, más arriba, más abstracto, más abstracto!

    Comentado por: BigEd el 03/11/2011 a las 16:05

  • Como esta vez era corto y se entendia he leido el comentario de Miguel que recomendaba la lectura del articulo de Suso del Toro. Hay que reconocer que tiene mérito escribir algo positivo sobre Zapatero. Lo más fácil es sumarse a los insultos, en esto todos somos muy ingeniosos

    Comentado por: Gentuza el 03/11/2011 a las 11:51

  • Otra aventura solidaria
    Pagar el rescate del soldado Shalit fue un acto de responsabilidad de Estado, en tanto que el Estado le mandó a luchar y un país decente responde por cada uno de sus soldados. Fue un soldado, cierto. Uno contra mil, también es cierto. Pero no siempre es posible ganar por goleada, a veces hay que ceder y las guerras no son matemáticas exactas.
    Cualquier comparación con pagar el rescate de los cooperantes solidarios es ofensiva y falsaria. El Estado no mandó a nadie al Sáhara, esa no es su guerra ni su prioridad, y por lo tanto no es lo mismo que responder ante un soldado. Seguramente habrá que responder más o menos igual, pero no es lo mismo. La moral importa, es lo que más importa. Los cooperantes son personas que un día toman una decisión personal al margen del Estado, normalmente criticando al Estado por su falta de sensibilidad social.
    Es lo mismo que los turistas que quieren sentirse auténticos o visitar lo auténtico en países tercermundistas y clarísimamente inseguros: tienen que ser conscientes de que no sólo toman un riesgo personal, sino que están poniendo en riesgo a un Estado. Un Estado, este sí, auténticamente democrático. Y auténticamente sensible socialmente, en tanto que irá a buscarlos y pagará lo que sea por recuperarles.
    Ser ciudadano de un país democrático y libre te da una inacabable lista de derechos, pero es también una responsabilidad. La responsabilidad de saber que si algo te ocurre vendrán a salvarte. La responsabilidad de calibrar si es razonable y necesario ponerte en situación de que te ocurra algo. España es un país extraordinariamente solidario, y quien quiera ayudar a los más desfavorecidos tiene cauces perfectamente útiles y seguros para hacerlo.
    Los espíritus solidarios tienen miles de maneras seguras y eficaces de ayudar a los que más lo necesitan, tanto dentro como fuera de España. Hay que decir, de todos modos, que la mejor manera de ayudar al mejor funcionamiento del mundo es trabajando, y si puede ser creando puestos de trabajo y pagando nóminas. Ya sé que esto cuesta más y es menos épico, sólo lo digo por si por casualidad –y hasta por error- alguno de estos solidarios piensa realmente en ayudar y no en su propia vanidad.
    Por lo tanto, no hay ningún motivo para poner en riesgo los equilibrios de todo un Estado.
    Lo que en la mayoría de estos casos sucede es que algunas personas sin rumbo ni destino encuentran en la retórica solidaria un modo de “encontrarme a mí misma”. En algunos cooperantes hay mucha más falta de tensión espiritual que interés por salvar vidas, y es mucho más lo que arriesgan que lo que curan. Mientras tanto, los secuestradores saben que tienen el negocio asegurado. No hay nada mejor para un terrorista que ciudadanos frívolos de un Estado que siempre paga.
    Muchos de estos chicos y chicas van en busca de una experiencia personal, del mismo modo que muchas de estas ONG están montadas a partir del desequilibrio personal de sus fundadores y del hambre voraz de subvenciones. No es por ayudar, porque ellos son los primeros que saben que a través del propio Estado y de las grandes –y seguras- organizaciones internacionales, la ayuda se distribuye de un modo mucho más eficaz y mucho más seguro que a través de cualquiera de estas precarias organizaciones que por cierto se llaman no gubernamentales pero que suelen vivir de dinero del Estado.
    Pero claro, eso sólo te va a importar si lo que quieres es ayudar. Si lo que quieres es ayudar, paga tus impuestos y confía en Cáritas. Si lo que quieres es ayudar, trabaja con empeño y saca a tu país adelante. Si lo que quieres es ayudar, pregúntale a tu párroco dónde puedes ir a echar una mano los fines de semana.
    Pero claro, eso no te va a asegurar el viaje a un país remoto ni una experiencia personal exótica. A cambio de un dudoso beneficio –en cualquier caso siempre menor al que se obtendría por vías oficiales con el dinero que nos va a costar tu rescate- arriesgas tu vida con el relativismo de quien no cree en nada ni asume ninguna responsabilidad, y pones a tu país en jaque por tu mero capricho.
    Iremos a por ti y Dios quiera que vuelvas vivo y sano. Pero cuando estés de vuelta piensa en lo que nos has costado y pregúntate sinceramente si tu aventura ha servido de algo.
    Salvador Sostres

