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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

sábado, 19 de septiembre de 2020

 Félix de Azúa

Contra Jeremías

Hoy sopla de nuevo el viento del sur. Durante unos días, casi una semana, aquí la vida ha sido soportable gracias a una temperatura europea. Hoy ha entrado el siroco y hemos regresado a nuestra indiscutible identidad, la de africanos levemente domesticados. El viento abrasador trae efluvios de cactus y esqueleto, de camello pestañero y mozas que se juntan en el pozo para comparar sus cántaros; perladas por el sudor del agua, ostentan las ondulaciones ante el extranjero que se aproxima para abrevar la caravana. Allí los patriarcas de Israel elegían esposa, aquilatada según su capacidad para darles aquella descendencia que, en obediencia de Yahvé, cubriría la haz de la Tierra.

    El viento africano sopla en nuestra plaza y seca de golpe las verduras de los huertos como rozadas por los cintajos de Madame Lamort cuyo tocado llegó a entrever Baudelaire antes de caer fulminado por un ictus. El desierto avanza y devora todo lo que de fresco y vivaz nos quedaba. Tan triste como ver una noble berenjena perder su tersura, palidecer el tornasol episcopal de su piel hasta convertirse en una vejiga hueca, es observar cómo se abrasan los dineros y las haciendas, los puñaditos de monedas, los paquetes de tiesos billetes, sometidos al soplo infernal de la ruina. Es el viento que achicharra los bonos de la deuda, la prima de riesgo, los enteros bursátiles, elementos todos de retorta alquimista, bonos, primas, enteros. Hay que cubrirse con un cucurucho para mentarlos.

    Porque puede parecer que esta devastación se debe a algo llamado cobardemente "economía" o incluso con mayor afectación "mercados". Nadie sabrá decirnos quiénes son ni dónde están los mercados. Juran que hay unas gentes (algunos diarios las dibujan como tipos gordos con puro y gafas de sol) cuya riqueza aumenta gracias a nuestra ruina, como si no aumentara también con nuestra ganancia. Nadie sabe su nombre, ni dónde viven, ni para qué amontonan sus caudales. Se parecen sospechosamente a Satán.

    No es posible creer ni una sola palabra de quienes invocan "mercados" y "capitales"; son saduceos que de tanto admirar a los poderosos los toman por amos del Destino. Afirmar que son "los mercados" o "el capitalismo" o "los poderosos" quienes producen el viento infernal que agosta campos, sembrados, viñas, higueras y ahorros es usar con mucha molicie un cerebro enclenque. Y sobre todo es una petulancia propia de aquellos que quieren creerse inocentes y así se proclaman. ¡No he sido yo!, protestan. ¡Han sido los mercados!

    Las fuerzas que producen elevación y derrumbe no las lleva nadie de un ronzal o no serían tan poderosas; nadie puede torcerlas porque nadie las orienta, así como nadie enciende los volcanes o abre la tierra con temblores siniestros. La maquinaria hipertécnica está por encima de nuestros mezquinos deseos. Negociemos un acuerdo. Estas fuerzas pueden parecerse a nosotros mismos proyectados hacia afuera en forma de colosos destructivos ante los que quedamos petrificados. También el paranoico cree verse a sí mismo bajar por la calle y saludar de un sombrerazo al cruzarse consigo. Fantasmas producidos por una culpa recóndita, la de creer que hay "razones" para lo que pasa y para lo que es, como si la vida de la especie o el cosmos mismo atendiera a razones humanas y diera explicaciones. Digámoslo con mayor brevedad. Pasó ya el tiempo de la riqueza inmerecida y ahora llega el tiempo de la pobreza que nos corresponde. Todo lo demás es petulancia y perseguir viento. Ni nos habíamos ganado la riqueza anterior, ni ahora sabremos qué hacer con la pobreza.

    El viento del desierto nos coloca en nuestro lugar antiguo, el que hemos ya vivido un sinnúmero de veces. Quienes tenemos una edad juiciosa no hemos olvidado que hace treinta años los autobuses vomitaban nubes de humo negro, el teléfono a duras penas conectaba, los comercios eran raquíticos y los precios colosales; acudir a la seguridad social era una humillación que había que llevar con modestia a riesgo de caer mal y que te dejaran morir en un pasillo; acercarse a una ventanilla era topar con la venganza del parásito; había que esconderse para leer libros, los periódicos eran sarnosos, los mozos corrían riendo como idiotas delante de un toro, pero aún les gustaba más apedrear a los desdichados que se atravesaban en su borrachera; en fin, el mundo arcaico y quizás barroco, que es el nuestro y siempre lo ha sido, regresa hoy empujado por un viento abrasador.

    Ahora veremos de nuevo a los profetas salir de debajo de las piedras como escorpiones armados con un palo, escupiendo el veneno que mejor se vende entre los pobres, el odio. También volverán los frailes entusiasmados por el clima de desesperación y nihilismo blandiendo un crucifijo navajero; veremos a las turbas de creyentes que se reúnen en plazas y foros para celebrar juntos su inutilidad y arrojar el resentimiento contra los policías, sus hermanos.

    Hace unos días andaba yo escuchando la misa grande de Bach interpretada por un grupo de gentes iluminadas y sublimes que venían de Escocia, lugar muy puesto en Longino. Cuando sonaba en su metálico esplendor el Gloria cayó un ángel de las bóvedas aún tiznadas por el hollín de la guerra civil, o así lo veía yo en aquella vieja iglesia catalana. Empuñaba la espada flamígera con la que expulsó a nuestros primeros padres de un jardín ameno. Nosotros, los hijos de Caín, seremos siempre expulsados de todos los paraísos, el de la infancia encantada, el del ardor adolescente, el de la esperanza juvenil, el de la digna lucha de los adultos, el de la templanza y la justicia de los mayores, el de la sabiduría de los ancianos. Siempre expulsados, siempre a nuestras espaldas la verja se cerrará como aquella Puerta de la Ley que estaba destinada a cada uno de nosotros, pero que nunca pudimos franquear.

