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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

jueves, 13 de agosto de 2020

 Félix de Azúa

El optimismo verdadero

"The nightmare" de Füssli

En un ensayo que Isaiah Berlin en realidad nunca escribió porque es la edición de unas conferencias, pero que lleva por título Las raíces del romanticismo (Taurus), establecía estas tres proposiciones sobre las que, decía, se fundamenta la civilización occidental:

Primero: Toda pregunta puede responderse, pero si no puede responderse es que no es una pregunta o está mal formulada. O lo que es igual, hay una diferencia entre lo verdadero y lo falso que puede indagarse, no en la respuesta, sino en la formulación misma de la pregunta.

Segundo: Que se puede enseñar y aprender a formular las preguntas adecuadas. O lo que es igual, que no sólo hay un acceso a la verdad sino que ese acceso es transmisible y no es necesario empezar siempre de cero.

Y tercero: Que las respuestas describen un orden y no un caos. O lo que es igual, que no son contradictorias entre sí y cuando lo son deben corregirse antes de darlas por buenas.

En resumidas cuentas, Berlin creía que hay un uso correcto de la razón (o del entendimiento) y múltiples usos incorrectos. Que el uso correcto era demostrable y admitía una pedagogía. Y que los innumerables usos incorrectos eran también denunciables pedagógicamente.

Todo lo cual tiene un fundamento que es el fundamento del fundamento, a saber, que el ente que llamamos mundo (o Naturaleza) es asequible al conocimiento aunque sea de forma parcial. Dentro del orden del mundo entran las cuestiones morales y políticas en igualdad con los ornitorrincos y los estratos geológicos.

Evidentemente este optimismo, que es el de la ilustración (no la histórica, la del siglo XVII y XVIII, sino la que arranca en Grecia) está hoy muy mal visto por la opinión publicada. Lo atacan todos los relativismos y lo niega airadamente la corrección política. Ahí coinciden, una vez más, derechas e izquierdas, dos etiquetas que cada día son más borrosas.

Por la izquierda está, por ejemplo, el respeto (dicen) a otras culturas como las islámicas, que tienen el mismo acceso a la verdad que las occidentales. Por la derecha se puede negar a Darwin porque no coincide con la Biblia. Ambos, derechas e izquierdas, carecen del optimismo de Berlin y creen que el acceso a la verdad es un efecto mediático o un derecho social, cuando no una reivindicación de las minorías oprimidas cada una de las cuales tendría "su" verdad.

La política actual es indudablemente de ese tipo confuso y desesperado. Cree que la realidad es un producto de los medios de masas. Y como así lo cree, se esfuerza en construirla hasta que eso que llaman "la crisis" aparece como un espantoso fantasma a estropearles el programa en prime time.

La irrupción de lo real en el mundo ficticio de la política se parece a esas imágenes románticas en las que lo ignoto de ojos candentes toma asiento sobre el estómago de la durmiente y la atormenta hasta matarla.

[Publicado el 12/1/2011 a las 09:39]

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Comentarios (50)

  • De vez en cuando conviene recordar algunas cosas. Por ejemplo, este eterno anillo de retorno a la dicha gloriosa de poder volver y volver, volver, volver a... engolfarse en la la prosa acerada.

    El acero de la prosa
    FERNANDO SAVATER 24/06/2006

    Los peores sibaritas de la glotonería en la edad clásica aspiraban a tener el gaznate alargado como el de las grullas, para disfrutar más tiempo del resbalar hacia dentro del bocado delicioso; pero juntamente querrían deglutirlo y digerirlo en un instante, pues así podrían devorar otra vez con ansia renovada. A menudo los lectores nos encontramos ante una paradoja similar cuando se trata de nuestros autores preferidos: quisiéramos que su lectura durase siempre, imborrable, y a la vez nos gustaría olvidarlos de inmediato para poder leerlos de nuevo como si fuera la primera vez. Una amiga de mi madre había llegado a la conclusión, que juzgo bien fundada, de que la felicidad consistía en inaugurar cada semana una novela de Agatha Christie. Lo malo es que la gran dama del crimen había escrito sólo treinta y dos antes de morir y la amiga de mi madre ya las había leído todas. Pero la gradual amnesia de la edad vino en su ayuda: al terminar de leer la última, comprobó que ya no recordaba la primera, es decir, que podía leerla como si estuviese recién escrita. Así lo hizo y continuó con toda la serie hasta llegar de nuevo a la última, que por entonces tampoco recordaba y disfrutó como antes. Después volvió a empezar y así la conocí, dichosa en su noria policiaca.

    Me llevé uno de los grandes
    disgustos de mi vida de lector cuando Félix de Azúa interrumpió su colaboración como columnista en la última página de EL PAÍS (disgusto ahora mitigado en parte desde que sigo su blog en El boomeran(g). De modo que pienso hacer con este volumen que antologiza sus colaboraciones lo mismo que la señora antes mencionada hizo con Poirot y Miss Marple: voy a releer cada día una de ellas hasta llegar al final y luego comenzaré por el principio, esperando que, Alzheimer mediante, las disfrutaré una y otra vez como primicias. De Azúa es, sin duda, uno de los dos o tres mejores articulistas de la prensa española actual (también es otras cosas, poeta, novelista, pero atengámonos a lo que aquí interesa). Y no sólo porque escribe realmente bien, es decir, sin la faramalla casticista y altisonante en la que incurren los escritores oficialmente "buenos" (por lo general estomagantes, incluso lo son ocasionalmente algunos de los mejores según el criterio de De Azúa y el mío, como Benet o Ferlosio). Tampoco sólo por su ingenio y por su humor, pues el ingenio y el humor son cualidades estupendas salvo en aquellos que pretenden exhibirlas a toda costa porque carecen de otras. Y ni siquiera primordialmente por su cultura, por su familiaridad con lo que merece conocerse del pasado y del presente en artes o letras, aunque en nuestro habitual panorama de ocurrentes semicultos y de severos dómines atorrantes (que demuestran saberlo todo menos para qué diablos vale saber algo) un escritor en quien la tradición clásica y renovada es fermento de espíritu activo resulta de lo más tonificante.