    Comentado por: Rompetechos el 03/11/2011 a las 07:32

  • Recomiendo la lectura de un artículo de Suso de Toro, “Ese chico de León se va”, aparecido hoy, 3-11-2011 (¿podría decir gloriosamente?) en EL PAIS. Si nos habíamos olvidado de los amigos del poder político, de sus maldades, de sus fechorías, he aquí a un monaguillo, descaradamente panfletario, de ese poder. Jamás había leído un lametón hagiográfico tan rastrero, tan deshonesto, tan irracional, intelectualmente hablando, como el que nos vomita el tal de Toro, de toro manso, y no obstante tan peligroso y malvado como el mismo poder y su representante en esta tierra llamada España.

    Comentado por: miguel el 03/11/2011 a las 06:19

  • Fidel puede ser un perfecto cretino. Pero ponerlo en la misma categoría de Mao, Hitler o Stalin, se me antoja un capricho. Primero, por razones obvias. La cantidad de muertos. Segundo, por haber en actividad cantidad de dictadores con muchos mas galones para aspirar a acompañar a estos 3 asesinos de masas. Basta con poner el ojo en
    Äfrica.
    Eso, sin demerecer los males que causó y causa, "Fidel". Saludos.

    Comentado por: gerardín el 02/11/2011 a las 20:51

  • No hay nada de axiomático en el comportamiento cultural humano. Esto no quiere decir que yo relativice dicho comportamiento, ya venga de un llamado salvaje o de un hombre civilizado. Es la tradicional lucha entre dos concepciones etnográficas: la relativista y la etnocéntrica o nacionalista. Ninguna de las dos posibilita el acercamiento racional al comportamiento de los grupos humanos. Alguna vez he referido aquí que ciertos etnógrafos relativistas daban por igualmente válidas las ideas creacionistas de las primeras tribus indígenas, pobladoras del norte de América, que las teorías evolucionistas, ya que, por lo visto, no habría que interferir en los rasgos culturales homólogos distintos, surgidos de diferentes tradiciones culturales e incomparables entre sí. Esta teoría carece de sentido, tanto como la etnocentrista, que trata a las demás culturas como inferiores. Y ya se sabe a lo que conduce el racismo como ideología.

    Ninguna barbaridad es justificable desde el punto de vista de la racionalidad, ya provenga de un culto o de un inculto, de un llamado salvaje o de un civilizado. Existen actos humanos racionales y actos irracionales, y existen teorías acerca de ello.

    El llamado, erróneamente, como conflicto vasco (a una guerra se le llama en los medios conflicto) no es más que la expresión interesada de una mezcla ideológica entre racista y marxista-leninista. En el País Vasco nunca ha existido una guerra entre dos ejércitos, ni siquiera entre un ejército invasor y una guerrilla independentista. Simplemente ha habido asesinatos por parte de los racistas-marxistas-leninistas. Por eso, tratar ahora de hacer política, esto es, la guerra por medios pacíficos con los etarras es, claro está, otro error auspiciado por un Gobierno, por un poder político, cuyo objetivo no es ampliar el sistema de libertades y derechos de los ciudadanos en el País Vasco, sino el de obtener, miserablemente, réditos políticos electorales con esa perversión de la política. En este caso, al partido del Gobierno parece que le ha salido el tiro por la culata, dado que la gente no está por la labor de premiar dicha perversión.

    Comentado por: miguel el 01/11/2011 a las 17:52

  • Miguel:

    Por qué éste es considerado un falso axioma: "el salvaje es bueno (=manso, pacífico)".

    Y es otro no: "el salvaje es malo (=agresivo, violento, depredador)".