    No siempre, sin embargo, no siempre. De vez en cuando, cíclicamente y con perfidia, se nos vuelven a abrir las puertas del Edén y vivimos por sorpresa un breve lapso de vida verdadera, como la que el otro día abrió el ángel caído de la bóveda. De pronto, sin aviso ni mérito, mientras suena la música nos sentimos a la sombra de los frutales y acariciamos al sumiso cordero, antes de que el ángel decapite a los escoceses. Si no fuera por esa experiencia del Edén no sabríamos lo que es la expulsión y el castigo, de modo que siempre, inevitablemente, regresamos a algún Paraíso, admiramos a las doncellas que regalan el agua de sus rotundos cántaros, oímos voces celestiales y vemos crecer la mies. Sólo para ser de nuevo expulsados, ensordecidos, castigados y ver cómo se agosta la labranza. Hay un tiempo para amar y un tiempo para morir.

    Ahora sopla un viento que llega de África, ahora es el tiempo del desierto, el exilio y el crimen, pero una voz nos dice: trabajad y parid, no reneguéis del sudor y del dolor, del sacrificio y la perpetuación, porque son nuestras armas y son poderosas; con ellas se empuja la rueda del tiempo cuya demora supone la aniquilación. No os detengáis para llorar y mirar hacia atrás porque ya luego volverá, forzosamente, el Jardín y de nuevo olvidareis vuestra culpa. Ni te quejes ahora, dice, ni luego te ufanes de algo que hoy no te mereces, pero antes tampoco. Empuja la rueda del tiempo y deja de lamentarte.

[Publicado el 22/8/2011 a las 07:30]

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Comentarios (54)

  • Chapó, Sr. De Azua. Uno de los articulos-clave de nuestra aún imberbe y tan trágicamente chiripitiflaútica democracia. No siempre estoy de acuerdo con sus postulados, pero este es de auténtico LUJO

    Comentado por: michele corleone el 02/9/2011 a las 17:57

  • No hay que hacer nada, no, no hay que resignarse, ni esforzarse ni sufrir, ni tampoco hay que darle demasiada importancia a que hagamos una cosa u otra, dándole con ello,de paso, valor al futuro.
    Pero, puestos a que haya que hacer algo, porque no pueda o no quiera uno estar sin hacer nada, algo habrá que ir haciendo. A ser posible, algo que no sea tan sólo distraerse.
    Creemos saber lo que haremos mañana o dentro de, digamos, una hora, y esto, bien mirado, es una servidumbre y es un descanso, pero, amigos, lo que no haremos, aunque nos empeñemos en fabularlo, eso que, sin embargo, ya estamos haciendo, eso que algunos llaman vivir y otros morirse, eso, que es esto, no tiene precio.
    No sabemos del todo qué va a pasar, bueno o malo que sea. Nunca lo hemos sabido, nunca lo sabremos.
    Hay muchos tipos trabajando por el futuro, más o menos ilusionados, apostando por él con más o menos garantías, unos ganan, otros pierden. Cuál es el fruto de su trabajo, qué obtienen de él, es cosa suya, y aguantarlos, o no, darles o no la razón, es cosa nuestra.

    Comentado por: iluminati el 29/8/2011 a las 22:20

  • Arena del desierto
    soy: desierto de sed.
    Oasis es tu boca
    donde no he de beber.
    Boca: oasis abierto
    a todas las arenas del desierto.
    Húmedo punto en medio
    de un mundo abrasador
    el de tu cuerpo, el tuyo,
    que nunca es de los dos.
    Cuerpo: pozo cerrado
    a quien la sed y el sol han calcinado.

    Comentado por: Miguel el 29/8/2011 a las 17:28

  • Los laberintos
    que crea el tiempo,
    se desvanecen.
    (Solo queda
    el desierto.)
    El corazón,
    fuente del deseo,
    se desvanece.
    (Solo queda
    el desierto.)
    La ilusión de la aurora
    y los besos,
    se desvanecen.
    Solo queda
    el desierto.
    Un ondulado
    desierto.

    Comentado por: Federico el 29/8/2011 a las 17:20

  • Vaya, ahora toca aluvión de sermones de un iluminado de rompe y rasga. ¡Pasen y vean el gran festival de la caricatura!

    Comentado por: Agonías Santas del Virginal Sudario Omnipotente el 29/8/2011 a las 15:52

  • ¡Qué esfuerzo!
    ¡Qué esfuerzo del caballo por ser perro!
    ¡Qué esfuerzo del perro por ser golondrina!
    ¡Qué esfuerzo de la golondrina por ser abeja!
    ¡Qué esfuerzo de la abeja por ser caballo!
    Y el caballo,
    ¡qué flecha aguda exprime de la rosa!,
    ¡qué rosa gris levanta de su belfo!
    Y la rosa,
    ¡qué rebaño de luces y alaridos
    ata en el vivo azúcar de su tronco!
    Y el azúcar,
    ¡qué puñalitos sueña en su vigilia!
    Y los puñales dimínutos,
    ¡qué luna sin establos, qué desnudos,
    piel eterna y rubor, andan buscando!
    Y yo, por los aleros,
    ¡qué serafín de llamas busco y soy!
    Pero el arco de yeso,
    ¡qué grande, qué invisible, qué diminuto!,
    sin esfuerzo.

    FGL, "Muerte".

    Comentado por: paréntesis el 29/8/2011 a las 11:30

  • La resignación es una virtud mal comprendida. No es pasividad,indiferencia, sino conciencia clara y aceptación de lo dado.

    Comentado por: Un creyente el 29/8/2011 a las 09:35

  • Así que no consiste, no, llegado el caso, en hacerse más fuerte, lo que no somos, sino en no desfallecer.