    Además de estas cualidades, las columnas de De Azúa tienen un toque especial, lo que en francés llamarían panache: un alegre y vistoso desenfado, una simpática petulancia. Incluso cuando es más pesimista y negativo -¡mira que puede llegar a serlo!- vibra en el acero de su prosa una carcajada contenida, un tonificante "¡y aún así, tampoco importa demasiado!" que quizá se le escapa hasta cuando se cree de peor humor. Critica desde la ferocidad de la vida, no desde la mustia aniquilación. Por encima de todo, sin embargo, lo que algunos de sus incondicionales más valoramos es algo que él finge no buscar (en el prólogo asegura "lo que persigo, en todo caso, es el placer mismo del ejercicio literario, no el del enunciado verdadero, que es otro tipo de placer muy distinto y de superior intensidad"). Borges señaló un rasgo de las humoradas y paradojas de Oscar Wilde que puede escapar a sus admiradores: que Wilde casi siempre tiene razón. Deslumbrados por la brillantez del estilo (sabido es que en nuestro país elogiar la brillantez de un escritor suele equivaler a poner en duda su exactitud o veracidad) y por la advertencia liminal del propio autor, algunos lectores posmodernos quizá no aprecien lo que en cambio para quienes estamos chapados a la antigua es fundamental: que en muchas ocasiones su juego literario descubre una verdad, olvidada o incómoda. Si no me equivoco, este propicio milagro ocurre más cuando afronta temas políticos o sociales que cuando se recrea en la estética, campo en el que se siente tan feliz que no sabe renunciar a ningún capricho o exageración.

    Quien escribe sabe bien que no es capaz de ninguna página perfecta, pero los lectores tenemos la ventaja de poder hallarlas en los demás: así me ocurre a mí en este libro, al leer "Verano", "Amor" o "Hermanos". Seguramente otros lectores avisados sabrán encontrar otras. La nueva editorial que inicia su andadura publicando este libro no podría haberse ganado mejor nuestra gratitud.


    © EDICIONES EL PAÍS S.L.

    Comentado por: Gabriella Marcel el 21/1/2011 a las 12:11

  • Gracias a s por su análisis de la obra y recomendación del bestiario y a miguel...cierto que estos días la mente no ha tenido mucha paz.

    Comentado por: Marta el 17/1/2011 a las 17:50

  • Así que este cuerpo serrano de mis pecados sí que tiene dueño: el Capital, que hace ley sus prescripciones higiénicas de mantenimiento, optimitación y administración de recursos, de Rentabilidad en última instancia -y usted y yo somo meros encargados y responsables de la puesta a punto y conducción de la máquina-, y al viejo saludo libertario me lo han convertido en imperativo categórico.

    Comentado por: más madera el 17/1/2011 a las 14:28

  • Leído lo de Rico y la respuesta que le dan se llega a la conclusión de que "el optimismo verdadero" es pensar que se puede participar en esta sociedad que hemos fabricado sin ser un completo ablandabrevas. Abrir la boca y encontrase con un "colectivo" (antes éso era un autobús en argentino) que se ofende es todo uno. Lo mejor, cerrar la boca y la puerta de casa.

    Comentado por: p. el 17/1/2011 a las 09:53

  • Yo también he hecho de la impotencia y el odio una profesión donde mis deseos pasan a ser la realidad.

    Comentado por: Tomás Ron-cero el 17/1/2011 a las 08:50

  • "La desaparicion de lo privado". Este Vargas Llosa es de traca. Menos mal que Ferlosio ha publicado algunas cosas de las que ha escrito. Don Mario lo intenta, y sin embargo (dialectica mostrenca?) solo consigue despistarse. Porque en efecto, parece querer decir esto: "la vida pública es la invadida y
    agredida, y la vida privada la invasora y agresora", y no acierta sino a invertir los terminos de forma oscurantista.

    Yo creo que no hay por que ver mala fe...

    Comentado por: BigEd el 17/1/2011 a las 07:42

  • Sobre la verdad

    ¿De qué material está hecha el alma?
    Si digo verdad, ¿a qué respondéis?
    A nada, pues de nada no sabéis
    si en vuestra mente no existe la calma.

    De la rama verde de la alta palma
    bajé a sus raíces, donde bebéis
    de la negra flor que nunca entendéis,
    pues allí ni se duerme ni se ensalma.

    Debo al brillo de todos los mares
    lo que entiendo sin ser entendido,
    del mal y de todos los pesares.

    Aunque en el mundo me quede perdido,
    nunca me encontréis en los altares
    como a un cristo doliente y herido.

    Comentado por: miguel el 16/1/2011 a las 18:31

  • "De acuerdo con las consideraciones de Savater sobre Wikileaks." "Totalmente en desacuerdo con las conclusiones de nuestro amable comentaristas tras leer las conclusiones de Vargas Llosa sobre lo que dijo Savater."

    ¿Moralismo de sacristía? No. Solamente estoy de acuerdo con los dos autores de los artículos, que, a su vez, coinciden en lo fundamental, ya lo dice Vargas Llosa en su artículo. Lea usted algunos comentarios soeces en este blog. ¿Qué relación guardan con el artículo de Félix? Ninguno. Esa no es una realidad parcial; esa es una realidad inmersa en Internet, donde la gente, protegida por el anonimato, sublima sus propias impotencias, represiones, etc., de todo género, y las expone de una forma amoral, no inmoral, que es otra cosa. Ante eso no se puede hacer nada. Como he dicho antes, no hay que hacer ningún caso, simplemente.

