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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 25 de septiembre de 2020

 Félix de Azúa

Flebas, fenicio muerto

Algunos seguidores de este blog habrán recordado de inmediato el poema de T.S. Eliot que canta la muerte de Flebas el fenicio y cómo le posee el olvido de las gaviotas chillonas, del undoso mar, de las pérdidas y las ganancias.

Phlebas the Phoenician, a fortnigth dead

Forgot the cry of gulls, and the deep sea swell

And the profit and loss.

    Pertenece a uno de los más bellos poemas del siglo XX, The Waste Land, y de los más oscuros. Superior, a mi modo de ver, al tan celebrado Four Quartets. Ciertamente la muerte por agua es distinta de toda otra muerte.

Richard Henry Dana, de la quinta de Charlotte Brontë, se hizo a la mar en 1834. Marinero del Pilgrim cuando apenas salía de la adolescencia, no regresó al puerto de Boston hasta 1836. Su diario, anotado con las fatigas, gozos, angustias, sacrificios, esplendores y desdichas de un marinero raso, se publicó en España con el título "Dos años al pie del mástil" en traducción de Rivas Cherif. Ha habido luego otras versiones, pero yo le tengo apego a la antigua, escrita en un español sabroso y algo arcaico. Por ejemplo, el nombre del autor viene como Ricardo Enrique (R.E.) Dana, lo que despista porque en las ediciones inglesas aparece, claro está, como R.H.

    Entre otras muchas páginas que ilustran sobre el mundo antiguo de los grandes veleros que doblaban por el Cabo de Hornos para negociar en una California aún española, Dana, que había cursado estudios en Cambridge y cuyo enrolamiento obedecía a razones éticas y psicológicas, nos comunica su descubrimiento de la muerte por agua. En una desdichada maniobra, uno de sus compañeros, criatura de veinte años que trataba de ajustar una gaza en la cofa del palo mayor, cae al agua y se ahoga. Escribe Dana:
    "Siempre es solemne la muerte, pero nunca tanto como en el mar. Muere un hombre en tierra y su cuerpo queda entre los amigos; pero si se cae por la borda al mar, hay tanta precipitación en el suceso y tal dificultad para encontrarlo que el misterio se apodera de todo."

    Conciso y elegante: el misterio se apodera de todo. El cuerpo ha sido engullido por la nada y a nosotros no nos queda el consuelo de ver el despojo de quien fuera alguien cercano y amado. Las fauces misteriosas de la aniquilación se han tragado al amigo. Entonces nos imaginamos en igual situación: nadie cerrará nuestros ojos. Sentimos la augusta soledad del vacío eterno. Es un clásico: nacemos solos y morimos solos, pero más solos aún si no hay compañía para el cuerpo perdido. Por eso es de una crueldad inhumana, patológica, la tortura de los desaparecidos, como en Chile y Argentina, o la más cercana, cutre, miserable, de esos rufianes que tras violar y asesinar a una niña entregaron su cuerpo a la nada para que el mar la devorara.

 

[Publicado el 16/2/2011 a las 08:00]

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Comentarios (45)

  • No soporto los discurso mierdas, facciosos, hediondos y criminales de gente aquejada de problemas de próstata.

    Comentado por: Giles de el 22/2/2011 a las 08:35

  • El hartazgo de los árabes también lo tengo yo. Que tiempos más estúpidos.

    Comentado por: vbg el 21/2/2011 a las 19:30

  • Si primero el acusado se ha declarado culpable del asesinato de ese cuerpo la cosa es de gilis totales, ¿no? A lo mejor el que confiese dónde está el cadáver sale mejor librado, pero me da que estos lo que quieren es salir en la tele y que el juicio se eternice. Son el ejemplo exagerado y publicitado de una generación de mierdas en la que ellas se dejan tratar como putas sin cobrar y ellos van de chori chungo. Por suerte beben y se meten tanto que la mayoría no pasará de los cincuenta. Y luego doña Leire dice que el tabaco le cuesta mucho a la SS. Que se prepare con los que ahora tienen menos de 25. Joyitas.

    Comentado por: marangos el 21/2/2011 a las 18:51

  • NYC36: Exilios, the living spirit.
    Jordi Graupera

    IV

    (mutis)

    La profesora Heller también hace menos de metro y medio, como mi abuela Teresina, y también es muy vivaracha, sobre todo teniendo presente que tiene 80 años. La semana pasada acabó su seminario sobre la ética de Kant. Dicen que es su última clase.

    A pesar de su pasado, sus manos no son de proletaria, son de remover libros: jóvenes, de piel tersa y con pequeñas marcas en el blando de los dedos, bajo la sombra de las uñas: minúsculos cortes que hacen las páginas de los libros cuando son nuevos y se pasan rápido. Tiene los ojos de avellana, hundidos y severos, y la boca ancha, con una dentadura adolescente que la hace humana. Se mueve y habla rápidamente, con la agilidad de una cuca.

    Nació en Hungría, como el Rabí Teitelbaum, en una familia judía de clase media. Me parece que su padre era algo poca cosa, hasta que la guerra lo hizo un héroe primero y un ejecutado de Auschwitz después. Toda la ciencia política de la segunda mitad del siglo XX es una gran costra sobre una gran herida. Le cayó el comunismo encima, a mi maestra. No sólo porque se quedó, milagrosamente indemne, en Hungría, sino porque, pasada la guerra, se dejó cautivar por Lukács, y su marxismo reformista. El centro de Europa está lleno de ingenuos.