    Comentado por: uno el 28/8/2011 a las 23:02

  • Lucio Anneo Séneca, "Cartas a Lucilio" XCVI (Resignación. La vida es una lucha continua)

    Comentado por: Un creyente el 28/8/2011 a las 22:26

  • "¿Te indignas tú y te quejas de algo y no comprendes que en esas cosas no existe nada malo sino únicamente tu indignación y tu queja? Si me preguntas, creo que nada hay desgraciado para un hombre sino que piense que existe algo en la naturaleza que lo haga desgraciado. No me soportaré a mí mismo el día en que no pueda soportar algo. Tengo poca salud, es parte de mi destino. Los esclavos se me mueren, la renta me angustia, la casa se partió, se presentaron daños, heridas, trabajos, temores; suelen presentarse estas cosas. Esto es poco, debían suceder. Estas cosas son decretadas, no llegan al azar. Si en algo me crees, te pongo al descubierto precisamente ahora mis íntimos sentimientos hacia ti: en todas las cosas que parecen adversas y duras me he modelado de la siguiente manera: no obedezco a Dios, sino que estoy de acuerdo con él. Le sigo de corazón, no porque sea necesario. Nada habrá de sucederme para que lo reciba triste y con mala cara; no pagaré ningún tributo de mala gana; todas las cosas que nos hacen gemir, que nos hacen espantar, son tributos de la vida; de estas cosas, Lucilio mío, no esperes ni pidas su inmunidad.

    Comentado por: Un creyente el 28/8/2011 a las 22:23

  • La vida es energía, fuerza creadora, y el mundo es servidumbre: el límite de nuestra fuerza. Contra la servidumbre del mundo, contra las servidumbres de cualquiera, contra nuestras limitaciones, se despliega nuestra energía vital, lo que de vivo hay en nosotros, hasta que nos faltan las fuerzas, y nos cansamos de luchar.

    Comentado por: uno que no el 28/8/2011 a las 21:49

  • Como curiosidad: Philip Ball en su blog hace referencia a la entrevista de La Vanguardia de más abajo y dice que solo se parece vagamente a lo que hablaron. El entrevistador es Victor M. Amela y recuerdo que una vez dijo que nunca utiliza grabadora ni toma notas. Tiene su mérito pero también sus riesgos...

    Comentado por: G el 28/8/2011 a las 14:42

  • Llegado el caso, emplear la fuerza hasta la extenuación es viejo remedio en medio de la necesidad a la que se ven forzados los malditos de Dios y de la Historia. Sometidos a la necesidad que uno y otra nos imponen, nos esforzaremos, trabajaremos para que este mundo miserable nos dé sus frutos, el alimento que precisamos, y consumiremos en ello nuestros días hasta descansar en paz y no ser más que polvo.

    Comentado por: remedios caseros el 28/8/2011 a las 11:28

  • puede que una música facilona emocione pero Schönberg no emociona a nadie, lo mismo es otra cosa.

    Comentado por: Mozart cuanto te amo el 28/8/2011 a las 09:28

  • A los que tanto saben, a los que creen, a los que enmascaran su oscura apetencia de muerte con las ideas que su ciencia, o su fe, les procura, y hacen de la vida un ritual mortífero, un sacrificio al Señor de los Muertos, de sus Muertos, no hay que consentirles que hagan de nosotros víctimas de su holocausto, víctimas de su culpa, víctimas de su desesperado intento de redención, personal o colectiva, víctimas de su crueldad.
    Haremos frente a la necesidad en la medida de nuestras fuerzas. Esforzarnos, esa es nuestra tarea, y no la del sacrificio, oficio este de pueblos supersticiosos que ponen su crueldad al servicio de sus dioses, que tienen dioses para permitirse ser crueles.

    Comentado por: joselito el 27/8/2011 a las 18:36

  • Señor Flor de Cañón: ¿es carne de cañón la sudaquería que trabaja en las operadoras de Telefónica-Movistar? (Una empresa típicamente González-Boyé, por cierto, muy gonzante y boyante).
    Cada vez que invade mi intimidad, el acento sudaca me parece más y más gorrinero, sucio y chulo matón.

    Comentado por: Sara el 27/8/2011 a las 08:29

  • El sacrificio es un ritual que nos libra de la muerte, es una muerte simbólica, una forma ideal, real, de morirse. El sacrificio determina un renacimiento, una renovación espiritual, una posibilidad renovada de existencia, de seguir viviendo hasta que Dios quiera, cuando ya no nos quede nada que sacrificar, nada que merezca la pena ser sacrificado, y Dios, en consecuencia, se olvide de nosotros.

    Comentado por: lo que el sacrificio vale el 26/8/2011 a las 22:36

  • La realidad adquiere un perfil tenebroso, lo real da miedo hoy, cuando la realidad es ante todo futuro y el futuro tiene una presencia real casi física. Estamos permanentemente en el futuro: un sinvivir, vamos.
    Antes nos prometían progreso, luego estábamos progresando y ahora el progreso se ha convertido en una obligación moral sin cuyo cumplimiento estaremos condenados a un infierno de miseria. El progreso, el porvenir, ya no ilusiona, no puede ilusionar: hoy es una amenaza.
    ¿Qué haremos con las amenazas, mejor o peor intencionadas?
    Lo primero, desde luego, tomarlas como eso, como amenazas, amenazas que incumben a cualquiera porque son proferidas contra cada uno de nosotros. El porvenir, el progreso, el futuro, a cada uno de nosotros incumbe, y es cosa de vida o muerte, pues se trata de perder o no esta vida que llevamos.
    Pero eso siempre ha sido así: antes también era lo mismo, aunque acaso hubo un día en que llegó a hacérsenos ilusión, en que nos ilusionamos con eso del progreso, pero el progreso no era, al final, más que esto de morirse, de perder o no la vida, de irla perdiendo, en que el progreso hoy consiste.
    Siempre hemos tenido que habérnoslas con el futuro: el futuro al que históricamente parecemos condenados. Pero el futuro, ya lo vamos aprendiendo, es eso: historia, historias, fabulaciones.

    Comentado por: igor el 26/8/2011 a las 21:44

  • Philip Ball, diserta sobre el instinto musical en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo

    "Hasta el más excelso genio musical silba horteradas"

    Tengo 48 años y sigo llorando con el 'Everything must change' de Nina Simone. Fui editor de 'Nature'. Nací en Inglaterra, cuna del pop. Los preludios de Bach para clave bien temperado son el más grato desafío a la mente humana. Soy un ateo salvado por la buena música.