    Si alguien habla mal del nacionalismo, por poner un ejemplo, y le insultan, o se acuerdan de su madre, ¿usted cree que merece un respeto esa opinión? Entendámonos. No estoy criticando la diversidad de opiniones; estoy criticando el insulto, o acabar un comentario diciendo: no me dé tanto el rollazo. Esto sí es de sacristía, porque los curas no admiten más opinón que la suya, lo digo por experiencia. Es el puro dogmatismo. Uno puede estar equivocado; pero, coño, no me insulten, y si me insultan, me lo dicen a la cara, a la cara de verdad. Intenten rebatir mis argumentos racionalmente, eso sí, con claridad. Odio el sermoneo pseudológico y el de sacristía, o viceversa. No tengo remedio en ese aspecto, siéntolo mucho.

    Comentado por: psicopatía internauta el 16/1/2011 a las 17:16

  • Vargas Llosa se ha fumado el Nobel y se le ha subido a la cabeza.

    Comentado por: El parloteador y la nada el 16/1/2011 a las 11:29

  • Para rasgarse las vestiduras, vamos. Tanto es así que estoy considerando dejar la adicción a internet y consagrar el resto de mi vida a tocar el arpa, con lo que espero llegar al cénit de la virtud.

    Comentado por: Circe el 16/1/2011 a las 10:47

  • En realidad no habría que prestar atención a ciertos comentarios injuriosos que siempre aparecen en este blog, llenos de insultos o que terminan en simples frases peyorativas. Internet es un campo abonado tanto para la virtud como para la amoralidad más abyecta, generalmente representada ésta por personajes que, en la vida real, carecen de valentía, están enterrados en un montón de frustraciones, cargan con un narcisismo inmarcesible o padecen algún tipo psicopatía. Es el signo de los tiempos. Vargas Llosa lo explica muy bien en los dos últimos párrafos de su artículo de hoy domingo en EL PAIS.

    “La desaparición de lo privado, el que nadie respete la intimidad ajena, el que ella se haya convertido en un espectáculo que excita el interés general y haya una industria informativa que alimente sin tregua y sin límites ese voyerismo universal es una manifestación de barbarie. Pues con la desaparición del dominio de lo privado muchas de las mejores creaciones y funciones de lo humano se deterioran y envilecen, empezando por todo aquello que está subordinado al cuidado de ciertas formas, como el erotismo, el amor, la amistad, el pudor, las maneras, la creación artística, lo sagrado y la moral.
    Que los gobiernos elegidos en comicios legítimos puedan ser derribados por revoluciones que quieren traer el paraíso a la tierra (aunque a menudo traigan más bien el infierno), qué remedio. O que lleguen a surgir conflictos y hasta guerras sanguinarias entre países que defienden religiones, ideologías o ambiciones incompatibles, qué desgracia. Pero que semejantes tragedias puedan llegar a ocurrir porque nuestros privilegiados contemporáneos se aburren y necesitan diversiones fuertes y un internauta zahorí como Julian Assange les da lo que piden, no, no es posible ni aceptable.”

    Comentado por: psicopatologías en el mundo internauta el 16/1/2011 a las 09:19

  • La canción de Perales "...Y como es él" en qué lugar se enamorá de tí....a qué dedica el tiempo libre.
    Se trata de averiguar si el nuevo amor es más que tú, porque has llegado a un punto sublime en que te cuesta trabajo imaginar que haya nada por encima. ¿ Cómo es el que te está follando en este momento? me interesa mucho toda la información porque si es un tío realmente atractivo, me quedo hecho una puñetera mierda ( cambia a mejor)
    Al final ves a un negro de mediana edad, tiene papeles, se la folla, se la está follando un negro con historial laboral!No me voy a romper mi opcipital derecho aunque tampoco tengo claro la razón.Si ella estuviese con un hombre atractivo, me volaría la cabeza pero no tienes más motivos ser deshechado en la elección? este negro es más que yo pra tí.

    Comentado por: Ji. el 15/1/2011 a las 17:41

  • Por cierto, veo mierdas de vic expandidas en el blog."Sr.Miguel" así se llama a un portero de finca urbana.DON MIGUEL. Los periodicos franceses nunca se permiten algo por el estilo."El empirismo inglés"?Una hostia empírica le soltó el securata de Carrefur...la historia es algo lamentable y no lo voy a conta aquí

    Comentado por: Pinoabetoarbol el 15/1/2011 a las 17:06

  • No hagas caso a Miguel, es un viejo mamón que se lleva bolsones enormes de medicina gratis. La mujer presenta la pierna izquierda en contacto con las sánbanas y la derecha en ángulo de 90 grados. Está claro que se trata de una sodomización, le va a follar el culo un cojo tuberculoso pero se abandona y la mofeta asquerosa que la oprime es el superyo, la madre de el marido.

