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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 5 de agosto de 2020

 Félix de Azúa

Marsias despellejado

Deshacer una biblioteca, sea por traslado, sea por hartazgo, es una de las tareas más interesantes que puede acometer un humano que haya superado la edad de los asuntos importantes. Quiero decir que llega un bendito día en el que lo único importante es lo trivial debido a la presencia constante de un gigante que proyecta su sombra sobre todo lo que hacemos. Ese coloso es de tal monumentalidad que no podemos prestar atención más que a su amenaza, de manera que la vida se convierte en un paseo entre flores por siniestra que sea la calzada. ¿Huelga de rufianes aéreos? ¡Qué ocasión para perder el tiempo en un aeropuerto leyendo rostros! ¿El hundimiento de la banca mundial? ¡Extraordinario momento para averiguar cómo se sobrevive sin un céntimo! Incluso acudir a los comedores de caridad se transforma en un valioso experimento y la esperanza de hacer nuevas amistades: "Oye, qué gorro tan apañado". "Pues es tuyo". "¡No, por Dios, no faltaría más!". "Vale, te lo cambio por tu bufanda". El coloso es demasiado brutal, estúpido y omnipotente como para que le demos importancia a las cosas de este mundo. A su lado, todo es banal.

     Es el momento, por lo tanto, de expurgar la biblioteca que es lo que vengo haciendo desde finales de noviembre, una tarea que puede parecer ingrata, pero que bien entendida proporciona mucha felicidad. Por ejemplo, acabar de una vez con todos los volúmenes de Luckács tan bien editados por Grijalbo. O los ensayos sobre filosofía de la religión de Max Weber, por favor, fuera de aquí ese monumento a la grandeza moral e intelectual. ¿Y qué me dices de Lucien Goldman, aquel del "dieu caché" y la visión pascaliana de la muerte? ¡Que le corten la cabeza! ¡Althusser! ¿Cómo ha osado este botarate permanecer durante tanto años junto a personas educadas como Aristóteles o Adorno? Te llegó la hora, frustrado fraudulento francés.

     Luego vienen las dudas. ¿Realmente he llegado a tal punto de sabiduría que puedo tirar por la ventana todo Sartre? ¿O me voy a quedar con el volumen sobre la imaginación? ¿O el que dedicó a Flaubert y asombrosamente le gustó a Vargas Llosa? Ya en anteriores expurgaciones salió expulsada y llorosa de esta biblioteca su irritante esposa, Simone de Beauvoir. Creo que debo largarlo también a él. Y a Dilthey. Y buena medida a Feuerbach, a Fichte, a Kierkegaard, no por desagradables sino porque ya se me pasó el momento de aprender de ellos, son poetas para gente joven y aguerrida. No obstante la mano se detiene al llegar a Ortega. ¿Qué hacer con Ortega? Nunca fue una gran cabeza, pero posiblemente, como los críos en sus crecidas, dio la medida de hasta donde puede llegar la inteligencia española. Debería servir como unidad de medida: este señor mide un cuarto de Ortega, aquel no mide ni un décimo, en cambio seguramente Heidegger viene a medir cien Ortegas y Wittgenstein ciento diez. No, no lo voy a tirar. Es, Dios me perdone, un escritor. Refitolero, ciertamente, y te llega a estomagar con sus afectaciones, pero es un escritor y no de los peores que ha dado la lengua española en una de sus etapas más desdichadas.

     A medida que avanzamos van apareciendo entre las sombras libros más peligrosos. Aquí nuestro ánimo vacila, la mano tiembla, la mirada se entenebrece, una garra helada nos oprime el corazón. Son como pedazos de uno mismo que flotan en el océano de la desmembración. Hojeo ahora el García Morente con el que comencé a entender algo (poco) de Kant. Está lleno de anotaciones entusiastas que ya no comprendo. No me importa una higa la versión cristiana de Kant que sostenía aquel señor tan elegante, lo que me importa es el ejemplar en cartoné, de lomo azul, uno de los primeros libros que me arrancó de lo cotidiano y comenzó a pasearme por las estancias de los grandes muertos, de Shakespeare, de Sófocles, de Spinoza, haciéndome ver que no lo tenido por más real es más verdadero. El primero, por decirlo de una manera gráfica, que me hizo ver las ventajas de vivir a lo grande.

     No debemos vacilar en estos momentos. Estamos dando pasos por un tablón tendido sobre un río de fuego y cualquier distracción significaría nuestra aniquilación. O lo que es igual, nos convertiría en odiosos sentimentales. Y los sentimentales hacen la vida imposible a los demás. ¡Justo ahora que es cuando más amamos a los demás! Así que: ¡Muerte al sentimentalismo!

     Nada, nada. García Morente a la hoguera. Lo siento. Lo siento mucho.

[Publicado el 03/1/2011 a las 08:00]

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Comentarios (50)

  • Muchas gracias por su generoso y amable comentario, Umbar Baro.

    Comentado por: Gabriella Marcel el 03/3/2011 a las 10:16

  • “Bueno, ya que Azúa no se decide a concretar, y veo que nos perdemos en vagos discursos de lo buena que es la razón y lo malo que es el vino, me aventuro a interpretar la pintura de Füslli que corona el artículo.
    La blanca doncella de lampiñas axilas y torso elástico e inverosímil es nuestro socialdemócrata made in spain, el señor Zapatero, durmiendo el plácido sueño del falso optimismo. El pérfido teletubbie peludo de ojos incandescentes que contempla burlón a la inocente dama, representa la lucha por la supervivencia que convertirá el sueño del falso optimismo socialdemócrata en la pesadilla de la realidad económica de los mercados.
    Esto si lo miramos en clave local. Si lo interpretamos en clave global la doncella sería Europa y el monstruo peludo que perturba su sueño la realidad de la aparición de dos nuevas potencias económicas y políticas en el escenario mundial: China e India.”
    […]
    Comentado por: Unbar Baro el 13/1/2011 a las 03:13