    Llorar sin pensarlo

    Jugamos con Philip Ball a las melodías que nos emocionan incluso con la razón en guardia y las que te hacen llorar, pero en secreto (porque quedarías fatal si se enteran los amigos). A Philip, Nina Simone le pone tierno de forma confesable en Everything must change, pero busca excusas para justificar su llanto con el Anthem de la Sensational Alex Harvey Band: "Son las gaitas, chico: me derriten". Repasamos juntos nuestra lista de canciones del verano de lagrimita vergonzante. Ball tiene una explicación científica para tanto mal gusto: el placer musical nos llega por un circuito neuronal diferente al del raciocinio. Así que cualquier horterada un día de estos nos volverá a dejar llorando.


    Somos criaturas musicales porque somos seres racionales: necesitamos dar sentido a la complejidad.

    ¿Qué sentido?

    Nuestro entorno es complejo y a menudo caótico y, para sentirnos seguros, necesitamos interpretarlo.

    ¿Cómo?

    Lo primero que hacemos para racionalizar un código, un sistema o un mensaje es buscar patrones; localizar lo que se repite en él.

    ¿Por qué?

    Porque es el primer paso de toda predicción. Por ejemplo, en el clima: en las cavernas nuestra vida dependía del clima, un sistema complejo y, a menudo, impredecible..

    Todavía lo es incluso con satélites.

    Para pronosticarlo, lo primero que hace el ser humano es buscar repeticiones: siempre que las nubes vienen de allá, llueve...

    Por lo menos casi siempre...

    Esa capacidad también sirve para localizar nutrientes –siempre que llueve hay caracoles que comerse– o peligros: siempre que oigo un rugido, suele venir un león detrás.

    ¿Qué tiene que ver eso con la música?

    Como esa capacidad de dar sentido a lo complejo es fundamental para adaptarse y sobrevivir, la evolución también ha hecho que nos resulte placentera.

    ¿Pensar es placentero?

    Darle sentido a lo complejo proporciona placer cognitivo... ¡Por eso nos gusta la música! Es el gusto de dar sentido al ruido y encontrar la armonía en la cacofonía y el caos.

    ¿Escuchar música es hallar armonía?

    Pinker asegura que nos gusta la música del mismo modo que nos gustan los pasteles. El azúcar era necesario, pero, tan difícil de obtener en la prehistoria, que la evolución lo dotó de un incentivo –el placer de lo dulce– que compensara la búsqueda. Hoy ese placer nos conduce a la indeseable obesidad.

    Es una teoría.

    De modo similar, para incentivar el raciocinio, la evolución gratificó con placer cognitivo la búsqueda de sentido en la complejidad:eso es hallar armonía en los sonidos.

    El placer de solucionar un problema.

    Además existen otras teorías que no excluyen la anterior. La música sería portadora de "pegamento social": convierte emociones personales en colectivas, como en el himno nacional o un baile de enamorados.

    No hay más que ir al campo de fútbol.

    El himno del club evidencia quién está dentro o fuera del equipo. Pero la música también podría ser como la cola de un pavo real: perfectamente inútil excepto para demostrar a las hembras que su portador es capaz de desenvolverse incluso llevándola.

    ¿La música sería parte del cortejo?

    Demostraría que el músico o el poeta –son habilidades relacionadas– es capaz de crear composiciones ingeniosas que, aunque inútiles de momento, acreditan un talento que sí lo hace atractivo para procrear.

    ¿La música nace para enamorar?

    Confiere atractivo. Ni la música ni la poesía dan de comer, pero demuestran a tus potenciales parejas que tienes un talento que sí podría ser útil para la futura familia: que el músico sería un padre –o madre– inteligente y sensible con altas habilidades sociales y disciplina para dominar un arte.

    ¿No puede tener otros significados?

    El gran significado de la música es que no tiene ninguno. Ninguna melodía proporciona información que podamos utilizar. Sólo transporta, cataliza o produce emociones.

    No siempre deseadas.

    Esa es la gran paradoja musical. La gratificación musical se alcanza fuera de los circuitos racionales. Así que te puede emocionar una música facilona que desprecias.

    ¿Schönberg silbó horteradas?

    Muy probablemente y tal vez a su pesar. A menudo somos conscientes de que la banda musical de una película es barata y facilona, pero aun así nos atrapa, es pegadiza y no podemos evitar emocionarnos al repetirla.

    Pastelitos empalagosos y resultones.

    Si ahora golpeo tres veces esta mesa: pam, pam, pam... Usted ya habrá –quiera o no– establecido una pauta rítmica. Los malos compositores dominan esos mecanismos de la melodía pegajosa y triunfan incluso con creaciones francamente malas.

    Estamos indefensos ante su mal gusto.

    Otras veces las melodías y canciones populares merecen serlo por su calidad.

    ¿Sus ejemplos favoritos?

    Somewhere over the rainbow y I am singing in the rain, por ejemplo, tienen calidad y audiencia además de otra cosa en común.

    ¿...?

    Se sirven del mismo recurso expresivo: "Sommmmm...wheeeere over the rainbow" y "Iammmmm.. siiiiinging in the rain". ¿Ve? Empiezan muy abajo, dilatan la nota suspense... Y ¡zas! ¡Una octava arriba de repente!

    ¿Por eso resultan difíciles de olvidar?

    Por insólitas y arriesgadas. El Maria de West Side story sería otro ejemplo en el que Mari-a –esa a– está en el límite de la tonalidad, casi fuera de clave.

    ¿El placer está en el límite?

    En el riesgo de lo insólito. Por eso me interesa el gamelán indonesio en escala pentatónica: desafía los límites del placer auditivo.

    Prometo explorarlos.

    Puede empezar por la blue note que el jazz tomó prestada de su origen en la música africana. Escuche el final de Strange fruit interpretada por Billie Holiday y verá.