    Comentado por: Pinoabetoárbol el 15/1/2011 a las 16:58

  • el problema del relativismo y de la verdad es sencillo. Es un problema de intención y de conducta. Pero para que surjan problemas al hablar de la verdad, se tiene que tener ante todo, y esto es obvio, un concepto de lo que sea la verdad. Pero realmente el problema no es este, el prolema es el problema del 'comportamiento humano ante la verdad' y este es un problema social, por que es un problema conductual.
    Luego todo se reduce a una cosa, a la pregunta de si hay un 'modo' de acercarse a la verdad. Si lo hubiera, y supongo que hablo de un modo correcto, quizá se pudiera pensar en que existen unas leyes de la conducta humana que rigen este modo correcto de acercarse a la verdad, pero estas leyes no se podrían describir en términos de deseos, intenciones, voluntades. Con lo cual: el relativismo existe desde el momento en que la conducta humana no se formula en leyes que dejen atrás términos como deseos, y los demás de la folk psychology. Pero el relativismo visto desde dentro de una corriente que busca la verdad, niega cualquier otra posibilidad de acceso a la verdad, o al menos las valora, existe una prelación.
    En este sentido es como buscar la felicidad. Por ello cualuier búsqueda de la verdad no llega a la verdad -si es que existe- porque lo que se busca es un 'estado psicológico', o sea, lo que 'se entiende por verdad'. Aunque luego se alcance -lo que es ella en realidad- verdaderamente

    saludos

    Comentado por: vic el 15/1/2011 a las 15:29

  • El caballo en el cuadro de Füssli,
    creo yo, es el sueño de la verdad. No aparece más que su cabeza. Se duda de su existencia total. Por lo común, la obra de este pintor está muy relacionada con el universo onírico. Hay que felicitar a Félix por su afinada percepción estética, siempre ligada al mundo, a la existencia humana.

    Comentado por: miguel el 15/1/2011 a las 10:12

  • Claro que no, Aurelio. Todos sabemos que un Papa sólo puede decir tonterías.

    Comentado por: vicente el 14/1/2011 a las 22:21

  • el relativismo éste es el mismo que condena Benedicto XVI?

    Comentado por: Aurelio el 14/1/2011 a las 21:28

  • Relativismo: cuatro horas en la T1 de Barajas esta mañana esperando un avión que no llegaba supuestamente a causa de la niebla. Aterrizan vuelos alternos de Sudamérica y de Oriente Medio. Las mujeres de los primeros vestidas con mallas y tops de colores chillones ajustados a reventar, cargadas de neceseres, collares, pendientes, pulseras y anillos de oro, riendo como locas y montando una algarabía de gritos y de cánticos. Las mujeres de los árabes vestidas de negro de la cabeza a los pies, cabizbajas,mudas, siguiendo a sus maridos unos pasos por detrás, cargadas de niños y de bolsas de equipaje. Éstos, repasando con los ojos descaradamente a las sudamericanas e intercambiando luego miradas cómplices entre ellos pero sin decir ni mú. Los maridos de las sudamericanas sin parar de reír comparando a sus mujeres con las de los árabes y dándole gracias a los españoles por haber llevado el cristianismo a América en lugar del islam. El avión de Boston desviado a Alicante y el mostrador de información desierto. La puerta de la terminal hasta la bandera de fumadores cabreados. En el cielo un sol radiante. Ocho horas empleadas para recoger a un viajero que tardó cinco en cruzar el Atlántico. Todo relativamente bien.

    Comentado por: p. el 14/1/2011 a las 17:53

  • Relativismo de Estado
    Jordi Graupera, La Vanguardia

    El pasado 27 de diciembre el abogado del Estado presentó sus alegaciones contra el recurso de unos padres que pretenden que su hija no curse educación para la ciudadanía (EpC). Es la primera vez que el tema llega al Constitucional. Los padres alegan objeción de conciencia. El "relativismo moral" que se enseña en EpC es contrario a sus convicciones, y la Constitución, dicen, les da derecho a reclamar que sus hijos reciban una formación que no se oponga a sus creencias. El abogado del Estado, a su vez, no niega que la asignatura en cuestión tenga un contenido filosófico y moral, al que llama "relativismo filosófico". Al contrario, lo reivindica como presupuesto de la democracia, y de su "connatural pluralismo ideológico." Además, dice, la Constitución no establece el monopolio de los padres sobre la educación de sus hijos. El Estado debe proteger la libertad de conciencia de los menores, incluso frente a sus padres. De ahí que obligue a aprender el relativismo filosófico.

    Por un lado, es cierto que los padres pueden alegar objeción de conciencia precisamente porque el Estado es relativista. Para que cualquiera pueda vivir acorde a sus convicciones, el Estado debe ser neutral, y actuar como si todas las convicciones fueran igual de válidas. Es el intento de poner fin a la imposición de verdades absolutas, cerradas y definitivas por parte de cualquier institución. El Estado cree, por boca de su abogado, que esto le da derecho a imponer el relativismo filosófico en las escuelas. El círculo vicioso se cierra: el Estado impone a los menores como si fuera una verdad absoluta que no existen las verdades absolutas. Lo que se le escapa al abogado del Estado es que una cosa es el relativismo al que se debe el Estado, en su papel de árbitro, y otra el contenido del relativismo filosófico que pretende enseñar a los menores.

    En lo moral, el Estado debe tratar todas las creencias por igual, sí, pero eso no nos obliga a los demás a sostener que todas las creencias valen lo mismo. La idea de que todo es relativo vale como consenso funcional, es una razón de Estado, que aceptamos para no matarnos. Pero como filosofía de vida es tan frágil como cualquier otra, engendra una moralidad concreta y pertenece a lo privado. Dicho de otro modo: el Estado tiene la obligación de callar sobre la moral, también en la escuela, para que nosotros podamos vivir de acuerdo con ella. No estamos obligados al relativismo. Así, la única educación política y moral obligatoria que cabe en la escuela debe ser sobre los límites del Estado, esto es, sobre el derecho de cada uno a sostener verdades propias en la conciencia y vivir por ellas. Creer que la manera de proteger la conciencia de los menores es el relativismo filosófico es una creencia muy respetable, que el abogado del Estado debería enseñar a sus hijos en la intimidad de su casa, o en una escuela privada, si lo ve conveniente.