    DPA:

    Los que mataron al tirano sabían lo que hacían. Es decir, creían que sabían lo que hacían. Es sólo por eso que no hacían el mal a sabiendas. (El "porque no saben lo que hacen" debe ser completado: "puesto que creen que sí".) Va de suyo que las justificaciones de las barbaridades pertenecen inextricablemente a las propias barbaridades (por decirlo así, se anula la antítesis entre el acto y la teoría), que no hace falta que nadie las traiga de fuera. No es eso.

    Comentado por: BigEd el 01/11/2011 a las 13:38

  • “La guerra es la continuación de la política por otros medios.” ¿Significa que las actividades de ETA pueden encuadrarse en esa categoría, políticas? ¿No sería más acertado pensar que la guerra es el fracaso de la razón, de la política, y que lo de ETA fue una negación, un intento que ni siquiera llegó a postularse como político, porque la propia actividad terrorista de la banda frustraba todo intento de elevar lo que reivindican a un intercambio dialéctico, a la esfera de la razón?

    Comentado por: DPA el 01/11/2011 a las 11:33

  • El mal y el bien son categorías morales. La moral forma parte de la cultura humana. El resto de animales carecen de esa cultura. En general, todos los animales compartimos algo que hemos dado en llamar agresividad. Tanto la agresividad como el miedo son esenciales para la supervivencia en el reino animal. Esto hay que aceptarlo, aunque con matices, desde nuestro punto de vista, si no queremos caer en una concepción del mundo idílica o en la construcción de utopías, supuestamente benéficas, que al intentar llevarlas a cabo han resultado siempre terroríficas. Por ejemplo, Rousseau creía que el hombre era bueno (no agresivo) por naturaleza y que la sociedad, el trato con sus semejantes, generaba el mal dentro de su alma. Este idealismo, esta concepción irracional de la naturaleza animal de los seres humanos es con la que nos hemos educado, y sus consecuencias no han podido ser más ‘maléficas’. Así, hemos dividido al mundo entre buenos y malos, entre sociedades buenas y malas, entre clases buenas y malas, entre religiones buenas y malas, entre guerras buenas y malas, etc.

    Casi siempre valoramos a las guerras desde un punto de vista psicológico, desde el punto de vista de la agresividad individual. Pero la mayoría de las guerras de la época moderna han estado inspiradas por el temor a la agresión más que por la agresividad personal. Han sido o bien guerras ideológicas inspiradas por el temor del poder de alguna conspiración, o guerras que nadie deseaba pero que se produjeron como resultado del temor inspirado por una situación objetiva. En el primer caso encajarían las guerras generadas por las ideologías racistas y socialistas, y en el segundo las guerras provocadas por la invasión violenta de un territorio y la justa respuesta defensiva. Un ejemplo de temor mutuo de agresión es el que lleva a la carrera de armamentos y, de ahí, a la guerra; quizá a una guerra preventiva (el temor al terrorismo).

    La guerra, como el mal, son, pues, inventos de nuestra mente, desde tiempos de Homero; también el gusto estético por algo tan nefasto. Es muy probable que ese gusto esté fundado en nuestro deseo de ver derrotado al que es distinto a nosotros, al que piensa de otra forma. Así podemos explicar cómo los asesinos etarras se regodean con la muerte de los que ellos consideran diferentes, con la muerte de los que no comparten su ‘ideología’, su ‘pensamiento’. Es el miedo a perder la propia identidad la que los vuelve (la que nos vuelve) agresivos hasta el asesinato. Cuando Clausewitz dice que “la guerra es la continuación de la política por otros medios” está reconociendo falsamente que los humanos no compartimos ningún rasgo de racionalidad. Es la doctrina donde se concluye que la razón debe ser esclava de las pasiones, y que cualquier opinión está supeditada al autointerés de quien la emite, excluyéndonos a nosotros mismos, claro, que somos los ‘poseedores de la verdad’. Esta doctrina irracional castra cualquier forma de conocimiento y conduce a la barbarie, con la no puedo estar más en desacuerdo.

    Comentado por: miguel el 01/11/2011 a las 10:48

  • P: ¿Cree usted entonces que la barbarie de ETA se justifica por evitar un mal mayor? ¿Que los hombres que torturaron a Gadafi hasta la muerte no sabían lo que estaban haciendo?