    Con el tiempo y la edad, que son dos cosas diferentes, fue distanciándose del régimen comunista: primero por cuestiones formales -es una mujer con más carácter que la caña de bambú- y después por cuestiones materiales. Lukács pasó de ser Ministro de Cultura a ser un hombre “absolutamente privado”, como diría ella años después en una entrevista. Absolutamente privado de todo. Así que hacia los años 50 sus alumnos pasaron de tener una carrera posible en la Universidad a una vida imposible fuera de todo paraguas. hubo sus más y sus menos, porque una cosa es la Unión Soviética como idea terrorífica y otra la vida: al fin y al cabo, cuando tienes un grupo de intelectuales discutiendo si el armario tiene que ir a la derecha y la cama a la izquierda o viceversa, quiere decir que los tienes dentro de la habitación, y que se quieren quedar a vivir.

    Pero al final fue menos: en los 70 ella, su marido, y otros miembros de la llamada Escuela Húngara (“No existía nada denominado así, en aquella época”) y su teoría crítica marxista se exiliaron a Australia. Cómo que no hay nada mejor para la filosofía que tener tiempo para pensar y ninguna urgencia social, en los alrededores de la Universidad de Melbourne Agnes Heller vio su obra crecer, y su marxismo morir. “Yo no era marxista (en Hungría) porque no tenía ni idea de qué es el marxismo; pero si me lo hubieras preguntado entonces te hubiera dicho “sí, soy marxista”. Lo más interesante es que el partido nunca creyó que yo fuera marxista. Ellos siempre creyeron que yo no era ni comunista ni marxista, y después me di cuenta que en un cierto sentido ellos tenían razón y yo estaba equivocada”. Hay arrepentimientos que lo son. Y el comunismo era un sistema con muchas características, entre las cuales no entraba la ingenuidad. Me recuerda a las memorias de Gadamer: ¿cómo puede ser que a uno de los cerebro más potentes del siglo le pasara el nazismo por el delante y sólo fuera capaz de ver la payasada del saludo imperial? La vida, la vida. Sobre todo la de los compañeros de facultad judíos que fueron expulsados. Como los años de la guerra civil de Gabriel Ferrater, aquellos debían de de ser años felices: prosperar en la eterna universidad que no sabe nada de contextos políticos, ser moderadamente crítico, y cerrarse en la hermenéutica. Hace mucho que tengo la impresión que la filosofía como práctica profesional muy a menudo lo que quiere es encontrar una forma de vida por encima del problema de la justicia. Hay días que, efectivamente, salgo de la biblioteca absolutamente eufórico.

    En los años 80, Agnes Heller se trasladó a NY, y ocupó la cátedra Hanna Arendt de la New School durante una veintena de años. Evolucionó hacia la socialdemocrácia, y de allí al liberalismo. Los alumnos y los periodistas dicen que después del 11 de septiembre se ha vuelto neoconservadora. Sería la primera vez que es “neo”. Pienso que sencillamente es una mujer que sabe el precio de las cosas: el holocausto, la Hungría comunista, mujer y metro cincuenta. Su obra sobre la modernidad y la posmodernidad es una referencia que mira a los dogmáticos a la cara, y les cambia el tema de conversación.

    Es una extraordinaria profesora. Su copia de La Crítica de la Razón Práctica, en alemán, que he visto tantas veces desde mi esquina de la mesa, en el seminario, no tiene ninguna frase sin subrayar como mínimo una vez. A mí también me pasa: cuando habla Kant no sé qué elegir, y además, me tengo que forzar a continuar leyendo con la ayuda de un lápiz. Las cubiertas caen a trozos, las páginas están amarilleadas y el cosido interior deshilachado. Parece la edición escolar de un poemario romántico. Imagino a Heidegger leyendo Hölderlin en un libro de la misma colección.

    La clase es ella. Ella haciendo surf entre nuestras aproximaciones párvulas, probando de extraer las preguntas pertinentes. Si dices una sandez no te castiga, te ignora. Si dices algo brillante no te premia, la usa. Y de repente, toma la palabra durante veinte minutos. Su acento húngaro es tan bestia que incluso yo, a quien no hay manera de sacarme el deje latino, puedo imitarlo. Ay sinc vat ay sinc. Cuando la marea nos lleva estos veinte minutos de oleaje intenso, -sin prisa, ni petulancia, ni sorpresa- desmenuza las inacabables resonancias de la ética kantiana. Cuando acaba, nuestras dudas son cadáveres sobre la arena, y el cielo tiene el color de la anestesia. A veces no tengo ni idea de que ha querido decir, como si ella estuviera manteniendo otra conversación, con otra gente, en otro lugar, pero guardo sus discursos como semillas. Es cómo si yo fuera un lancero del paleolítico, y ella me enseñara el poder del arco y la flecha. No sé como se usa, pero es magnífico.

    Su lectura de Kant tiene tres grandes características. No le compra la mitad de los conceptos (“el libre albedrío, la razón práctica, la voluntad: todo esto no existe, son los nombres de los personajes que Kant crea para poder presentar su drama”). Se toma muy seriamente la cuestión de la autonomía individual (“He aquí el fundamento de la política liberal y del pluralismo”). Y manifiesta su más apasionada admiración por la relación entre libertad y deber que Kant tan bellamente nos dio (“sabemos que somos libres porque conocemos nuestro deber”). Quizás he aprendido como ninguna otra cosa la aproximación kantiana a la imperfección (“*Kant nunca dice que podamos saber si cumplimos nuestro deber estrictamente, o si los intereses y las inclinaciones nos pervierten. Sólo dice que es nuestro deber, y que, por lo tanto, es posible cumplirlo”). Lo admira, lo reverencia, se lo sabe de memoria, le conoce los descosidos y no lo deja nunca a merced de los bobalicones.

    Su tragedia se sustenta en una tensión puramente kantiana: por un lado se incorpora, levanta el cuello y pone la espalda recta cuando dice que el hombre tiene que ser tratado como un fin en si mismo, no sólo como un medio. Me gustaría escribir que la mirada se le llena de recuerdos cuando dice esto. El marxismo es exactamente el contrario de esto: la humanidad presente como un medio. El resto es secundario. Pero no sé qué dicen sus ojos; todo me lo digo yo. Pero después, con la espalda curva, los ojos sobre el libro y las manos pasando páginas azarosamente convoca un silencio y dice: “La sociedad es una lucha a causa de la búsqueda de la felicidad”. El sentido del deber rompe este conflicto.

    He hablado demasiado en este seminario. De vez en cuando, me pone la mano a la rodilla y me dice: “espera, enseguida, deja a los otros”. Y yo me disculpo torpemente y callo un largo rato. Una vez ha acabado, en el pasillo, me coge del brazo y me hace agacharme “Very interesting. Tú, habla, habla”.

    El último día trae unas botellas de vino italiano y un bol con pedazos de queso. “Dadle la botella al de Barcelona -George, te puedo llamar George, ¿verdad?- él sabrá como abrirla mejor que los otros. Los de Barcelona saben mucho de abrir botellas de vino. Va, y mientras tanto me enseñas a decir tu nombre.”

    -”jordi”

    -”jorr-dí”.

    Acabada la última clase, da la vuelta dentro de sus zapatitos de falso esparto, sus calcetines de un verde tenue, su falda de campesina alemana camino del baile, su camisa floreada de cuello anchísimo, su collar de bisutería de colores y su chaqueta 'snow proof'. El cling de los brazaletes sigue el ritmo de su andar vivaracho.

    Comentado por: cp el 21/2/2011 a las 18:45

  • Dos enigmas del 23-f

    José García Domínguez

    Carme Chacón, mujer de memoria deslumbrante, relató en su día a La Vanguardia cómo celebró la muerte de Franco a lo grande. "Recuerdo con claridad el cava en casa", declararía doña Carme, acaso Carmencita por entonces, pues, nacida en 1971, acababa de cumplir cuatro años el día de autos. Y "conservo nítidos algunos recuerdos", ha vuelto a referir ahora a propósito de lo de Tejero. Así, según se infiere de su testimonio en El País, Chacón acarreaba una dilatada militancia antifascista en 1981. Prodigio notable si se repara en que tenía nueve años y aún no había hecho la comunión. Sea como fuere, al saber de la asonada se apresuró a "empaquetar libros y documentos que intuí comprometedores". Y es que en el piso de los Chacón, modesto matrimonio de inmigrantes en la villa de Espulgues de Llobregat, se almacenaban, al parecer, multitud de "documentos". De ahí que la futura Carme diera en hacer un gran paquete con todos ellos, quizá adornado con un lacito rojo y un cartel que advirtiese a los malos: "No abrir, contiene informes secretos". ¿Su destino? Un enigma.

    Por su parte, a diez días escasos de la toma de posesión, un Garzón de veinticinco años "apenas había comenzado a examinar los miles de casos" acumulados en su primer juzgado. Sépase al respecto que en Valverde del Camino, noble poblado de la provincia de Huelva, había "miles de casos" esperando ser resueltos por nuestro héroe. "Guardé algunos papeles, principalmente aquellos que no tenían que ver con el juzgado", asegura fue su precaución primera tras ser informado de lo acontecido en Madrid. ¿También "papeles" confidenciales? ¿Tal vez planes de urgencia para orquestar una ofensiva progresista? ¿Los impresos de la quiniela? A saber. Acto seguido, "lo que hice fue agarrar unos prismáticos" a fin de detectar movimientos insurgentes en el cuartelillo de la Benemérita sito frente a su casa, ha revelado al periódico de Javier Cercas.

    "Tengo que reconocer que no fueron anormales, ni sospechosos", tranquiliza ahí a sus lectores. Se ve que no hubo desplazamientos de tanques ni tráfico de helicópteros y baterías antiaéreas en el puesto de la Guardia Civil de Valverde del Camino a lo largo de aquella aciaga noche. Las fuerzas locales, con el cabo del puesto a la cabeza, estaban con el orden constitucional. No obstante, los lugareños, inquietos, decidieron huir en masa de sus hogares y buscar asilo en el apartamento de Garzón. "Los vecinos iban llegando para quedarse en nuestro piso al creer que con un juez de instrucción estarían más seguros". Mas cuántos fueron los refugiados. ¿Cien? ¿Quinientos? ¿Mil? ¿Todos los paisanos de la comarca salvo el cabo y los guardias que vigilaba Garzón con los prismáticos? Misterio. Otro. ¿Para cuándo toda la verdad? Queremos saber.

    Comentado por: memoria histérica el 21/2/2011 a las 17:58

  • No parece adecuado motejar de patológico o inhumano un acto de prudencia elemental como es deshacerse del cadáver el autor en un caso de asesinato, procurando que no sea hallada la prueba sustancial de su delito.
    Dudo yo, al menos en el segundo caso de los mencionados en el post de Azúa, que tal acción se acometiera con el ánimo de redoblar el dolor de los deudos. El piadoso gesto de entregar el cadáver a la familia es harto improbable por parte de un asesino que no sienta asegurada su impunidad.

    Comentado por: ¿patológico? el 21/2/2011 a las 17:43

  • Dijo una vez un político que no hay que confundir opinión pública con opinión publicada. Así es, al menos en literatura. Cada vez resulta más frecuente el aplauso unánime de la crítica y el unánime desdén de los lectores (no de los compradores). Dos ejemplos recientes: Rapsodia, de
    Gimferrer, y Caligrafía de los sueños, de Marsé. «Escrito en seis días» se anuncia uno, con circense fanfarria; «La primera novela después del Cervantes», el otro. Tras ripiosos tumbos entre modernismo y postismo, vuelve Gimferrer a
    reescribir sus versos de hace cuarenta años: lo que entonces deslumbraba, por contraste con la grisura realista, ahora parece envejecida quincallería, aunque no deje de sorprender alguna imagen, pronto difuminada en el automatismo del conjunto. Caligrafía de los sueños suena tan a Marsé que ni siquiera necesitaría haberla escrito Marsé. Se equivoca quien piense que son malos libros. Son solo prescindibles, cansinas vueltas de tuerca. Tan consabidos que quien conoce su obra anterior podría, no ya reseñarlos, sino dar conferencias sobre ellos sin haberlos leído. El poema «más que a significar aspira a ser» afirman Gimferrer y tantos teóricos de la literatura. Pero nada más fácil que un poema que «es» y «nada significa»: cualquiera escrito en una lengua que ignoramos. Deleitarse con la musicalidad de sus significantes supondría así la culminación del placer estético.
    Barcelona, años cuarenta, un tranvía lleno, un viajero que se dirige a un orondo sacerdote afirmando que nunca será «siervo de una Iglesia que pasea al centinela de Occidente bajo palio». En una serie de televisión, cambiaríamos de canal. En una fantasía autobiográfica de Marsé, por cortesía seguimos leyendo. Con cierto nombre, y la adecuada promoción, se puede vender cualquier cosa sin que falten reseñistas que disfracen de crítica literaria los ditirambos publicitarios. Pero no hay que alarmarse: la opinión pública no siempre coincide con la publicada.

    Comentado por: García el 21/2/2011 a las 06:04

  • Todo se cuece en las tripas, los argumentos son siempre falaces. Así, diré, sin ambages, que Cercas me cae gordo, Espada me resulta divertido, y guardo mi admiración para don Francisco Rico. Y que eso es así tenga quien tenga razón, cosa que no tiene la menor importancia.

    Comentado por: Fer el 19/2/2011 a las 20:25

  • No soy poeta solo putero de ideas travestidas en neón pero undoso no es el deep sea swell que agita los ralos cabellos del corpse que entraña más que cadaver se trata más bien del remedo de la resaca pero en la mar profunda y que en la orilla te arrastra cuando el el mar permanece en apariencia tranquilo y cuya cicloide que es la idea de la ola tiene un radio pequeño y una velocidad grande de manera que en vez de olas en movimiento undoso que se rompen al tropezar en los bajos son movimentos de mucha masa de agua que avanza y retrocede poderosa pero nunca a más profundidad de veinte metros en donde el cadaver solo se hunde o flota según su descomposición o descarnamiento porque lo undoso solo existe en la superficie por eso los submarinos son más eficaces que los barcos porque no tienen que gastar energía en hacer olas de superficie que acunen a los corpses en su misterioso silencio pero asociamos emociones a un cadáver como resto de un animal muerto y ocultamos vergonzantemente el placer de nos ser nosotros el muerto que dice Canetti exigiendo siempre el rescate del cuerpo como hacían antes con las hojas de pensamiento habitualmente de color azul prensadas entre las páginas de un librito de poemas odiamos la muerte y el cadáver nos repugna pero lo llevamos a volandas y descubiertos en manos musulmanas que gritan mientras los cristianos siguen en estela circunspecta a los ataúdes atornillados o a la hornacina con cenizas a veces elucubramos sobre la indignidad añadida de no soltar el cadaver de la persona que matamos

    Comentado por: everyman el 19/2/2011 a las 20:16

  • "The invisible spheres formed in fright." Que decía ese lector de Dana.Caray , Daniel... ¿ Conoces la librería David de Cambridge ? Juro que la mala opinión que tiene ese buen hombre de los catalanes no es culpa mía.
    Llevo tiempo fuera y no habeís limpiado las cortinas , qué cuadrilla.

    Comentado por: tomas ( short for Phantomas ) el 19/2/2011 a las 19:01

  • ¿Nadie hablará aquí del perentorio dilema moral que a un alma que se pretenda digna de ser salvada le plantea el hecho ominoso del mal? Pues todo mal que ahí fuera acontece no es sino el mal que cada uno de vosotros atesora en su alma. Toda doctrina moral encierra una retorcida indiferencia hacia el mal, y lo hace necesario; la repugnancia con que se os presentan ciertos hechos, es tan sólo una apariencia, una de esas hipócritas apariencias socialmente consentidas que vuestro deseo padece.
    Y, en fin: que en sociedad, como cualquiera sabe, las imprudencias se pagan.

    Comentado por: lo malo de ser rufián el 19/2/2011 a las 18:08

  • Leí los cinco artículos de Espada sobre la pelea con Cercas y me parecieron deplorables. A ese periodista no hay quien le entienda cuando escribe, siempre tan atropellado, queriendo decir varias cosas a la vez y dando por sentado que el lector conoce sus dos mil artículos previos o tiene el tiempo para cliquear la riada de enlaces que lo pondrían al día. Cercas me parece poco interesante como persona y en cuanto a la obra de los dos, no me dice nada. Lo que encuentro exagerado es el rasgamiento de vestiduras de Espada porque Cercas no encontrara al miliciano real que protagonizó la historia de Sánchez Mazas e inventara un posible destino para él. Me parece que a la novela le sobra más la verdadera identidad del salvado que la fantaseada del salvador. Menos todavía comprendo que el "no soy fumador" de Rico escandalice cuando es obvia la intención. ¿Nos estamos volviendo débiles mentales? Hoy Berzosa y Grandes llaman al alzamiento contra el neoliberalismo. ¿Contra cuál? ¿El de ZP o el de Ruiz Mateos? Esos son los debates de los intelectuales. La masa hablamos de fútbol, niñas asesinadas, pagarés y nóminas impagados y métodos para dejar de fumar y que el gobierno no se lleve 2/3 del gasto a la vez que nos trata de delincuentes. Sin duda, este es un momento estelar de nuestra cultura.

    Comentado por: sus (me) piro despaña el 19/2/2011 a las 18:01

  • Publiqué una linda foto del estafador de los comecirios y de las hijas de maría.

    Comentado por: armandobronca.com el 19/2/2011 a las 17:36

  • Y en cuanto a la disputa Cercas/Espada, hacer de un chismoso malintencionado un maestro de ética y moral práctica, da un idea de la fina sensibilidad moral de la feligresía. No es este un problema de verdad: ¿habría estado justificado el chisme si los hechos mencionados hubieran tenido lugar realmente? Es un problema de maledicencia, y de individuos maledicentes. Si los hechos referido hubieran sido meritorios, aunque falsos, la cosa habría quedado, digo yo, en una burla más bien amable. Pero no era eso lo que el cuerpo le pedía a don Arcadi, por lo visto.

    Comentado por: lapartecontratante el 19/2/2011 a las 15:48

  • The boxer es una triste cancion de Paul Simon y Art Garfunquel Se trata de un boxeador y no de un perro. Miguel siempre ocurrente y divertido, algunos comepollas:insolentes y desagradables.
    Todos los que descubrimos la canciçon con el disco, acoquinando 300 pesetas, fuimos reprendidos por el vencindario.

    Comentado por: The boxer el 19/2/2011 a las 15:43

  • "Hay otro Nietzsche, aquél que yo prefiero, que está dotado de sentido del humor. Este Nietzsche coincide con Kierkegaard en pensar que los filósofos que se toman tan en serio resultan bastante graciosos. Es el Nietzsche que escribió que "para Hegel, la cúspide y el desenlace del proceso universal coinciden con su propia existencia berlinesa".

    UN FILÓSOFO PRAGMÁTICO, RICHARD RORTY

    Comentado por: y quien dice hegel dice ... el 19/2/2011 a las 12:35

  • armandobroncas se debate, ¿seré español, uruguayo, británico, tamil? ¿Seré un científico (se dice: leo ciencia ficción: Consider Phlebas, gran novela para adolescentes, ergo soy científico) en ese caso mi lenguaje debería ser refinado; ¿por qué entonces hablo como un camionero? ¿Seré camionero? ¿seré soez por culpa de mi tatarabuelo que viajó de galeote a las Américas? ¿Será el responsable de mi bilis el abuelito que se exilió con las manos chorreando la sangre de los que ajustició en el pueblo al que no ya pudimos volver? ¿Será el hambre que pasamos al llegar a Canelones (¡qué ironía!)? O será simplemente que el vinazo que bebo me ha vuelto así de miserable? Todo eso y más se pregunta el broncas las noches que le toca guardia después de haber eutanasiado veinte canes en la perrera de Camden donde vive y trabaja a cambio de un sueldo de cien libras semanales. Es una mierda, pero como son esterlinas (repite para sí alborozado esa palabra el gurí apátrida: ¡esterlinas!) y con eso le basta. Y sobra. Sobra. Soobra.

    Comentado por: ya volvió a ladrar el broncas el 19/2/2011 a las 09:43

  • Los hermanos Pinzones
    eran unos
    marineros.

    Que se fueron con Colón
    era un viejo
    bucanero.

    Y a la Reina de Castilla
    le gustaba hacer
    natillas.
    Y los mandó pa Calcuta
    a buscarle unas
    vainillas.

    A los indios Motilones
    les cortaron los
    bigotes.

    Y los indios juntaban fruta
    para los hijos de
    Espanna.
    ................
    Poema encontrado entre los papeles de Colón

    Comentado por: armandobronca.com el 19/2/2011 a las 02:59

  • Mi boca sedienta de sombra
    devora la dura raíz,
    la amarga entraña del cielo,
    el acre sabor a penumbra
    del aire apagando su sueño.

    La luz es un río celeste
    que late al compás de mi sangre;
    la luz es un pájaro efímero
    que bate sus alas de nieve,
    sus alas de fresca retama,
    sus alas de espuma y de fiebre.

    Mi voz es la almendra de fuego
    que late en el torvo relámpago,
    mi voz es el ascua que incendia
    el casto pudor de la roca;
    mi voz es mi sangre extendida
    como una espada de espanto.

    Yo soy la serpiente dorada ,
    yo soy el secreto veneno
    que abrasa el pecho del hombre
    y prende la hoguera del alba.

    Comentado por: sanseacabó el 19/2/2011 a las 00:10

  • No es la cosa de si es verdad o no es verdad lo que aquí interesa; la verdad es ineludible: nada de lo que decimos escapa a su verdad. Y aquí, como siempre, en asuntos de verdad, convendría analizar, en primer lugar y ante todo, lo que de verdad ha dicho don Francisco Rico. Es notorio en don Francisco, al menos tanto como su costumbre de fumar, el hábito de la inteligencia, y doy fe de que puede ejercerla públicamente al tiempo que se fuma sus cigarrillos. Así que no estará de más suponer que no se le ha escapado al autor la que queremos creer calculada, o al menos consentida, ambigüedad de la famosa frase conclusiva. Yo diría que los antecedentes del taimado señor don Francisco Rico invitan a pensar en ello. Afirmar lo contrario, invita a tener la inteligencia del autor en muy poca consideración, y hay que ser muy osado para llamar estúpido a don Francisco. Y así, siendo la ambigüedad de la referida frase, cuando menos, consentida, no cabe sino interpretarla como un rasgo de finísima ironía, no infrecuente en el autor.
    En fin, poco necesita don Francisco Rico que nadie lo defienda. Me atrevería a decir que es todo un carácter. Para mí, lo realmente preocupante es que se nos considere tan imbéciles. A los lectores, digo.

    Comentado por: ... el 18/2/2011 a las 21:11

  • La diferencia entre la caricatura y la calumnia. He aquí la polémica; la han entablado, no sin cierta crudeza, Arcadi Espada y Cercas. ¿Tiene que ser un columnista leal a la verdad? ¿A qué verdad? La cosa es tan difusa como confusa, además de vanal. Ningún columnista dice la verdad. En realidad nadie, en esta perra sociedad, dice la verdad, entre otros los columnistas. He observado que en EL PAIS las columnas que mayor puntuación reciben por parte de los lectores son aquellas que más faltan a la verdad. Es la sensiblería o la demagogia lo que mola. ¿Y qué? Para eso están los columnistas, sus periódicos, sus partidos y sus lectores. Y luego va el tal Cercas y dice que quiere llevar a Espada a los tribunales. Qué gracia.

    Comentado por: Columnistas cercados el 18/2/2011 a las 18:11

  • Mi voz es la almendra de fuego
    que late en el torvo relámpago,
    mi voz es el ascua que incendia
    el casto pudor de la roca;
    mi voz es mi sangre extendida
    como una espada de espanto.

    Yo soy la serpiente dorada ,
    yo soy el secreto veneno
    que abrasa el pecho del hombre
    y prende la hoguera del alba.

    Comentado por: ... el 18/2/2011 a las 17:55

  • "Durante su tercer viaje al Nuevo Mundo, en 1498, comenzó a reflexionar sobre la posibilidad de que hubiera encontrado un nuevo continente. Un rumbo más austral a través del Atlántico lo había conducido a la isla de Trinidad y, mientras exploraba el cercano golfo de Paria, llegó hasta el sitio donde el poderoso río Orinoco desemboca en el mar. El 14 de agosto de 1498, escribió en su diario: «Creo que éste es un continente enorme que hasta ahora ha permanecido ignorado». En los años siguientes, un aventurero italiano, Américo Vespucio, junto a otras personas, habría de confirmar sus sospechas. Vespucio exploró gran parte de la costa brasileña, y el relato de sus descubrimientos le valió el honor de que se concediera su nombre al nuevo y enorme continente. Pero en 1502, cuando Colón partió en su cuarto viaje, creía aún que las islas que había descubierto estaban a la altura de la costa oriental de Asia.

    Pensaba que el camino hacia Asia debía estar entre las islas y el nuevo gran territorio que se extendía al sur. Por lo. tanto, partió con el propósito de encontrar ese paso. Y por segunda vez tropezó con América, sin reconocerla realmente. Durante nueve meses, soportando el mal tiempo, exploró a lo largo de las costas de Honduras, Costa Rica y Panamá. Luego, en mayo de 1503, con sus barcos azotados por las tormentas, carcomidos y en peligro de naufragar, se dirigió al norte en un intento desesperado de llegar al nuevo asentamiento español de Santo Domingo, en la isla La Española.

    Fracasó, y debió pasar doce meses como náufrago en Jamaica, antes de ser rescatado con su tripulación y reintegrado a España. Colón murió el 20 de mayo de 1506. Nunca habría de saber que la tierra que había descubierto era, en realidad, el vasto continente americano."


    Grandes errores de la Humanidad.

    Comentado por: Estamos perdidos el 18/2/2011 a las 16:55

  • "El boxer es un perro alegre, juguetón, curioso, confiado y lleno de energía. Aunque es una raza de trabajo, es un perro muy juguetón incluso cuando es adulto. Esto lo ha convertido en un perro preferido por las familias que tienen niños pequeños.

    A pesar de ser juguetón y confiado, el boxer tiene un fuerte impulso de presa y es temible cuando se enfrenta a un adversario. Debido a esto, ha sido muy utilizado como perro de guarda y defensa. Sin embargo, sus belfos colgantes y su nariz achatada le dificultan la intensa actividad de un perro de protección, por lo que otras razas de perros son preferidas hoy en día para los trabajos de guarda y defensa.

    Aunque el boxer tiende a ser sociable las personas y con otros perros, es importante socializarlo y educarlo desde cachorro ya que su gran fuerza representa un riesgo si es que no se lo educa correctamente."

    Comentado por: ¿Una de perros? el 18/2/2011 a las 16:15

  • Antón, ahora tú.

    Comentado por: The Slip el 18/2/2011 a las 15:38

  • Desaparecer o perderse, aunque sólo sea por un tiempo relativamente prolongado, no es morir, señor The Boxer. La filosofía china, sin ir más lejos, sabe mucho de eso. Incluso aunque no sea en el ciberespacio, sino en la vastedad oceánica, hay miles de historias de navegantes perdidos, como Colón, p.ej. La falta de información (en muchos ámbitos) es también una manera de desparecer o de estar perdido o de creer que otros han desaparecido. Uno puede confiar en datos, en mapas, en artefactos de navegación, pero uno siempre está expuesto a desaparecer, porque la información recibida sea errónea. Uno puede pensar esto: ¿habré fallado yo? ¿No será acaso el artefacto? ¿O quizá es que estoy separando la realidad de una ilusión de la realidad? ¿Cómo distinguir la una de la otra? El problema es profundo y afecta directamente a la percepción humana, un proceso complejísimo que empieza en el mundo físico de los objetos que emiten señales, continúa por el mundo fisiológico que las capta, sigue en el mundo cerebral que las interpreta y acaba, si acaba, en un mundo psicológico y cultural que las distorsiona. No en vano muchos científicos modernos definen la percepción como una alucinación controlada. Otra cosa es que usted, Boxer (¿con qué ser vivo relaciono yo ese nombre, maldita sea?), de quien recibo tantas y justificadas alabanzas, me dé por muerto. Así que recobre la tranquilidad y el alborozo. Tenga además usted por seguro que mi legado, semilla de leyenda, tal como usted muy afinadamente señala, podrá poseerla, dada su universal dimensión, para usted y su excelso rimero. En cuanto al asunto de Nueva Rumasa, no ha sido nunca posible convertirme en acreedor de nadie, en ese sentido. Sin embargo, mire usted por dónde, sí que me siento acreedor de sus magníficas percepciones estéticas.