    Comentado por: cp el 14/1/2011 a las 16:42

  • Nadie es relativista. El relativismo, de esistir, es algo que planea por encima de nuestras cabezas sin tocarnos a ninguno. Dicho de otro modo: nadie piensa que su opinión vale igual que la de cualquier otro, eso es imposible pues mi opinión siempre vale más, siquiera sea porque es la MÍA; y a pesar de ello, el relativismo quizá exista sin que nadie lo sepa.

    Comentado por: salvo yo, naturalmente el 14/1/2011 a las 16:42

  • “Platón sugiere que si uno nace en una democracia es probable que sea un relativista. Son cosas que corren parejas. El relativismo podría ser verdadero, pero como por derecho de nacimiento están ustedes inclinados a él, especialmente ustedes deberían pensar en desembarazarse del relativismo, no en beneficio de una buena moral o de un buen orden social (por lo menos en el sentido habitual de estas expresiones), sino en beneficio de la libertad y el conocimiento de ustedes mismos”


    Allan Bloom,
    de un discurso pronunciado en
    la Universidad de Harvard
    el 7 de diciembre de 1988

    Comentado por: cp el 14/1/2011 a las 16:09

  • He querido decir, para entender esa realidad.

    Comentado por: miguel el 14/1/2011 a las 15:45

  • ¿Qué es el relativismo en cuanto al pensamiento filosófico se refiere? Pues es una forma de irracionalismo, puesto que toda proposición se puede aceptar como verdadera sin más, venga de donde venga. Pero el relativismo en ciencia lo tiene muy difícil. Pondré este ejemplo. Si hay gente que piensa que dándole una patada a una roca de quinientos kilos no sentirá dolor y, aún más, la lanzará a quinientos metros distancia, podemos, en principio, aceptar esa proposición, sin más. El problema de esta proposición es que entra en contradicción con los hechos de la naturaleza. Ese es un principio de la ciencia. La ciencia no se pregunta ¿qué es la verdad? o ¿qué es la vida? La ciencia lo que intenta es no entrar en contradicciones con la realidad. Sé que esto es muy simplista; pero no encuentro otra forma de explicar cómo funciona la investigación científica, basada en la experimentación, para que los hechos de la realidad no entren en contradicción con nuestras teorías. Digamos que la ciencia es el culmen de la filosofía, porque ha sistematizado, mediante el método científico, todas las ideaciones de la, llamémosla así, filosofía especulativa. Esto no quiere decir que desechemos otras formas de conocimiento, o que eliminemos la imaginación (por cierto, muy ligada a la ciencia), el sentido estético, como formas de indagar en el alma humana. No. Lo que pasa es que no hay que confundir, relativizar las cosas. La ciencia es lo que más nos aproxima a la verdad de nuestra naturaleza, nada más. El día que encontremos otro método para acercarnos más a esa realidad, estaremos orgullosos de sentirnos humanamente más racionales.

    Comentado por: miguel el 14/1/2011 a las 15:38

  • El relativismo no es sino una forma amable del dogmatismo; en un caso y otro se legimita una razón claudicante frente al poder que pugna hipócritamente por imponerse.

    Comentado por: no me toques los dogmas el 14/1/2011 a las 15:29

  • Al contrario de lo que piensa don Félix, hoy se lleva mucho, en la prensa y en la academia, el antirrelativismo. Como sucede con toda moda, muchos neoabsolutistas, además de conformarse con el uso de trucos retóricos, como el de apropiarse de la prestigiosa categoría de lo Incorrecto, se dedican a buscar enemigos donde no los hay. No es relativista la izquierda que se muestra permisiva con las distintas culturas religiosas: esa tolerancia se debe al poco caso que hace de todas ellas. ¿O acaso la izquierda también es relativista con la esclavitud? Asimismo, que un cristiano (uno de derechas, en el lenguaje de don Félix) condene a Darwin porque no dijo la mismo que la Biblia es justo lo contrario del relativismo. En este caso sería mejor ejemplo de relativismo el de un agnóstico (uno de izquierdas, en el lenguaje implícito del bloger) que concediera el mismo valor a la Biblia y a la Biología.

    Comentado por: Gengis Kant el 14/1/2011 a las 14:14

  • Si no fuera tan matao le diría que entre otros a usted mismo, pero no estoy porque comprenda lo que le estoy diciendo.Y lo mío no es la fe.

    Comentado por: locura x filosofía+el añadido sin conservante y en bruto. el 14/1/2011 a las 12:54

  • Hay una vecina en mi bloque que habla y habla y no deja de gritar sola, cuando su hijo la abandona sin remedio cada mañana.Como si tuviera a alguien delante al que le explicara las cosas que le pasan o le dejan de pasar, fabrica y fabrica palabras como una máquina sin parar.Es, en toda regla, un taladro, taladradora en este caso por el género.Me pregunto a quién hablará, a quién dirirá sus sermones y sus amonestaciones amenazadoras.Entro aquí y me parece que estoy oyendo el mismo sonsonete, la misma loca con su cantinela perpetua, con la direfencia de que aquí haya locos en vez de locas y todos los colores.A raíz de eso, he pasado a formular esta pregunta: ¿a quién se dirigen ustedes?

    Comentado por: locura x filosofía el 14/1/2011 a las 11:36

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    Comentado por: El parloteador y la nada el 14/1/2011 a las 11:10

  • Yo daría a casi todos los filósofos un cubo y un mocho y los pondría a fregar. Después de todo, el fundamento de la civilización es el trabajo y la limpieza.

    Comentado por: Circe el 14/1/2011 a las 10:38

  • En efecto, la falta de respeto por las opiniones no debe hacernos renegar de nuestro amor por la forma, por la apariencia, como instrumento de manifestación, de elevación, de liberación de eso a lo que acaso nos sea lícito aludir bajo el término "espíritu".