    Comentado por: DPA el 01/11/2011 a las 09:52

  • Los que hacen el mal no tienen conciencia de que hacen el mal (por lo que he leído es el caso de Cornelisz, que creía que todos sus actos estaban inspirados por Dios). Si leen el Mein Kampf verán que a Hitler le angustiaba la posibilidad de ser injusto con los judíos. No empezó a actuar hasta estar completamente seguro de que hacía bien. Podríamos considerar la guerra como el mal absoluto. Entonces ¿por qué los humanos hacemos guerras? Generalmente, para evitar lo que se considera (acertadamente o no) un mal mayor. Tiendo a creer, siguiendo a Sócrates, que nadie hace el mal a sabiendas.

    Comentado por: p el 01/11/2011 a las 00:19

  • Oscuridad o luz, bien o mal, ¿es la dualidad cosa del hombre? Si miramos a los animales, vemos que ellos se mueven entre la felicidad y la tristeza, al albur de las circunstancias. En cambio el hombre tiene la capacidad de provocarlas y, en su libertad radical, buscar, con dificultad, el bien, proporcionando luz, felicidad, dicha, en detrimento del mal que, autocomplaciente, es más probable, porque es más barato y menos trabajoso.
    Pensando en los funcionarios del dolor burocrático, hombres del estado nazi, Hanna Arendt, hablaba de una desnaturalización del ser, porque podían sentirse felices en su casa, con su familia, una vez terminado su trabajo, sin cuestionarse más, sin pensar que no podrían librarse del tufo a hediondez, una vez el mundo se hiciera causa gritando asesinos. Con ETA y sus secuaces pasará lo mismo. No podrán librarse del juicio de la historia.
    En cuanto a dejarse arrastrar por la seducción del mal, quizás las circunstancias que envuelven al individuo, grupo o sociedad, sean tan tremendamente adversas, que solo puedan pensar, en consonancia, de forma horrible. Pero esto no explica a ETA para nada.

    Comentado por: DPA el 31/10/2011 a las 18:20

  • “¿Qué clase de suicidio busca el individuo que se deja arrastrar por la belleza del mal? Y sobre todo, ¿cómo es ello posible y en qué consiste esa seducción?” Muchos, y de los mejores, Borges entre ellos, se han hecho esas mismas preguntas: ¿dónde se cimenta ese mayor prestigio, sobre todo estético, que ha llegado a alcanzar el mal? Verdaderamente no lo sabemos: forman parte, junto a algunos otros, de los enigmas principales de la vida. Darwin, que tenía una voluntad y una prudencia científicas tan extraordinarias como encomiables, dejó escrito al respecto este clarividente párrafo hacia el final de su aún indispensable `El origen de las especies´: “ Pero merece señalarse especialmente que las objeciones más importantes [a su propia teoría de la evolución] se refieren a cuestiones en las que hemos de reconocer abiertamente nuestra ignorancia, sin que sepamos tampoco hasta dónde llega la misma.” Muy oportunamente, el científico que buscaba la verdad y que dio con una parte nada desdeñable de ella, no por ello dejó tampoco de reconocer nuestra sustantiva ignorancia. Presiento que, la seducción por los tiranos y el consecuente suicidio de dejarse arrastrar por la belleza del mal hay que buscarlos, en última instancia, justo en un camino y una metodología contrarios a la prudente búsqueda ilustrada de Darwin: en el romántico apuntalamiento personal de nuestro propio ego y de nuestra siempre insaciable vanidad. Quienes más han escuchado siempre a los tiranos han sido aquellos miembros del rebaño que se han -`que nos hemos´- mostrado más inclinados a aceptar el mendaz halago y el risible prestigio de nuestra propia persona.

    Comentado por: Gabriella Marcel el 31/10/2011 a las 14:57

  • Hay un trabajo sucio que nos gusta que alguien haga, ahorrándonos de paso el que se manchen nuestras manos.

    Comentado por: pro el 31/10/2011 a las 10:09

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):

Comentario:


Foto autor

Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas , Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horas y Autobiografía sin vida (Mondadori, 2010). Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.

 

Bibliografía

La nueva edición del Diccionario de las artes (Debate, 2011) se amplía en más de cien páginas y corrige todas las entradas anteriores.

 

 

 

 

 

Ensayo

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2011 | Gran Vía, 32 - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres