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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 15 de diciembre de 2019

 Blog de Félix de Azúa

El máximo


Todo es pasmoso en la exposición de Goya que se exhibe en el
Museo del Prado
 

Yo creí que conocía los dibujos de Goya hasta que los he visto en su original y en tropel, como finos alanos persiguiendo a la liebre del arte. Pues no. Uno tiende a creer que la reproducción de un dibujo, gracias a la perfección de la técnica, da una idea casi exacta del mismo. Mil veces no. La delicadeza de la línea, la ligereza del trazo, la exactitud de la mancha hay que verlas en vivo para entender su grandeza. ¿Cuántas figuras habrá en esta soberbia exposición del Museo del Prado? ¿Cuántos rostros, cuántos cuerpos? ¿Mil? Y todos, hasta el más banal, está dibujado con un amor celoso, sin minuciosidad (ese defecto del arte nórdico), sin empalago (defecto francés), sin frialdad (los italianos), cercano a un entendimiento lúcido de la comedia humana (a la manera inglesa), pero con el penetrante ingenio de un Cervantes visual.

Todo en esta exposición es pasmoso. A mí me han llamado la atención dos detalles. Uno, la seguridad y el equilibrio de los cuerpos, incluso en las posturas más extremas: la habilidad de Goya para dar reposo a los cuerpos, sin un suelo que los sustente, es milagrosa, velazqueña. Hay estampas terribles, de la guerra, de los caprichos, en las que da cuenta de escenas atroces, pero incluso en ellas oímos una música serena.

Y lo segundo que me ha fascinado es el conjunto, muy abundante, de escenas con mujeres. Hay una notable cantidad de figuras femeninas a cuál más bella y triunfante. Son tan finas, tan aéreas, tan sutiles, tan elegantes estas imágenes que uno llega al convencimiento de que no son mujeres, sino muchachas, incluso aquellas claramente sesentonas. Goya les regala una juventud eterna y la gracia perdurable. ¡Sin un ápice de agresividad sexual! Porque las admira. Es deslumbrante. Es el máximo.

[Publicado el 10/12/2019 a las 11:21]

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Ser algo



Los españoles andamos como perdidos, en perfecta consecuencia tenemos un presidente funcional que ahora mismo no podría decir de dónde es,
ni dónde va
 

Digan que sí, que el nuestro es un país muy divertido y empieza a tener la misma necesidad de psicoanalistas que Argentina. Vean si no: los vascos siempre han querido ser ingleses y eso lo sabemos desde el carlismo por lo menos, pero ahora los navarros quieren ser vascos. Al mismo tiempo los catalanes (una rareza que ya percibió Borges) querrían haber nacido en Perpiñán. Con el añadido de que los valencianos llevan años queriendo ser catalanes con imitaciones muy bien traídas. No acaba ahí la cosa, sino que los baleares, para no ser menos, hacen esfuerzos por parecer valencianos. Y los canarios tienden a baleares. Si a eso se añade que los gallegos siempre han querido ser irlandeses de gaita, el corrimiento de identidades es apoteósico. Los de Teruel parecen ser los únicos que están contentos siendo lo que son, pero exigen existir.

Los restantes españoles andamos como perdidos y nos miramos de hito en hito al cruzarnos por la calle con esa visión opaca de quienes no son o no existen. En perfecta consecuencia tenemos un presidente funcional que ahora mismo no podría decir de dónde es, ni dónde va a mendigar su identidad. De momento ya ha dicho que es de un país gore compuesto por pedazos y residuos que no se sabe cuáles son, ni cómo se cosen, ni por qué quieren ser lo que no son, ni quién lo va a pagar. Una nación de naciones, dice su escuderillo catalán, pero claro, no incluye entre esas naciones a Alemania, Francia o Italia, lo que tendría cierta gracia, sino que las naciones son Cataluña (que ahora quiere ser flamenca), el País Vasco (escocés), etcétera. O sea que ni bautizándolo Perolandia empezaría ese país a ser algo porque seguro que los perolenses de inmediato querrían ser otra cosa. ¿Podemicanos? ¿Izquiérdulos? ¿Marsupiales?

[Publicado el 03/12/2019 a las 15:04]

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Otro grande


La escasa atención que nuestros historiadores prestan a personajes enormes como Hernando Colón empieza a corregirse
 

Como el nuestro es un país con mala opinión sobre sí mismo, a veces se agradece el éxito de un libro que nos descubre, aunque sea desde fuera, a alguno de nuestros ignorados héroes. Es el caso de Hernando Colón, hijo bastardo del almirante que ahora por fin rescata del olvido un ensayista inglés, Edward Wilson-Lee, en el Memorial de los libros naufragados (Ariel). He aquí un personaje muy notable del renacimiento europeo, obsesionado como su padre por dar una forma al mundo, lo que le llevó a recorrer el continente en busca de libros para su pasmosa biblioteca.

Con 13 años, Hernando acompañó a su padre en el cuarto viaje, aventura inmensa en la que, por ejemplo, los marineros comían sólo de noche por no ver los gusanos que infestaban las viandas. En ese viaje fraguó una estrecha relación con el almirante a quien quiso emular con devoción filial. Los descubrimientos de Colón padre tuvieron su espejo en la biblioteca universal que compuso el hijo libro a libro y de cuyo naufragio aún quedan 4.000 volúmenes en la Biblioteca Colombina de la catedral de Sevilla.

Fui a visitarla hace unos días. La preside el único retrato de Hernando que se conserva. Está muy bien cuidada, aunque posiblemente sólo sea la cuarta parte de lo que llegó a reunir. La desidia, la rapiña, la ignorancia, la fueron arruinando como a una de las carabelas varadas de su padre.

La escasa atención que nuestros historiadores prestan a personajes enormes como Hernando Colón, empieza a corregirse. Yo estaba en Sevilla para hablar de otro renacentista genial, Casiodoro de Reina, igualmente tachado de la historia, pero de quien ha aparecido una excelente biografía escrita por Doris Moreno y la sugestiva novela de Eva Díaz Pérez Memoria de cenizas. Ya era hora.

[Publicado el 26/11/2019 a las 11:02]

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Una ayuda


Cuando nos asalta el horror de ver a nuestros vecinos entregados a la destrucción, el odio y la idiotez, es bueno acudir a Hannah Arendt en busca de consejo
 

Cuando nos domina el agobio de estar viviendo en una sociedad agresiva, codiciosa, desnortada y peligrosa, conviene acudir a quienes en verdad vivieron situaciones difícilmente soportables. La primera mitad del siglo XX fue, en Europa, una monstruosa fábrica de cadáveres según las palabras de la gran Hannah Arendt. Los totalitarismos usaban a sus poblaciones como materia prima para la ampliación de cementerios. Y los habitantes de aquellos países se volvieron monstruos sanguinarios. Ella, judía alemana, sobrevivió porque pudo emigrar a EE UU y allí escribir una de las reflexiones más profundas sobre la naturaleza del mal. Aturdida y confusa al ir conociendo las carnicerías europeas, dedicó su vida a pensar en una política humana. Al principio, en los años cuarenta, los crímenes alemanes y rusos eran difíciles de creer así que tardó en admitir que los humanos pudieran caer en semejante degradación. Cuando nos asalta el horror de ver a nuestros vecinos entregados a la destrucción, el odio y la idiotez, es bueno acudir a aquella mujer sabia, generosa y lúcida en busca de consejo. Ella vivió lo peor.

La obra de Arendt es tan extensa que no es fácil elegir uno u otro título, aunque mi favorito siga siendo el monumental trabajo sobre los totalitarismos, porque da información esencial sobre la perversidad de los nacionalismos. Por fortuna acaba de publicarse, bajo la muy docta dirección de Andreu Jaume, una antología, La pluralidad del mundo (Taurus), que resume la doctrina de Arendt y es una introducción eficaz a su pensamiento político. Aun cuando ella vivió el horror absoluto, hay mucho que aprender sobre nuestros mediocres malvados. Sobre todo, un principio de hierro: no hacer nada que nos asemeje a ellos.

[Publicado el 19/11/2019 a las 10:56]

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¡Resánchez!


A las ocho llegaron las encuestas y eran coincidentes. Habíamos salido de Guatemala y llegado a 'Guatepeor', decían

Mientras esperaba para votar en el colegio de mi barrio, en Madrid, observé que a muchos se nos había puesto cara de urna. Tanto varones como hembras lucíamos la cabeza en forma de caja y la boca como una ranura bajo la nariz. Era la cuarta o la quinta o la decimosexta vez que acudíamos con nuestro DNI por sombrero. Eso sí, mejor tener cara de urna, que cara de barretina, de chapela, de fallera, de gaita o de talayot. Hay que ver cómo progresa el nacionalismo en este país que nunca, ¿verdad?, había sido nacionalista.

Por la tarde no se sabía nada, los diarios y las teles insistían en sus emocionantes planos y fotos de monjitas votando, pero sabíamos ya que la participación había caído un 4%. ¿Es eso mucho, es poco? No lo sabríamos hasta la noche. ¿Quién se había hartado definitivamente? ¿La derecha de misa y peineta, la de los negocios, los liberales, los sociales, los peronistas, los chavistas, los golpistas? El cansado era el tapado. A las ocho llegaron las encuestas y eran coincidentes. Habíamos salido de Guatemala y llegado a Guatepeor, decían. No había manera de formar una mayoría absoluta sin adoptar a un Puigdemont o a un Otegi. Como es natural, los candidatos, en sus sedes, empezaban las preces, rogativas y rosarios para que, en el recuento, les mejorara un poco la carita. Sin embargo, todo podía empeorar.

Y empeoró. Resulta, mira tú qué gracia, que quienes se habían abstenido eran los míos, los de Ciudadanos. Que Sánchez perdía 3 escaños, Pablo 7 y Rivera 50. Era de suponer que los perdedores presentarían su dimisión, pero solo Rivera lo hizo. Ni Tezanos. Todos se agarran al sueldo, al Falcon, al chófer, al sillón y a la más firme incompetencia como si fueran prebostes de Franco. Tendremos que dimitir nosotros.

[Publicado el 12/11/2019 a las 12:21]

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Supremos


Como con Franco, no hay rector en Cataluña que no considere a la nación por encima del saber
 

Han cerrado algunas o todas las universidades catalanas para que los alumnos puedan manifestarse por la patria. En premio a su entrega se les hará un examen de trámite y pasarán curso sin esfuerzo alguno. Como con Franco, no hay rector en Cataluña que no considere a la nación por encima del saber, de cualquier saber y, por supuesto, por encima de la sabiduría misma. Yo creo que llevan razón.

Vimos, hace unos días, cómo una manifestante bailaba un twerking, o un jerk, o un reguetón, en fin, algo muy técnico, delante de las llamas en uno de los incendios de Barcelona y cómo la filmaban para exhibir su acusación en el globo. No creo que haya ningún argumento académico que permita conceder mayor importancia a una clase de física cuántica. El alumnado catalán puede aprender a incendiar ciudades y a mover el culo delante de las llamas. Después de Foucault y Derrida es muy difícil jerarquizar estos saberes si se comparan con los de la gramática generativa, digamos.

No me parece preocupante que en Cataluña se cierre la Universidad, como ya sucedió en Madrid en tiempos de Fernando VII. En aquel año, su majestad abrió, para compensar, las escuelas de tauromaquia. Quizás en Cataluña podrían abrirse escuelas de sardana o de manières de table para comer calçots.

En todo caso, poco se pierde, dada la demostrada capacidad del alumnado catalán para dominar a su sociedad, y en cambio he aquí una ocasión inesperada para que, libre por unos días o meses del adoctrinamiento nacional y del agobiante escrutinio de los comisarios del régimen, ponga el alumno a prueba su inteligencia sobre este asunto de la nación y la identidad. Con un poco de talento, más de uno se pasará al twerking en permanencia o incluso a cualquier otra nación que le parezca más guay.

[Publicado el 05/11/2019 a las 15:00]

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Los muertos


Para eso tenemos la música, para rescatar del infernal olvido a Eurídice, como hizo Orfeo
 

No creo que haya canción más otoñal que Las hojas muertas, de Jacques Prévert. La versión de Yves Montand ha marcado a tres generaciones. Tiene el inconveniente de que no es fácil de traducir. Les recuerdo el tema: Les feuilles mortes se ramassent à la pelle, les souvenirs et les regrets aussi. El cantante piensa en los años juveniles cuando anduvieron juntos él y su amiga. En aquel tiempo, dice, la vida era más bella y el sol más ardiente que hoy. Pero (y aquí entran las palabras terribles) los recuerdos y los lamentos, como las hojas muertas, se recogen con una pala y el viento del norte se los lleva a la fría noche del olvido. Y ese es el problema, "con una pala" rompe por completo la musicalidad del francés. En español son cinco sílabas; en francés son tres.

La belleza del otoño pide exactitud. En el poema no se esclarece cuál era la relación de quien canta y su amiga. ¿Eran amantes? ¿Amigos de infancia? ¿Sería un amigo? Tantas posibilidades abren un abanico grande que toca el corazón de cualquiera que haya amado alguna vez y sepa que los recuerdos y los lamentos se los lleva el frío viento del olvido. Por eso Prévert comienza la canción con una entrada emocionante. Lo primero que dice el cantante es: "¡Cuánto me gustaría que recordaras aquellos días felices, cuando éramos amigos!". Forzar el recuerdo no es otra cosa que exigir el regreso de aquel amor desaparecido. Traerlo de nuevo a la presencia atemporal de quien conserva la memoria. No sabemos si han pasado tres, diez o cincuenta años. Ni siquiera sabemos si la amiga ha muerto. Solo sabemos que fueron tiempos dichosos y queremos que regresen, aunque solo sea en forma de canción. Porque para eso tenemos la música, para rescatar del infernal olvido a Eurídice, como hizo Orfeo.

[Publicado el 29/10/2019 a las 11:18]

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El ‘seny’


Cuando vea a gente que antaño parecía sensata y ahora afirma que los que devastan Barcelona son guardias civiles disfrazados, no lo dude, mírele la cuenta corriente
 

Un familiar muy próximo vive en Barcelona a escasos metros de la gasolinera que no explotó porque Dios no lo quiso cuando los secesionistas prendieron fuego a la ciudad el viernes pasado. Por la mañana había corros de vecinos y se arrimó para escuchar opiniones. Una mujer chillaba furiosa que eran grupos de Cs disfrazados. Hasta ese punto llega la sumisión a Torra en una ciudad que algún día fue liberal. Ahora ya no hay protección para sus habitantes si no se someten a los nacionalistas.

El Gobierno español, por su parte, ha decidido que no tiene potestad alguna en Cataluña. Así que tampoco protege a los españoles de Barcelona, una ciudad entregada al fascio. El ministro Marlaska aseguraba con juvenil frivolidad que era un buen momento para viajar allí tranquilamente. Rivera le preguntó si había que hacerlo en Falcon o con un helicóptero, porque las carreteras estaban cortadas.

Muchos españoles se inquietan. ¿Cómo es posible que una gente que dice ser de izquierdas mantenga esta pasividad frente al fascismo rampante? Siempre que vean estas paradojas, miren la contabilidad. En Cataluña no existe el PSOE, allí lo que hay se llama PSC y tiene poco que ver con la tradición socialista. Es un partido "pragmático", o sea, que hace negocios con los secesionistas. En la actualidad gobiernan juntos en 40 alcaldías y en la Diputación de Barcelona. Esta última, la más grande de España, gestiona casi mil millones de euros. Es un dinero muy conveniente para regar a la clientela. El resto del presupuesto se lo queda Torra para embajadas.

Cuando vea a gente que antaño parecía sensata y ahora afirma que los grupos fascistas que devastan Barcelona son guardias civiles disfrazados, no lo dude, mírele la cuenta corriente.

[Publicado el 22/10/2019 a las 11:26]

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La eternidad

El Serrano real tocaba a dúo una pieza con el Serrano extinguido y las dos músicas se convertían en una sola música
 

Inesperadamente, en ocasiones, una esquina de la vida se desgarra como un velo ante nuestros ojos y vislumbramos por la grieta lo que no puede ni debe verse. Me explicaré.

Tiene el Teatro Real de Madrid una actividad admirable que no sé si comparte con otros teatros de ópera. Es un taller musical para niños titulado ¡Todos a la Gayarre! Allí se instruye a las criaturas, con juegos y veras, sobre la ópera que está en cartel. Tiene un éxito rotundo. El otro día mi hija, al cumplir los siete años, me invitó a la función.

Se trataba de un introito al Don Carlo de Verdi usando como excusa el retablo de El jardín de las Delicias. El profesor Fernando Palacios, a quien los infantes adoran, presentó a un virtuoso de la armónica, Antonio Serrano (inmenso), que fue poniendo música a cada una de las figuras, cuentos, arias y situaciones del espectáculo. El virtuoso usó una docena de armónicas y pasaba de unas a otras con una elegancia emocionante.

Y de pronto la realidad se rasgó como una cortina. El profesor proyectó un YouTube de Serrano: una entrevista de 1990 cuando éste tenía 16 años. En el reportaje tocaba el joven una difícil pieza de exhibición y lo estábamos admirando en la pantalla cuando surgió el milagro. El Serrano realmente existente se puso a acompañar a su propio pasado del año 1990. El Serrano real tocaba a dúo una pieza con el Serrano extinguido y las dos músicas se convertían en una sola música. Me pareció que el joven Serrano volvía del mundo de los muertos para saludar al Serrano vivo y que ambos se ponían a hacer música para celebrar que nada muere. En un abrazo eterno la música unía el pasado difunto con el vivo presente de los vivos. Habría querido bailar. Salimos felices y nos tomamos un helado a dos cucharitas.

[Publicado el 15/10/2019 a las 10:46]

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Burla y urnas

Negar a los liberales democráticos es una grosería, también lo es que Rivera acepte lo que ha estado negando durante un año
 

Dentro de pocas semanas habrá que acercarse a votar. Incluso quienes se hayan jurado no hacerlo, lo harán. Es difícil abstenerse del único vicio nacional aún permitido. Nunca se sabe lo que durará. La política en España es burda, de brochazo, de uñero. Hace unos días oí dos noticias. En una, Rivera (ya era hora) decía que si era preciso pactaría con Sánchez. En otra, decía Sánchez que nunca pactaría con un tipo que había pactado con la ultraderecha. Eran varias groserías. Es notorio que Sánchez prefiere pactar con los herederos del terrorismo vasco o con los nacionalitarios catalanes. Negar a los liberales democráticos es una grosería, pero también lo es que ahora Rivera acepte lo que ha estado negando obstinadamente durante un año. Políticos toscos.

La política española no es un espectáculo, es una farsa. Uso la palabra en el sentido que le da José Luis Pardo en otro de sus ineludibles artículos, el titulado Tragedia y farsa del socialismo científico en la revista Letras Libres, una de las pocas que aún tratan con seriedad a la cultura seria. Es un artículo que debería divulgarse, estudiarse, discutirse en la universidad porque expresa con limpia claridad el paso de la izquierda clásica (la tragedia de la lucha de clases) a la izquierda reaccionaria (la farsa de las identidades). Los agravios nacionales, de género, de especie, de genética, de cultura, de lengua o de tribu, sirven para crear múltiples empleos, decenas de departamentos universitarios y servicios burocráticos. Clérigos y agraviados.

Esta mutación convierte en una farsa la diferencia entre derechas e izquierdas. Se trata, tan solo, de tácticas mercantiles para la toma del poder, es decir, del capital, vendiendo identidades.

[Publicado el 08/10/2019 a las 15:10]

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Foto autor

Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 




 

Ensayo

Volver la mirada (2019). Debate, España.

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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