    Comentado por: zoretastro el 14/1/2011 a las 10:02

  • Ese relativismo no es sino profundo desprecio de lo ajeno y complacencia en la propia miseria, el recurso recurrente de almas plebeyas, débiles y cobardes. Una expresión exasperada de este encanallamiento de la razón la tenemos en los ubicuos programas televisivos de testimonios y debates de toda laya que animan los platós televisivos.

    Comentado por: zaratustro el 14/1/2011 a las 09:30

  • Ya lo dijo don Federico -ese no, el otro-: toda filosofía trata de fundamentar de manera más o menos críptica una moral so capa de una decripción aparentemente desinteresada del mundo. La venenosa democratización de la verdad bajo de la fórmula del respeto por cualquier opinión, cuando lo cierto es que ninguna opinión merece respeto, promueve la inepcia intelectual y el servilismo.

    Comentado por: me voy, que tengo clase el 14/1/2011 a las 08:04

  • No es del todo relativista el que piensa que hay otras culturas, esto es, unas cosas con algo común con la suya, por mínimo que sea; la misma debilidad aqueja al que habla de su cultura como una cultura, y no como la cultura. En resumen, qué poco relativista es el que piensa que lo es.

    Comentado por: Gengis Kant el 13/1/2011 a las 23:22

  • El verdadero relativista, señor Azúa, no puede pensar que sabe si otras culturas tienen el mismo acceso a la verdad que la suya. Para saberlo necesitaría salirse de ella, pero, si creyera que esto es posible, no sería tal relativista.

    Comentado por: Gengis Kant el 13/1/2011 a las 23:10

  • Mientras la parte dionisiaca nos haga felices a nosotros pero no moleste a los demás. Es perfecto.
    Hay quien disfruta fumando, yo lo entiendo, yo fumo, pero no entiendo porqué los fumadores no se dan cuenta que violaban el derecho de los no fumadores a no repirar ese humo.
    En el tema del cigarro, tabla rasa, nadie puede fumar, en el tema de las pensiones, no hay tabla rasa, cuando los ministros reciban pensiones de acuerdo a los años trabajados, también tenía que ser de acuerdo a su rendimiento, bueno, malo o regular, entonces los demás veríamos apolíneo digo razonable que hablen de 43!!!!!!!!!!!años de trabajo pero no hay color. Además, aparte del sueldo, se integran en Consejos de administración, etc..., estas grandes contradiciones despiertan mi parte oscura...
    Mi cuerpo no necesita grandes cosas (tengo ya cierta edad), pero mi espíritu si, necesitaría que los medios de comunicación de masas ayudaran a la justicia social y no al consumismo materialista y al hedonismo de los jóvenes...

    Comentado por: alicia el 13/1/2011 a las 22:40

  • "Y en lo que concierne a nuestro futuro: difícilmente nos encontrarán de nuevo en la senda de aquellos jóvenes egipcios que en las noches vuelven inseguros los templos, abrazan las columnas y todo aquello que, con buenas razones, es mantenido oculto, y que ellos querían develar, descubrir y poner a plena luz. No, este mal gusto, esta voluntad de verdad, de “verdad a todo precio”, esta locura juvenil en el amor por la verdad - nos disgusta: somos demasiado experimentados para ello, demasiado serios, demasiado alegres, demasiado escarmentados, demasiado profundos... Ya no creemos que la verdad siga siendo verdad cuando se le descorren los velos; hemos vivido suficiente como para creer en esto. Hoy consideramos como un asunto de decencia el no querer verlo todo desnudo, no querer estar presente en todas partes, no querer entenderlo ni “saberlo” todo. “¿Es verdad que el amado Dios está presente en todas partes?”, preguntó una niña pequeña a su madre: “pero eso lo encuentro indecente” - ¡una señal para los filósofos! Se debería respetar más el pudor con que la naturaleza se ha ocultado detrás de enigmas e inseguridades multicolores. ¿Es tal vez su nombre, para hablar griegamente, Baubo?... ¡Oh, estos griegos! Ellos sabían cómo vivir: para eso hace falta quedarse valientemente de pie ante la superficie, el pliegue, la piel, venerar la apariencia. Los griegos eran superficiales - ¡por ser profundos! ¿Y no retrocedemos precisamente por eso, nosotros los temerarios del espíritu que hemos escalado las más altas y peligrosas cumbres del pensamiento actual y que desde allí hemos mirado en torno nuestro, que desde allí hemos mirado hacia abajo? ¿No somos precisamente por eso - griegos? ¿Adoradores de las formas, de los sonidos, de las palabras? ¿Precisamente por eso - artistas?"

    NIETZSCHE, NIETZSCHE CONTRA WAGNER

    Comentado por: . el 13/1/2011 a las 21:35

  • Comparto ese optimismo de Berlín, y es una pena que no abunde. Que haya un uso correcto de la razón, que el uso correcto de ésta es demostrable y admite pedagogía me parece cierto. Que nuestro enemigo es el relativismo y la corrección política también.
    Lo razonable en política sería que los distintos cargos dieran ejemplo de austeridad, que sus sueldos se ajustaran a los tiempos. Pero nuestros políticos practican el relativismo...
    Y en cierto modo, no es verdad que nuestra realidad es un producto de los medios de masas?, porqué consumimos lo que consumimos?
    De Karl Popper me gustó una idea reflejada en un libro que recogía unas conferencias en las que decía que el filósofo puede y debe hablar un lenguaje claro, lo contrario es signo de elitismo o de engreimiento (me parece a mi).