    Pues sin duda que lo es. De todas todas. Digo la razón buena, la razonable, una de las mejores cosas del mundo y el mal vino, verdaderamente, de las más detestables, de las peores allá
    donde las haya. Lo que no quita para poder degustar también en momentos determinados con sumo deleite las espirituosas. La razón ilustrada sabe que, lejos de serle antagónica, la "logique du coeur" forma también parte de ella y que a veces el vino resulta ser, precisamente, el elemento idóneo para templar esa víscera central, cuyo enfriamiento estremece al más tirao pa´lante, e iluminarlo aún más todo. Les digo lo que en los años cincuenta nos recomendaba siempre en cuaresma la buena monja que nos daba francés, la madre Pistole; que los viernes podíamos tomar una frugal colación a base de una copita de vino generoso con unas pastas secas; que va muy bien a media tarde y que además Roma da el places. Les advierto que si eres propenso a mojar la pasta en el generoso hay que andarse con cuidado y darse mucha maña, porque si al efecto no eres tan diestro como rápido la que se bebe el vino es la pasta y no tú; lo recuperas luego como pastel borracho, pero para un verdadero dipsómano eso nunca es igual. El mote de Pistole se lo puso, como a todas, nuestra compañera M. Ángela Serrano, que ya entonces tiraba claramente pa´Dioniso. Ella fue la que nos contó lo que le había dicho su novio cuando fueron a ver juntos “Ruge la marabunta”. Que las hormigas no eran hormigas, sino que simbólicamente se trataba mujeres en cueros y que esa era la inteligencia del director para poder vencer a la censura. A partir de entonces todo lo vimos distinto, ya nada en el cinematógrafo, ni en la vida, sería igual después de aquella revelación de Ángela. Lo mismo nos volvería a pasar luego, en el primer año de universidad, con la lectura de los Manuscritos económico-filosóficos y también con el fetichismo de la mercancía que se desarrolla en las primeras páginas del aquel libro gordo; pero eso ya es otra historia en la que no me puedo detener ahora. Dios ¡cuánto y bien me acuerdo siempre de Ángela y de su apartamento de Torremolinos! En cuanto a la pequeña y regordeta madre Pistole, el mote se lo puso porque cuando nos cogía a dos en la clase hablando se acercaba hasta nosotras y nos decía: "¡Ustedes, castigadas!". Inmediatamente, con su puñito derecho bien apretado a un palmo de la cara de la que tenía más cerca, soltaba de repente el dedo índice hacia adelante y el pulgar hacia arriba y le decía: "Usted, ¡a la pared!"; y luego volvía a cerrar el puñito lo colocaba delante de la cara de la otra y soltaba de nuevo otra vez el dedo índice hacia adelante y el pulgar hacia arriba y con esa metáfora de star cromada le decía: "Y usted, !a la pared¡" Así que se quedó con lo de madre Pistole. Y allí que nos mandaba, al fondo del aula, y nos quedábamos para el resto de la clase mirando a la fila de perchas murales con los abrigos azul marino y las gorras de plato con pompón y barbuquejo de goma.
    Ahora lo veo todo en clave de las apolíneas y la dionisiacas y, sí, eso ha tenido su repercusión en todas nosotras. Todas estamos ya hechas unos zorros, pero hay diferencias. Las apolíneas aún somos capaces de disfrutar de una ración de tarta de pera con un buen café en el establecimiento ese del que habla siempre Arcadi y las dionisiacas ni eso, ellas están, y eso las pocas que resisten, como ya lo dejó bien escrito nuestro anfitrión, desperdigadas como los granaderos de napoleón tras los Cien Días. Una pena y la verdad, que su estado romántico terminal tenga más mordiente estético y más aceptación en el mundo de los artistas, no creo que compense la vida que llevan y que no puedan ni disfrutar de la tarta. Pero bueno, eso es como lo veo yo, y la hago sin ningún afán de proselitismo porque la verdad es que tampoco tengo ninguna moto definitiva que vender.

    Comentado por: Gabriella Marcel el 24/1/2011 a las 12:29

  • Escribir mal, lo que se dice rematadamente mal el castellano, los traductores catalanes de las editoriales que desde Barcelona inundan el mercado español y confirman que el bilingüismo es imposible.

    Comentado por: . el 12/1/2011 a las 09:04

  • "Sábado, 30 de junio de 1956. Borges me dice que pueden distinguirse dos maneras de escribir mal. Una, por descuido, que no tiene mayor importancia; por ejemplo, el modo en que están escritos muchos libros de filosofía y de tema científico. Otra, por una perversión del gusto del autor; por ejemplo, cuando Ortega y Gasset llama a las mujeres de los tribunales de amor provenzales hembras civilizadoras. BORGES: “Por qué hembras? ¿Por qué civilizadoras? Quería exhibir sus conocimientos etimológicos. Baroja dice que Ortega está bien, pero que lo de Gasset es demasiado catalán y que desconfía de los productos de la firma Ortega y Gasset”.

    Conversaciones entre Borges y Bioy Casares

    Comentado por: . el 11/1/2011 a las 22:35

  • Sentí una alegría rayana en lo sublime cuando saqué de mi biblioteca a Sartre y Beauvoir (bueno, dejé el ensayo sobre Flaubert). Fue una liberación de todos los prejuicios de juventud. ¿Cómo es posible que haya desperdiciado mi juventud leyendo "La invitada"? Y los ríos de tesis de postgrado (en EUA y otras tierras idealistas) sobre estos dos farsantes ¡Cuánta bazofia, por Dios!

    Comentado por: Ifigenia el 11/1/2011 a las 00:27

  • La política puede ser muy interesante. La pasión política del signo que sea es un espanto. Aproximadamente un 40% de la humanidad odia visceralmente a otro 40%. El 20% restante está muy harto de ese vociferante 80%. "Diving for dear life when we could be diving for pearls". ¡Pesados!

    Comentado por: susan sarandonga el 10/1/2011 a las 19:01

  • De nacionalismos abiertos y cerrados

    HILARI RAGUER 10/01/2011
    al País

    Piensa alguien que Inglaterra y España son, o fueron, una misma nación porque Felipe II se casó con la reina María? El señor Peces-Barba parece creerlo cuando afirma (Los nacionalismos en España, EL PAÍS 23-XI-2010) que la unidad española empieza en el siglo XV, o sea, con los Reyes Católicos. Con sus sucesores, los llamados reyes de las Españas, hubo hasta el Decreto de Nueva Planta de Felipe V lo que en derecho constitucional se llama una unión personal, en la que un rey es a la vez soberano de dos Estados independientes. Pero con Fernando e Isabel no hubo ni siquiera esto. Ni tanto montaba ni montaba tanto, pues a la muerte de Isabel la nobleza castellana rechazó al rey Fernando (todo pudo haber cambiado si su matrimonio con Germana de Foix hubiera tenido descendencia). La Corona de Castilla se arrogó en exclusiva la empresa americana y a la vez se apropió del imperio mediterráneo catalanoaragonés.

    Castilla no ha conocido más que la asimilación total, primero en la reconquista de los reinos peninsulares (con las limpiezas étnicas de judíos y moriscos) y después en América o África. A diferencia de Inglaterra, que supo ceder manteniendo vínculos sentimentales, políticos y económicos con sus antiguas colonias, no concedió a tiempo autonomías y así no dejó más vía que las guerras de independencia. En cambio, Cataluña, inmediatamente después de la conquista de Valencia y Mallorca, sin esperar ninguna reivindicación, las constituyó en reinos confederados pero autónomos, como ya lo era el reino de Aragón, regidos por sus propias instituciones y legislación, en total pie de igualdad con el Principado. ¿Dónde está el "nacionalismo cerrado" de que habla Peces-Barba?

    El nacionalismo catalán, por otra parte, no empieza el siglo XIX, sino inmediatamente después del 1714, aunque impedían su manifestación pública la tremenda represión de los austriacistas y el continuo estado de guerra en Cataluña a lo largo de casi todo el siglo XIX. Pero bajo la nomenclatura de cada época (fueros, provincialismo, regionalismo o federalismo) Cataluña no dejó de reivindicar su libertad nacional. Véanse numerosos testimonios, ya en el siglo XVIII, en Félix Cucurull Panoràmica del nacionalisme català (6 volúmenes, Edicions Catalanes de París, 1975).

    Se acaba de cumplir el décimo aniversario del asesinato de Ernest Lluch, estudioso y admirador del austriacismo. Decía que España fue grande bajo los Habsburgos, que respetaron los reinos de las Españas y las gobernaron mediante sus instituciones propias, y empezó su decadencia con los Borbones, importadores del centralismo francés, que culminaría en el jacobinismo revolucionario, que para triturar las regiones históricas inventó los departamentos, servilmente imitados por las provincias españolas.

    Cuando en 1940 Himmler visitó Montserrat buscando las supuestas huellas del Santo Grial, vio en el museo un sepulcro ibérico con el esqueleto de un hombre muy alto, y señalándolo exclamó: "¡Es ario! ¡Los catalanes son arios!". El monje que le guiaba en la visita le replicó que no hay una raza catalana, sino que somos una mezcla de gentes venidas de muchas partes. Algo más tarde, en 1954, en su luminosa obra Notícia de Cataluña, Jaume Vicens i Vives hablaba de Cataluña como gresol (crisol), capaz de fundir en un solo pueblo a tan heterogénea población. Y el general Mola, en sus recuerdos de cuando fue director general de Seguridad durante la "Dictablanda" (el periodo de transición entre la Dictadura y la República), habla de la dificultad de nombrar a un Jefe Superior de Policía que permaneciera fiel a su criterio: "Conocedor desde muchos años atrás de la vida oficial de Barcelona, no ignoraba que el particularismo catalán es algo eminentemente contagioso, al punto de que podía calificarse de rara avis la autoridad que, al tomar tierra allí, automáticamente no se sentía desligada del Poder central o con tendencia irresistible a asimilarse el espíritu autonómico de los naturales del país". (Obras Completas, Valladolid, 1940, página 713).

    Hubo en la Revolución Francesa un personaje singular, el abbé Grégoire. Impregnado de espíritu evangélico, era de aquellos que consideraban a Jesús como el primer revolucionario, y los derechos del hombre como una exigencia del evangelio. Pero a la vez estaba poseído del peor jacobinismo y profesaba un patriotismo centralista que bien merecería, ese sí, ser calificado de nacionalismo exacerbado o cerrado. Por encargo de la Asamblea emprendió con fervor patriótico una gran cruzada contra los patois, las lenguas distintas de la francesa, que creía que amenazaban a la nación-Estado. Para ello realizó una vasta encuesta, departamento por departamento, inquiriendo si en aquella demarcación existía algún patois, qué vitalidad tenía y, sobre todo, qué habría que hacer para extinguirlo. La respuesta del departamento de los Pirineos Orientales (Cataluña Norte) fue la más valiente y a la vez irónica de todas las que recibió el abbé Grégoire: existe allí la lengua catalana, usada por el pueblo, la administración, los tribunales y la Iglesia, y "para destruirla habría que destruir el suelo, el fresco de las noches, el tipo de alimentos, la cualidad de las aguas, el hombre entero". Pero para Peces-Barba, negarse a morir es nacionalismo cerrado. El abierto, según Peces-Barba, es el jacobino, el del abbé Grégoire y sus epígonos españoles.

    Comentado por: c/p el 10/1/2011 a las 16:41

  • Don Félix, de este post ya hace unos días... Sin embargo, si le queda algún tomo del que no se ha deshecho todavía y quiere tirar a la hoguera, haga el favor de ponerse en contacto conmigo y me llevo lo que sea. Gracias y muchos deseos de un 2011 muy feliz.

    Comentado por: elisabet el 10/1/2011 a las 13:55

  • ¿La decisión de expurgar una biblioteca es difícil no? Parece más un ejercicio de limpieza moral o quizá un intento. Siempre podrá librarse de la evidencia física de que tal o cual libro pasó por sus estantes, pero nunca borrará su huella del fondo último, de lo aprehendido. ¿Tiene sentido entonces la purga? O quizá sea por una sencilla cuestión espacial...

    Comentado por: Borja Rivero el 09/1/2011 a las 10:25

  • Leer da los argumentos para estar orgulloso de ser como se és, pero no cambia a nadie.

    Comentado por: La hierba y la paja el 09/1/2011 a las 08:50

  • Tengo la odiosa sensación de haberme equivocado muchas veces. Creo que más de la cuenta. Así es de odiosa la vida en ese aspecto: uno tiene que cometer errores para aprender. Sin error no hay forma de aprender. El error y el aprendizaje van íntimamente ligados. Por eso nunca he pertenecido, si es que he pertenecido alguna vez, a un club, a una religión, a una secta o partido político, durante mucho tiempo. También es cosa de instinto, de instinto crítico, me refiero. Desde muy joven tuve la impresión de que alguien me había traído a este mundo bajo la influencia de algún engaño, de algún cruel engaño. Entonces entendí rápidamente en qué consiste el dogmatismo: en un engaño más. Cuando era joven y leía un libro, enseguida me identificaba con el autor. ¿Cómo haber permanecido en el error tanto tiempo? ¿Por qué no cayó ese libro en mis manos mucho antes? Entonces, un nuevo horizonte, que yo creía de conocimiento definitivo, dogmáticamente definitivo, se desplegaba cual nuevo amanecer, como una nueva esperanza, algo que me ayudaba a seguir adelante. Pero estaba en un error. Otra vez el maldito error. La propia experiencia de la vida, la lectura de otros libros, me hacían constantemente dudar, y mi ardor de guerrero crítico me hacía más exigente a la hora de escrutar cualquier pensamiento, cualquier punto de vista sobre las cosas de este mundo, sobre mí mismo, sobre el universo. Y, ciertamente, algo parecido a lo de Félix me ha sucedido. Si echo un vistazo al orden de mi modesta biblioteca, estoy observando mi propia evolución intelectual construida por mi aludido instinto crítico. No sé si quemaré algunos de mis libros, sobre todo aquellos que son verdaderos monumentos a la vacuidad, a la vanidad intelectual, aquellos libros que están adornados de una aparente profundidad de pensamiento y de una inextricable palabrería. En cierto modo, esos libros han ido conformando mi mente. Y casi todo el mundo sabe que en la mente de cada uno de nosotros hay un cementerio, o un crematorio para determinados dogmas, para determinadas formas de entender la vida, para determinados libros. Sé que la verdad es inalcanzable, como la felicidad. Por eso he aprendido también que en cuanto a ser crítico se refiere no hay que excederse; hay que quedarse con aquellos trozos de verdad y felicidad que nos permitan levantarnos todos los días creyéndonos que somos algo importante. En realidad, si ustedes quieren, es una especie de autoengaño para no morir, para estar abierto al conocimiento que nos proporciona la interrelación con los demás, con el mundo. Es así el material con que está hecha la vida desde que apareció por azar en este perdido rincón del universo.

    Comentado por: miguel el 09/1/2011 a las 08:27

  • Hola,Sr.Azúa.
    Precisamente estoy en esas y seguramente con una modestísima biblioteca al lado de la suya.Ciertamente no voy a tirar el Morente.Aprobé un examen como si Morente me hubiera soplado en aquel examen sobre Kant y una siempre guarda en su corazón a los amigos soplones .... Pero opino como Vd.sobre Ortega y además era como de la familia para mi padre .Pero que hacer con Ramiro Pinilla,Ángel Maria de Lera...Slaughter etc?...y por cierto que voy a guardar un excelente libro llamado Cambio de Bandera. Le suena? Saludos desde Madrid.Le admiro y espero conocerlo algún día.Pilar D.Torcal

    Comentado por: Pilar el 09/1/2011 a las 00:33

  • marinero, de segundo te llamas alacrán, ¿no? o alacrana, que es más náutico.

    Comentado por: ohú el 08/1/2011 a las 17:58

  • El Azúa de hace veinte, treinta años, defendía a muerte a algunos de los autores y libros que ahora condena. Ha cambiado pues de opinión; cosa natural. En lo que no ha cambiado es en la seguridad, el dogmatismo con que ahora condena lo que entonces, con igual dogmatismo, defendía. Y con que condenará dentro de otros veinte o treinta años, si vive y se conserva lúcido (ojalá) muchas que defiende ahora. Como dicen en mi tierra, "la raposa cambiará de pelo, pero no de mañas". El que es dogmático, "sabio" y perdonavidas de joven, dogmático, "sabio" y perdonavidas suele ser en cualquier otra edad. ¿Dudas, preguntas a sí mismo, humildad? ¿Quién, él? Vamos, anda.

    Comentado por: marinero el 08/1/2011 a las 14:16

  • "Te voy a explicar cuál es la tercera pata de la mesa humana. Yo te lo voy a explicar y luego déjame en paz. La vida es demanda y oferta, u oferta y demanda, todo se limita a eso, pero así no se puede vivir. Es necesaria una tercera pata para que la mesa no se desplome en los basurales de la historia, que a su vez se está desplomando permanentemente en los basurales del vacío. Así que toma nota. Esta es la ecuación: oferta + demanda + magia. ¿Y qué es magia? Magia es épica y también es sexo y bruma dionisiaca y juego"

    2666, R. Bolaño

    Comentado por: no te quieres enterar el 08/1/2011 a las 12:02

  • Ah! el Faes, el Faes, pobre Faes. ¡es la CIA, pauvre con, quien nos paga directamente!

    Comentado por: La TIA el 07/1/2011 a las 22:46

  • Permítanme que no crea en las profecías. No soy creyente. Lo siento. Y perdónenme por no contestar a determinados comentarios, pero coño, yo no puedo estar pegado a Internet todo el puñetero día. Hay vida ahí fuera. Una piel sueve se parece un poco, un poco, a la tercera de Johammes Brahms. Pero como está prohibida la comparación, puesto que es odiosa, entonces, por mis muertos, no compararé nada. Nada de refencias pasadas. La comparativa, en términos matemáticos, os lo juro, queda elimidana, por mi parte. De modo que jamás me atreveré a comparar la Edad Media con la civilización actual.

    Comentado por: miguel el 07/1/2011 a las 21:09

  • "No hay duda de que, especialmente en los países occidentales," -y especialmente en España, los bien pagados agentes del FAES no cesan en su empeño de erosionar por fas y por nefas la legitimidad del Estado de Derecho.
    Prueba, aquí, esta gente.

    Comentado por: armandobronca.com el 07/1/2011 a las 16:19

  • .. u n segundo más. Hace años me dieron una patada, estuve en una silla de ruedas en las Urgencias de un Hospital, solo mis ancianos padres estaban allí.La sensación que debe sentir un perro al ser abandonado...minutos de incredulidad y delante el abandono y el vacio. Ahora solo necesito algo de dinero para alcohol, tabaco y silencio, ahora me obstino en estar solo, se diría que estoy en un nivel alto de sintoismo-budismo-pasotismo-narcótizado.Bien!!!!!!!!!!

    Comentado por: .... el 06/1/2011 a las 20:50

  • Es día de reyes. Es algo tarde hace 50 años mi correaje del Llanero solitario estaba hecho pedazos. Dicebn que los chinos fabrican basura, pero ese tipo de juguetes no soportaban ni un maldito duelo...to por el suelo, joder! Gracias de nuevo, por dignarte en contestar miguel, lo contrario, ese desprecio silencioso , al que estoy acostumbrado, hubise sido aceptado con normalidad.

    Comentado por: .... el 06/1/2011 a las 20:42

  • miguel, gracias por dignarte en contestar. Te comprendo y aprecio tu aportación a este blog, eres importante.
    Se trata de intentar encajar lo que se escucha e interioriza en la infancia (mi padre fue un joven de 19 años- enlace , con un uniforme imposible al servicio de la republica) se trata de lo irracional pero que forma parte de tí y liberarse de todo . Me resulta imposible meter la mano en una urna con un voto del PP, en realidad se trata de lo que queda de esas lejanas tardes de la minfancia en donde se aprendía el catescismo. Insisto, de cualquier forma me siento honrado por responder. Merci:

    Comentado por: .... el 06/1/2011 a las 20:35

  • "Desde 1994, California ha gastado más dinero para sus cárceles de lo que ha gastado para sus universidades, y los guardiacárceles tienen mejores salarios que los profesores de mediano nivel."

    Y conociendo el nivel tercermundista de la educación americana, es más fácil ahí ir a la cárcel que aprender a leer.
    30% de los aspirantes a universitarios no podían identificar el Pacífico en un mapa.
    Sí, en EEUU. Y esos obviamente no eran los más tontos de su barrio.

    Miguelito, haciendo gala de su condición de español, compara la velocidad con el tocino y concluye disparates.
    Es por cierto un defecto tremendo del español, que no sabe expresarse ni razonar y está siempre comparando.
    Los curas no enseñan a razonas, a propósito.
    Los militares en la Escuela Militar tampoco pero eso tiene una evidente explicación.

    La comparación es un grado muy pobre de la explicación, pero como estos de derechas en sus bares habituales no oyen otra, ni tienen conocimiento de la cosa en sí, te salen con la espantosa URSS de Stalin y con Chávez, un hombre que por cierto todo no lo hace mal.
    -Esto ehh... ¡como un toro!

    Comentado por: armandobronca.com el 06/1/2011 a las 16:59

  • La muerte, sí así queremos llamar a esa irrealidad, es lo más espantoso, y el retener lo muerto es lo que requiere una mayor fuerza. La belleza impotente odia al entendimiento, porque éste exige de ella lo que ella no está en condiciones de dar. Pero la vida del espíritu no es la vida que se amedrenta ante la muerte y que se abstiene de la desolación, sino la que sabe afrontarla y mantenerse en ella. El espíritu sólo conquista su verdad cuando es capaz de encontrarse a sí mismo en el absoluto desgarramiento. El espíritu no es esta potencia como si fuera lo positivo que se aparta de lo negativo (como cuando decimos de algo que no es nada o que es falso y, hecho esto, pasamos sin más a otra cosa), sino que sólo es esta potencia cuando mira cara a cara a lo negativo y permanece cerca de ello. Esta permanencia es la fuerza mágica que hace que lo negativo vuelva al ser.

    Hegel, Prólogo de la FENOMENOLOGÍA DEL ESPÍRITU

    Comentado por: c/p el 06/1/2011 a las 00:31

  • Ese de las mudanzas es el penoso escrutinio, pero tan necesario como irse despidiendo de los amigos, empezando por los que han dejado de serlo.

    Comentado por: José Luis RdC el 05/1/2011 a las 18:21

  • Era el J-J Kennedy de Mesopotamia. Un bombón de hombre. El segundo príncipe de Persia. Habría sido un un sátrapa de vivir su padre, pero el exilio le arruinó la vida. Ayer se la quitó a los 44 años. Descanse en paz en brazos de Ahura Mazda. Se llamaba Alireza Pahlevi.