    ¿Qué encontraré?

    Esa nota bruja que nunca suena igual y que todo jazzman busca.

    Comentado por: La contra el 26/8/2011 a las 20:00

  • Me suscribo (porque es gratis) :) y al margen de bromas, por la lúcida puesta en escena, aunque haya personas que todo lo transfieran a su espacio supongo por no rumiar lo que ha leído, o quizá porque habitan esos espacios siempre con césped bien cortado y verde fresco sin entrar en cuestiones de si natural o artificial. Una pena por otra parte porque digamos las relaciones escenográficas, ambientales, temporales, tono y tempos cruzados, ponen en juego un balance donde todo está plantado descendente y ahondando, volando y rozándolo todo, hasta un punto ascendente con muy buena perspectiva y en nada vago o huidizo.... Señor@s que va con espada en mano esta realidad y el verano, 2011. Chapó total.

    Comentado por: ulma mac el 25/8/2011 a las 20:48

  • Qué aburrido es pensar.

    Comentado por: oveja el 25/8/2011 a las 08:40

  • Porque si le aplicas un golpe seco con la rodilla, preferentemente la derecha, a ese hijo de puta que te ha perdido el respeto , verá como brota de su pecho un puding de corazón de perro sarnoso y el licenciado dirá " comprende que no era cuestión de solventar esto en Magistratura"

    Comentado por: Mucho Sosiego el 25/8/2011 a las 07:47

  • Albricias

    FÉLIX DE AZÚA 27/01/1999 (EL PAÍS)

    Según leo, en su discurso sobre el estado de la Unión (19 de enero) el presidente Clinton parece haber afirmado que se propone invertir un 25% del 60% del superávit presupuestario de los próximos 15 años en los mercados financieros. Si he comprendido bien, eso quiere decir que el Estado de los Estados Unidos (que es un Estado como Dios manda) va a invertir una barbaridad de millones en bolsa. Si fuera cierto y lo hubiera yo entendido correctamente (algo por demás improbable), una parte de los impuestos americanos se jugarían en la bolsa en lugar de ser utilizados para remediar problemas de los contribuyentes. A poco que no esté yo cayendo en la más ridícula de las ignorancias, éste sí sería un paso verdaderamente notable hacia la destrucción del Estado burgués y una noticia que haría feliz a Marx y a Debord. Que el último refugio de la seguridad y el fundamento de todas las garantías comenzara a disolverse en el azar, que el Estado pasara a ser un jugador de bolsa, que el sostén de la justicia, la cabeza de las fuerzas armadas, el amparo del débil y asilo del desvalido se jugara los cuartos en la ruleta especulativa, sería una noticia absolutamente extraordinaria. Porque el despilfarro, la chapuza, la corrupción, la prevaricación y la criminalidad inherentes a las democracias avanzadas son una cosa, pero otra muy distinta es el puro y demente placer de jugar con el dinero de los contribuyentes a ver si gano, a ver si pierdo, y cuánto. Esto es algo inmenso, embriagador, homérico. Que el Estado deje de ser el monstruoso padre justiciero y equitativo, o la aún más monstruosa gran madre de pendulantes ubres, que cambie la espada y la balanza de la justicia por el telefonillo y la petaca de whisky del apostador profesional, eso es algo sublime, es la revolución. Ya iba siendo hora.

    Comentado por: Africano levemente domesticado el 24/8/2011 a las 11:14

  • Francamente, qué cansancio... Y qué aburrimiento.

    Comentado por: oarso el 24/8/2011 a las 10:19

  • La relación amigo-enemigo embarga a todo el empobrecido pensamiento español. Me da igual que esta delectación proporcionada por las actitudes cainitas hunda sus raíces tradicionales en el siglo XIX. El hecho es que en la actualidad el nivel de crítica racional de los que podemos llamar como intelectuales en España es de una languidez alarmante. Treinta y cinco años de democracia apenas han servido para romper con esa relación. El pensamiento fácil, débil, que supone la relación amigo-enemigo ha supuesto el encumbramiento de lo que llamamos “la opinión pública” que, como toda institución no regida por el buen sentido y la racionalidad, puede resultar peligrosa para la misma democracia, para el pluralismo. ¿Cómo es posible la subsistencia del pluralismo en una sociedad donde impera la ideología de los dos bandos, del amigo-enemigo? ¿Es así como se conformaría la democracia real que algunos demandan? ¿O quizá sólo sea la de amigo-amigo? ¿Algo así como la gran alianza entre los buenos del mundo? ¿Una inmensa dictadura de los buenos?

    El ejemplo más claro de lo que acabo expresar está en concebir la obra de un intelectual como algo necesariamente lineal, inamovible, juramentado, leal hasta la muerte y que encaje en la relación amigo-enemigo, por supuesto. Si intentas salir de esa relación, de esa “regla del juego”, es un trabajo inútil, pues te colocarán a uno u otro lado de ese dualismo, de ese maniqueísmo infernal. Los comisarios políticos de la relación ya se encargarán de echarte en la cara tu pasado, de modo que quedes marcado como un hereje de alguno de los dos bandos. O quizá te llamen converso. Es la autoridad judeo-cristiana del pensamiento de la opinión pública la que dicta los márgenes del discurso intelectual. Lo de crítico o autocrítico no entra dentro de sus esquemas, así que las cosas no pueden tener una simplicidad más mortífera.

    En algunas ocasiones se ha hablado del páramo intelectual español. La metáfora del desierto, del Siroco está bien traída. Quizá la metáfora encierre algún tipo de angustia que huye del lamento, porque sea el lamento el que haga imposible la noble tarea de pensar críticamente, sobre todo en esta parte del desierto racional llamado España.

    Comentado por: miguel el 24/8/2011 a las 08:27

  • "la música saca al tiempo de la inercia, nos saca a nosotros de la inercia para que disfrutemos al máximo del tiempo... La música despierta..."

    Comentado por: la montaña mágica el 24/8/2011 a las 08:07

  • No nos engañemos: el comunismo fue un invento de los ricos para que los pobres se mantuvieran pobres.

    Comentado por: G el 23/8/2011 a las 21:53

  • Tana, una chavala aficionada a la música contemporánea, más bien escribe que toca(vaya ud. a saber) con el agrabante de no ser agraciada(a la caverna el sol sureño no llega) toma la decisión de retirarse a un convento (si hay personal el papá obtiene credito seguro y la chica puede seguir escribiendo) y es que cuando pintan bastos uno se salva como puede, bendito seais hermanos.

    Comentado por: Filomeno a mi pesar el 23/8/2011 a las 20:22

  • Gerontocracia

    FÉLIX DE AZÚA 08/12/1999 (EL PAÍS)

    Como no todo el mundo puede ganar 2.000 millones honradamente, algunos ciudadanos se ven en la obligación de trabajar. Así, por ejemplo, Tono, un chaval aficionado a los instrumentos musicales de la época cervantina. Lleva muchos años apuntado al paro y por fin, hace unas semanas, le llamaron de una ETT. Le ofrecieron trabajar de "documentalista" a 790 pelas brutas la hora (555 sueldo base), quizás porque es licenciado en Historia del Arte. Lo de "documentalista" luego se redujo a "clasificar historiales médicos", pero le garantizaban un año de contrato y aceptó. Aunque le pillaba lejos, con dos transbordos llegaba al trabajo en hora y media, a las ocho de la mañana. Sólo tenía que levantarse a las seis.El primer día se encontró muerto de frío en un galpón infame, sin iluminación y abierto a dos vientos. Allí le ordenaron que trasladara de un extremo a otro del almacén unas cajas de 20 kilos llenas de radiografías. Otra chica, contratada por la misma ETT, se lesionó la columna a la segunda jornada. El tercer día, una vez acarreadas las cajas, recibió la orden de barrer la nave porque la suciedad era perjudicial para las láminas. El cuarto día lo dedicó a clasificar radiografías. Como no es agradable aguantar de pie ocho horas y no había sillas, se sentó en la mesa, pero acudió el capataz muy amostazado y le dijo que ésa no era manera de trabajar. "¡De pie, de pie; hala, hala!". Al sexto día le despidieron. Entonces comprendió por qué la ETT no le había dado a firmar su contrato. En el finiquito constaba que el trabajo tenía riesgos laborales y que no había representante sindical. Esto último era un rasgo de humor negro. Pero faltaba la última humillación. El capataz le descontó una hora (¡500 pelas!): media porque el primer día se perdió y llegó con 20 minutos de retraso, la otra media porque el despido se produjo media hora antes de acabar la jornada. La mili era más humana.

    Que España va bien es evidente, sobre todo para algunos. Un régimen esclavista tiene muchas posibilidades de montar buenos negocios. Hay que ser más obtuso, si cabe, que nuestros actuales gerifaltes para arruinar una economía basada en la esclavitud de los menores de 30 años. Pero exigir a los esclavos que elijan a su amo me parece una crueldad innecesaria. Retírenles el voto, por favor.

    Comentado por: Más hemeroteca el 23/8/2011 a las 17:47

  • Ah! las hemerotecas y los que saben qué hay que buscar en ellas, Don Félix siempre escribió bien, y con humor, lo del baúl y los bigoticos de PP Stalin me ha encantado. Contra Jeremías lo interpreto como la rueda, los ciclos, quizás no hay que ser cabalista para entenderlo. Las crisis son ciclos y la crisis financiera aparte todo el desastre organizativo financiero es un resultado que genera un sistema de economía de mercado, que es el que conocemos y que ha funcionado desde que el hombre salió del medioevo. Lo otro es una crítica a la sociedad que se ha acostumbrado a vivir por encima de sus posibilidades, a no trabajar, a no ahorrar a recibir salarios inmerecidos y luego quejarse si le pisan el callo y lo que sí creo es que las élites políticas han sido responsables en el sentido de propiciar todo éste sueño de la abundancia que se ha convertido en pesadilla.

    Comentado por: la templanza el 23/8/2011 a las 17:33

  • Culpabilidad... sin duda y mucha, pero para mí la razón es más simple,no creo ya en razones tan humanas,tan profundas como la culpabilidad, las matemáticas han fallado del todo, ningún humano es infalible ni los mejores economistas y se han equivocado en sus previsiones y pienso que si no hubiesen fallado seguiríamos...(seguirían, la verdad es que no me identifico para nada con los verdaderos culpables) adelante sin culpabilidad, la humanidad ahora es muy fría, no siente culpabilidades.

    Comentado por: Marta el 23/8/2011 a las 16:59

  • La deuda se crea para eso: para gastar más de lo que se tiene. Es lo normal y correcto. Todo buen ciudadano lo sabe.
    Ya que dice que la segunda ley de la termodinámica lo explica muy bien y eso quiere decir que la conoce y sabe hacer la aplicación al caso, haga el favor de ilmuninarnos un poco; no espere a que nos pongamos a estudiar física.

    Comentado por: Inquisidor a media jornada el 23/8/2011 a las 13:22

  • Si alguien consume más allá de sus posibilidades acaba endeudado hasta los ojos. No hay nada divino en las acciones de los hombres. La segunda ley de la termodinámica lo explica muy bien. Esta ley tampoco es divina.

    Comentado por: sobran inquisidores el 23/8/2011 a las 12:45

  • Si esa riqueza que teníamos - aunque muchos estuviéramos, igual que ahora, con el agua al cuello - era inmerecida, quiere decir que en toda esta "catástrofe" hay una justicia aunque no haya una razón. Si no es una justicia humana debe ser divina.

    Comentado por: Inquisidor a media jornada el 23/8/2011 a las 11:33

  • ¿A qué Sistema pertenece usted, comparaciones odiosas? ¿Acaso es usted un ángel del Señor? ¿Es el Sistema Dios o el Pueblo de Israel?