    Comentado por: alicia el 13/1/2011 a las 19:15

  • Este cuadro me hace pensar,entre otras cosas, que la modernidad de algun modo ayuda a que sobreviva el clasicismo, por que es un cuadro al mismo tiempo bello (clásico) y horrendo (moderno)eso es sublime. De alguna manera lo moderno reafirma lo clásico y en ese sentido también el misterio afirma la razón...le da su sentido de ser...parece como el yin y el yang oriental, algo muy sencillo pero muy difícil de entender...lo que no entiendo mucho es el caballo blanco... ¿ Alguien sabe qué simboliza?. Saludos.

    Comentado por: Marta el 13/1/2011 a las 18:39

  • sr. miguel

    si existe una, existe cualquiera [lo cual sería absurdo si se niega la teleología; esto es hablar de su existencia, justificarlas, o probarlas] Puesto que son inconmensurables. Déjese de rollos

    Comentado por: vic el 13/1/2011 a las 18:38

  • Hemos sobrevivido a Aristóteles. Podríamos no haber sobrevivido a Aristóteles y mantener todavía sus concepciones teleológicas. Pero han tenido que pasar muchos siglos para desterrar los viejos mitos en que se sostenía la ciencia aristotélica y, en general toda la ciencia antigua antes del método científico. De pronto descubrimos que la tierra no era plana, que tampoco era el centro del sistema solar; luego fuimos desechando las teorías antropocéntricas, y descubrimos que los humanos éramos el producto de la evolución sometida a la selección natural, y que la vida se formó por puro azar, de cuya composición original están impregnadas todas las especies, tanto vegetales como animales. Cada cual es libre de creer en cualquier teleología; en el creacionismo, por ejemplo. Pero la experiencia demuestra que algunos hechos contradicen ese tipo de teleología. En primer lugar no hay evidencia de la existencia de un diseño inteligente. ¿Qué diseño inteligente contiene la vida? Ninguno. Un diseño inteligente hubiera prescindido de la selección natural, de la lucha despiadada por la existencia. El problema no está en la búsqueda de una teleología que nos conforte y de sentido a nuestras vidas. Eso sería un autoengaño. Si existe una ética, esa es la del conocimiento. Si yo desconfío del instrumento más poderoso que hay en la naturaleza para sobrevivir, ¿en qué puedo confiar? ¿Y por qué no utilizar ese poderoso instrumento para resolver problemas como los políticos, económicos, sociales, etc.? Acaso porque nunca se ha intentado, porque nos hemos resignado ante supuestas fuerzas superiores como la historia, el poder político, la religión o incluso un falso humanismo de raíces escolásticas que, en vez de solucionar problemas, los ha agravado. Pondré un ejemplo.

    Cuando se habla de que el planeta es limitado en sus recursos estamos afirmando un hecho. El problema viene cuando nos enfrentamos al aspecto político de la cuestión. Es aquí donde nos resignamos: nada se puede hacer frente al egoísmo de los países ricos que están esquilmando los recursos del planeta. Sin embargo, por un falso humanismo, no consideramos la idea de que con menos población, la gente más pobre sufriría menos y, en general, la vida planetaria recobraría cierto equilibrio entre recursos y necesidades. Pero no. La gente no ve la superpoblación como el principal problema para supervivencia en este mundo. En primer lugar están las iglesias y sus cruzadas anticonceptivas, y en segundo lugar determinadas ideologías que tampoco quieren ver el problema desde esa perspectiva, pues esperan un cambio en las estructuras de poder, con lo cual le están haciendo el juego a las iglesias y, por tanto, provocando más sufrimiento entre los más pobres. ¿Qué clase de ética es esa que, negando la ética del conocimiento, sólo contribuye a que haya más sufrimiento y desorden? Negar cualquier finalidad del hombre en este mundo no quiere decir que nos abandonemos a la desesperanza. Es simplemente tener esperanza en nuestra capacidad de racionalización, una vez que sabemos de nuestra soledad en este casi infinito universo. Lo que no podemos hacer es volver atrás, al calor de la tribu y de las certidumbres eternas, mentirosamente eternas.

    Comentado por: miguel el 13/1/2011 a las 18:30

  • lo que resulta la mar de curioso, es cómo pudo convivir el 'hecho' y la 'experiencia' (traída por el empirismo inglés) cuando son conceptos que chocan frontalmente, pero que, aun así, constituyeron -se diría que por deseo puro de los pensadores- la modernidad. Parecería que se dispusieran a querer borrar el rastro del aristotelismo, antes que de ponerse a pensar en las contraindicaciones y problemas posteriores que surgirían (o quizá no los vieran, mejor, no los pudieran ver).
    Desde luego, la ética no existe en un mundo que ha desechado todo tipo de teleología, tanto en la naturaleza como en el hombre

    saludos

    Comentado por: vic el 13/1/2011 a las 16:41

  • ¿Por qué Berlin o Popper eran filósofos mediocres? Pregunto al que afirma eso. ¿O acaso hay que creerlo y basta? Si esto es así, ¿por qué? ¿Por qué tengo que creer una afirmación que no se basa en nada? ¿Es más razonable, más crítico, discutir sobre palabras como liberal, mediocre, etc., que sobre hechos, que sobre proposiciones que nos demuestren cuánta verdad contienen? ¿Qué interés puede suponer para mí que la Teoría de la Relatividad haya sido elaborada por un judío? ¿Habrá que discutir sobre el problema judío para entender la Teoría de la Relatividad u otra ley de la física? Llevaba razón Monod. Todavía estamos esclavizados por la antigua alianza, mezcla de creencias y aceptación de hechos provenientes de la objetividad científica. Y lo que te rondaré morena.