    Comentado por: snif el 05/1/2011 a las 18:20

  • ¿Cómo pudimos equivocarnos tanto?
    OSCAR TUSQUETS BLANCA

    A principio de los sesenta, aún en la universidad, fui uno de los instigadores de un manifiesto abiertamente contrario a la continuación del templo de la Sagrada Familia que contó con el apoyo incondicional de toda la intelligentsia de la época, de Bruno Zevi a Julio Carlo Argan, de Alvar Aalto a Le Corbusier.
    A principio de los sesenta, aún en la universidad, fui uno de los instigadores de un manifiesto abiertamente contrario a la continuación del templo de la Sagrada Familia que contó con el apoyo incondicional de toda la intelligentsia de la época, de Bruno Zevi a Julio Carlo Argan, de Alvar Aalto a Le Corbusier. Aunque tras su publicación la reacción fue contundente y las obras en vez de detenerse cobraron nuevos bríos, continuamos convencidos de que constituían un error monumental.
    Ahora, tras la consagración papal del templo, me he replanteado la cuestión. Mis dudas comenzaron cuando veía levantar la majestuosa nave central. Mi rechazo se tambaleó algo más cuando Alfons Soldevila -excelente arquitecto de avanzado leguaje tecnológico- me aseguró que si conociese profundamente la obra cambiaría de opinión, que era el edificio más importante del siglo XX y que estaba dispuesto a demostrármelo. Invitación que he aceptado para escribir estas líneas con conocimiento de causa. He visitado el templo de abajo a arriba (más de 60 metros de altura) con Alfons y Josep Gómez Serrano -uno de los arquitectos directores de su estructura- y he quedado anonadado.
    Cierto es que en las partes que Gaudí dejó sin definir se presentan dos problemas graves: uno es que los continuadores -aunque con encomiable entusiasmo han llevado la obra adelante acertando en lo fundamental- no han tenido ni el talento de Jujol para interpretar a Gaudí en lenguaje gaudiniano ni el talento de Scarpa o de Albini para dialogar con él en un lenguaje personal, lo que provoca que casi todos los detalles no definidos por el Maestro choquen. Barandillas de inox y vidrio, spots luminosos, pavimentos, claves de bóveda, vidrieras y, en general, todos los elementos decorativos, no están a la altura del conjunto. Verdad es que estos acabados no consiguen desvirtuar la inmensa calidad del monumento y que son relativamente fáciles de sustituir en un deseable futuro. El segundo y más grave problema es la dificultad de encontrar artistas contemporáneos capaces de llevar adelante los proyectos figurativos del Maestro. En las fachadas, Gaudí pretendía, como en las catedrales medievales, explicar en imágenes la Historia Sagrada. Ya a principios del XX esto no era fácil pero el genio de Gaudí lo solventó, rozando el kitsch, en la Fachada del Nacimiento con estos muros que se arrugan formando figuras, muchas de ellas obtenidas sacando moldes de personas y animales reales (George Segal medio siglo antes). El penoso resultado escultórico de la Fachada de la Pasión revela la dificultad de proseguir esta andadura. Queda por levantar la fachada principal, la de la Gloria. Encontrar en el mundo un artista contemporáneo capaz de afrontarla es un desafío tremendo. La figuración está en un momento difícil, la de contenido religioso mucho más, y la capaz de transmitir la Gloria de la Resurrección, extinta. El arte contemporáneo ha dado muchas crucifixiones pero ninguna resurrección notable.
    Pero vayamos a lo fundamental: la objeción de más peso contra la continuación del Templo siempre ha sido que no sabíamos cómo lo habría hecho Gaudí, un arquitecto que improvisaba en obra, que sus planos y maquetas habían sido destruidos al inicio de la Guerra Civil, y que cualquier interpretación constituiría inevitablemente una traición al artista. Esto es una verdad a medias. Gaudí dibujó e hizo maquetas de tres proyectos sucesivos al inicio de la construcción. El primero, al que corresponde la Fachada del Nacimiento y su cubista cara interior, es aún respetuoso con el lenguaje gótico. El segundo es mucho más orgánico. El tercero es absolutamente original, innovador, deslumbrante. De este tercer proyecto, que él consideraba definitivo aunque no lo pudiese ver completado en vida, hizo una maqueta a escala 1/10 por cuyo interior podías pasear. Es cierto que esta maqueta fue hecha añicos, pero existen excelentes fotografías y ha podido reproducirse con muchísima precisión. La fidelidad de esta reconstrucción se ha visto favorecida porque, a pesar de su apariencia aleatoria, esta obra se basa en estrictas geometrías. Parece ser que Gaudí, escarmentado por los problemas que había tenido en la fachada de La Pedrera, decidió recurrir a una rigurosa estructura geométrica en el Templo. Son geometrías complejas -paraboloides hiperbólicos, hiperboloides, polígonos regulares que giran en espiral en ambos sentidos formando los fustes de las columnas...- pero que, una vez definidas, no aceptan interpretaciones, se pueden reconstruir a escala 1/10 o diez veces mayores. Esto es lo que se ha hecho en la nave hoy prácticamente acabada. Si la arquitectura es ante todo espacio y luz, el interior de este templo es Arquitectura en mayúscula, emocionante y grandiosa Arquitectura frente a la cual las excentricidades de hoy parecen verdaderos juegos de niños.
    Volvamos al origen. ¿Cómo pudimos equivocarnos tanto? Si hace 50 años se nos hubiese hecho caso, esta maravilla no existiría. Habría permanecido como una ruina o la hubiera terminado un arquitecto de moda en aquellos años ¿Cuánta gente la visitaría? Este templo no ha tenido nunca apoyo económico de las instituciones, vive de los donativos de los que la visitan, más de dos millones al año, más de 25 millones de euros. Se está financiando como una catedral medieval. De esta forma se terminará, no sé si la mejor obra del pasado siglo... pero sí el mejor edificio religioso de los últimos tres.

    Comentado por: cp el 05/1/2011 a las 15:44

  • ay,ay,ay que se nos quema Don Felix con su biblioteca, un verdadero auto de amor o de fé.

    Comentado por: Aurelio el 05/1/2011 a las 15:38

  • Supongo que este artículo es otra broma de Azúa. Porque si no, es que, efectivamente, chochea o ha llegado a la vejez con todos los prejuicios de su generación (formación de suplemento de diario) e ignorando completamente la cultura española.

    Comentado por: venga el 05/1/2011 a las 13:05

  • Nunca me ha gustado la gente que alaba el capitalismo (economía de libre mercado asociada a la democracia formal del voto cada cuatro años), me llama la atención, que sus defensores sean ex-comunistas y que ,por lo general, están atornillados a una plaza funcionarial o una empresa de esas que llaman pública y que disparan con pólvora del rey. Se traicionan a sí mismo, defienden la explotación del hombre por el hombre ,lo saben y carecen del pudor de, por lo menos, tener la boca cerrada.

    Comentado por: Murciano el 05/1/2011 a las 09:40

  • La causa de que el número de reclusos en las cárceles, y de éstas mismas, haya aumentado en las sociedades avanzadas, según el profesor de la Universidad de Berkeley, Loïc Wacquant, es el liberalismo y el nulo apoyo que presta el Estado de bienestar a los pobres. De aquí podemos deducir que cuando no había liberalismo, y ni siquiera el Estado de bienestar podía ofrecer su apoyo a los más pobres, por la simple razón de que no existía, el número de presos y de cárceles era menor.

    He aquí una muestra más de la ignorancia supina que airean los enemigos del libre mercado y de la democracia. Para esta izquierda acomodada en California (o en España), donde, al parecer, los pobres se mueren a montones por las calles y los que no van a la cárcel al verse obligados a robar o a matar a la gente, no existen datos demográficos para contrastar comparativamente el número de pobres y de cárceles antes y después del desarrollo del libre mercado y de la subsiguiente aparición del Estado de bienestar. Ni siquiera es un valor significativo el hecho de que, por ejemplo, en los años 30 del siglo pasado, hubiera más pobres (todavía no exterminados) y cárceles, incluidos los campos de trabajo y gulags, en la patria del gran Estado protector, esto es, en la URSS, que en los EE.UU., primer representante del “infernal liberalismo”, el cual nos está conduciendo, según el pensamiento global, políticamente correcto, a la Edad Media. En fin.

    En realidad este pensamiento simplista se basa en estos principios. 1. La competitividad y la creación de riqueza descansan sobre el empeoramiento de las condiciones de trabajo. Esto es, que Haití es más rico y competitivo que Alemania, Cuba más que Canadá, y la pacífica y progresista Corea del Norte más que Corea del Sur. 2. Que el libre mercado no permite que toda la población prospere de una forma igualitaria, al unísono, lo cual es una estupidez. Ninguna nación rica ha surgido porque toda su población se haya hecho rica a la vez; ni siquiera en los países comunistas, donde la economía de Estado estaba, y está, en manos del poder político, la riqueza ha sido un hecho igualitario. Y 3. Puesto que el libre mercado es imperfecto, y nos conduce a recesiones cíclicas, donde aumenta el desempleo, volvamos a replantearnos la idea del intervencionismo estatal, que tan buenos resultados ha dado en la historia reciente. Así, pues, unámonos al comandante Chávez y demás patulea de sátrapas en su lucha por el socialismo del siglo XXI. Esta vez sí, esta vez se podrá tocar el cielo con las manos. O con los muñones.

    Comentado por: miguel el 05/1/2011 a las 08:11

  • La Revolución está en la mujer: mas inteligentes, guapas,ordenadas,graciosas, generosas, limpias que los desencajados adolescentes varones. Ellas se ven obligadas a tratar con ellos por instinto pero es "material idiota". Los que hemos sido pertinentemente abandonados por nuestra mujeres, solo nos queda el vil consuelo de que a ellas no les pilla el cambio, están a medio camino entre sus madres y la mujer de hoy y mueven el culo cada sábado en garitos llenos de palurdos embadurnados de Agua Brava . Lady Gaga ha enseñado su culo, una chica de 24 años con un culo perfecto, claro no es "Cocacola 22" de A. Warhol, es el culo que abre el siglo, pues no ha merecido un triste comentario, estamos en Kant y Ortega y en el pavoneo de testósterona enferma.

    Comentado por: Un stupa en la estación el 04/1/2011 a las 11:22

  • La biblioteca es el capitalismo del saber. El más honrado pierde los papeles por hacerse con más papel. Se vuelve sedentario por culpa de los libros. Desconfía de las visitas que no se quitan el abrigo o llevan bolsos grandes. Le roba horas a la lectura para limpiar y ordenar. Se dice que no depende de la energía eléctrica para dedicarse a su pasión, pero malgasta su energía en montar más y más estanterías. La biblioteca de papel hoy es como un zepelín en la era del spitfire: lenta y con propensión a arder. Deshacerse de ella no es sinónimo de vejez sino todo lo contrario.
    Eso sí, señor Azúa, cuando llegue a la sección literaria de la suya, cuente conmigo para desembarazarle de cuantos volúmenes le estorben.

    Comentado por: kindle sorpresa el 04/1/2011 a las 09:35

  • A causa de la horrible y demoníaca crisis moral, que sufren nuestras sociedades, ahora, resulta, resulta, que los animales domésticos menos reconocidos, los menos valorados, son el perro..., y el marido...,y no saber adónde vamos, ni de donde venimos, ni si estamos solos en la galaxia o acompañados...!!!

    Comentado por: rafa, lecturas recomendadas:"Mi familia y otros animales..." el 04/1/2011 a las 06:45

  • « Comment est-il possible par exemple de se comporter, d’un côté comme si rien au monde n’avait plus d’importance que la littérature, alors que de l’autre il est impossible de ne pas voir alentour que les gens luttent contre la faim et sont obligés de considérer que le plus important pour eux, c’est ce qu’ils gagnent à la fin du mois ? Car il (l’écrivain) bute sur un nouveau paradoxe : lui qui ne voulait écrire que pour ceux qui ont faim découvre que seuls ceux qui ont assez à manger ont loisir de s’apercevoir de son existence. » (L’écrivain et la conscience) Dagerman, citado en la lectura del Nobel de Le Clézio.

    Comentado por: everyman el 04/1/2011 a las 00:45

  • 'nos' vemos...

    Comentado por: vic el 04/1/2011 a las 00:04

  • menudos pintamonas!; uno decía en la tele que dentro de 100 años se hablará de V.Llosa, flamante premio Nobel. Uno oye eso y no puede por menos de decirse: pero quién será la subcriatura que se pretende postular para unos miserables cientos de años?. Ya, sí, chaval, dentro de 300.000 millones de años no vemos. La vida es de lo más sencillo: se 'vive', se enferma y/o envejece y se muere. ¿Sólo eso?. Sólo, y si quiere ud. un premio se lo doy ¡Preeeeemio aaaaaal caballero!...una batidora. Qué querías. En fin vanidad de vanidades. Por eso cualquier ética no tiene sentido fuera de esas creaturillas que la proclaman. Oh! el sufrimiento humano!. Sí, se habla mucho se sufrimiento humano en la gran nube de Magallanes. Anda que...el único sentido moral es este: lo hago porque quiero, no existe una justificación 'absoluta' para hacer el bien (ser compasivo, ser altruista, no dañar), pero lo hago [cuál es la justificación moral para traer un hijo al mundo. Ninguna, no existe. Sólo se lo trae]. Punto. Al igual que el sentido del poder o la dominación: Lo hago porque quiero. Decían los poetas medievales que la muerte iguala al señor y al siervo. Desde luego, el tiempo iguala el bien y el mal...no vemos dentro de 300.000 millones de años

    saludos

    Comentado por: vic el 04/1/2011 a las 00:02

  • Querido Félix, ¡¿cómo que se te pasó el momento de aprender de él?! Pero si al surgir la siniestra calzada entre florecillas es precisamente cuando más compañía hace y más imprescindible resulta Kierkegaard. Su trato es fundamental para que el propio Marsias despellejado comprenda al fin de qué va todo y se vuelva apolíneo y luminoso en sus mismos despojos. Ni se te ocurra tirarlo. Por el contrario, cualquiera de esos días invernales que vas al prepirineo oscense a ver pájaros échate al bolsillo del chambergo `Las obras del amor´. Tras haber oído crujir la nieve bajo las botas –y es muy importante que te suene a la música celestial de las escobillas en la batería de jazz– te metes en alguna taberna de Sabiñánigo y, mientras picas unas olivas negras con un clarete de Somontano, lo relees y vuelves a recordar aquello de que el único amor a prueba de bomba es el amor a nuestros difuntos, el del buen recuerdo. ¡Ríete de las anotaciones entusiastas que antaño le hiciste al `Kant´ de García Morente!, y no te olvides del lápiz que lo vas a necesitar.

    P.S.:
    «-Sí, claro. Lo amo. Pero no lo amo sentimentalmente. Él jamás dijo que había que amarlo en forma sentimental -dijo Teddy-. Si yo fuera Dios, no querría que la gente me amara sentimentalmente. Los sentimientos no son dignos de confianza.» J. D. Salinger

    Comentado por: Gabriella Marcel el 03/1/2011 a las 22:14

  • Ah, don Félix, cómo me he divertido, casi me ha hecho llorar (sí, señores, lloro...) Lo de deshacerse de libros, cuadros, muebles, ropa... rejuvenece. Así es su texto de hoy. Sólo le pido un favor: vuelva a sus estanterías y deshágase del pedante de Ortega. Si alguna vez lo necesita - lo dudo - estoy segura que lo puede encontrar en una biblioteca virtual. No se muera sin enterarse que casi todo lo que tiene en casa está en la Red. Es una gran liberación!
    Pórtese bien este año; aleje esos pensamientos lúgubres.