    Comentado por: Paqui el 23/8/2011 a las 11:12

  • Curiosamente, Jeremías pensaba que Babilonia era el instrumento con el que Dios castigaba al pueblo judío por sus pecados. Por ello, se enfretó al rey Jeoaquim que, con la ayuda de Egipto, le plantó cara.
    Para Jeremías era el pueblo Judío el que debía cambiar, ya que era su conducta moral la que le causaba las desgracias.
    Una comparación grosera con los que Azúa califica de actuales jeremías nos indicaría que éstos opinan lo contrario: no somos responsable de las desgracias que nos acurren y si hay que cambiar algo ha de ser eso que llaman Sistema y no nosotros.

    Comentado por: comparaciones odiosas el 23/8/2011 a las 10:11

  • ¿De qué sirve lamentarse ante las adversidades de la vida? Son los profetas de toda laya los que exigen el lamento ante Dios o ante el poder político y económico, ante el Estado. Y así nos han educado. Reverenciando al poder, sintiendo admiración por sus dones. El Papa lo ha dicho: no se puede seguir a Cristo en soledad. Se exige pertenecer al rebaño. La autorresponsabilidad, la libertad individual, es temida por el poder. La sumisión, la complacencia, la lamentación, son perversiones propias de la naturaleza lanar, pastueña. Lleva razón la Iglesia Católica cuando dice que nuestra Civilización europea tiene sus raíces en el cristianismo. Yo diría que toda la Civilización Occidental tiene sus raíces en la religión judeo-cristiana, de la que aún somos prisioneros. Las sociedades occidentales enseñan aún, como base de su moral, una repugnante mezcla de religiosidad judeo-cristiana, de falso progresismo cientificista, de creencia en los derechos naturales del hombre y de pragmatismo utilitarista. Esto conecta perfectamente con el discurso papal, donde encuentra su caldo de cultivo. Dice el Papa que los ateos se creen dioses. Es la forma de expresar su rechazo a la racionalidad, a la ciencia, como ha sido tradición en la Iglesia. Mientras, el viento abrasador del desierto, que todo lo convierte en fina arena, es bien recibido por los otros profetas. Me refiero a los profetas de la Historia (la otra cara de Dios). Ellos, que dicen saber los destinos escrutables de su dios, creen tener la potestad de señalarnos dónde está el mal y el bien, de modo que nadie podrá atreverse a poner palos en la rueda de dicho destino. Y ay de aquel que se atreviera: será expulsado del gran templo de Sol.

    En esta amalgama de progreso tecnológico avanzado y religiones de todo pelaje nos movemos. La nueva ética que convierte al hombre en dueño de su destino, dando sentido a su vida, a la historia, enfrentándose a un futuro siempre incierto, proclamando su definitiva soledad ante un universo indiferente, reclamando el derecho a construir un mundo basado en los principios de objetividad, elaborados por su mejor máquina de conocimiento, la racionalidad, aún no ha podido desplegar sus potencias. El viento del desierto, la tormenta de arena y fuego nos sigue nublando la consciencia. No es el miedo a la muerte inventada del siroco lo que nos paraliza, sino el miedo a la vida. Y esto se lo debemos a muchos profetas, entre ellos Jeremías.

    Comentado por: miguel el 23/8/2011 a las 10:09

  • La vida es tan aborrecible que hasta los momentos buenos solo los aprecias mucho después de haber pasado.

    Comentado por: Comer,beber y disfrutar de tu compañera. el 23/8/2011 a las 07:58

  • La primera parte es un engolado, pretencioso y torpe remake del libro de Job. Después sigue una epifanía falsa, la del buscador de metáforas. Al final, la equiparación del viento del desierto con el crimen es particularmente ridícula: "the heart of darkness" de Conrad estaba en el Támesis. El mal actual procede del norte.

    Comentado por: Perraco el 23/8/2011 a las 06:18

  • ¿Soy yo o los santurrones que comentan no se han enterado de nada?

    "Ponerse espiritual" es una figura literaria. A Nietzsche le gustaba mucho, por ejemplo.

    Comentado por: Clint el 23/8/2011 a las 01:51

  • La vida es más exigente, más rica, más tentadora que sólo esa cosa siniestra de matar el tiempo. Eso de matar el tiempo debe quedar como vicio personal, una cosa para hacer, quien guste de hacerlo, a solas, lejos del ajetreo de la convivencia, a solas con el tiempo.

    Comentado por: y sin embargo el 22/8/2011 a las 22:13

  • Mi única misión es matar el tiempo igual que la de él es matarme a mí entre asesinos nos llevamos de perlas.

    Comentado por: b. el 22/8/2011 a las 20:17

  • ¿Quién nos gobernará a nosotros, necios? ¿Quién gobernará nuestra alegría, nuestra soberbia, nuestro empeño en seguir naciendo, nuestra petulancia, nuestra vanidad? No serán los sabios, desde luego. El sabio habita en la casa del luto, y su ciencia le sirve no más que para afrontar la muerte. Aprecia más el renombre que el óleo perfumado, el término que el principio. ¿Qué pinta el sabio en este comercio de la vida? Vivir, a lo que parece, es más cosa de necios que de sabios. Para vivir de verdad, mejor olvidarse uno de que sabe lo que sabe, olvidarse de aquello que vio en la casa del luto.
    Así que para eso de convivir, de gobernarnos, no hace falta mucha ciencia, más bien niguna. Basta con dejar que pase.

    Comentado por: Eclesiastés, 7 el 22/8/2011 a las 19:55

  • "Fantasmas producidos por una culpa recóndita, la de creer que hay "razones" para lo que pasa y para lo que es, como si la vida de la especie o el cosmos mismo atendiera a razones humanas y diera explicaciones"
    Me ha encantado esto, siempre he tenido una sensación difusa sobre ello cuando escucho ciertas discusiones, venía pensando en ello estos días aunque no a propósito de la crisis. Pero no sabía cómo expresarlo, es esa idea de la creencia del hombre en su potencia y en su poder supremo para manejar el entorno en que vivimos; no hemos matado a dios, le hemos usurpado el trono, desde siempre; casi diría que lo construímos desde el principio como una de esas marionetas que mueven la boca sentadas en nuestro regazo.
    En otro aparte, imagino que esta última frase puede ofender a los creyentes pero no es mi intención. Es lo que yo creo pero respeto que otros piensen de manera diferente, no sólo eso sino que ni siquiera pretendo convencerlos, ni tampoco decirles que estén en un error . Sólo expreso mi vivencia, cada uno tiene las suyas y eso me parece bien, me parece natural. Además, también hay días en que sí creo en dios. Esto quizás pueda resultar aún más irreverente pero sólo es otra forma de existir y estar, nada más.