    Comentado por: miguel el 13/1/2011 a las 15:17

  • Hermoso articulo, gracias don Felix

    Comentado por: andres el 13/1/2011 a las 15:13

  • Dum vitant stulti vitia in contraria currunt

    Comentado por: armandobronca.com el 13/1/2011 a las 10:13

  • Hoy no hay ni una sola nube en el cielo. Color azul claro, un par de diminutos aviones vuelan en sentido contrario dejando una estela blanca que se va ensanchando cuando se alejan y los pajaros, rumbo sudoeste, en parejas y muy arriba, debe de ser que ahí las corrientes son las idóneas porque vuelan enérgicamente. Aquí abajo el paisaje va de lo sucio a lo sórdido, si exceptuamos a los niños que van al colegio, esos carritos que se han puesto de moda.LA RAZON es muy difícil, tantos nombres, la revelación sobre la manzana vista en distintas perspectivas. Nada comparado con limpiar la mierda de mi nieto, el hijo de mi hija que apenas ayer era una medio-mujer que se hacía la interesante,todo es un misterio y acabo por manejarme con solo un par de certezas:la prole y EL AUTOR.

    Comentado por: bernard el 13/1/2011 a las 08:56

  • Berlin, como Popper, fué un filosósofo mediocre, y luego se ríen de Ortega, cuyo renombre se debe más a la Guerra Fría que al contenido de su trabajo.

    Comentado por: temporada de rebajas el 13/1/2011 a las 06:57

  • Monod hablaba de una “antigua alianza” todavía no rota, a la cual, entiendo, alude Félix cuando habla del divorcio entre los valores políticos (la antigua alianza representada por las llamadas izquierda y derecha) y la realidad o el intento de conocerla de una forma los más objetivamente posible. Yo no sé cuál será el futuro de la humanidad, pero si aún nos obstinamos, por una parte, en restar incertidumbre a nuestra propia existencia y a la del universo y, por otra parte, seguimos anclados en valores que intentan mantenernos en las más absoluta incertidumbre, por intereses irracionalmente mezquinos, me temo que nuestro avance en una nueva era del conocimiento y la información va a ser muy lento, si es que los viejos valores, los viejos miedos, no abortan dicho avance de una forma definitiva. Esperemos que no. He aquí un extracto de lo que pensaba sobre el asunto Jacques Monod:

    “En tres siglos, la ciencia, fundamentada en el postulado de objetividad, ha conquistado su lugar en la sociedad: en la práctica, mas no en las almas. Las sociedades modernas están construidas sobre la ciencia. Le deben su riqueza, su poderío y la certeza de que riquezas y poderes mucho mayores aún serán mañana, si así lo quiere, accesibles al Hombre. Pero también, al igual que una «elección» inicial en la evolución biológica de una especie puede comprometer el porvenir de toda su descendencia, así también la elección, inconsciente en el origen, de una práctica científica ha lanzado la evolución de la cultura por una vía de sentido único; trayecto que el progresismo cientificista del siglo XIX veía desembocar infaliblemente en una expansión prodigiosa de la humanidad, en tanto que hoy vemos abrirse delante nuestro un abismo de tinieblas.
    Las sociedades modernas, han aceptado las riquezas y los poderes que la ciencia les descubría. Pero no han aceptado, apenas han escuchado, el más profundo mensaje de la ciencia: la definición de una nueva y única fuente de verdad, la exigencia de una revisión total de los fundamentos de la ética, de una ruptura radical con la tradición animista, el abandono definitivo de la «antigua alianza», la necesidad de forjar una nueva. Armadas con todos los poderes, disfrutando de todas las riquezas que deben a la Ciencia, nuestras sociedades intentan aún vivir y enseñar sistemas de valores arruinados ya, en su raíz, por esta misma ciencia.
    Ninguna sociedad, antes que la nuestra, ha conocido un desgarramiento parecido. En las culturas primitivas así como en las clásicas, las fuentes del conocimiento y las de los valores eran confundidas por la tradición animista. Por primera vez en la historia, una civilización intenta edificarse siguiendo desesperadamente vinculada, para justificar sus valores, a la tradición animista, al tiempo que la abandona como fuente de conocimiento, de verdad. Las sociedades «liberales» de Occidente enseñan aún, de labios afuera, como base de su moral, una repugnante mezcla de religiosidad judeocristiana, de progresismo cientificista, de creencia en los derechos «naturales» del hombre y de pragmatismo utilitarista. Las sociedades marxistas siguen profesando la religión materialista y dialéctica de la historia; cuadro moral más sólido en apariencia que el de las sociedades liberales, pero más vulnerable quizás en razón de la misma rigidez que hasta ahora constituía su fuerza. En cualquier caso, todos estos sistemas enraizados en el animismo están fuera del conocimiento objetivo, fuera de la verdad, extraños y en definitiva hostiles a la ciencia, que quieren utilizar, mas no respetar y servir. El divorcio es tan grande, la mentira tan flagrante, que obsesiona y desgarra la conciencia de todo hombre provisto de alguna cultura, dotado de alguna inteligencia y habitado por esa ansiedad moral que es la fuente de toda creación. Es decir, de todos aquellos, entre los hombres, que tienen o tendrán las responsabilidades en la evolución de la sociedad y de la cultura.”

    Comentado por: miguel el 12/1/2011 a las 19:01

  • Por eso nos llena de desolación el impla-
    cable arrumbamiento de las enseñanzas
    "clásicas" por las que seguiremos luchando
    contra toda esperanza.

    Comentado por: Áurea García el 12/1/2011 a las 10:28

  • La pesadilla antes se llamaba libros y ahora se llama ahora internet, es decir, la existencia de gente que se crea su propia información, su propio mundo, su busca de la verdad al margen de la realidad mediática. Prueba a dejar de leer los periódicos igual que tiras algunos libros, y verás.

    Comentado por: juandiezdelcorral el 12/1/2011 a las 10:21

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 




 

Ensayo

Volver la mirada (2019). Debate, España.

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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