    Un saludo.

    Comentado por: miguel el 18/2/2011 a las 12:02

  • ¿Y la coincidencia de Ortega, Falla, Valle, Unamuno, Machado et álii en la miserable corrala madrileña de los años treinta?

    Comentado por: Hendrik Revor el 18/2/2011 a las 10:45

  • Debemos lamentar la desaparición de nuestro gran amigo y delicado poeta Miguel.Heber invertido los ahorros de la vejez en pagarés de Nueva Rumasa con la promesa de pingües beneficios y ponerlo en la cola de acreedores ha sido mas de los que podía soportar.Descansa en paz, amigo, tu legado es semilla de leyenda.

    Comentado por: The Boxer el 18/2/2011 a las 09:05

  • Mi boca sedienta de sombra
    devora la dura raíz,
    la entraña amarga del cielo,
    el acre sabor a penumbra
    del aire apagando su sueño.

    La luz es un río celeste
    que late al compás de mi sangre;
    la luz es un pájaro efímero
    que bate sus alas de nieve,
    sus alas de fresca retama
    en un mar de luto y de fiebre.

    Mi voz es la almendra de fuego
    que late en el crudo relámpago;
    mi voz es el ascua que incendia
    el casto pudor de la roca;
    mi voz es mi sangre extendida
    como una espada de espanto.

    Comentado por: ... el 18/2/2011 a las 07:58

  • Pero ¿hubo alguna vez algún fenicio llamado Flebas?

    Comentado por: arcadio arcadas el 18/2/2011 a las 07:10

  • Los egipcios es que están muy acostumbrados a violar europeas -y europeos- por eso pensaron que lo normal.
    Hagan una excursión a Egipto y que te lleven a la Isla de los Elefantes en faluca al atardecer, ya verás que colmillo de elefante saca el árabe de la chilaba cuando te tenga entre las palmeras.

    Esto lo informo para favorecer el turismo a Egipto, ahora un poco venido a menos.

    Comentado por: armandobronca.com el 17/2/2011 a las 19:48

  • En Andalucía es costumbre llamar "niña" y "niño" a los menores de edad, aunque ya copulen y se afeiten. Más que cursilada es modismo, de manera que el comentario

    "¡Lástima, cagarla en la última línea! ¿'Niña' alguien a punto de cumplir los dieciocho años? ¿Qué efecto se busca con la elección de este término? No parece que ninguno bueno."
    Comentado por: tu quoque, felix? el 16/2/2011 a las 14:07

    sí que me parece una cagada.
    Por otra parte, los padres de hijas adolescentes, cuando las violan, matan y hacen desaparecer su cuerpo, seguramente pasan el resto de su vida pensando en ellas como la "niña" que perdieron y ni siquiera pudieron enterrar o cremar.
    No veo por qué sacar de quicio la expresión, o buscar en ella motivos ocultos ni, mucho menos, efectos especiales.

    Comentado por: esto es lo que puede que haya el 17/2/2011 a las 12:56

  • Kafka tenía planes de montar un bar en Palestina con su traductora (checo-alemán)le levantaba las faldas a sus colegas de Generelli y tuvo con su padre el mismo problema que todos los varones hemos tenido con nuestros papás.Era simplemente un escritor perfecto, en mi opinión.

    Comentado por: Trinity the matrix el 17/2/2011 a las 11:10

  • ¿ eso es cierto o lo dice Cercas ?

    Comentado por: Rico el 17/2/2011 a las 11:02

  • 'Nos damos cuenta que no se trata solamente de la cuestión de apreciar a Kafka como al poeta que sirve de expresión a los intelectuales para sus expresiones de desesperanza y autodesprecio, sino de hacer de él un teólogo y santo que pueda también de algún modo justificar para ellos - o ayudarlos a aceptar sin justificación - los caminos de un Dios banal, burócrata e incomprensible para los hombres sensibles y ansiosos.'

    Edmund Wilson, Una opinión disidente sobre Kafka

    Comentado por: cp el 17/2/2011 a las 10:53

  • Si esto es lo que hay.

    ¿Qué tendrá que ver la observación sobre la cursilada de llamar niña a una mujer con que las violadas se lo busquen ellas?
    Es precisamente porque el caso de la desaparecida es lo suficientemente grave por lo que a todas luces sobran los adjetivos truculentos.
    Aunque, si se quiere hacer demagogia, adelante. En ese caso, lo de Marta nos enseña sobre los 'hombres', así, en general, y lo de la periodista sobre la libertad y la democracia. Incluso puede usted añadir: con Franco y Mubarak estas cosas no pasaban.

    Comentado por: el peor velo es el mental el 17/2/2011 a las 10:42

  • Una corresponsal de la CBS en El Cairo ha sido violada por la turba., parece que estaba junto a sus compañeros y en un momento de confusión quedó aislada. Un grupo de mujeres y la policía lograron liberarla. Se fue a un hotel y a continuación cogió el primer avión a los EE.UU.
    Que la misma plebe que clama justicia al canceroso ladronzuelo Mubarak, despliegue la misma furia contra la delicada corresponsal , hace pensar, cómo diría Henrry Miller, que ambos extremos del hilo están podridos.

    Comentado por: Mortimer the life el 17/2/2011 a las 08:34

  • Un buen periodista no debería meterse a redentor de nada ni de nadie. Es lo que casi todos han hecho en lo concerniente a los sucesos de la plaza de Tahrir. Me refiero no a los columnistas, los editorialistas, los especialistas y los escritores, que sí pueden y deben opinar, sino a los corresponsales, a los enviados especiales, a los plumillas de las agencias, a quienes tienen que levantar a pie de calle frías actas de notario, y no prédicas de curas, en vez de extender avales y aplicar excomuniones muellemente recostados en los cojines morunos de las terrazas de los hoteles que se yerguen frente al Nilo.