    Comentado por: noc el 22/8/2011 a las 19:02

  • En un aparte:
    "Los agentes empezaron a zarandear a mi novia, mientras yo me puse a grabar"
    Ésta es de las cosas que yo no soporto para la convivencia y me refiero, en primer lugar, al que graba. El tipo se cree con libertad para, él sí, insultar a gente que ni conoce, es decir, cree que tiene libertad para agredir aquello que no le gusta (y yo diría que además ni siquiera sabe si le gusta o no porque de seguro que no se tomó antes la molestia de conocer a los peregrinos a los que silbaba; que una cosa son las ideas y otra muy distinta las personas). (Que conste que no soy católica en absoluto y tampoco poli) pero los demás sí le tienen que respetar a él; y encima cuando agreden a su novia se "pone a grabar". Hay que ser..., me parece el colmo de aquello en lo que España hace un rato que se ha convertido. Y encima se cree un héroe (perdonen que me ría) y un justo mártir. Dicho eso, desde luego que no estoy de acuerdo tampoco con el abuso descarado y el empleo de la violencia sin provocación. Ese video que se ve por ahí de no sé cuantos tipos contra una sola chica, que tiene de todo menos pinta de rebelde, que quieren que les diga, es una barbaridad. Comprendo que se puedan sentir acosados, tensos, humillados, insultados y lo que sea. No debe ser fácil verse enfrentado a una multitud, eso seguro pero un poquito de por favor, ¿quién le ve a esa mujer aspecto de amenaza contra 6 hombres? ¿Quién se cree que ellos puedan creer que es una amenaza? Yo no. Me parece una auténtica vergüenza.
    Por cierto, fanático, yo sí dialogaría con usted, con ese nick incluso, me parece que denota un sano sentido del humor.
    Y boquean, sí, boquean. No se entiende mucho pero eso es lo mejor. Me gusta.

    Comentado por: noc el 22/8/2011 a las 18:41

  • Empujar la rueda. Esperaba la solicitud mientras me revolvía en la palabra. El viento no llega de ninguna parte, está.Cercenémosle la cabeza al angel y aprendamos a encontrar nuestra porción de empeño. Sin lamentos. Gocemos de las cosas bien hechas; hechas.

    Comentado por: FRANCESC JOAN el 22/8/2011 a las 18:40

  • Precioso.

    Comentado por: Marta el 22/8/2011 a las 17:09

  • pero cómo don Felix?, despues de defender tan acertadamente la dualidad ciencia-arte nos vuelve ud. con los trios.

    Comentado por: a. el 22/8/2011 a las 16:03

  • Vengo de su vecino Gil Bera y me he acordado de aquel capitán que fue al teatro a ver Hernani de Victor Hugo y se enfrentó con el público: cómo tienen ustedes la desvergüenza de no ser más que tres?
    Yo también me alegro de que Vd don Félix se haya convertido y nos hable de ángeles y saduceos

    Comentado por: otro creyente salmantino el 22/8/2011 a las 14:48

  • ¿Es lírica o épica esa efusión reflexiva acerca de riquezas que hubo y pobrezas que hay? ¿Para quién las hubo y para quién las hay? La distancia siempre inspira cierta sinceridad, a pesar del encallanamiento que te enmascara. La función del hígedo y del estómago, por muy autónomas que sean ambas, nunca se confunden. Es más fácil confundir digestión y respiración, que circulación sanguínea procesos escrementicios. Quien come y caga ni se come ni se caga, siempre hay alguien a través de quien todas esas funciones pasan, y jamás puede prescindir de ellas.

    Comentado por: Ferrán el 22/8/2011 a las 14:34

  • Una mafiosa etarra puede hacer lo que se le ponga en el coño, porque es mafiosa y porque su coño habla.

    (No te me pongas paranoico, tocayo)

    VIVA LA LIBERTAD

    Yo soy un hombre muerto al que llaman Pertur / Quién sabe si mi nombre algo aún será / Ceniza en la boca...

    Comentado por: Oscar el 22/8/2011 a las 14:24

  • El mundo es más pequeño y más redondo que nunca y, como en un patio de luces, es difícil no ver al vecino de enfrente cuando sale a tender o al de abajo sacar la basura.
    También cabe oír gritos al lado e ignorarlos, 'es privado' (son 'los tiempos'); y ensoñar la vuelta a una vida recolectora en medio del campo, solos dios y yo.
    Pero hasta para fraguar esta idea hacen falta los vecinos: si no lo creyesen todos a la vez, la quimera de que volver al edén es posible, se desvanecería.
    Nuestro 'único' problema es la convivencia, pero parece que cuanto más apiñados estamos, menos lo entendemos.

    Comentado por: pro el 22/8/2011 a las 11:15

  • Gracias por vivir.

    Comentado por: DPA el 22/8/2011 a las 10:15

  • Me ha alegrado mucho como creyente leer este artículo. Me explico; aunque hace ya muchos años que le admiro como escritor siempre me ha dolido esa vena suya nihilista y antireligiosa. Pero ahora, a raíz de este artículo he notado en su pensamiento un cambio significativo y albergo la esperanza de que en un futuro no muy lejano, la paupérrima literatura crítica cristiana pueda contar con una voz tan vigorosa como la suya - aunque sea pasando antes por un desvío de corte estoico. Un saludo desde Salamanca.

    Comentado por: Un creyente el 22/8/2011 a las 09:18

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 




 

Ensayo

Volver la mirada (2019). Debate, España.

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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