    Comentado por: me el 03/1/2011 a las 21:57

  • Curioso el comparar a Marsias con una biblioteca. ¿O es con nosotros mismos? ¿Todo era vanidad, todo hybris? También los malos libros nos han formado. Seamos condescendientes. Que nuestros nietos quemen los libros. De hecho, ya han quemado casi todos.

    Comentado por: Fer el 03/1/2011 a las 21:34

  • Un Max Weber vale también ciento y un Adorno.

    Comentado por: broker el 03/1/2011 a las 20:40

  • Buen criterio el de Azúa.Recuerdo los doce o catorce tomos de la Estética de Lukács en la biblioteca de un profesor de la facultad,finalmente eurodiputado,que la exhibía como quien te muestra un Tapies en el salón.La patrística marxiana ha dado para mucho.
    Con la musica es diferente.Será por que se presta menos a la impostura que la palabra .

    Comentado por: maleas el 03/1/2011 a las 20:12

  • Parece muy liberador. ¿Hará lo mismo con su discoteca? Yo tengo tres libros suyos de los que estoy seguro que no me desprenderé, al menos mentalmente, alzheimer permitting.

    Comentado por: Ricardo el 03/1/2011 a las 19:55

  • La vida es como es porque existe la muerte. ¿Qué dignidad es la que persigo? ¿Morirme dignamente, agradeciendo el saber recibido, o acabar los días echándole de comer a los pollos? ¿Acaso no significa eso anhelar la paz del mundo, como la paz de los cementerios, la muerte en vida, y convertirlo en una granja como quizá soñaban Stalin o Hitler?

    Comentado por: morir con dignidad y no vivir sin ella el 03/1/2011 a las 19:44

  • "TONTO EL QUE LO LEA"

    Comentado por: FLAG el 03/1/2011 a las 19:31

  • Del saber y la joven vanidad


    No te preocupes ante la muerte,
    presta atención a las cosas del mundo.
    Sabrás como el perdido vagabundo
    que ante la vida hay que ser fuerte.

    Muévete entre lo que es y la suerte,
    entre lo que será o no profundo;
    pero no salgas al mar iracundo
    donde nunca en sus aguas podrás verte.

    Está escrita la leve humanidad
    donde se corona la gran templanza,
    que aunque sabia, le roban dignidad.

    Mas, ¿qué saber se espera de la venganza?
    ¿Qué saber del joven con su vanidad
    macabra, como oscura e infame danza?

    Comentado por: miguel el 03/1/2011 a las 19:05

  • Todas las cartas de amor son ridículas
    Fernando Pessoa - Álvaro de Campos

    Todas las cartas de amor son
    ridículas.
    No serían cartas de amor si no fuesen
    ridículas.

    También escribí en mi tiempo cartas de amor,
    como las demás,
    ridículas.

    Las cartas de amor, si hay amor,
    tienen que ser
    ridículas.

    Pero, al fin y al cabo,
    sólo las criaturas que nunca escribieron cartas de amor
    sí que son ridículas.

    Quién me diera en el tiempo en que escribía
    sin darme cuenta
    cartas de amor
    ridículas.

    La verdad es que hoy mis recuerdos
    de esas cartas de amor
    sí que son
    ridículos.

    Todas las palabras esdrújulas,
    como los sentimientos esdrújulos,
    son naturalmente
    ridículas.

    Comentado por: cp el 03/1/2011 a las 17:23

  • Pero dejadme, ay, que yo prefiera
    la hoguera, la hoguera, la hoguera.
    La hoguera tiene qué sé yo
    que sólo lo tiene la hoguera.

    Comentado por: Aurelio el 03/1/2011 a las 14:55

  • Por contagio "projimal"( del prójimo caído en mal estado y sin posible solución)he pasado a hacer lo propio con todos y cada uno de los libros publicados por un tal Félix De Azúa bien mediocre y del que nunca tuve en la biblioteca ni un solo de sus libros pero de los que ahora sin dilación y fuera de la duda que tiene él respecto de otros escritores paso a tirarlos porque nunca más los tendré en la vida y ni siquiera por el mero defecto de que pareciera más inteligente aguardarán en mis anaqueles ni un minuto más.No hay nada como oir pajas en un día claro de enero como el que hoy nos alumbra para hacer luego un comentario al respecto de lo que otros pazcuatos peores que yo terminarán acumulando montones y montones de pajones que ni los burros digerirán sin llegar a atragantarse.Menos mal que hay clases y clases de burros.Retírate.

    Comentado por: La Rana Gustavo el 03/1/2011 a las 14:04

  • Creo que es el típico discursito de un señor mayor pero sano que sabe que pronto la naturaleza le dará de baja. Hay serenidad, la luz pagada y los hijos colocados.Abierto para hacer amigos en un comedor social y compartir con gente que se debaten, con un par de dientes podridos con los garbanzos y créanme, eso quita el apetito, después viene lo que Bergman llamaba las pequeñas humillaciones de la vejez, noches eternas sin poder mear, un pedo incontrolado que se torna una plasta viscosa pegada a tu culo. Cada acto queda devaluado,el grato paseo se convierte en miedo a que te pueda golpear un transeunte y días, meses y años que se hacen tan largos como los rutilantes veranos de la infancia, esperando.

    Comentado por: Fabio el 03/1/2011 a las 09:48

  • La palabra limpieza me lleva sin remedio a la palabra mudanza (en mi caso, o tal vez en mi vida, es siempre así) y es entonces cuando siento que un rayo me recorre el espinazo. O mejor son dos rayos o una tormenta selvática, concerto grosso. Por un lado partir, por otro lo que nunca leí, las dudas de la memoria, las dudas sobre qué será imprescindible guardar. Nada, la palabra nada flota en el aire. Nada y el equipaje ligero. Nada y la plúmbea ignorancia.
    Cajas de cartón abiertas, sus bocas hambrientas y mi alma famélica.
    Buenos días de enero.

    Comentado por: isis el 03/1/2011 a las 08:48

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 




 

Ensayo

Volver la mirada (2019). Debate, España.

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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