    Comentado por: Sánchez el 17/2/2011 a las 06:44

  • No confundir a Iain M Banks con Iain Banks. Son dos autores diferentes aunque la misma persona.

    Comentado por: armandobronca.com el 16/2/2011 a las 17:46

  • Yo veía más problema en lo de rufián que en lo de niña, porque pensaba que un rufián era un ladronzuelo. Pero no. La RAE da dos acepciones para el término:

    1. m. Hombre que hace el infame tráfico de mujeres públicas.

    2. m. Hombre sin honor, perverso, despreciable.

    Dudo que nadie haga uso del primero para los chulo-putas pero Azúa nos ha devuelto el uso del segundo. Gracias.

    Comentado por: juandiezdelcorral el 16/2/2011 a las 13:23

  • Disculpas por las repeticiones: confusión tecnológica.
    D

    Comentado por: Daniel el 16/2/2011 a las 13:13

  • ¡Lástima, cagarla en la última línea! ¿'Niña' alguien a punto de cumplir los dieciocho años? ¿Qué efecto se busca con la elección de este término? No parece que ninguno bueno.

    Comentado por: tu quoque, felix? el 16/2/2011 a las 13:07

  • "Muere un hombre en tierra y su cuerpo queda entre los amigos". Lo que en inglés se dice: "a sense of place". Para los conocedores de la obra de Eliot, este dato sera una obviedad. De joven Eliot navegó con frecuencia por la peligrosa costa de Massachussetts (a pocas millas de Boston, junto a Cape Ann, se encuentran las rocas ocultas de "The Dry Salvages", título de una de las parte de Four Quartets). Ricardo Enrique Dana vivió en Berkeley St (Cambridge), a media milla de Apley Ct, donde viviría Eliot en su época de estudiante de Harvard (entre 1909 y 1910). Por Berkeley St, a unos doscientos metros hacia el noroeste, se desemboca en Craigie St. Algunos se acordarán:

    Nueva Inglaterra y la mañana.
    Doblo por Craigie.
    Pienso (yo lo he pensado)
    que el nombre Craigie es escocés
    y que la palabra crag es de origen celta.
    Pienso (ya lo he pensado)
    que en este invierno están los antiguos inviernos
    de quienes dejaron escrito
    que el camino esta prefijado
    y que ya somos del Amor o del Fuego
    ...
    Somos nuestra memoria,
    somos ese quimérico museo de formas inconstantes,
    ese montón de espejos rotos.
    (Borges)

    ¿A heap of broken images? A sense of place indeed...
    Saludos, don Felix, desde el frío Cambridge.
    D.

    Comentado por: Daniel el 16/2/2011 a las 13:03

  • "Muere un hombre en tierra y su cuerpo queda entre los amigos". Lo que en inglés se dice: "a sense of place". Para los conocedores de la obra de Eliot, este dato sera una obviedad. De joven Eliot navegó con frecuencia por la peligrosa costa de Massachussetts (a pocas millas de Boston, junto a Cape Ann, se encuentran las rocas ocultas de "The Dry Salvages", título de una de las parte de Four Quartets). Ricardo Enrique Dana vivió en Berkeley St (Cambridge), a media milla de Apley Ct, donde viviría Eliot en su época de estudiante de Harvard (entre 1909 y 1910). Por Berkeley St, a unos doscientos metros hacia el noroeste, se desemboca en Craigie St. Algunos se acordarán:

    Nueva Inglaterra y la mañana.
    Doblo por Craigie.
    Pienso (yo lo he pensado)
    que el nombre Craigie es escocés
    y que la palabra crag es de origen celta.
    Pienso (ya lo he pensado)
    que en este invierno están los antiguos inviernos
    de quienes dejaron escrito
    que el camino esta prefijado
    y que ya somos del Amor o del Fuego
    ...
    Somos nuestra memoria,
    somos ese quimérico museo de formas inconstantes,
    ese montón de espejos rotos.
    (Borges)

    ¿A heap of broken images? A sense of place indeed...
    Saludos, don Felix, desde el frío Cambridge.
    D.

    Comentado por: Daniel el 16/2/2011 a las 13:02

  • "Muere un hombre en tierra y su cuerpo queda entre los amigos". Lo que en inglés se dice: "a sense of place". Para los conocedores de la obra de Eliot, este dato sera una obviedad. De joven Eliot navegó con frecuencia por la peligrosa costa de Massachussetts (a pocas millas de Boston, junto a Cape Ann, se encuentran las rocas ocultas de "The Dry Salvages", título de una de las parte de Four Quartets). Ricardo Enrique Dana vivió en Berkeley St (Cambridge), a media milla de Apley Ct, donde viviría Eliot en su época de estudiante de Harvard (entre 1909 y 1910). Por Berkeley St, a unos doscientos metros hacia el noroeste, se desemboca en Craigie St. Algunos se acordarán:

    Nueva Inglaterra y la mañana.
    Doblo por Craigie.
    Pienso (yo lo he pensado)
    que el nombre Craigie es escocés
    y que la palabra crag es de origen celta.
    Pienso (ya lo he pensado)
    que en este invierno están los antiguos inviernos
    de quienes dejaron escrito
    que el camino esta prefijado
    y que ya somos del Amor o del Fuego
    ...
    Somos nuestra memoria,
    somos ese quimérico museo de formas inconstantes,
    ese montón de espejos rotos.
    (Borges)

    ¿A heap of broken images? A sense of place indeed...
    Saludos, don Felix, desde el frío Cambridge.
    D.

    Comentado por: Daniel el 16/2/2011 a las 13:02

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 




 

Ensayo

Volver la mirada (2019). Debate, España.

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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